• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Vulpafila.

    Infestado esterilizado, oriundo de la luna infestada de Deimos, Marte, suelen evitar problemas y depredadores mayores, carroñeros, oportunistas y necrofágos por naturaleza.

    Aunqune puede soltar esporas de su cola para dañar a sus enemigos o perseguidores, agil y bueno para los escondites, cuando su cuerpo sufre daño letal es capaz de huir de los brazos de la muerte, lo he visto muchas veces, una larva flotante que usa el cuerpo de Chroma como nido protector, no lo culpo, Chroma es un tanque con piernas, mientras vuelve a nutrirse a volver a crecer.
    Vulpafila. Infestado esterilizado, oriundo de la luna infestada de Deimos, Marte, suelen evitar problemas y depredadores mayores, carroñeros, oportunistas y necrofágos por naturaleza. Aunqune puede soltar esporas de su cola para dañar a sus enemigos o perseguidores, agil y bueno para los escondites, cuando su cuerpo sufre daño letal es capaz de huir de los brazos de la muerte, lo he visto muchas veces, una larva flotante que usa el cuerpo de Chroma como nido protector, no lo culpo, Chroma es un tanque con piernas, mientras vuelve a nutrirse a volver a crecer.
    0 comentarios 0 compartidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Ya se lo dije a la gente en mis redes, amigos, ( a todo mundo) pero me faltaba aquí, porque la emoción ( y los nervios) es mucha. No importa que este sea un sitio de rol, acá también hice amigos que me apoyaron durante el proceso, así que...
    Es de mi agrado informarles que voy a defender mi tesis de graduación!
    Ya se lo dije a la gente en mis redes, amigos, ( a todo mundo) pero me faltaba aquí, porque la emoción ( y los nervios) es mucha. No importa que este sea un sitio de rol, acá también hice amigos que me apoyaron durante el proceso, así que... Es de mi agrado informarles que voy a defender mi tesis de graduación!
    Me gusta
    1
    0 comentarios 0 compartidos
  • Vaya, vaya... Pero mira a quién tenemos aquí. Mi querido demonio robot favorito. Es lindo saber que, aunque el tiempo pase, alguien te sigue recordando por aquí.

    -Star se acercó a él con pasos seguros y una sonrisa amplia dibujándose poco a poco en su rostro. Elevó ambos brazos en alto con naturalidad. El pergamino quedó momentáneamente ignorado; no por rechazo, sino porque había algo que consideraba mucho más importante. Sin disminuir el paso, cerró la distancia entre ambos y rodeó su cuerpo con sus brazos, abrazándolo con firmeza. Lo apegó a ella con fuerza, pero una fuerza medida y consciente, suficiente para transmitir calidez sin resultar abrumadora. Su mejilla se apoyó apenas contra él durante un segundo extra antes de separarse lo justo para mirarlo de frente-


    Es lindo verte por aquí ¿Cómo has estado? ¿Hay buenas nuevas? o ¿todo sigue igual que cuando me fui?

    Hiro
    Vaya, vaya... Pero mira a quién tenemos aquí. Mi querido demonio robot favorito. Es lindo saber que, aunque el tiempo pase, alguien te sigue recordando por aquí. -Star se acercó a él con pasos seguros y una sonrisa amplia dibujándose poco a poco en su rostro. Elevó ambos brazos en alto con naturalidad. El pergamino quedó momentáneamente ignorado; no por rechazo, sino porque había algo que consideraba mucho más importante. Sin disminuir el paso, cerró la distancia entre ambos y rodeó su cuerpo con sus brazos, abrazándolo con firmeza. Lo apegó a ella con fuerza, pero una fuerza medida y consciente, suficiente para transmitir calidez sin resultar abrumadora. Su mejilla se apoyó apenas contra él durante un segundo extra antes de separarse lo justo para mirarlo de frente- Es lindo verte por aquí ¿Cómo has estado? ¿Hay buenas nuevas? o ¿todo sigue igual que cuando me fui? [Hiritox3]
    Me gusta
    Me encocora
    2
    2 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre.

    Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista.

    Funcional.

    Siempre fue funcional.

    Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos.

    Umbrella era un sistema.

    Un sistema sucio, pero coherente.

    Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática.

    Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática.

    Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades.

    Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad.

    Se quitó el casco esa noche.

    El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable.

    Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden.

    La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible.

    Un civil.
    Un protocolo.
    Una instrucción clara.

    Sabía lo que era correcto.

