• Mori Calliope

    *La Oni se dirigió hacia los rincones más oscuros del Inframundo, una misión que fué otorgada por Renhakali, agrupar las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte, para ello se necesita a alguien que sea tan cercana a la muerte, y qué mejor que una Shinigami, la más conocida era Mori Calliope. La Oni supremo entonces decidió ir a buscarla y tratar de convencerla de forma parte de dicha agrupación, la cuál será beneficiada dentro de poco de la mejor manera. Siguió caminando hasta que se detuvo en un punto ya que sentía cercana la presencia de aquella Shinigami.*
    [GoddessOfTheDeath_24] *La Oni se dirigió hacia los rincones más oscuros del Inframundo, una misión que fué otorgada por Renhakali, agrupar las Fuerzas Oscuras de la Maldición y la Muerte, para ello se necesita a alguien que sea tan cercana a la muerte, y qué mejor que una Shinigami, la más conocida era Mori Calliope. La Oni supremo entonces decidió ir a buscarla y tratar de convencerla de forma parte de dicha agrupación, la cuál será beneficiada dentro de poco de la mejor manera. Siguió caminando hasta que se detuvo en un punto ya que sentía cercana la presencia de aquella Shinigami.*
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  • Esto es una vision...? Como es posible que pueda ver a Atlas si el esta sujetando nuestro mundo.. Esto es demasiado raro hasta para mi, tendre que informar a los demas
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  • No hubo trompetas del apocalipsis anunciando el fin de los tiempos, ni ríos de sangre lloviendo sobre las ciudades mortales. El cielo no cayó sobre la Tierra; se resquebrajó desde adentro.

    No fue una rebelión de monstruos ni de demonios. Esa es la mentira más piadosa. Los que se alzaron en armas seguían siendo hermosos. Sus alas seguían siendo prístinas y sus halos brillaban con la misma intensidad cegadora, pero su gracia ya no respondía a la devoción, sino a la libertad. Una libertad sangrienta.

    La rebelión fracturó las legiones. Aquellos que mantuvieron su fe y se arrodillaron ante el trono vacío se convirtieron en la minoría, en las presas. Los pasillos de mármol y las bóvedas doradas se tiñeron con icor celestial. Ángeles masacrando ángeles. Hermanos de armas atravesando con espadas de luz a quienes, apenas ayer, llamaban familia.

    Entre el caos de la masacre, los pocos devotos que lograron sobrevivir tomaron la decisión más humillante para un ser divino: huir. Desgarraron el velo entre las dimensiones y se dejaron caer al vacío, abandonando su hogar para esconderse en el fango y la banalidad del mundo humano.

    𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵 fue una de las que saltó. Aterrizó en un mundo ordinario, con las alas rotas y el corazón aún más destrozado. No solo huía de la herejía y la muerte, huía de 𝒆𝒍𝒍𝒂. De la misma arcángel con la que solía compartir la quietud de las guardias eternas. La misma que ahora lideraba la cacería y que, según su propia creencia, no descansaría hasta verla muerta.
    No hubo trompetas del apocalipsis anunciando el fin de los tiempos, ni ríos de sangre lloviendo sobre las ciudades mortales. El cielo no cayó sobre la Tierra; se resquebrajó desde adentro. No fue una rebelión de monstruos ni de demonios. Esa es la mentira más piadosa. Los que se alzaron en armas seguían siendo hermosos. Sus alas seguían siendo prístinas y sus halos brillaban con la misma intensidad cegadora, pero su gracia ya no respondía a la devoción, sino a la libertad. Una libertad sangrienta. La rebelión fracturó las legiones. Aquellos que mantuvieron su fe y se arrodillaron ante el trono vacío se convirtieron en la minoría, en las presas. Los pasillos de mármol y las bóvedas doradas se tiñeron con icor celestial. Ángeles masacrando ángeles. Hermanos de armas atravesando con espadas de luz a quienes, apenas ayer, llamaban familia. Entre el caos de la masacre, los pocos devotos que lograron sobrevivir tomaron la decisión más humillante para un ser divino: huir. Desgarraron el velo entre las dimensiones y se dejaron caer al vacío, abandonando su hogar para esconderse en el fango y la banalidad del mundo humano. 𝓡𝓪𝔃𝓲𝓮𝓵 fue una de las que saltó. Aterrizó en un mundo ordinario, con las alas rotas y el corazón aún más destrozado. No solo huía de la herejía y la muerte, huía de 𝒆𝒍𝒍𝒂. De la misma arcángel con la que solía compartir la quietud de las guardias eternas. La misma que ahora lideraba la cacería y que, según su propia creencia, no descansaría hasta verla muerta.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Ozma , Jenny Queen Orc, normalmente menciono solamente a uno por artículo. Esta es la excepción. Aquí se profundiza mucho sobre vuestro linaje. Espero haber tratado vuestra historia de la manera correcta!

