• 𝑀A𝐺N𝐴:

    Señaló un caminante errante que caminaba, distraído a unos metros de ellos dos. Y, sin necesidad de decirse más palabras, los dos trataron de escabullirse de forma lo más silenciosa posible. El problema era que los bosques eran un terreno demasiado vasto y siempre estaba repleto de muertos. Era el principal problema de que el setenta por ciento de la población del país se hubieran convertido en máquinas de matar. Asi que, apenas unos metros de caminaba silenciosa después, se vieron rodeados por casi una decena de cadáveres andantes.

    -¿Qué dices? -preguntó preparando una flecha en el arco- ¿Mitad y mitad? -hizo un gesto rapido con la cabeza haciendo una división imaginaria de los muertos que se acercaban- El ultimo…-comentó al ver que eran impares- Para el ganador -sonrió antes de tensar la cuerda del arco y disparar una flecha que se clavó directa entre las cejas del caminante que tenían más cerca.

    -Uno.


    𝑨𝘼𝑹𝙊𝑵:

    — Intenta no quedarte sin flechas. — Murmura con una sonrisa aceptando el reto y sacando con su mano diestra la espada corta que porta en el cinturón y alzando la zurda justo a tiempo y con la fuerza necesaria como para destrozar la cabeza del primer caminante con el que se cruza y que chasqueaba sus dientes desnudos demasiado cerca de su yugular.
    La masa cerebral y los restos humanos podridos saltan por los aires haciéndole apartar la cabeza sin conseguir esquivar la materia orgánica en su totalidad. — ¡Uno!

    Un par de flechas más vuelan acertando en el cerebro de los no muertos antes de que Magna tenga que abandonar el arco y sacar su arma de hoja ante la cercanía de sus enemigos, mientras él cercena cabezas enteras o a la mitad. Aaron había dejado de contar, estaba demasiado concentrado en esquivar dientes y manos cadavéricas, en que el lucero del alba no se quedara atascado en ningún cráneo, y en tener un ojo puesto en la pelirroja, de esa forma la ve girar para evitar se atrapada pero quedado de espaldas a un caminante que no parece dispuesto a desaprovechar la oportunidad, Aaron no piensa en sus acciones, tan solo alza la pierna derecha colocando el pie en el pecho de un muerto el cual se hunde ligeramente pero no del todo y así le permite apartarlo de él unos metros hacia atrás, y llegar a tiempo de hundir la espada en el cerebro del caminante, por el oído.
    Con un gesto de asco y después de girar la empuñadura, Aaron da un fuerte tirón hacia delante, abriéndole el cráneo y llenando a Magna de sangre y sesos.

    — Ese cuenta extra para mí, aunque no es que lo necesite…


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ— extracto de mi rol con 𝑨𝘼𝑹𝙊𝑵 ᴬᵁ
    𝑀A𝐺N𝐴: Señaló un caminante errante que caminaba, distraído a unos metros de ellos dos. Y, sin necesidad de decirse más palabras, los dos trataron de escabullirse de forma lo más silenciosa posible. El problema era que los bosques eran un terreno demasiado vasto y siempre estaba repleto de muertos. Era el principal problema de que el setenta por ciento de la población del país se hubieran convertido en máquinas de matar. Asi que, apenas unos metros de caminaba silenciosa después, se vieron rodeados por casi una decena de cadáveres andantes. -¿Qué dices? -preguntó preparando una flecha en el arco- ¿Mitad y mitad? -hizo un gesto rapido con la cabeza haciendo una división imaginaria de los muertos que se acercaban- El ultimo…-comentó al ver que eran impares- Para el ganador -sonrió antes de tensar la cuerda del arco y disparar una flecha que se clavó directa entre las cejas del caminante que tenían más cerca. -Uno. 𝑨𝘼𝑹𝙊𝑵: — Intenta no quedarte sin flechas. — Murmura con una sonrisa aceptando el reto y sacando con su mano diestra la espada corta que porta en el cinturón y alzando la zurda justo a tiempo y con la fuerza necesaria como para destrozar la cabeza del primer caminante con el que se cruza y que chasqueaba sus dientes desnudos demasiado cerca de su yugular. La masa cerebral y los restos humanos podridos saltan por los aires haciéndole apartar la cabeza sin conseguir esquivar la materia orgánica en su totalidad. — ¡Uno! Un par de flechas más vuelan acertando en el cerebro de los no muertos antes de que Magna tenga que abandonar el arco y sacar su arma de hoja ante la cercanía de sus enemigos, mientras él cercena cabezas enteras o a la mitad. Aaron había dejado de contar, estaba demasiado concentrado en esquivar dientes y manos cadavéricas, en que el lucero del alba no se quedara atascado en ningún cráneo, y en tener un ojo puesto en la pelirroja, de esa forma la ve girar para evitar se atrapada pero quedado de espaldas a un caminante que no parece dispuesto a desaprovechar la oportunidad, Aaron no piensa en sus acciones, tan solo alza la pierna derecha colocando el pie en el pecho de un muerto el cual se hunde ligeramente pero no del todo y así le permite apartarlo de él unos metros hacia atrás, y llegar a tiempo de hundir la espada en el cerebro del caminante, por el oído. Con un gesto de asco y después de girar la empuñadura, Aaron da un fuerte tirón hacia delante, abriéndole el cráneo y llenando a Magna de sangre y sesos. — Ese cuenta extra para mí, aunque no es que lo necesite… ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ— extracto de mi rol con [AAR0N] —
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  • -La noche ya había caído hacía rato, y el bar de Ryuji estaba en uno de esos raros momentos de calma. Las luces cálidas colgaban del techo iluminando la madera oscura de las mesas, mientras algunas botellas brillaban suavemente detrás de la barra. El murmullo de la ciudad se filtraba apenas por las ventanas, pero dentro del lugar reinaba una tranquilidad casi cómoda.

