• El ático en el piso cincuenta y dos de Manhattan olía a una mezcla costosa y decadente de perfume francés, tabaco frío y el rastro metálico del champán derramado. Deianira Zhorkeas estaba desplomada sobre el sofá de terciopelo esmeralda, con una pierna colgando hacia el suelo y la otra flexionada, revelando la silueta infinita que le había ganado portadas en las tres ediciones principales de Vogue solo ese año.

    La luz de la luna se filtraba por los ventanales de suelo a techo, iluminando las facciones de una mujer que parecía esculpida en mármol, si el mármol pudiera sudar ansiedad. Sus ojos, de un azul tan pálido que resultaba inquietante, estaban fijos en el techo, dilatados por algo más que la oscuridad. A su lado, sobre la mesa de cristal, descansaba su teléfono —estallando con notificaciones de su equipo de relaciones públicas y propuestas de negocios millonarios— junto a una línea de polvo blanco a medio terminar y una botella de whisky que costaba más que el alquiler mensual de la mayoría de la gente.

    —Qué aburrimiento... —susurró, su voz era una caricia áspera, dañada por los excesos—. Todo este maldito mundo a mis pies y sigo sintiendo que me falta el aire.

    Se incorporó con una gracia felina y peligrosa, el tirante de su vestido de seda deslizándose por su hombro. Deianira no solo era la cara de la moda internacional y la mente tras un imperio de cosméticos; era un agujero negro que devoraba todo a su paso. Su deseo no conocía límites, su sed no tenía fin, y su paciencia para la sobriedad se había agotado hacía años.

    Dio un trago largo directamente de la botella, sintiendo el ardor bajar por su garganta mientras buscaba a ciegas su bolso en busca de "el siguiente nivel". Necesitaba a alguien. No importaba quién, pero necesitaba un cuerpo contra el suyo, una distracción, una nueva forma de autodestruirse o, quizás, alguien que tuviera el valor de intentar seguirle el ritmo.

    Se giró hacia la puerta al escuchar un sonido, con una sonrisa depredadora dibujándose en sus labios pintados de carmín oscuro.

    —Llegas tarde —dijo, sin saber siquiera quién estaba allí, pero dispuesta a convertir a quien fuera en su próximo vicio—. Espero que traigas algo interesante, porque tengo una noche entera que olvidar.
    El ático en el piso cincuenta y dos de Manhattan olía a una mezcla costosa y decadente de perfume francés, tabaco frío y el rastro metálico del champán derramado. Deianira Zhorkeas estaba desplomada sobre el sofá de terciopelo esmeralda, con una pierna colgando hacia el suelo y la otra flexionada, revelando la silueta infinita que le había ganado portadas en las tres ediciones principales de Vogue solo ese año. La luz de la luna se filtraba por los ventanales de suelo a techo, iluminando las facciones de una mujer que parecía esculpida en mármol, si el mármol pudiera sudar ansiedad. Sus ojos, de un azul tan pálido que resultaba inquietante, estaban fijos en el techo, dilatados por algo más que la oscuridad. A su lado, sobre la mesa de cristal, descansaba su teléfono —estallando con notificaciones de su equipo de relaciones públicas y propuestas de negocios millonarios— junto a una línea de polvo blanco a medio terminar y una botella de whisky que costaba más que el alquiler mensual de la mayoría de la gente. —Qué aburrimiento... —susurró, su voz era una caricia áspera, dañada por los excesos—. Todo este maldito mundo a mis pies y sigo sintiendo que me falta el aire. Se incorporó con una gracia felina y peligrosa, el tirante de su vestido de seda deslizándose por su hombro. Deianira no solo era la cara de la moda internacional y la mente tras un imperio de cosméticos; era un agujero negro que devoraba todo a su paso. Su deseo no conocía límites, su sed no tenía fin, y su paciencia para la sobriedad se había agotado hacía años. Dio un trago largo directamente de la botella, sintiendo el ardor bajar por su garganta mientras buscaba a ciegas su bolso en busca de "el siguiente nivel". Necesitaba a alguien. No importaba quién, pero necesitaba un cuerpo contra el suyo, una distracción, una nueva forma de autodestruirse o, quizás, alguien que tuviera el valor de intentar seguirle el ritmo. Se giró hacia la puerta al escuchar un sonido, con una sonrisa depredadora dibujándose en sus labios pintados de carmín oscuro. —Llegas tarde —dijo, sin saber siquiera quién estaba allí, pero dispuesta a convertir a quien fuera en su próximo vicio—. Espero que traigas algo interesante, porque tengo una noche entera que olvidar.
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  • No insistas Azul , no me intereza tus contratos ni nada ..... ya lo sabes , no dejare a Kalim solo por mas que insistas conmigo no va.
    No insistas Azul , no me intereza tus contratos ni nada ..... ya lo sabes , no dejare a Kalim solo por mas que insistas conmigo no va.
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  • //Por cierto quisiera hablar primero en Off-Rol