    También sabía cuál era su contrato.

    El profesional ganó.

    El dinero llegó puntual.

    Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo.

    No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil.
    Era un hombre que seguía funcionando.

    Aceptaba misiones.
    Optimizaba rutas de extracción.
    Reducía variables humanas a probabilidades de fallo.

    Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no.

    No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse.

    Él no se detenía.

    Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente.

    No era que su corazón bombease hielo.

    Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara.

    Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar.

    No estaba seguro de si algún día saldría.
    Tampoco estaba seguro de que quisiera.

    Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente:

    Si deja de ser útil…
    ¿qué queda de él?
    La lluvia en Raccoon City no limpiaba nada. Solo redistribuía la mugre. Lone Wolf permanecía quieto bajo el alero roto de un edificio administrativo, el casco todavía puesto, el visor liso devolviendo las luces rojas y azules como si fueran heridas abiertas en la noche. Desde afuera no había nada que distinguir: una silueta roja, compacta, respiración filtrada, arma baja pero lista. Funcional. Siempre fue funcional. Había estudiado en Montreal. Ingeniería aplicada, procesos, eficiencia. Le gustaba entender cómo las cosas encajaban, cómo una estructura soportaba peso sin colapsar. Siempre le pareció que el mundo tenía sentido si uno sabía mirar los sistemas correctos. Umbrella era un sistema. Un sistema sucio, pero coherente. Entró por dinero. No necesitaba dramatizarlo. La paga era obscena y la especialización le ofrecía algo más íntimo: la satisfacción casi quirúrgica de hacer bien el trabajo. En un planeta lleno de improvisación moral y decisiones torcidas, la ejecución perfecta tenía algo de pureza matemática. Con el casco puesto, el mundo era eso: matemática. Distancias. Ángulos. Ritmo cardíaco. Prioridades. Pero cuando se lo quitaba, el aire le golpeaba la cara con una violencia distinta. No era solo oxígeno sin filtrar. Era textura. Olor. Humanidad. Se quitó el casco esa noche. El sonido de la lluvia cambió inmediatamente, más real, más cercano. Se pasó la mano por el cabello húmedo, casi sorprendido de que todavía estuviera ahí. Ese gesto mínimo era su forma privada de comprobar que seguía siendo un individuo y no un engranaje intercambiable. Había algo en él que no cuadraba con la obediencia ciega. No era rebeldía; era algo más silencioso. Un reflejo. Una fracción de segundo donde la mano se detenía antes de cumplir la orden. La primera vez que ocurrió fue casi imperceptible. Un civil. Un protocolo. Una instrucción clara. Sabía lo que era correcto. También sabía cuál era su contrato. El profesional ganó. El dinero llegó puntual. Pero desde entonces, cada vez que el visor reflejaba luces de emergencia bajo la lluvia, había un medio segundo en el que el pasado empujaba desde adentro, como una fisura en el hielo. No era un hombre quebrado. Eso sería más fácil. Era un hombre que seguía funcionando. Aceptaba misiones. Optimizaba rutas de extracción. Reducía variables humanas a probabilidades de fallo. Y, sin embargo, la humanidad no desaparecía. Se había convertido en inercia. Un gesto que se interponía entre la orden y el disparo. A veces lo corregía y cumplía igual. A veces no. No hablaba de redención. No la buscaba. Le parecía una narrativa cómoda para quienes podían permitirse detenerse. Él no se detenía. Pero en las habitaciones vacías, cuando el casco descansaba sobre la mesa y el silencio no estaba amortiguado por filtros ni radios, sentía el pulso en las sienes. Lento. Frío. Persistente. No era que su corazón bombease hielo. Era que había aprendido a enfriarlo para que no se quebrara. Y en esa refrigeración constante, había perdido algo que no sabía nombrar. No estaba seguro de si algún día saldría. Tampoco estaba seguro de que quisiera. Porque fuera del sistema, fuera de la eficiencia, quedaba la pregunta que evitaba mirar de frente: Si deja de ser útil… ¿qué queda de él?
    Me gusta
    Me endiabla
    2
    0 comentarios 0 compartidos
  • Dentro de la Mente
    Fandom Original
    Categoría Drama
    con Kyle Fritz

    Inari, diosa protectora y guía de su pueblo.
    El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne.
    Y Saya intentó olvidarla.
    Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar.

    Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro.

    Sintió su guía en las últimas semanas.
    Escuchó su voz entre el estruendo del combate.
    Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió.