    En una de las mesas cercanas al centro del bar estaba Ryuji, sentado en la silla con la espalda recargada, como si aquel lugar le perteneciera por completo, y en cierto modo así era. Sus botas descansaban despreocupadamente sobre la mesa, cruzadas una sobre la otra, mientras sus brazos se encontraban detrás de su cabeza sosteniéndola con total relajación. Su abrigo oscuro caía ligeramente por el respaldo de la silla, y la tenue luz del bar dibujaba reflejos rojizos en sus ojos-

    Bueno, un día mas de trabajo bien hecho… ahora solo toca relajarse, supongo.
    -La noche ya había caído hacía rato, y el bar de Ryuji estaba en uno de esos raros momentos de calma. Las luces cálidas colgaban del techo iluminando la madera oscura de las mesas, mientras algunas botellas brillaban suavemente detrás de la barra. El murmullo de la ciudad se filtraba apenas por las ventanas, pero dentro del lugar reinaba una tranquilidad casi cómoda. En una de las mesas cercanas al centro del bar estaba Ryuji, sentado en la silla con la espalda recargada, como si aquel lugar le perteneciera por completo, y en cierto modo así era. Sus botas descansaban despreocupadamente sobre la mesa, cruzadas una sobre la otra, mientras sus brazos se encontraban detrás de su cabeza sosteniéndola con total relajación. Su abrigo oscuro caía ligeramente por el respaldo de la silla, y la tenue luz del bar dibujaba reflejos rojizos en sus ojos- Bueno, un día mas de trabajo bien hecho… ahora solo toca relajarse, supongo.
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  • — Eh-eh-eh-eh... Bueno, supongo me la llevaré a casa para cumplir...

    Murmuró al leer el documento que habría recibido a pesar de estar en una cabaña a solas con su "Ojou-chan". Apretó los labios algo nervioso al doblar la carta para guardarla, relajándose un poco sólo cuando vio a su rubia enana descansar tan cómoda.

    — Al menos si es contigo... No es algo a lo que me oponga.
    — Eh-eh-eh-eh... Bueno, supongo me la llevaré a casa para cumplir... Murmuró al leer el documento que habría recibido a pesar de estar en una cabaña a solas con su "Ojou-chan". Apretó los labios algo nervioso al doblar la carta para guardarla, relajándose un poco sólo cuando vio a su rubia enana descansar tan cómoda. — Al menos si es contigo... No es algo a lo que me oponga.
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  • -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo.

    Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple-

    Las palabras son curiosas…

    -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón-

    pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas.

    -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla-

    La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes.