    Uhm, deseo un Andrew Graves para mi o si no hay,tal vez una Ashley Graves o una Julia alli negociamos y tardo en responder,gracias por leer
    //Por cierto quisiera hablar primero en Off-Rol Uhm, deseo un Andrew Graves para mi o si no hay,tal vez una Ashley Graves o una Julia alli negociamos y tardo en responder,gracias por leer
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  • El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura.

    Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque.

    —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
    El campo de batalla es un caos de metal y energía, saturado por el olor a ozono y el estruendo de las explosiones que sacuden los cimientos del área. Elsword, bajo su pesada armadura, se mantiene firme como un pilar de esperanza entre las ruinas humeantes; su capa roja ondea violentamente con cada ráfaga de viento, contrastando con el brillo azulado y puro de la energía de «El» en sus ojos. Tras haber despejado una horda de enemigos con un despliegue de su Grand Cross, el joven líder exhala un suspiro cargado de determinación, sintiendo cómo el calor de la batalla fluye por sus venas, pero manteniendo la mente tan afilada como su acero. En lugar de lanzarse de inmediato hacia el siguiente grupo de atacantes, gira parcialmente el cuerpo hacia su aliado, clavando sus ojos brillantes y decididos en los tuyos mientras el resplandor carmesí de su voluntad envuelve su figura. Con un gesto cargado de camaradería y una confianza inquebrantable que solo un caballero de su estatus podría proyectar, Elsword extiende su mano derecha enguantada hacia ti, dejando su palma abierta en una invitación clara y poderosa. Una sonrisa desafiante pero cálida curva sus labios, restándole peso a la gravedad de la situación sin ignorar el peligro que los rodea, mientras el aura dorada que caracteriza su maestría táctica comienza a pulsar, lista para reforzarlos a ambos en el próximo choque. —No pienses que la pelea ha terminado todavía, esto apenas está comenzando. No importa cuántos sean ni qué tan oscuro se vuelva el camino, si avanzamos juntos, no hay nada que pueda detener el filo de nuestra voluntad. Toma mi mano y demostrémosles de qué está hecho el verdadero espíritu del «El Search Party».
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  • -En un edificio abandonado, casi destruido, ya algunas plantas estaba cubriendo la construcción, la androide caminaba mientras a su vez, el viento jugaba con su cabello, sintiendo como acaricia suavemente su rostro, se acercó hasta el borde del edición, mirando el panorama abandonado, suspira profundamente para asi comenzar a cantar.

    Esa canción es llevada por el viento hasta donde el sonido pierde su fuerza, convirtiendo así esa melodia en un suave susurro qué viajo hasta así ser ahogado por la distancia... Llevandose con el mismo algunos sentimientos que fueron silenciados-.

    https://youtu.be/meIurz8yqNI?si=Ox0Urzv6_AfuUP0E
    -En un edificio abandonado, casi destruido, ya algunas plantas estaba cubriendo la construcción, la androide caminaba mientras a su vez, el viento jugaba con su cabello, sintiendo como acaricia suavemente su rostro, se acercó hasta el borde del edición, mirando el panorama abandonado, suspira profundamente para asi comenzar a cantar. Esa canción es llevada por el viento hasta donde el sonido pierde su fuerza, convirtiendo así esa melodia en un suave susurro qué viajo hasta así ser ahogado por la distancia... Llevandose con el mismo algunos sentimientos que fueron silenciados-. https://youtu.be/meIurz8yqNI?si=Ox0Urzv6_AfuUP0E
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  • Un buen sitio, aunque aun es capaz de oler a los caza recompensas, ahora tienen el apoyo de aves en el cielo y hacen mucho ruido cuando pasan aunque sea despacio y sus hasta giratorias generan un poco de turbulencia.

