• — Mi esposa me dejó sola y abandonada porque hoy le tocaba ir al negocio, que debería hacer para castigarla por dejarme solita?
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  • - En una biblioteca abandonada, leyendo -
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  • ‎***Shlck... Schlck... Schlck***



    ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero *



    ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo?



    ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión?



    ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: *



    ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse



    ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor?



    ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción



    ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... *



    ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... )



    ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación



    ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría )



    ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
    ‎***Shlck... Schlck... Schlck*** ‎ ‎ ‎ ‎ * El sonido de una daga siendo arrojada e incrustada en el tronco era todo lo que se escuchaba en el bosque. Aquel que la lanzaba se preguntaba meticulosamente: ¿Por qué un cuchillo seax? De repente, se escucharon unos pasos acercándose en su dirección. Elijah retiró el cuchillo del tronco una última vez antes de guardarlo en su funda mientras los pasos se hacían más fuertes. La persona que lo buscaba llegó y se quedó unos segundos observando al condotiero * ‎ ‎ ‎ ‎ — Vítkov... ¿Pero qué haces? —Uno de sus compañeros le veía confundido. Se supone que estaban a la espera de nuevas órdenes, pero este al ver cómo uno de los condotieros se perdía en la profundidad del bosque le causó intriga... ya ahora resulta que ¿Todo fue para venir a jugar "tiro al blanco" con un cuchillo? ‎ ‎ ‎ ‎ — Estoy probando el filo de este cuchillo, ¿Por qué? ¿Vas a reclamarme por asegurar la efectividad de mi armamento antes de ir a la misión? ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah, como siempre, parecía responder con una intención desafiante, pero la seriedad bajo su comentario y su mirada inexpresiva demostraban que no tenía intención alguna de irritar al contrario; era una pregunta simple y directa. El compañero solo suspiró ante este hecho y negó con la cabeza antes de seguir hablando: * ‎ ‎ ‎ ‎ — No... Solo vine a informarte de que ya nos llegó la ubicación del objetivo. Lo mantienen en una iglesia abandonada; todo parece indicar que se trata de uno de los grupos satáni... —El compañero de Elijah comentaba aquello, pero al notar la negación en el rostro de este último, decidió detenerse ‎ ‎ ‎ ‎ — No. Los vampiros no conforman grupos satánicos; ellos se consideran más allá de eso. No niego que exista el fanatismo entre ellos, pero no es por algo tan básico como el diablo. Si están en una iglesia es, primero, porque piensan que no vamos a encontrarlos si se ocultan bajo nuestras alfombras; segundo, son más conscientes de que lo que tienen allí no es un "suministro de sangre" cualquiera, de lo contrario lo habrían llevado a uno de sus asentamientos en vez de a un lugar santo que desprecian y... Si el objetivo aún está con vida, es porque siguen buscando la forma de eliminarlo sin sufrir en el proceso ¿Qué ha dicho la Oficina del Censor? ‎ ‎ ‎ ‎ — Pues que aún nos quedemos aguardando instrucciones, pero lo estaba comentando con los demás y todo apunta a que será un proceso de extracción ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah le contestó con un simple asentimiento para después decirle que iría al campamento en unos minutos. Su compañero volvió sin más, dejando al eslovaco solo con sus pensamientos otra vez... * ‎ ‎ ‎ ‎ ( Una extracción... Bueno, siempre y cuando el grupo esté conformado por los mismos vampiros que se avistaron aquel día, no debería ser tan complicado aunque... ) ‎ ‎ ‎ ‎ — ¡Tsk! —Elijah chasqueba la lengua con irritación ‎ ‎ ‎ ‎ ( Si tan solo lo hubiéramos capturado en cuanto pudimos, seguro que nos habríamos ahorrado todo esto, pero no... Los censores tienen que confirmar qué tan nociva es exactamente la sangre del objetivo ¿Verdad? Pero en parte no los culpo: al leer el informe yo tampoco creí que alguien así existiera, o no siendo un "humano" en su mayoría ) ‎ ‎ ‎ ‎ * Elijah observaba su nuevo cuchillo descansando en la funda; el sabía que de nada le servía sobrepensar en la misión. Así que en su lugar, su mente volvió a su duda anterior: ¿Por qué le regalaron ese cuchillo? Curiosamente, el joven conocía bien la historia de fondo que tenía aquella arma con sus raíces. El seax era una herramienta que llegaron a portar los pueblos germánicos y los mismos vikingos —con los cuales los eslovacos tenían relación— dándole un valor prominente al usarlo como arma secundaria durante sus batallas, la verdad es que era mucha la historia que se podía contar del cuchillo, pero lo que más le llamaba la atención al condotiero, era las creencias que tenían esos guerreros, que al igual que el —segun historias— llegaron a "enfrentárse" a cosas sobrenaturales según ciertas historias que, actualmente no se alejan mucho de la realidad que viven los cazadores. ¿Acaso había una probabilidad de que aquel obsequio buscara reivindicar todos esos orígenes? Era complicado decirlo, pues se supone que aquella persona que se lo obsequio no sabía nada más que su nombre y apellido ¿Acaso "ella" se había tomado el tiempo de investigarlo? El joven eslovaco no lo creí, pues el mismo no se consideraba tan importante como para derrochar tiempo averiguando sobre el. Sin mucho más que hacer, Elijah exhaló por la nariz, decidiéndose en tomar aquel cuchillo simplemente como un obsequio tras haber sobrevivido a aquella misión en conjunto donde —en cierto punto— si que le habría venido bien un cuchillo, y así volvió con calma al campamento para prepararse de una vez junto con el resto de sus compañeros... *
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  • —Ngh… gh… ghh…—