    -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes-

    Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas

    -Añadió con una ligera inclinación de cabeza-

    Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
    -La noche caía sobre la ciudad con esa calma engañosa que tienen las madrugadas, cuando casi todo el mundo ya se ha ido a dormir y solo quedan las luces lejanas y el murmullo distante de los autos que pasan por las avenidas. El balcón del bar estaba iluminado apenas por una lámpara tenue colgada en la pared, lo suficiente para dibujar sombras largas sobre el suelo de madera. Ryuji se apoyaba en la barandilla con los brazos cruzados, mirando la ciudad como si estuviera leyendo algo escrito en el horizonte. Su expresión era tranquila, casi indiferente, pero en sus ojos había ese cansancio que solo deja el tiempo. Por unos segundos no dijo nada. Solo dejó que el silencio se asentara entre ambos, como si estuviera esperando que el viento terminara de llevarse algo que ya no valía la pena conservar. Luego dejó escapar un pequeño suspiro, sin dramatismo, sin rabia… más parecido al gesto de alguien que ya entendió algo hace mucho tiempo. Sus ojos rojos se movieron apenas hacia ella, y entonces habló con esa calma que tenía cuando decía algo que consideraba simple- Las palabras son curiosas… -Murmuró finalmente, su voz baja pero clara en la quietud del balcón- pueden sonar sinceras mientras se dicen, pero pierden todo valor cuando cualquiera puede escucharlas. -Se enderezó un poco, apoyando ahora las manos sobre la barandilla mientras observaba la calle varios pisos más abajo. Durante un momento pareció que estaba recordando algo lejano, algo que ya no dolía, pero tampoco había sido fácil de aprender. Cuando volvió a hablar, su tono seguía siendo tranquilo, casi didáctico, como si no estuviera juzgando a nadie, solo explicando una verdad sencilla- La gente suele pensar que lo importante es lo que alguien dice… pero con el tiempo te das cuenta de que lo único que realmente importa es a quién decide decírselo… y a cuántos más se lo ha dicho antes. -Finalmente giró un poco el rostro hacia ella, lo suficiente para mirarla directamente, aunque su expresión seguía siendo calmada. No había reproche en su mirada, ni enojo… solo la serenidad de alguien que ya había aprendido esa lección mucho antes- Así que no te preocupes demasiado por las palabras bonitas -Añadió con una ligera inclinación de cabeza- Si realmente significan algo, nunca vas a tener que preguntarte si eran solo para ti.
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  • Encontrado olas claras
    Categoría Slice of Life
    El elfo había encontrado una playa escondida después de haber salido a recorrer lugares sin seguir un mapa, o indicaciones hechas por otros.

    Al recorrer el mar de esquina a esquina, no había encontrado a ninguna otra persona que le había hecho pensar que sería un buen lugar para compartir, le haría feliz por encontrar la playa de aguas claras, algunas cuantas rocas alrededor y árboles que escondían el camino.
    finwë, dejaría flores en fila en la arena/tierra para no olvidar el regreso, al suspirar satisfecho se devolvería a casa en búsqueda algún miembro de la familia que le quisiera acompañar a disfrutar del mar.


    Después de varias horas cargando un bolso de telas con objetos necesarios para ir a la playa, esperaría por sus amigos a la fuera de un engañoso bosque sosteniendo unas flores entre la mano que había encontrado arrancada de la tierra. *


    - espero que mi mapa le sea útil y lleguen…* murmuró ansioso, mirando a todos lados esperando ver un rostro conocido.*


    El elfo había encontrado una playa escondida después de haber salido a recorrer lugares sin seguir un mapa, o indicaciones hechas por otros. Al recorrer el mar de esquina a esquina, no había encontrado a ninguna otra persona que le había hecho pensar que sería un buen lugar para compartir, le haría feliz por encontrar la playa de aguas claras, algunas cuantas rocas alrededor y árboles que escondían el camino. finwë, dejaría flores en fila en la arena/tierra para no olvidar el regreso, al suspirar satisfecho se devolvería a casa en búsqueda algún miembro de la familia que le quisiera acompañar a disfrutar del mar. Después de varias horas cargando un bolso de telas con objetos necesarios para ir a la playa, esperaría por sus amigos a la fuera de un engañoso bosque sosteniendo unas flores entre la mano que había encontrado arrancada de la tierra. * - espero que mi mapa le sea útil y lleguen…* murmuró ansioso, mirando a todos lados esperando ver un rostro conocido.*
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  • 🌺 VACACIONES EN LA ISLA ISHTAR: Sol, Mar y Secretos Bajo el Cielo Carmesí 🌺
    Fandom Clan y Familia Ishtar-Yokin-Jaegerjaquez
    Categoría Original
    La arena estaba caliente bajo el sol de la tarde, y el sonido constante de las olas rompiendo contra la orilla llenaba el ambiente con una calma engañosa. El aire salado del mar se mezclaba con el aroma del verano mientras algunas gaviotas cruzaban el cielo.