    Un rostro hecho de luz se alzó ante ella.
    Un cuerpo compuesto de claridad.
    Manos extendidas.
    Y una puerta blanca.

    La imagen estuvo allí… solo para ella.
    Solo un segundo.

    La diosa abrió la puerta.
    Una grieta luminosa en la trama de la conciencia.

    Saya dudó.
    Sus pupilas temblaron.
    Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad.

    ¿A dónde la enviaba?
    ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir?
    ¿Era guía… u otro capricho divino?

    Se resistió.

    Clavó los talones en su propia voluntad.
    No quiso entrar.
    No quiso obedecer.
    No otra vez.
    Pero no estaba sola.

    Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura.
    No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él.

    Kyle.

    Y dio el paso.

    Atravesó la puerta.
    El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real.

    Avanzó con su sigilo habitual.
    Ligera. Silenciosa. En guardia.
    Aun así, el entorno respondió.
    El espacio tembló.
    El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia.
    Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio.

    Era extraño.
    Desconocido.
    Inestable.

    Pero Saya no se permitió la curiosidad.

    Se detuvo a una distancia prudente.
    Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más.

    Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa.

    ──── Kyle ────

    Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
    con [kyle_fritz] Inari, diosa protectora y guía de su pueblo. El nombre que alguna vez fue plegaria se volvió daga en su carne. Y Saya intentó olvidarla. Si no pudo, aprendió a maldecirla el día en que su hogar fue arrasado y las llamas devoraron todo aquello que la deidad había prometido custodiar. Y, sin embargo, en los últimos días, la presencia regresó como un susurro. Sintió su guía en las últimas semanas. Escuchó su voz entre el estruendo del combate. Y cuando su espada, veloz, precisa, calculada como cada uno de sus movimientos, alcanzó la marca helada en el cuello de Kyle, el mundo ante sus ojos se rompió. Un rostro hecho de luz se alzó ante ella. Un cuerpo compuesto de claridad. Manos extendidas. Y una puerta blanca. La imagen estuvo allí… solo para ella. Solo un segundo. La diosa abrió la puerta. Una grieta luminosa en la trama de la conciencia. Saya dudó. Sus pupilas temblaron. Su corazón, disciplinado incluso en la batalla, se aceleró contra su voluntad. ¿A dónde la enviaba? ¿Por qué separarla de sus compañeros en un momento donde cada segundo significaba vivir o morir? ¿Era guía… u otro capricho divino? Se resistió. Clavó los talones en su propia voluntad. No quiso entrar. No quiso obedecer. No otra vez. Pero no estaba sola. Al otro lado de aquella abertura, en ese espacio mental, liminal, imposible de nombrar, distinguió una figura. No reconoció el lugar, pero lo reconoció a él. Kyle. Y dio el paso. Atravesó la puerta. El movimiento no tuvo peso ni sonido, pero todo su ser sintió el cambio: el aire diferente, la vibración distinta, la sensación de estar en un plano que no obedecía a los sentidos y, sin embargo, se sintió real. Avanzó con su sigilo habitual. Ligera. Silenciosa. En guardia. Aun así, el entorno respondió. El espacio tembló. El suelo a sus pies se deformó como el agua al caer la lluvia. Algo en aquel lugar reconocía su energía y reaccionaba a ella, como si su sola presencia alterara el equilibrio. Era extraño. Desconocido. Inestable. Pero Saya no se permitió la curiosidad. Se detuvo a una distancia prudente. Su mirada afilada recorrió cada detalle antes de proponerse acercarse más. Su postura no era hostil, pero tampoco amistosa. ──── Kyle ──── Su voz fue firme y baja. Un hilo del que el hombre podría asirse y tirar.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me gusta
    1
    3 turnos 0 maullidos
  • O2. O3. 2O26

    Esta mañana llegaron nuestros dos cachorros mellizos, nacidos del amor entre mi Alpha y yo… y todavía siento el corazón latiendo como si todo fuera un sueño.
    Al verlos por primera vez, tan pequeñitos y buscando calor, sentí mi cuerpo querer cuidarlos más y sobretodo darles mucho cariño junto a mi hombre Anthork Bloodmoon.

    Prometo que los cuidaremos, les enseñaremos y estaremos ahí cuando den sus primeros pasos, cuando descubran quiénes son y cuando necesiten volver a casa.
    Bienvenidos al mundo, pequeños.
    Hoy empezó nuestro capítulo más bonito.

