— Te dije que me dejaras en paz...

Kiro miró al chaval inconsciente de pie enfrente suya, con las manos en los bolsillos de su sudadera. Tanto su postura como su tono eran tranquilos, incluso denotaban cierto aburrimiento.

Tras unos segundos simplemente se dió la vuelta y comenzó a alejarse.
— Te dije que me dejaras en paz... Kiro miró al chaval inconsciente de pie enfrente suya, con las manos en los bolsillos de su sudadera. Tanto su postura como su tono eran tranquilos, incluso denotaban cierto aburrimiento. Tras unos segundos simplemente se dió la vuelta y comenzó a alejarse.
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