    Metphies caminaba lentamente por la playa, con la arena hundiéndose bajo cada paso firme que daba. Su mirada roja observaba el horizonte con una mezcla de indiferencia y dominio, como si aquel lugar le perteneciera.

    El viento del mar movía ligeramente su cabello oscuro con mechones verdes mientras se detenía cerca de la orilla. El reflejo del sol brillaba sobre su piel marcada y los tatuajes que recorrían su torso y brazos, como si cada uno contara una historia que pocos tenían el valor de preguntar.

    Sacó su teléfono y lo levantó ligeramente, mirando la pantalla con una expresión tranquila pero intensa. El sonido lejano de las olas acompañaba el momento.

    Metphies soltó una pequeña nube de humo hacia el cielo y sonrió apenas.

    —Hmph… —murmuró con calma—. Supongo que incluso un lugar como este puede volverse interesante… dependiendo de quién aparezca.

    Se quedó mirando el mar, esperando… como si supiera que algo —o alguien— estaba a punto de llegar.

    El viento sopla más fuerte.
    La historia apenas comienza.
    La arena estaba caliente bajo el sol de la tarde, y el sonido constante de las olas rompiendo contra la orilla llenaba el ambiente con una calma engañosa. El aire salado del mar se mezclaba con el aroma del verano mientras algunas gaviotas cruzaban el cielo. Metphies caminaba lentamente por la playa, con la arena hundiéndose bajo cada paso firme que daba. Su mirada roja observaba el horizonte con una mezcla de indiferencia y dominio, como si aquel lugar le perteneciera. El viento del mar movía ligeramente su cabello oscuro con mechones verdes mientras se detenía cerca de la orilla. El reflejo del sol brillaba sobre su piel marcada y los tatuajes que recorrían su torso y brazos, como si cada uno contara una historia que pocos tenían el valor de preguntar. Sacó su teléfono y lo levantó ligeramente, mirando la pantalla con una expresión tranquila pero intensa. El sonido lejano de las olas acompañaba el momento. Metphies soltó una pequeña nube de humo hacia el cielo y sonrió apenas. —Hmph… —murmuró con calma—. Supongo que incluso un lugar como este puede volverse interesante… dependiendo de quién aparezca. Se quedó mirando el mar, esperando… como si supiera que algo —o alguien— estaba a punto de llegar. 🌊 El viento sopla más fuerte. La historia apenas comienza.
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  • — Maldita sea.... No puedo dormir~

    -Se había despertado hace poco y no podía seguir durmiendo, apesar de sus intentos-
    — Maldita sea.... No puedo dormir~ -Se había despertado hace poco y no podía seguir durmiendo, apesar de sus intentos-
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  • Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo.
    Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí.
    -Joder, qué caras…

    Dije dando otro trago.
    -Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma.

    Uno de los marineros escupió al suelo.
    Normal.
    Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad.
    Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante.
    Señalé hacia el horizonte con la jarra.
    -Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja.

    Encogí un hombro.
    -Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí.

    Algunos empezaron a murmurar.
    Me dio bastante igual.
    -Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos.

    Volví a beber.
    -También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje.
    La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella.
    -A ver…

    Seguí con tono despreocupado.
    -No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar.