    Mis ojos cansados solo podían ver la completa oscuridad en los pasillos de aquella mina abandonada, como si buscara algo o a alguien, o como si mi mente quebrada y bizarra me intentara engañar como siempre. Sujetaba mi máscara en la mano, mientras apoyaba mi mano sucia y libre sobre las paredes frías.
    —Ngh… gh… ghh…— Mis ojos cansados solo podían ver la completa oscuridad en los pasillos de aquella mina abandonada, como si buscara algo o a alguien, o como si mi mente quebrada y bizarra me intentara engañar como siempre. Sujetaba mi máscara en la mano, mientras apoyaba mi mano sucia y libre sobre las paredes frías.
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  • ──── 𝐷í𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒 𝑦 𝑙𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑎𝑑𝑒𝑐𝑢𝑎𝑑𝑎. ────

    [] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟸:𝟹𝟶 𝑃.𝑀

    Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado.

    Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos.

    Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio.

    Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice :

    ❝ 𝐊𝐀𝐅𝐅𝐄𝐄 & 𝐊𝐔𝐂𝐇𝐄𝐍 ❞

    y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí.

    Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada.

    El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada.

    𝘗 : ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘞𝘢𝘴 𝘮ö𝘤𝘩𝘵𝘦𝘴𝘵 𝘥𝘶? ──── (𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴 ¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢? )

    Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable.

    ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘌𝘪𝘯𝘦𝘯 𝘊𝘢𝘱𝘱𝘶𝘤𝘤𝘪𝘯𝘰, 𝘣𝘪𝘵𝘵𝘦. ──── (¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴! 𝘜𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘶𝘤𝘩𝘪𝘯𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳.)

    Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí.

    ──── 𝘜𝘯𝘥. . . 𝘷𝘪𝘦𝘭𝘭𝘦𝘪𝘤𝘩𝘵 𝘦𝘪𝘯 𝘚𝘵ü𝘤𝘬 𝘈𝘱𝘧𝘦𝘭𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭, 𝘸𝘦𝘯𝘯 𝘦𝘴 𝘸𝘦𝘭𝘤𝘩𝘦𝘯 𝘨𝘪𝘣𝘵. ──── ( 𝘠. . . 𝘘𝘶𝘪𝘻á𝘴 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘻𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯𝘢, 𝘴𝘪 𝘩𝘢𝘺.)

    Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes.

    Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco.

    Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento.

    Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio.

    Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
    ──── 𝐷í𝑎 𝑙𝑖𝑏𝑟𝑒 𝑦 𝑙𝑎 𝑡𝑟𝑎𝑛𝑞𝑢𝑖𝑙𝑖𝑑𝑎𝑑 𝑎𝑑𝑒𝑐𝑢𝑎𝑑𝑎. ──── [🇩🇪] 𝐵𝑒𝑟𝑙í𝑛, 𝐴𝑙𝑒𝑚𝑎𝑛𝑖𝑎 — 𝟶𝟸:𝟹𝟶 𝑃.𝑀 Caminaba en ese entonces por las calles de Kreuzberg bajo una lluvia fina pero persistente que Berlín parece regalarle casi a diario en esta época del año. El paraguas negro que lleva apenas alcanza a cubrirlo; el viento frío se encarga de mojarle los bordes del abrigo y de salpicarle las botas cada vez que pisa un charco mal calculado. Las luces de los semáforos se reflejan en los adoquines brillantes y en los charcos que multiplican la ciudad. Pasa frente a murales enormes medio descoloridos, bicicletas encadenadas que parecen haber sido abandonadas hace décadas, y escaparates de tiendas de segunda mano que exhiben lámparas extrañas y vinilos polvorientos. Hay algo reconfortante en esa mezcla de desorden y melancolía que desprende el barrio. Después de unos quince minutos deambulando sin rumbo fijo, la ve: una pequeña cafetería con ventanales grandes y empañados, un letrero de madera pintado a mano que simplemente dice : ❝ 𝐊𝐀𝐅𝐅𝐄𝐄 & 𝐊𝐔𝐂𝐇𝐄𝐍 ❞ y una luz cálida color ámbar que se derrama hacia la calle como si quisiera invitar a cualquiera que pase por ahí. Empuja la puerta y el tintineo de una campanita anuncia su llegada. El aroma a café recién molido y masa horneada lo envuelve de inmediato. Se sacude un poco el agua del abrigo, cierra el paraguas y lo apoya junto a otros en la entrada. 𝘗 : ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘞𝘢𝘴 𝘮ö𝘤𝘩𝘵𝘦𝘴𝘵 𝘥𝘶? ──── (𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴 ¿𝘘𝘶𝘦 𝘥𝘦𝘴𝘦𝘢? ) Dice la chica detrás del mostrador con una sonrisa amable. ──── 𝘎𝘶𝘵𝘦𝘯 𝘛𝘢𝘨. 𝘌𝘪𝘯𝘦𝘯 𝘊𝘢𝘱𝘱𝘶𝘤𝘤𝘪𝘯𝘰, 𝘣𝘪𝘵𝘵𝘦. ──── (¡𝘉𝘶𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘵𝘢𝘳𝘥𝘦𝘴! 𝘜𝘯 𝘤𝘢𝘱𝘶𝘤𝘩𝘪𝘯𝘰, 𝘱𝘰𝘳 𝘧𝘢𝘷𝘰𝘳.) Responde en un alemán correcto pero con ese acento que todavía delata que no lleva tantos años aquí. ──── 𝘜𝘯𝘥. . . 𝘷𝘪𝘦𝘭𝘭𝘦𝘪𝘤𝘩𝘵 𝘦𝘪𝘯 𝘚𝘵ü𝘤𝘬 𝘈𝘱𝘧𝘦𝘭𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭, 𝘸𝘦𝘯𝘯 𝘦𝘴 𝘸𝘦𝘭𝘤𝘩𝘦𝘯 𝘨𝘪𝘣𝘵. ──── ( 𝘠. . . 𝘘𝘶𝘪𝘻á𝘴 𝘶𝘯 𝘵𝘳𝘰𝘻𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘵𝘳𝘶𝘥𝘦𝘭 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘯𝘻𝘢𝘯𝘢, 𝘴𝘪 𝘩𝘢𝘺.) Se lleva la bandeja a una mesa junto a la ventana. Se sienta, se quita la bufanda húmeda y deja que el calor del local le vaya descongelando los dedos. Afuera, la lluvia sigue cayendo en hilos finos y pacientes. Adentro, el vapor del cappuccino sube en espirales lentas mientras la espuma dibuja un corazón imperfecto que se deshace poco a poco. Mira la calle, la gente que pasa apresurada con capuchas y paraguas rotos, las luces que se encienden temprano porque el cielo gris nunca termina de aclararse. Piensa que en dos días tiene que volver al trabajo y debe aprovechar un poco cada momento. Pero por ahora hay café caliente, un pedazo de strudel con canela que huele a infancia ajena, y el sonido suave de la lluvia golpeando el vidrio. Y eso, por unos minutos más, le parece suficiente.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Tengo una cuenta abandonada.
    ¿Me dan rol y lemon si traigo a esta chichona?
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  • Eco de una vida olvidada
    Fandom OC
    Categoría Original
    Morana