    [Ya no se ve niños, ni nada no me lo borréis que es un post especial y nunca había roleado un embarazo.. :( ]
    O2. O3. 2O26 Esta mañana llegaron nuestros dos cachorros mellizos, nacidos del amor entre mi Alpha y yo… y todavía siento el corazón latiendo como si todo fuera un sueño. Al verlos por primera vez, tan pequeñitos y buscando calor, sentí mi cuerpo querer cuidarlos más y sobretodo darles mucho cariño junto a mi hombre [anth0rk]. Prometo que los cuidaremos, les enseñaremos y estaremos ahí cuando den sus primeros pasos, cuando descubran quiénes son y cuando necesiten volver a casa. Bienvenidos al mundo, pequeños. Hoy empezó nuestro capítulo más bonito. 🐾💫 [Ya no se ve niños, ni nada no me lo borréis que es un post especial y nunca había roleado un embarazo.. :( ]
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • #Undíaenlavidade Araminta Gunningworth


    La noche anterior ordené que me trajeran a las nueve y media el desayuno a mi habitación.
    Aproveche para decirla a la doncella que trajo la bandeja que avisara a mi hija Rosamund para que viniera, ayer salió a montar a caballo en compañía del señor Rockesby.
    La doncella que los acompañó no me contó nada digno de contar, menuda estúpida.

    Mi hija no se digno a venir, mi cuñada se adelantó y estuvieron conversando sobre esa salida toda la mañana.

    Estoy bastante furiosa pero lo escondo para mis adentros, consigo interceptar a mi hija mayor en la biblioteca.
    Lugar donde antes nunca llegaba a pasar, creía que podría librarse de su madre.
    Mis hijas siempre se equivocan, yo siempre consigo lo que quiero.

    Los Rockesby se marcharán pronto y ninguna de las dos conseguirá que el hijo mayor, le pida su mano a una de las dos.

    Tengo que actuar cuanto antes, no puedo continuar ni un mes más en el campo.

    Necesito volver a Londres.
    #Undíaenlavidade Araminta Gunningworth La noche anterior ordené que me trajeran a las nueve y media el desayuno a mi habitación. Aproveche para decirla a la doncella que trajo la bandeja que avisara a mi hija Rosamund para que viniera, ayer salió a montar a caballo en compañía del señor Rockesby. La doncella que los acompañó no me contó nada digno de contar, menuda estúpida. Mi hija no se digno a venir, mi cuñada se adelantó y estuvieron conversando sobre esa salida toda la mañana. Estoy bastante furiosa pero lo escondo para mis adentros, consigo interceptar a mi hija mayor en la biblioteca. Lugar donde antes nunca llegaba a pasar, creía que podría librarse de su madre. Mis hijas siempre se equivocan, yo siempre consigo lo que quiero. Los Rockesby se marcharán pronto y ninguna de las dos conseguirá que el hijo mayor, le pida su mano a una de las dos. Tengo que actuar cuanto antes, no puedo continuar ni un mes más en el campo. Necesito volver a Londres.
    0 turnos 0 maullidos
  • #Undíaenlavidade Francesca Stirling


    Hace tan solo apenas dos semanas que regresamos de vuelta a Kilmartin, debido a un escándalo provocado por Michael, el primo de mi esposo.

    De nuevo esta mañana también desayuno sola, no hay ningún lacayo dentro del comedor.
    Cada uno está ocupado con sus respectivas tareas, luego como siempre salgo a los extensos jardines del castillo para hacer ejercicio y tomar aire.

    Durante la comida mi esposo Jhon se digno a salir de su escondite, los primos llevan tres días sin hablarse y apenas me hablan a mí.

    Varias veces he intentado sacarle temas de conversación, pero Jhon sigue actuando como si estuviera comiendo solo.

    ¿Qué puedo hacer para que vuelva a hablarme?.

    Decido pasar el resto de la tarde en mis aposentos, leyendo la carta que recibí de mi hermana Eloise.

    Es muy agradable recibir noticias de algún miembro de mi extensa familia.

    Al abrir lentamente mis ojos me doy cuenta de que me quedé dormida sobre varios folios.
    Comienzo a escuchar unas voces, no las reconozco a la primera pero enseguida mis oídos se agudizaron aún más y aquellas voces son de mi esposo y su primo.

    Camino por uno de los pasillos principales portando una vela en mis manos, en el salón familiar sentados sobre la alfombra riendo animadamente, ahí están los dos hombres.