    Apoyé los codos en las rodillas.
    -Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego…
    Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar. Kalyra Marea
    Apoyé el culo en el barril como si el barco fuera mío y no de Kalyra. La jarra de hidromiel ya iba medio vacía y la verdad… tampoco tenía prisa por que se acabara. El mar estaba tranquilo y la tripulación andaba mirándome como si en cualquier momento fuera a sacar un demonio del bolsillo. Les sostuve la mirada un momento… y luego me reí. -Joder, qué caras… Dije dando otro trago. -Ni que os estuviera vendiendo vuestra alma. Uno de los marineros escupió al suelo. Normal. Una bruja en un barco pirata no es precisamente una garantía de seguridad. Me limpié un poco la espuma de la hidromiel con el dorso de la mano y miré a Kalyra, que seguía apoyada en el mástil con su botella de ron, tan tranquila como si todo aquello fuera una taberna flotante. Señalé hacia el horizonte con la jarra. -Tres días hacia allí. Isla fea de cojones, roca negra, acantilados y una cueva sellada con magia vieja. Encogí un hombro. -Magia que vosotros no podéis romper… pero yo sí. Algunos empezaron a murmurar. Me dio bastante igual. -Dentro hay oro. Mucho. Cofres, reliquias, joyas… todo lo que hace que a los piratas se les iluminen los ojos. Volví a beber. -También puede haber algo que nos quiera arrancar la cabeza, claro. Pero vamos… eso ya es parte del viaje. La miré de reojo y levanté la jarra hacia ella. -A ver… Seguí con tono despreocupado. -No voy a mentiros. No soy una bruja de fiar. Apoyé los codos en las rodillas. -Pero cuando hay un buen porcentaje de oro en juego… Puedo ser la compañera más leal que vais a encontrar en todo el puto mar. [cosmic_olive_lion_413]
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  • Beach club. 🇲🇽
    Categoría Crossover
    En un beach club de Isla Mujeres, el sol cae fuerte sobre el agua cristalina de la piscina, mientras una colchoneta inflable se balancea lentamente. Encima de ella, completamente despreocupado, flota Deadpool.

    Posiblemente en otra ocasión se hubiese molestado en buscar un buen traje de baño para la ocasión, pero todo lo tomó desprevenido. La comida era lo mejor. Un plato con tacos a medio terminar, y un coco abierto.

    Mastica con calma, mirando el cielo.

    ──Vacaciones en México… —murmura para sí mismo—. Sol, mar… y cero intentos de asesinato en los últimos diez minutos. Esto ya es sospechoso.

    Levanta el vaso.

    Si alguien va a dispararle, al menos esperen a que termine el taco. Tiene prioridades.

    /Todos son bienvenidos. /
    En un beach club de Isla Mujeres, el sol cae fuerte sobre el agua cristalina de la piscina, mientras una colchoneta inflable se balancea lentamente. Encima de ella, completamente despreocupado, flota Deadpool. Posiblemente en otra ocasión se hubiese molestado en buscar un buen traje de baño para la ocasión, pero todo lo tomó desprevenido. La comida era lo mejor. Un plato con tacos a medio terminar, y un coco abierto. Mastica con calma, mirando el cielo. ──Vacaciones en México… —murmura para sí mismo—. Sol, mar… y cero intentos de asesinato en los últimos diez minutos. Esto ya es sospechoso. Levanta el vaso. Si alguien va a dispararle, al menos esperen a que termine el taco. Tiene prioridades. /Todos son bienvenidos. 💥/
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  • ι════════════════════ι
    El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga.
    Ejercicio fallado, 2035 hrs.
    ι════════════════════ι

    La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar.

    Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba.

    El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar.

    Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada.

    — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin.

    Nadie respondió.

    — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando.
    — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio.
    — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa.

    Kalhi ignoró el comentario.

    — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada.
    — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo.
    — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén.

    Harlenn levantó ambas manos.

    — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada.
    — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad.
    — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí.

    Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos.

    — El plan era infiltración silenciosa.
    — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos.
    — Ocho —replicó Vidhi.
    — Diez.
    — Ocho.
    — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré.

    Kalhi volvió al punto central.

    —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada".
    — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros.
    — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él.
    — Ellos no lo sabían.

    Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano.

    — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico.

    El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa.

    — ¿Mío?

    Vidhi levantó la cabeza lentamente.

    — Oh, esto se va a poner interesante.

    Noxan permaneció en silencio.

    — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn.
    — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza.
    — El plan contemplaba evitar confrontación.
    — Correcto.
    — La infiltración funcionaba.
    — Correcto.
    — Y aun así decidiste escalar.
    — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza.
    — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró.
    — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído.

    Noxan asintió apenas.

    — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor.
    — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró.
    — No lo volé —Harlenn se defendió.
    — Ardía como un pequeño sol.
    — Combustión acelerada.

    Kalhi lo dejó hablar.

    — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción.
    — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi.
    — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma.
    — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio.

