El cura Zelkova yacía asentado en la barra de la taberna, hecho una lástima. Sus vestiduras, ajadas y polvorientas, le daban trazas de mendicante errabundo; su semblante, macilento y rendido, mostraba el peso de innumerables cuitas. Entre sus dedos sostenía una bebida ruin y de escaso precio, de la cual sorbía con desgana.
●Cuanto más lo intento, más siento que fallo
Murmuró con voz queda.
●Me hallo extraviado cual avecilla separada de su bandada. No soy capaz de abatir a mis adversarios, ni de honrar la promesa hecha a mi esposa... ¿Y aun así pretendo ser un padre digno?
Concluyó, bajando la vista hacia el vaso casi vacío.
●Cuanto más lo intento, más siento que fallo
Murmuró con voz queda.
●Me hallo extraviado cual avecilla separada de su bandada. No soy capaz de abatir a mis adversarios, ni de honrar la promesa hecha a mi esposa... ¿Y aun así pretendo ser un padre digno?
Concluyó, bajando la vista hacia el vaso casi vacío.
El cura Zelkova yacía asentado en la barra de la taberna, hecho una lástima. Sus vestiduras, ajadas y polvorientas, le daban trazas de mendicante errabundo; su semblante, macilento y rendido, mostraba el peso de innumerables cuitas. Entre sus dedos sostenía una bebida ruin y de escaso precio, de la cual sorbía con desgana.
●Cuanto más lo intento, más siento que fallo
Murmuró con voz queda.
●Me hallo extraviado cual avecilla separada de su bandada. No soy capaz de abatir a mis adversarios, ni de honrar la promesa hecha a mi esposa... ¿Y aun así pretendo ser un padre digno?
Concluyó, bajando la vista hacia el vaso casi vacío.
0
turnos
0
maullidos