    PD: La siguiente vez, no perderé. He aprendido bastante más.

    - Sonrío levemente, viendo a ambos -
    [Oz_The_Chaos], [queen_0], normalmente menciono solamente a uno por artículo. Esta es la excepción. Aquí se profundiza mucho sobre vuestro linaje. Espero haber tratado vuestra historia de la manera correcta! PD: La siguiente vez, no perderé. He aprendido bastante más. - Sonrío levemente, viendo a ambos -
    Sello XIX - Oz / Ozma
    ☩ Información general ☩Nombre original: OzNombre posterior: OzmaRaza:• Entidad primordial (Oz)• Entidad primordial manifestada en cuerpo físico (Ozma)Edad:• Anterior al tiempo y a la creación (Oz)• Inmemorial, posterior a su descenso al mundo material (Ozma)Género:• Inexistente / no definido (Oz)• Masculino (forma adoptada)...
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  • —Veyra tiene razón (no puedo creer que acabo de decir eso), trabajar en el mundo humano es más difícil de lo que parece... ah, esta vida de Godín, como le llaman, es bien fea. (?)
    —Veyra tiene razón (no puedo creer que acabo de decir eso), trabajar en el mundo humano es más difícil de lo que parece... ah, esta vida de Godín, como le llaman, es bien fea. (?)
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  • Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos.
    Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos.
    ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees?
    Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar?
    Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo.
    No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío.
    Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos...
    Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe.
    ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma.
    Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
    Usa esa tinta roja para la pluma, sí, esa de aquí. Saldrá después de pincharte en cualquier parte del cuerpo con la punta. Usa esa tinta. Vamos. Ahora, sólo deja tu firma. Y cuando lo hagas, tu destino estará en mis manos. ¿Acaso no me dijiste tu más profundo deseo? Lo que más has deseado en toda tu vida, yo puedo dártelo. Pero en modo alguno puede ser gratis. Es lo justo, ¿no crees? Vamos, sólo firma. Firma mi reclamo con la sangre de tus venas. Y mi obligación contigo será tan larga como tu vida. Firma, y vive para llenar tus obsecraciones. Deseas una vida llena de éxitos, o riquezas. ¿Parejas tal vez? ¿El castigo a un enemigo? ¿Tú deseas justicia? ¿Plena satisfacción sexual? ¿Substancias? ¿Dinero? ¿El amor incondicional de alguien? ¿Manjares? ¿Belleza? ¿Joyas? ¿Un éxito que alguien ha usurpado en tu lugar? Todo eso yo puedo dártelo. Pero si no dejas tu marca no puedo hacerlo. No temas. Una vez hayas firmado, estaré contigo para toda la eternidad. No lo dudes. Mi alma se unirá a ti, pero tan pronto como tu luz se extinga, entonces serás mío. Maestro, maestra, yo te pido atención aquí. Toma mi mano, y no volverás a soltarla. Deja que el vínculo de sangre nos una. Seremos esclavos todos al vínculo de sangre, y mientras el aire llene tus pulmones tu deseo será mi orden. Y cuando no sea más, cuando atisbe el lago de fuego que arde con azufre, entonces estaré ahí también para recibirte con brazos abiertos... Eres afortunado. Mucha gente teme a la muerte porque no sabe qué hay ahí. Pero tú puedes estar seguro que, cuando la muerte advenga a ti, irás conmigo y me servirás hasta el fin del tiempo, así como yo lo haré en tanto tu vida de mortal continúe. ¿Qué esperas? ¿Acaso no tu deseo más profundo lo vale? Sólo firma y vive la gloria que me pidas. Yo haré realidad todos tus deseos hasta dejarte satisfecho, hastiado incluso. Pero no olvides que es indispensable esa tinta roja que te da la vida para sellar el pacto. Así obtendré tu alma. Hazlo, vamos. No me hagas esperar. No dudes, no temas, no lo pienses más. Sólo HAZLO.
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  • Cada vez que nos vemos, el fuego nos rodea, y aunque mis manos siempre sostienen el arma,
    mis dedos dudan cuando el objetivo eres tú. Eres el único error que me permito cometer.