    Harlenn miró al nigromante.

    — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón.

    Kalhi seguía inmóvil.

    — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido.

    Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa.

    — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin.

    Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior.

    Los otros tres guardaron silencio.

    — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin.

    Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse.

    — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen.

    El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar.

    — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente.

    Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo.

    — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura...
    — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró.
    — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió.
    — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía.
    — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos.

    Harlenn lo ignoró.

    — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente.

    El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa.

    — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver.
    — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi.
    — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo.

    Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla.
    La discusión había terminado.
    ι════════════════════ι El Nido 6, Cuarteles Generales de Durga. Ejercicio fallado, 2035 hrs. ι════════════════════ι La mesa de la sala común del Nido 6 estaba ocupada casi en su totalidad por los cuatro operadores de la TF Nigara, tazas de café, tablets y bocadillos. Estaban en calma, demasiado en calma para haber fallado una operación hace menos de una hora. Kalhi estaba sentado recto, con los antebrazos apoyados sobre la mesa y los dedos entrelazados. No había tensión visible en su postura, sólo una quietud demasiado perfecta, como la de alguien que ya tiene la conclusión de un problema que, sin embargo, estaba a punto de revelar. Harlenn estaba recostado en la silla, inclinado hacia atrás, con una pierna extendida bajo la mesa y la otra apoyada en el suelo. Parecía cómodo... o al menos fingía estarlo. Vidhi se había encorvado sobre la mesa, apoyando los codos y dejando caer el peso de la cabeza entre sus manos. Sabía exactamente en lo que se habían metido. Noxan, como siempre, sólo observaba. El silencio duró lo suficiente para que todos sintieran que alguien tenía que hablar. Kalhi respiró profundo, ordenando las conclusiones y prioridades en su mente resignada. — El ejercicio consistía en entrar sin ser detectados —dijo al fin. Nadie respondió. — Y sin embargo —continuó con la misma calma—, terminamos saliendo por una puerta lateral siendo perseguidos por media instalación que nos estaba buscando. — Técnicamente no era media instalación —Harlenn levantó una ceja al corregir, Kalhi lo miró—. Era un tercio. — Por Gaia... —Vidhi dejó escapar un sonido que no era exactamente una risa. Kalhi ignoró el comentario. — Quiero entender en qué momento exacto el ejercicio de infiltración se convirtió en retirada. — Cuando la infiltración dejó de existir —Noxan habló primero, con su tono tranquilo. — Sí, bueno —Vidhi soltó una risa breve—. Eso suele pasar cuando alguien incendia un almacén. Harlenn levantó ambas manos. — Primero: no fue un incendio —dijo, ganándose la mirada de Kalhi—. Fue una reacción térmica localizada. — Era un depósito de combustible —Vidhi lo miró con incredulidad. — Exacto —respondió Harlenn—. Altamente inflamable. Muy mala idea guardarlo ahí. Kalhi cerró los ojos un segundo y volvió a abrirlos. — El plan era infiltración silenciosa. — Lo fue —dijo Harlenn—, durante diez minutos. — Ocho —replicó Vidhi. — Diez. — Ocho. — Siete minutos y cuarenta y tres segundos —Noxan intervino sin levantar la voz, los tres lo miraron, se encogió apenas de hombros—. Cronometré. Kalhi volvió al punto central. —Bien. Entonces, recapitulando —miró a Harlenn—. Entramos en silencio —luego a Vidhi—. Detectamos patrullas —después a Noxan—. Evitamos confrontación —finalmente regresó a Harlenn—. Hasta que alguien detonó una "reacción térmica localizada". — Ellos empezaron —Harlenn se encogió de hombros. — ¡Era un ejercicio! —Vidhi