    "Dos almas unidas bajo un lazo inquebrantable. Dos almas con anhelos distintos."

    "¿Es el amor tan inevitable, como para no poder olvidarlo?"

    "¿Es válido un rencor de un pasado hacia un nuevo futuro?"

    "Rotamos en el mundo del otro, en busca de respuestas, cuando solo debemos dejar fluir nuestros sentimientos"

    "Inmortalidad y ciclo de vida... ¿Es pues justo juzgar la decisión que se tome?"

    Era una noche inusualmente fría, de esas que parecen filtrarse hasta los huesos. El sacerdote oraba en una iglesia abandonada, envuelta en un silencio antiguo, apenas roto por el parpadeo tembloroso de unas pocas velas. Sus llamas proyectaban sombras inciertas sobre los muros agrietados, como si el lugar mismo recordara tiempos que él no podía nombrar.

    Desde hacía días, una sensación extraña lo acompañaba. Era profundamente familiar. Ignoraba su origen, y aun así sabía con certeza que no provenía de la razón, si no que estaba anclada a su alma. A medida que las horas transcurrían, aquella sensación crecía, volviéndose pesada, insistente, como un recuerdo nostálgico que se negaba a revelarse por completo. Intentaba concentrarse en sus oraciones, pero su mente no podía estar en blanco, y era ahogada por una melancolía sin nombre.

    Entonces, el sonido de unos pasos resonó en el edificio.

    No eran suaves, mas bien eran casi respetuosos, como si quien se acercaba temiera perturbar algo sagrado. El sacerdote detuvo su rezo. El corazón le latía con una inquietud que no lograba explicar.

    Al incorporarse y girar hacia el origen del sonido, una sensación aún más intensa lo atravesó, como si algo dentro de él se hubiese reconocido antes de que su mente pudiera reaccionar.
    Y allí, entre las sombras y la luz vacilante, se encontró con aquello que fue…con aquello que amó.

    No supo quién era esa presencia, ni por qué su pecho se llenaba de un dolor dulce, casi insoportable. No recordaba nombres, ni promesas, ni vidas pasadas. Solo sabía que, al mirarla, algo en su interior se quebraba suavemente, como una memoria intentando despertar desde lo más profundo del tiempo.
    [Undead_Mistress] "Dos almas unidas bajo un lazo inquebrantable. Dos almas con anhelos distintos." "¿Es el amor tan inevitable, como para no poder olvidarlo?" "¿Es válido un rencor de un pasado hacia un nuevo futuro?" "Rotamos en el mundo del otro, en busca de respuestas, cuando solo debemos dejar fluir nuestros sentimientos" "Inmortalidad y ciclo de vida... ¿Es pues justo juzgar la decisión que se tome?" Era una noche inusualmente fría, de esas que parecen filtrarse hasta los huesos. El sacerdote oraba en una iglesia abandonada, envuelta en un silencio antiguo, apenas roto por el parpadeo tembloroso de unas pocas velas. Sus llamas proyectaban sombras inciertas sobre los muros agrietados, como si el lugar mismo recordara tiempos que él no podía nombrar. Desde hacía días, una sensación extraña lo acompañaba. Era profundamente familiar. Ignoraba su origen, y aun así sabía con certeza que no provenía de la razón, si no que estaba anclada a su alma. A medida que las horas transcurrían, aquella sensación crecía, volviéndose pesada, insistente, como un recuerdo nostálgico que se negaba a revelarse por completo. Intentaba concentrarse en sus oraciones, pero su mente no podía estar en blanco, y era ahogada por una melancolía sin nombre. Entonces, el sonido de unos pasos resonó en el edificio. No eran suaves, mas bien eran casi respetuosos, como si quien se acercaba temiera perturbar algo sagrado. El sacerdote detuvo su rezo. El corazón le latía con una inquietud que no lograba explicar. Al incorporarse y girar hacia el origen del sonido, una sensación aún más intensa lo atravesó, como si algo dentro de él se hubiese reconocido antes de que su mente pudiera reaccionar. Y allí, entre las sombras y la luz vacilante, se encontró con aquello que fue…con aquello que amó. No supo quién era esa presencia, ni por qué su pecho se llenaba de un dolor dulce, casi insoportable. No recordaba nombres, ni promesas, ni vidas pasadas. Solo sabía que, al mirarla, algo en su interior se quebraba suavemente, como una memoria intentando despertar desde lo más profundo del tiempo.
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  • Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden?

    -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.-

    "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?"

    -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?-

    ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?"

    -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático-

    "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe."

    "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao."

    "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda."

    "Tienes miedo de cómo se siembra el karma."

    "Ya no hay ataduras"

    -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.-

    ???: "Eso... ¿qué significa maestro?"

    -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.-

    "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.”

    “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.”

    “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.”

    “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.”

    “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.”

    “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo."

    "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones."

    -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.-

    "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen."

    "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo."

    -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.-

    ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?"

    "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?"

    -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.-

    "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante."

    -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.-

    ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?"

    -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.-

    "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.”

    “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.”

    “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción."

    "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.”

    “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
    Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden? -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.- "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?" -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?- ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?" -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático- "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe." "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao." "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda." "Tienes miedo de cómo se siembra el karma." "Ya no hay ataduras" -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.- ???: "Eso... ¿qué significa maestro?" -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.- "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.” “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.” “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.” “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.” “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.” “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo." "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones." -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.- "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen." "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo." -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.- ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?" "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?" -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.- "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante." -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.- ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?" -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.- "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.” “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.” “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción." "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.” “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
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    Categoría Contemporáneo
    Tras varias semanas de trabajo y de estar prácticamente fuera de casa lo que más necesitaba ahora mismo, era estar con mi brujita no quería dejar abandonada nuestra relación.

    Además que ella también por su cuenta estaba logrando sus metas, era una gran psicóloga y eso me hacía estar tan orgulloso de ella, cuando aparque el coche en el garaje solté un suspiro viendo que el suyo estaba ahí. Así que sin más dudas salí y me fui en su búsqueda, en la cocina no estaba, ni en la zona de lectura, así que me fui a la habitación donde hacía sus cosas de bruja y tocó.

    - ¿ Estás ahí brujita ? -

    Pregunto sin entrar, ya que pese todo esa habitación me causaba respecto total..

    Elisabeth Turner
    Tras varias semanas de trabajo y de estar prácticamente fuera de casa lo que más necesitaba ahora mismo, era estar con mi brujita no quería dejar abandonada nuestra relación. Además que ella también por su cuenta estaba logrando sus metas, era una gran psicóloga y eso me hacía estar tan orgulloso de ella, cuando aparque el coche en el garaje solté un suspiro viendo que el suyo estaba ahí. Así que sin más dudas salí y me fui en su búsqueda, en la cocina no estaba, ni en la zona de lectura, así que me fui a la habitación donde hacía sus cosas de bruja y tocó. - ¿ Estás ahí brujita ? - Pregunto sin entrar, ya que pese todo esa habitación me causaba respecto total.. [Turney_thcx]
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  • La pirotecnia comprada por puro capricho, yacía abandonada en el sótano. Olvidada, como tantas cosas en aquella mansión. Sus niveles de energía solían oscilar entre tormenta eléctrica con ganas de pelear... y esto. El bajón. Un descenso energético y emocional tan profundo que se sentía como un agujero negro en el pecho.