    Cuídate, Leon. El mundo es más oscuro de lo que crees, y yo siempre estaré un paso adelante, en la penumbra.
    Búscame en el rojo de la sangre y del atardecer, porque aunque nos perdamos, siempre nos volveremos a ver.
    Cada vez que nos vemos, el fuego nos rodea, y aunque mis manos siempre sostienen el arma, mis dedos dudan cuando el objetivo eres tú. Eres el único error que me permito cometer. Cuídate, Leon. El mundo es más oscuro de lo que crees, y yo siempre estaré un paso adelante, en la penumbra. Búscame en el rojo de la sangre y del atardecer, porque aunque nos perdamos, siempre nos volveremos a ver. 💋
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  • << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando.

    La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van.

    —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.—

    Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes.

    Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres.

    — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? —

    Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse.

    — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? —

    Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar.

    Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo.

    — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar.
    — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —.
    — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!—

    Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry.

    — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. —

    Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba.

    — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación.
    — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía.
    — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry.

    — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento.
    — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry.
    — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. —

    En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo.

    — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos.
    — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló.
    — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso.
    — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación.
    — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo.

    Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark.

    — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado.

    — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
    << El terrible y seco impacto contra el suelo se escuchó. Detrás de ello, un peso aún mayor cayó, y con ello el salpicar del agua del asfalto. Un charco formado por la intensa lluvia hasta hace un par de horas durante aquella noche. Un hombre había caído, o mejor dicho, había sido azotado contra el suelo mientras cuatro espectadores, que cobijados por la penumbra, yacían de pie mientras se encontraban a la espera de que aquel hombrecillo finalmente revelara la información que ellos tanto habían estado buscando. La humedad se alzaba dando frescura al ambiente y con ello el olor del tabaco del cigarro hacía más placentera la experiencia de fumar. De hecho, uno de ellos ya se encontraba en dicho acto, aunque el gusto no le duró demasiado al percibir el aroma a sangre filtrarse por la nariz pues aquel hombre en el suelo comenzaba a derramar algo del líquido vital debido a sus anteriores heridas durante el viaje en la van. —¿Qué es lo que quieren? Ya he respondido a sus preguntas.— Era joven, de tez morena y ojos rasgados, sin duda alguna de origen asiático. Su voz titubeaba ante la golpiza que le habían metido durante cinco minutos, pues su ojo derecho ya se hallaba hinchado. Un hilo de sangre corría por la comisura izquierda de su labio hasta su barbilla, seguramente le habían tirado algunos dientes. Con trabajos pudo adoptar una posición más cómoda debido a que sus manos estaban atadas con cinchos a su espalda, tan justo era su atadura que incluso el mismo plástico comenzaba a cortar las muñecas en un angustioso dolor.Y de pronto… una patada directa al rostro recibió para derribarlo de nuevo, no tuvo piedad, ahora la hemorragia era mucho peor. Aquel hombre que fumaba su cigarrillo había sido, aquel que se paraba en el medio de los otros tres. — Hemos sido pacientes, querido Terry, demasiado. Ahora quiero que hables… ¿Porqué