giró hacia él. — Ellos no lo sabían. Kalhi respiró otra vez. Vidhi dejó caer la frente contra la mesa. Noxan levantó la mirada hacia el techo como si estuviera contemplando algo muy lejano. — Harlenn. El error fue tuyo —Kalhi volvió a hablar y fue categórico. El demonio quedó de pronto bajo todas las miradas. Se inclinó hacia adelante y apoyó los antebrazos en la mesa. — ¿Mío? Vidhi levantó la cabeza lentamente. — Oh, esto se va a poner interesante. Noxan permaneció en silencio. — Sí. Tuyo —Kalhi sostuvo la mirada de Harlenn. — Bien. Explícame —Harlenn inclinó apenas la cabeza. — El plan contemplaba evitar confrontación. — Correcto. — La infiltración funcionaba. — Correcto. — Y aun así decidiste escalar. — No decidí escalar —Harlenn negó levemente con la cabeza. — Incendiar combustible sí cuenta como escalar —Vidhi murmuró. — Dos guardias cambiaron su ruta de patrulla —Harlenn continuó como si no lo hubiera oído. Noxan asintió apenas. — Si seguían avanzando nos encontraban en cuarenta segundos —dijo Harlenn—. Tenía tres opciones —levantó un dedo—. Neutralizarlos —otro—. Retirarme y arriesgar exposición —y un tercero dedo más—. Crear una distracción mayor. — ¿La distracción mayor era volar el almacén? —Vidhi lo miró. — No lo volé —Harlenn se defendió. — Ardía como un pequeño sol. — Combustión acelerada. Kalhi lo dejó hablar. — Si los neutralizaba —continuó Harlenn—, los cuerpos se encontrarían en minutos. Si me retiraba, la patrulla veía el acceso abierto. Así que generé una distracción. — Una distracción que activó todo el protocolo de seguridad de todo el fucking complejo —aclaró Vidhi. — Lo cual nos obligó a retirarnos —Noxan precisó con calma. — Lo cual evitó que nos detectaran dentro del edificio. Harlenn miró al nigromante. — Espera... —Vidhi parpadeó, luego miró a Kalhi—. Técnicamente tiene razón. Kalhi seguía inmóvil. — A veces, la discreción requiere creatividad —el demonio parecía muy convencido. Vidhi volvió a dejar caer la frente sobre la mesa. — El error fue tuyo —Kalhi repitió, a lo que Harlenn ya sólo resopló. Pero Kalhi no había terminado aún—. Creativo o no, no necesitábamos un incendio para cumplir nuestro objetivo, incluso si con ello nos ayudaras a evitar peores conclusiones —no apartó la mirada de Harlenn—. Si nos capturaban, tendríamos que pedir ayuda. Vidhi lo hubiera hecho en un minuto, Durga enviaría rescate, se controlaban factores humanos. Fin. Era la primera vez que Kalhi miraba la operación desde el momento posterior. Los otros tres guardaron silencio. — Si éramos detectados después, cuando encontraran cuerpos neutralizados, ya nos habríamos retirado. Fallábamos. Fin. Vidhi levantó lentamente la cabeza. Noxan bajó la mirada hacia la mesa. Harlenn dejó de moverse. — Ambas situaciones nos hubieran dado margen para actuar de nuevo en pocos días después —continuó Kalhi—. Pero ahora que el lugar está prácticamente destruido, ya no hay margen. El silencio marcó el margen que los otros tres habían dejado pasar. — Comprometiste no sólo la misión —terminó—, también cualquier operación de corrección o contención posterior. Objetivo perdido irremediablemente. Nadie habló durante varios segundos más, pero Harlenn fue el primero en decir algo. — Entiendo —se pasó una mano por la nuca, no sonaba defensivo—. Estaba pensando en la fase inmediata —explicó—. Evitar la captura... — No estabas pensando en la siguiente operación —Vidhi murmuró. — Ni en la siguiente después de esa —Noxan añadió. — Sí —Harlenn asintió lentamente, miró luego a Kalhi—. El error fue mío —lo dijo ya sin ironía. — Bueno, hay progreso emocional en el demonio ígneo, hay que anotar la fecha —Vidhi se recostó en la silla y se cruzó de brazos. Harlenn lo ignoró. — Si esto hubiera sido real —dijo—, habríamos perdido el objetivo completamente. El silencio regresó. Ahora todos veían la dimensión completa del problema. Harlenn tamborileó los dedos una vez sobre la mesa. — Entonces la conclusión es simple —miró a Kalhi—. En infiltración prolongada, la prioridad no es sobrevivir al momento sino mantener el problema vivo —luego añadió con una sonrisa cansada—. La próxima vez incendiaré algo sólo si ya no necesitamos volver. — Voy a escribir un manual para ti... —masculló Vidhi. — Será un documento largo —precisó Noxan—. Muy largo. Kalhi finalmente se recostó un poco en la silla. La discusión había terminado.
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