    Recostada en su cama, escuchaba como, más allá de los muros y las ventanas sucias, estallaba la pirotecnia de los demás. Fuegos artificiales de una normalidad que no le pertenecía. Celebraciones que giraban entorno a la familia, al hogar, al encuentro...

    Hogar, claro. Pero, ¿qué hogar?, cuando todo lo que tenía era una mansión decadente, dónde el único sonido era el goteo obstinado de una gotera que nunca se molestó en reparar. Y, además, ¡¿qué diferencia guardaba este día de cualquier otro miércoles o jueves de invierno?! En teoría, ninguna.

    Pero por alguna razón, hoy, el vacío tenía un filo distinto. Más personal. Más punzante.

    Afuera, estallaban las risas y la música. Aquí, dentro, solo el goteo de la gotera.

    Quizás, debería abrir una brecha hacia un plano donde estas fechas no existan. O, más fiel a su naturaleza, conceder un deseo estúpido al primero que pasara, solo para ver qué tragedia le regala el Caos a cambio.

    Pero, claro, incluso para eso hace falta una chispa de energía que hoy... no tenía.

    —Que absurda obsesión con cambiar números en un calendario —se quejó hacia la penumbra, cubriendose con la manta— ...Tsk, como si el universo se reiniciara con el último segundo...

    Al final, el año no nacía ni moría. Solo se acumulaba, capa sobre capa, como el polvo sobre sus muebles, como el cansancio sobre sus huesos...

    Entonces,
    ¿Por qué tanto drama... si al final nada cambia?
    ¿Por qué, entonces, ese vacío que se siente tan ajeno... y tan propio?
    La pirotecnia comprada por puro capricho, yacía abandonada en el sótano. Olvidada, como tantas cosas en aquella mansión. Sus niveles de energía solían oscilar entre tormenta eléctrica con ganas de pelear... y esto. El bajón. Un descenso energético y emocional tan profundo que se sentía como un agujero negro en el pecho. Recostada en su cama, escuchaba como, más allá de los muros y las ventanas sucias, estallaba la pirotecnia de los demás. Fuegos artificiales de una normalidad que no le pertenecía. Celebraciones que giraban entorno a la familia, al hogar, al encuentro... Hogar, claro. Pero, ¿qué hogar?, cuando todo lo que tenía era una mansión decadente, dónde el único sonido era el goteo obstinado de una gotera que nunca se molestó en reparar. Y, además, ¡¿qué diferencia guardaba este día de cualquier otro miércoles o jueves de invierno?! En teoría, ninguna. Pero por alguna razón, hoy, el vacío tenía un filo distinto. Más personal. Más punzante. Afuera, estallaban las risas y la música. Aquí, dentro, solo el goteo de la gotera. Quizás, debería abrir una brecha hacia un plano donde estas fechas no existan. O, más fiel a su naturaleza, conceder un deseo estúpido al primero que pasara, solo para ver qué tragedia le regala el Caos a cambio. Pero, claro, incluso para eso hace falta una chispa de energía que hoy... no tenía. —Que absurda obsesión con cambiar números en un calendario —se quejó hacia la penumbra, cubriendose con la manta— ...Tsk, como si el universo se reiniciara con el último segundo... Al final, el año no nacía ni moría. Solo se acumulaba, capa sobre capa, como el polvo sobre sus muebles, como el cansancio sobre sus huesos... Entonces, ¿Por qué tanto drama... si al final nada cambia? ¿Por qué, entonces, ese vacío que se siente tan ajeno... y tan propio?
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