    SIn más opción decide mantenerse escondido en la azotea de un edificio cubierto por edificios más altos y un letrero enorme que lo cubre, ni siquiera se atreve a salir del cuerpo de Chroma, mientras piensa en una salida o esperar pacientemente hasta el anochecer.
    Un buen sitio, aunque aun es capaz de oler a los caza recompensas, ahora tienen el apoyo de aves en el cielo y hacen mucho ruido cuando pasan aunque sea despacio y sus hasta giratorias generan un poco de turbulencia. SIn más opción decide mantenerse escondido en la azotea de un edificio cubierto por edificios más altos y un letrero enorme que lo cubre, ni siquiera se atreve a salir del cuerpo de Chroma, mientras piensa en una salida o esperar pacientemente hasta el anochecer.
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  • Se que nada puede ser como antes ,
    Pero ahora trato de ser mejor , aun que tu me destruiste mas por dentro y me venenaste ~

    https://youtu.be/zeoxE70S_Hc?si=G2fLNCsCs19wtbbW
    Se que nada puede ser como antes , Pero ahora trato de ser mejor , aun que tu me destruiste mas por dentro y me venenaste ~ https://youtu.be/zeoxE70S_Hc?si=G2fLNCsCs19wtbbW
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  • *Siendo ya hora nocturna, Demian estaba por recostarse en la cama cuando recibio un regalo sorpresa, con una gran sonrisa formada en el rostro comía a gusto aquel presente*

    — Wow... que ricos...

    *Disfrutaba gratamente de cada dumplings, preguntándose internamente si podría aprender la receta*

    (Un grato regalo de Daozhang Xiao Xingchen )
    *Siendo ya hora nocturna, Demian estaba por recostarse en la cama cuando recibio un regalo sorpresa, con una gran sonrisa formada en el rostro comía a gusto aquel presente* — Wow... que ricos... *Disfrutaba gratamente de cada dumplings, preguntándose internamente si podría aprender la receta* (Un grato regalo de [Daozhang_XiaoXingchen] )
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  • Bajo la luz dorada de un candelabro callado,
    reposa ella, con alas de sombra y destino sellado.
    Sus ojos violetas, dos abismos que arden,
    susurran promesas que el alma no guarde.
    Cuernos que enmarcan su esencia prohibida,
    belleza que tienta, peligrosa y herida.
    Sobre seda púrpura descansa su hechizo,
    como un suspiro eterno que el deseo hizo.
    No es ángel, ni demonio que el miedo nombre,
    es algo más hondo, más allá del hombre.
    Una reina en calma, de mirada lenta,
    que en cada latido… tu voluntad fragmenta.
    Y si te acercas, sin fe ni razón,
    sentirás su magia tocar tu interior.
    Pues Albedo no ama… domina y envuelve,
    y en su dulce abismo, nadie vuelve.
    Bajo la luz dorada de un candelabro callado, reposa ella, con alas de sombra y destino sellado. Sus ojos violetas, dos abismos que arden, susurran promesas que el alma no guarde. Cuernos que enmarcan su esencia prohibida, belleza que tienta, peligrosa y herida. Sobre seda púrpura descansa su hechizo, como un suspiro eterno que el deseo hizo. No es ángel, ni demonio que el miedo nombre, es algo más hondo, más allá del hombre. Una reina en calma, de mirada lenta, que en cada latido… tu voluntad fragmenta. Y si te acercas, sin fe ni razón, sentirás su magia tocar tu interior. Pues Albedo no ama… domina y envuelve, y en su dulce abismo, nadie vuelve.
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  • -Calma, Amanita... Respira, sonríe, calma... cuenta hasta diez, no es nada, ella sólo la visitó en su bosque... personalmente... y habló de conocerla en otros universos... y casi llora al decir eso... ¡Pero es todo! No es nada malo, no es nada grave... 1, 2, 3, 4... 5... 6... 7...
    -Calma, Amanita... Respira, sonríe, calma... cuenta hasta diez, no es nada, ella sólo la visitó en su bosque... personalmente... y habló de conocerla en otros universos... y casi llora al decir eso... ¡Pero es todo! No es nada malo, no es nada grave... 1, 2, 3, 4... 5... 6... 7...
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