    Sin lugar a dudas los hombres Stirling son una especie en peligro de extinción.
    #Undíaenlavidade Francesca Stirling Hace tan solo apenas dos semanas que regresamos de vuelta a Kilmartin, debido a un escándalo provocado por Michael, el primo de mi esposo. De nuevo esta mañana también desayuno sola, no hay ningún lacayo dentro del comedor. Cada uno está ocupado con sus respectivas tareas, luego como siempre salgo a los extensos jardines del castillo para hacer ejercicio y tomar aire. Durante la comida mi esposo Jhon se digno a salir de su escondite, los primos llevan tres días sin hablarse y apenas me hablan a mí. Varias veces he intentado sacarle temas de conversación, pero Jhon sigue actuando como si estuviera comiendo solo. ¿Qué puedo hacer para que vuelva a hablarme?. Decido pasar el resto de la tarde en mis aposentos, leyendo la carta que recibí de mi hermana Eloise. Es muy agradable recibir noticias de algún miembro de mi extensa familia. Al abrir lentamente mis ojos me doy cuenta de que me quedé dormida sobre varios folios. Comienzo a escuchar unas voces, no las reconozco a la primera pero enseguida mis oídos se agudizaron aún más y aquellas voces son de mi esposo y su primo. Camino por uno de los pasillos principales portando una vela en mis manos, en el salón familiar sentados sobre la alfombra riendo animadamente, ahí están los dos hombres. Sin lugar a dudas los hombres Stirling son una especie en peligro de extinción.
    Me gusta
    1
    0 turnos 1 maullido
  • #UnDíaenlavidade Mike Spellman

    El despertador suena como cada mañana de entre semana, a las 6:15 de la mañana.
    Normalmente suelo ducharme por las noches, ayer cene más tarde de lo habitual.

    Después de ducharme y vestirme, en la cocina Paulina nuestra sirvienta ya tiene preparado el desayuno.
    Mi madre como siempre sea marchado muy temprano sin desayunar, mi padre y yo desayunamos cada mañana juntos.

    Antes de ir al trabajo me lleva al instituto, hoy después de clases tengo reunión con mi grupo de Dragones y mazmorras.

    Las clases fueron rápidas y aburridas, durante la reunión para hablar de nuestra próxima batalla, pedimos dos pizzas familiares.

    Regrese a casa justo para ocuparme de poner una lavadora y mientras aprovecho para hacer los deberes.

    Paulina no viene todos los días solo los lunes y miércoles, por las mañanas.

    Mis padres van a llegar tarde, por lo que después de sacar mi ropa de la secadora, hice algo rápido para hacerme la cena y mientras como veo un episodio de “ Peaky Blinders”

    Antes de meterme en la cama conecto el móvil para que cargue durante la noche.
    #UnDíaenlavidade Mike Spellman El despertador suena como cada mañana de entre semana, a las 6:15 de la mañana. Normalmente suelo ducharme por las noches, ayer cene más tarde de lo habitual. Después de ducharme y vestirme, en la cocina Paulina nuestra sirvienta ya tiene preparado el desayuno. Mi madre como siempre sea marchado muy temprano sin desayunar, mi padre y yo desayunamos cada mañana juntos. Antes de ir al trabajo me lleva al instituto, hoy después de clases tengo reunión con mi grupo de Dragones y mazmorras. Las clases fueron rápidas y aburridas, durante la reunión para hablar de nuestra próxima batalla, pedimos dos pizzas familiares. Regrese a casa justo para ocuparme de poner una lavadora y mientras aprovecho para hacer los deberes. Paulina no viene todos los días solo los lunes y miércoles, por las mañanas. Mis padres van a llegar tarde, por lo que después de sacar mi ropa de la secadora, hice algo rápido para hacerme la cena y mientras como veo un episodio de “ Peaky Blinders” Antes de meterme en la cama conecto el móvil para que cargue durante la noche.
    Me gusta
    Me encocora
    2
    0 turnos 1 maullido
  • Una mujer puede curarte... hacerte un hombre... hacerte padre... te hace humano. Una mujer te cura las heridas más profundas, ellas ven las heridas del alma. Una mujet sabe lo que sientes mucho antes de que se lo digas.
    Una mujer puede curarte... hacerte un hombre... hacerte padre... te hace humano. Una mujer te cura las heridas más profundas, ellas ven las heridas del alma. Una mujet sabe lo que sientes mucho antes de que se lo digas.
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados