• Pues al final fue mas facil de lo que pensaba, aunque este oxidado siemore tendre cosas de Soldado
    Pues al final fue mas facil de lo que pensaba, aunque este oxidado siemore tendre cosas de Soldado
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  • Últimamente las cosas aquí han sido muuuy aburridas para la Noxiana.

    Que se ha puesto estirarse como gato en una roca.

    — ¿En serio? ¿Es todo lo que pueden hacer? que patéticos...— Todos los soldados que ha derrotado se encuentra tirados en el suelo.
    Últimamente las cosas aquí han sido muuuy aburridas para la Noxiana. Que se ha puesto estirarse como gato en una roca. — ¿En serio? ¿Es todo lo que pueden hacer? que patéticos...— Todos los soldados que ha derrotado se encuentra tirados en el suelo.
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  • *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.*

    *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.*

    Rihanna Carther
    *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.* *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.* [storm_lavender_shark_168]
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  • El centinela.
    Fandom Las crónicas de Fenrir
    Categoría Acción
    https://ficrol.com/posts/380841

    El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes.

    Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones.

    Decían que los dioses protegían Eredh-Khal.

    Mentira.

    Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo.

    Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres.

    Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones.

    Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes…

    Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final.

    El cielo rugía.

    Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales.

    La invasión había comenzado.

    Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos.

    Y en medio del caos…

    Algo despertó.

    Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido.

    Entonces el Centinela abrió los ojos.

    La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales.

    Cada paso hacía temblar ciudades enteras.

    En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial.

    En la otra…
    un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes.

    La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero.

    —Entidad invasora detectada.
    Activando protocolo de purificación.—

    Y entonces…

    Alguien comenzó a reír.

    No una risa humana.

    Algo más oscuro.
    Más arrogante.

    Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría.

    De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego.

    Cuernos oscuros.
    Cabello agitado por el viento.
    Ojos brillando como brasas infernales.

    La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido.

    Zagreo.

    La mano derecha de Veythra.

    El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal.

    Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos.

    —¿Todo esto…—

    Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva.

    —…solo para recibirme a mí?—

    El Centinela alzó la lanza.

    Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente.

    Y el cielo entero explotó en luz.
    https://ficrol.com/posts/380841 El planeta de Eredh-Khal llevaba siglos pudriéndose lentamente bajo el peso de sus propios gobernantes. Las ciudades brillaban desde el cielo como joyas suspendidas entre montañas y océanos dorados, pero bajo aquella belleza artificial se escondía un mundo construido sobre hambre, miedo y obediencia. Las grandes familias soberanas habían convertido la fe en una cadena. Los templos controlaban el alimento. Los nobles controlaban el agua. Y los ciudadanos sobrevivían trabajando hasta la muerte para mantener encendida una civilización que ya no pertenecía al pueblo desde hacía generaciones. Decían que los dioses protegían Eredh-Khal. Mentira. Los dioses habían muerto hacía mucho tiempo. Lo único que quedaba eran hombres ricos usando sus nombres. Mientras barrios enteros caían en la miseria, los soberanos desviaban recursos imposibles hacia un único proyecto: crear el Centinela Absoluto. Un arma sagrada capaz de resistir cualquier invasión. Un guardián bendecido por reliquias antiguas y alimentado con la fe de millones. Y cuando las naves negras aparecieron atravesando las nubes… Comprendieron demasiado tarde que habían construido un dios únicamente para retrasar el final. El cielo rugía. Las estructuras imperiales de Nexus Concordia cubrían continentes enteros proyectando sombras gigantescas sobre mares y ciudades. Sirenas de evacuación resonaban entre los templos mientras miles de ciudadanos observaban aterrados cómo las nubes comenzaban a abrirse lentamente por la presión de los motores celestiales. La invasión había comenzado. Columnas de luz descendían desde las naves impactando contra fortalezas, puertos y centros políticos. Los soldados de Concordia avanzaban entre fuego y ceniza como una marea imposible de detener. Perfectamente sincronizados. Silenciosos. Hermosos. Y en medio del caos… Algo despertó. Las montañas sagradas de Eredh-Khal comenzaron a temblar violentamente mientras enormes círculos dorados aparecían sobre el cielo. Campanas antiguas resonaron por todo el continente y una presión divina recorrió la atmósfera como un latido. Entonces el Centinela abrió los ojos. La colosal figura emergió lentamente desde el corazón del templo principal envuelta en luz blanca y fragmentos de roca flotante. Medía cientos de metros de altura. Su cuerpo estaba cubierto de armaduras ceremoniales grabadas con escrituras sagradas y múltiples anillos luminosos giraban lentamente detrás de su espalda como pequeños soles artificiales. Cada paso hacía temblar ciudades enteras. En una de sus manos apareció una gigantesca lanza de energía celestial. En la otra… un círculo mágico tan enorme que cubrió las nubes. La voz del Centinela descendió sobre el planeta entero. —Entidad invasora detectada. Activando protocolo de purificación.— Y entonces… Alguien comenzó a reír. No una risa humana. Algo más oscuro. Más arrogante. Una grieta roja atravesó el cielo sobre las ruinas de la capital mientras llamas negras comenzaban a derramarse lentamente hacia el vacío. Varias explosiones sacudieron el aire y decenas de soldados sagrados fueron despedidos violentamente antes siquiera de comprender qué ocurría. De la grieta emergió una figura caminando tranquilamente entre el fuego. Cuernos oscuros. Cabello agitado por el viento. Ojos brillando como brasas infernales. La presión demoníaca hizo crujir las estructuras cercanas apenas puso un pie sobre el suelo destruido. Zagreo. La mano derecha de Veythra. El semidiós nacido entre lo celestial y lo abismal. Levantó lentamente la mirada hacia el gigantesco Centinela que dominaba el horizonte… y sonrió mostrando los colmillos. —¿Todo esto…— Las llamas comenzaron a girar alrededor suyo como una tormenta viva. —…solo para recibirme a mí?— El Centinela alzó la lanza. Los anillos sagrados detrás de su espalda comenzaron a iluminarse violentamente. Y el cielo entero explotó en luz.
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  • Cielo rojo en el reino de Undión
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    Categoría Aventura
    La noche envolvía al reino de Undión con una calma engañosa. Desde las murallas podían verse los campos oscuros extendiéndose hasta perderse entre colinas cubiertas por neblina, mientras el viento nocturno hacía crujir los estandartes con el emblema dracónico de la corona. Las calles del reino ya estaban casi vacías; solo quedaban algunas ventanas iluminadas y el sonido lejano de herreros apagando sus forjas antes del amanecer.

    Entonces apareció el extranjero.

    Un caballo cansado avanzó lentamente por el camino principal hacia las enormes puertas del castillo. Sobre él viajaba un joven cura cubierto por un largo abrigo ennegrecido por el polvo del viaje. La distintiva gorra de caza roja que llevaba puesta destacaba incluso bajo la luz tenue de las antorchas. El animal respiraba con dificultad y pequeñas nubes de vapor escapaban de su hocico en el aire frío de la noche.

    Los guardias del portón descendieron inmediatamente sus lanzas, bloqueándole el paso. El ambiente se volvió tenso; ningún desconocido podía acercarse al castillo a esas horas. Sin embargo, tras escuchar el nombre del Papa y descubrir las conexiones directas del sacerdote con la Santa Sede, la actitud de los soldados cambió por completo. Los murmullos recorrieron la entrada del castillo antes de que finalmente las pesadas puertas de hierro comenzaran a abrirse lentamente.

    El joven cura permanecía a una distancia prudente del trono, sin atreverse a acercarse más de lo necesario. Sujetaba con firmeza su maletín mientras parte de su abrigo aún goteaba humedad del viaje. Su expresión cansada contrastaba con la seriedad de su voz.

    Más allá de los vitrales podía escucharse el viento atravesando los campos del pueblo… los mismos campos donde, según había venido a advertir, comenzarían a aparecer demonios durante la noche.
    La noche envolvía al reino de Undión con una calma engañosa. Desde las murallas podían verse los campos oscuros extendiéndose hasta perderse entre colinas cubiertas por neblina, mientras el viento nocturno hacía crujir los estandartes con el emblema dracónico de la corona. Las calles del reino ya estaban casi vacías; solo quedaban algunas ventanas iluminadas y el sonido lejano de herreros apagando sus forjas antes del amanecer. Entonces apareció el extranjero. Un caballo cansado avanzó lentamente por el camino principal hacia las enormes puertas del castillo. Sobre él viajaba un joven cura cubierto por un largo abrigo ennegrecido por el polvo del viaje. La distintiva gorra de caza roja que llevaba puesta destacaba incluso bajo la luz tenue de las antorchas. El animal respiraba con dificultad y pequeñas nubes de vapor escapaban de su hocico en el aire frío de la noche. Los guardias del portón descendieron inmediatamente sus lanzas, bloqueándole el paso. El ambiente se volvió tenso; ningún desconocido podía acercarse al castillo a esas horas. Sin embargo, tras escuchar el nombre del Papa y descubrir las conexiones directas del sacerdote con la Santa Sede, la actitud de los soldados cambió por completo. Los murmullos recorrieron la entrada del castillo antes de que finalmente las pesadas puertas de hierro comenzaran a abrirse lentamente. El joven cura permanecía a una distancia prudente del trono, sin atreverse a acercarse más de lo necesario. Sujetaba con firmeza su maletín mientras parte de su abrigo aún goteaba humedad del viaje. Su expresión cansada contrastaba con la seriedad de su voz. Más allá de los vitrales podía escucharse el viento atravesando los campos del pueblo… los mismos campos donde, según había venido a advertir, comenzarían a aparecer demonios durante la noche.
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  • [el general despertó más energizado que nunca y se dirigio a la sala principal de su castillo donde se acomodaría en su trono mientras que dos guardias se ponían a los lados para mantener la seguridad de su líder]

    Es un hermoso día así que aprovechemos para ponernos al día ¿Quieren? ¡Atención mis soldados!

    Quiero que se agrupen en un total de 5 pelotones y vayan a cada uno de nuestros territorios a cobrar el tributo, no pienso darle protección gratuita solo por ser de la misma raza.

    Soldados presentes: ¡A sus órdenes general Deimos!

    Si tienen problemas a la hora de cobrar avisenme de inmediato.. mientras tanto ire a divertirme un poco.

    Arrebatar unas 20 vidas no hará daño a nadie jajaja
    [el general despertó más energizado que nunca y se dirigio a la sala principal de su castillo donde se acomodaría en su trono mientras que dos guardias se ponían a los lados para mantener la seguridad de su líder] Es un hermoso día así que aprovechemos para ponernos al día ¿Quieren? ¡Atención mis soldados! Quiero que se agrupen en un total de 5 pelotones y vayan a cada uno de nuestros territorios a cobrar el tributo, no pienso darle protección gratuita solo por ser de la misma raza. Soldados presentes: ¡A sus órdenes general Deimos! Si tienen problemas a la hora de cobrar avisenme de inmediato.. mientras tanto ire a divertirme un poco. Arrebatar unas 20 vidas no hará daño a nadie jajaja
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  • [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar]

    Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres?

    ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo×

    Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club.

    ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil×

    Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas.

    Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca.

    Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario.

    Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca.

    De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~

    ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros×

    Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque.

    Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé.

    ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde×

    No me digas que.. acaso tu eres..

    Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende.

    ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón.

    Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho.

    ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo.

    ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder×

    ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán..

    ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre×

    (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
    [era una hermosa noche donde la ciudad demostraba estar más viva que nunca con aquella iluminación tan vistosa. Gyuseki se dirigía al trabajo entrando por los callejones de siempre aunque esté sabía que nuevamente lo estaban siguiendo y que está vez no tendría la misma suerte se escapar] Muy bien esto se acabó sal de una vez puedo escuchar como tu pulso se intensifica así que deja de ocultarte y dime ¿Quien eres? ×mientras decía esto me di la vuelta para mirar hacia atrás esperando respuesta, en ese momento me encontraba vestido con un elegante traje para asistir formal al trabajo× Mercenario: supuse que ya sabías sobre mí presencia, después de todo la noche anterior me engañaste y no pude llegar al club. ×un mercenario con ropas de soldado se hizo presente, su cabello era rubio mientras que sus ojos tenían algo raro y es que sus pupilas parecían las de un reptil× Así que tu objetivo es el club ¿Que estás buscando? Acaso quieres joyas. Mercenario: lo que vengo a buscar es a la dragona que esconden ahí dentro y quiero que entiendas algo no puedo dejar que ese bebé nazca. Por lo visto sabes demasiadas cosas.. ¿Sabes algo? Ahora te recuerdo eres el obrero que dejó caer las vigas de metal cuando preparamos el terrario. Mercenario: ¿Y que si lo soy? Mejor déjame ir a ese club antes de que te mate porque si algo se sobre ti es que no lastimarlas ni a una mosca. De hecho yo no deseo lastimar a los humanos pero viendo tus ojos.. tu no eres tan humano ¿Verdad?~ ×mis ojos se tornaron de un rojo carmesí mientras dejaba salir mis cuernos, en ese momento me lance a gran velocidad hacia aquel mercenario creando en mi mano derecha una espada de hoja carmesí para atacarlo en una estocada aunque el mercenario termino por cubrirse con su arma la cual termino destruida mientras aquel se alejaba unos metros× Mercenario: ¿que demonios fue eso..? ¡Creí que jamás atacaba a otros! Jeje veo que me equivoque. Aprovecharé que nadie me está observando y te asesinare rápidamente.. no puedo permitir que te acerques a ese bebé. ×aquel mercenario de repente mostró una sonrisa mientras que en su cuerpo hacia aparecer unas pocas escamas de color verde× No me digas que.. acaso tu eres.. Mercenario: si soy que cosa ¿Un dragón? Así es lo soy y veo que eso te sorprende. ¿Acaso sabes el precio a pagar? Estás cometiendo traición hacia los tuyos y es algo que no tiene perdón. Mercenario: conozco el precio de la traición pero no me interesa.. ahora entiendo que si eres capaz de atacar a otros así que tendré que retirarme por ahora pero nos volveremos a ver muchacho. ¿¡Piensas que te dejare escapar!? Soy el ejecutor por algo. ×me movería hacia delante a gran velocidad para tratar de asesinar a aquel traidor pero en ese momento aquel mercenario empezó a soltar un gas venenoso de su boca cubriendo todo el espacio donde el estaba y esto me obligó a retroceder× ¿Un dragón venenoso? Desgraciado creo una nube de veneno para que no me acerque.. se nota que recibió un buen entrenamiento y sabe que ahora mismo no puedo volar o sino me verán.. ×luego de que e gas se disperso por completo solté un suspiro pesado antes de esconder mis partes de dragón y volver mis ojos a la normalidad para así poder caminar hacia el club y cumplir mí jornada como siempre× (Está no será la última vez que veré a ese sujeto.. es muy probable que deje de seguirme durante un tiempo hasta que todo se calme.. tengo que aprovechar ese tiempo para conseguir información sobre su paradero y capturarlo yo mismo)
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  • —INVINCIBLE WAR (ALT): 1/???—


    —Cuando ocurrió la guerra de los Invencibles y todos fueron enviados a esparcir el caos, lo primero que quiso hacer fue subir cerca de la estratosfera para poder elegir un objetivo al azar, pero termino encontrándose a alguien que jamás conoció, una figura pequeña se dirigía hacia el espacio exterior, portaba una armadura que el jamás había visto antes, por lo que lo tomo como un nuevo desafío, inmediatamente se lanzo hacia aquella persona, interceptandola y llevándola hasta el espacio, aquella persona al principio trato de hablar con el—


    : "¡Calmate amigo, estoy de tú lado!"


    —Obviamente el sabía que lo más seguro es que lo haya confundido con el Invincible de este mundo, así que siguió atacando hasta que finalmente aquella persona respondió, un destello salió de su frente, seguido de un laser que le quemaba la piel a Mark, esto lo obligó a retroceder un poco, cuando al fin estuvo dispuesto a contraatacar, una figura familiar se le apareció a su lado, una de las variantes con un bigote y vestimenta de soldado viltrumita se acercó a su lado y le puso una mano en su hombro—

    : "La mocosa es mi objetivo, retírate o tú serás el siguiente"

    —¿¡Y TU QUIEN CARAJOS TE CREES QUE ERES PARA DARME ORDENES?, YO SOY LO SUFICIENTEMENTE FUERTE PARA!–

    —Nuevamente el laser fuer disparado hacia el, está vez no pudo cubrírse y recibió el golpe de lleno, haciendo que esté quede inconsciente y empieze a caer nuevamente hacia la tierra—
    —INVINCIBLE WAR (ALT): 1/???— —Cuando ocurrió la guerra de los Invencibles y todos fueron enviados a esparcir el caos, lo primero que quiso hacer fue subir cerca de la estratosfera para poder elegir un objetivo al azar, pero termino encontrándose a alguien que jamás conoció, una figura pequeña se dirigía hacia el espacio exterior, portaba una armadura que el jamás había visto antes, por lo que lo tomo como un nuevo desafío, inmediatamente se lanzo hacia aquella persona, interceptandola y llevándola hasta el espacio, aquella persona al principio trato de hablar con el— —👤: "¡Calmate amigo, estoy de tú lado!" —Obviamente el sabía que lo más seguro es que lo haya confundido con el Invincible de este mundo, así que siguió atacando hasta que finalmente aquella persona respondió, un destello salió de su frente, seguido de un laser que le quemaba la piel a Mark, esto lo obligó a retroceder un poco, cuando al fin estuvo dispuesto a contraatacar, una figura familiar se le apareció a su lado, una de las variantes con un bigote y vestimenta de soldado viltrumita se acercó a su lado y le puso una mano en su hombro— —👤: "La mocosa es mi objetivo, retírate o tú serás el siguiente" —¿¡Y TU QUIEN CARAJOS TE CREES QUE ERES PARA DARME ORDENES?, YO SOY LO SUFICIENTEMENTE FUERTE PARA!– —Nuevamente el laser fuer disparado hacia el, está vez no pudo cubrírse y recibió el golpe de lleno, haciendo que esté quede inconsciente y empieze a caer nuevamente hacia la tierra—
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  • El campo de batalla había quedado en silencio. El barro mezclado con sangre, cenizas y restos de uniformes rotos. Miles de jóvenes yacían inmóviles bajo un cielo gris cubierto por humo, mientras el eco distante de los cañones moría lentamente en el horizonte.