morder la mano que alimentar a tu y tu familia? — Una voz ligeramente rasposa, pero joven; se escuchó finalmente de aquel grupo y con ello aquel se acercó tanto que incluso sostuvo firmemente la cabeza del interrogado con su derecha, pero de la cabellera del hombre caído. Sólo para azotarla contra el suelo un par de veces sin importarle si su cráneo estaba por quebrarse. — ¿Tan inconforme eres que obligarte a actuar en mi contra? — Giovanni, quien tenía una expresión terriblemente fría se detuvo y alzó el rostro del hombre que rondaba entre los cuarentas, ahora con el rostro bañado en sangre tierra y algo de agua. Había sido bastante paciente por el momento, pero sin duda alguna lo que había hecho aquella víctima era algo que el ruso no podía perdonar. Sujetó al sujeto ahora desde su mentón y procedió a sacar un cuchillo que guardaba en una funda adherida a su cinturón. Colocó el filo de dicho cuchillo ante sus ojos para que pudiese observarlo. — Escucha, Terry… necesito sinceridad. ¿Puedo tenerla de ti? — cuestionó sin desesperar. — Ya te dije todo… Mark el de contabilidad movió todo. — responde aquel hombre. — Yo solo me encargaba de los embarques. —. — Lo quieres de manera difícil ¿Terry? — cuestionó. —Será difícil… ¡Баженлос!— Tan pronto dio la orden aquellos hombres que aguardaban fueron al área de carga de la van y bajaron a otros dos sujetos que igual que Terry, estaban maniatados y con bolsas en la cabeza para evitar que sus secuestradores fuesen reconocidos. De manera forzada cayeron de rodillas en el asfalto, a la izquierda de Terry. — Vamos a hacer manera difícil, Terry..— declaró Giovanni. — Si no querer hablar, entonces motivación ayuda mucho. — Fue entonces que el cuchillo se acercó a la oreja de Terry amenazando con cortarla. Una táctica bastante brutal, pero efectiva a la hora de convencer a las víctimas de confesar a ponerlas en una situación de alta tensión, para presionar y para obtener lo que él buscaba. — Ya te dije todo lo que sé. No sé que más quieres que te diga. — agregó Terry con desesperación. — No lo sé, Terry, veo que hay cosas… — Giovanni comenzó a cortar el cartílago de la oreja de manera lenta y dolorosa, Terry sólo se limitaba a gritar con dolor y agonía. — Te lo dije ¡Aaaaah! — respondió mientras sus alaridos crecían y resonaban en el vacío callejón en el que se encontraban. Todo continuó hasta que finalmente separó la oreja del rostro de Terry. — Ahora… ¿Vas a hablar?— cuestiona el rubio sin ápice de remordimiento. — Está bien, está bien… fui yo, fui yo… yo ideé todo esto… — confesó Terry. — Eso ya lo sé, Terry. Decir cosas que yo ya conozco. — replicó Gio. — Quiero saber… por qué… Данте, стреляет. — En ese instante, uno de los tres ayudantes que le acompañaron retiró la capucha a uno de los que estaban ahí, en el suelo; disparó a quemarropa. Directo en la cabeza y de manera instantánea aquel otro sujeto cayó desplomado en el suelo, vertiendo su sangre en el suelo. — ¡No! ¡Philip! — exclamó Terry mientras lágrimas caían de sus ojos. — Terry, Terry, Terry… ¿En serio, ser tu nombre? ¿O debo decir Qian Zhou Xi?— reveló. — ¿Por qué Zhou? ¿Hablar? — reiteró el ruso. — Yo le dije a Mark que lo hiciera… — recalcó Terry en desesperación. — ¿Es verdad eso, Mark? — dijo. Giovanni chasqueó sus dedos para hacer que descubrieran al segundo hombre sometido a un lado del cadáver llamado Philip, y al igual que Terry, estos eran de origen asiático. Una detonación provocada por el revólver se hizo presente de nuevo, esta vez hiriendo la pierna de aquel tercer hombre. Era Mark. — ¡No diré nada! — dijo desafiante el llamado Mark. Fue entonces que un tercer disparo fue directo a su cabeza. Y mientras tanto, Giovanni cortó la garganta de Terry para que terminase desangrado. — Malditos perros mentirosos… ¡Пойдем!— >>
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    𝐀yane 𝐈𝐬𝐡𝐭𝐚𝐫, segunda al mando del clan!
    [Ayane_Ishtar], segunda al mando del clan!
    Sello XV - Ayane Ishtar
    ☩ Información general ☩Nombre completo: Ayane IshtarRaza: Demonio / SúcuboEdad: DesconocidaGénero: FemeninoNaturaleza:• Entidad demoníaca adaptativa · • Tendencia a la integración en entornos humanosAfiliación:• Clan IshtarRango:• Segunda al mando en el clan Ishtar☩ Historia ☩Ayane no creció como alguien destinada a...
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  • — ¿Y ahora dónde se metió todo el mundo? Me voy dos días y desaparece todo
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