    Entre los cadáveres y los heridos caminaba el cura, con el abrigo ennegrecido por la suciedad y las botas hundiéndose en el barro. Sus manos estaban cubiertas de tierra después de pasar horas cavando tumbas improvisadas y cargando cuerpos demasiado jóvenes para morir allí. Aun así, seguía avanzando de un soldado a otro, cerrando ojos vacíos y murmurando plegarias con voz cansada.

    -Lucharon bien.

    Mientras colocaba una cruz improvisada sobre una fosa común.

    -Encontrarán la paz en la gloria eterna.

    A unos metros, algunos heridos respiraban con dificultad. El cura se arrodilló junto a ellos, vendando heridas con lo poco que quedaba de tela limpia y ofreciendo agua entre manos temblorosas. No había esperanza suficiente para todos, pero aun así permanecía allí, negándose a abandonar a quienes seguían respirando.

    Cuando finalmente cayó la noche, el sacerdote se alejó unos pasos del cementerio improvisado. Sacó un cigarro arrugado del bolsillo, lo encendió con manos agotadas y dio una larga calada. La brasa iluminó apenas su rostro endurecido, mientras las sombras ocultaban casi por completo su expresión. Solo el humo escapando lentamente de sus labios rompía el silencio de aquel infierno ya terminado.
    El campo de batalla había quedado en silencio. El barro mezclado con sangre, cenizas y restos de uniformes rotos. Miles de jóvenes yacían inmóviles bajo un cielo gris cubierto por humo, mientras el eco distante de los cañones moría lentamente en el horizonte. Entre los cadáveres y los heridos caminaba el cura, con el abrigo ennegrecido por la suciedad y las botas hundiéndose en el barro. Sus manos estaban cubiertas de tierra después de pasar horas cavando tumbas improvisadas y cargando cuerpos demasiado jóvenes para morir allí. Aun así, seguía avanzando de un soldado a otro, cerrando ojos vacíos y murmurando plegarias con voz cansada. -Lucharon bien. Mientras colocaba una cruz improvisada sobre una fosa común. -Encontrarán la paz en la gloria eterna. A unos metros, algunos heridos respiraban con dificultad. El cura se arrodilló junto a ellos, vendando heridas con lo poco que quedaba de tela limpia y ofreciendo agua entre manos temblorosas. No había esperanza suficiente para todos, pero aun así permanecía allí, negándose a abandonar a quienes seguían respirando. Cuando finalmente cayó la noche, el sacerdote se alejó unos pasos del cementerio improvisado. Sacó un cigarro arrugado del bolsillo, lo encendió con manos agotadas y dio una larga calada. La brasa iluminó apenas su rostro endurecido, mientras las sombras ocultaban casi por completo su expresión. Solo el humo escapando lentamente de sus labios rompía el silencio de aquel infierno ya terminado.
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  • Jajajajaja
    Los humanos además de pequeños son muy graciosos y hasta me parecen adorables, creen que tener un título los convierte en algo.

    ¿Aventureros? ¿Héroes? ¿Soldados de élite? Por favor solo se engañan a sí mismos para no aceptar la realidad sobre lo débiles y patéticos que son

    Admito que si entrenan y se esfuerzan pueden matar ogros y dragones pero ¿Un demonio? Jamás serían capaces de derrotar a un demonio con lo frágiles que son sus cuerpos.

    Si ven a un demonio mejor rindanse y tengan una muerte sin dolor jajajaja
    Jajajajaja Los humanos además de pequeños son muy graciosos y hasta me parecen adorables, creen que tener un título los convierte en algo. ¿Aventureros? ¿Héroes? ¿Soldados de élite? Por favor solo se engañan a sí mismos para no aceptar la realidad sobre lo débiles y patéticos que son Admito que si entrenan y se esfuerzan pueden matar ogros y dragones pero ¿Un demonio? Jamás serían capaces de derrotar a un demonio con lo frágiles que son sus cuerpos. Si ven a un demonio mejor rindanse y tengan una muerte sin dolor jajajaja
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