• -Cuando Angyar está enojada con sus amigos (?)-

    No te quiero ver a ti (Salem)
    No te quiero ver a ti (Santiago)
    Contigo no tengo opción (Nathaniel)
    -Cuando Angyar está enojada con sus amigos (?)- No te quiero ver a ti (Salem) No te quiero ver a ti (Santiago) Contigo no tengo opción (Nathaniel)
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  • "Próximamente "
    "La triada- El inicio: Angyar, Santiago y Nathaniel".

    https://youtu.be/naTyLlOqxNg?si=w43VSRr_NgukYbTd

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  • โ ๐‡๐„๐‘๐„ ๐–๐„ ๐†๐Ž ๐€๐†๐€๐ˆ๐ โž [•]

    โ”€โ”€โ”€โ”€๐‘ˆ๐‘›๐‘Ž ๐‘›๐‘œ๐‘โ„Ž๐‘’ ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘–๐‘ ๐‘–๐‘›๐‘Ž ๐‘ฆ ๐‘ ๐‘–๐‘› ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘œ๐‘๐‘ข๐‘๐‘Ž๐‘๐‘–๐‘œ๐‘›๐‘’๐‘  โ”€โ”€โ”€โ”€

    [] ๐‘ƒ๐‘Ž๐‘Ÿí๐‘ , ๐น๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘›๐‘๐‘–๐‘Ž โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐Ÿถ๐Ÿท:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€)

    Empujó la pesada puerta de madera del bar con el hombro, y el tintineo discreto de la campanilla se perdió casi de inmediato entre el murmullo cálido de las conversaciones y el jazz suave que salía de un viejo tocadiscos en la esquina.

    El aire olía a tabaco viejo, madera encerada y un leve rastro de coñac caro.

    Se quitó el abrigo húmedo por la llovizna parisina y lo colgó en el perchero junto a la entrada.

    Sin prisa, recorrió con la mirada las mesas bajas de mármol hasta encontrar un taburete libre en la barra, justo donde la luz ámbar de una lámpara caía como miel sobre el zinc bruñido.

    Se sentó, apoyó los antebrazos y dejó escapar un suspiro largo, casi satisfecho.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ด, ๐˜—๐˜ข๐˜ถ๐˜ญ. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Saludo al barman quién ya sabía perfectamente el pedido.

    Mientras el hombre servía el whisky en un vaso, Santiago giró ligeramente el taburete para observar el local.

    Todo parecía moverse a un ritmo que no tenía nada que ver a lo que acostumbraba a veces.

    El vaso llegó frente a él. El líquido dorado atrapó la luz y la devolvió en destellos lentos.

    Lo levantó un poco, como brindando consigo mismo, y murmuró casi inaudible:

    โ”€โ”€โ”€โ”€๐˜š๐˜ข๐˜ญ๐˜ถ๐˜ฅ, ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ซ๐˜ฐ. ๐˜“๐˜ญ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ข ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ตá ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ.โ”€โ”€โ”€โ”€

    Dio el primer sorbo pequeño, dejando que el calor le recorriera la garganta y se asentara en el pecho.

    Cerró los ojos un segundo, solo un segundo, y sonrió de lado, esa media sonrisa que usaba cuando nadie lo veía.

    โ”€โ”€โ”€โ”€๐˜—๐˜ข๐˜ณí๐˜ด. ๐˜š๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅí๐˜ค๐˜ถ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ช๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ป ๐˜ข๐˜ญ๐˜ต๐˜ข, ¿๐˜ฏ๐˜ฐ? ๐˜—๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถé ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ข๐˜ซ๐˜ฐ; ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ๐˜บ. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Otro sorbo, más largo esta vez. Apoyó la barbilla en la mano y se quedó mirando el vaso, girándolo despacio entre los dedos, dejando que el mundo se redujera a ese pequeño círculo de cristal y líquido ámbar.
    โ ๐‡๐„๐‘๐„ ๐–๐„ ๐†๐Ž ๐€๐†๐€๐ˆ๐ โž [•] โ”€โ”€โ”€โ”€๐‘ˆ๐‘›๐‘Ž ๐‘›๐‘œ๐‘โ„Ž๐‘’ ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘–๐‘ ๐‘–๐‘›๐‘Ž ๐‘ฆ ๐‘ ๐‘–๐‘› ๐‘๐‘Ÿ๐‘’๐‘œ๐‘๐‘ข๐‘๐‘Ž๐‘๐‘–๐‘œ๐‘›๐‘’๐‘  โ”€โ”€โ”€โ”€ [๐Ÿ‡ซ๐Ÿ‡ท] ๐‘ƒ๐‘Ž๐‘Ÿí๐‘ , ๐น๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘›๐‘๐‘–๐‘Ž โ”€โ”€โ”€โ”€ (๐Ÿถ๐Ÿท:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€) Empujó la pesada puerta de madera del bar con el hombro, y el tintineo discreto de la campanilla se perdió casi de inmediato entre el murmullo cálido de las conversaciones y el jazz suave que salía de un viejo tocadiscos en la esquina. El aire olía a tabaco viejo, madera encerada y un leve rastro de coñac caro. Se quitó el abrigo húmedo por la llovizna parisina y lo colgó en el perchero junto a la entrada. Sin prisa, recorrió con la mirada las mesas bajas de mármol hasta encontrar un taburete libre en la barra, justo donde la luz ámbar de una lámpara caía como miel sobre el zinc bruñido. Se sentó, apoyó los antebrazos y dejó escapar un suspiro largo, casi satisfecho. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜‰๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฏ๐˜ฐ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ด, ๐˜—๐˜ข๐˜ถ๐˜ญ. โ”€โ”€โ”€โ”€ Saludo al barman quién ya sabía perfectamente el pedido. Mientras el hombre servía el whisky en un vaso, Santiago giró ligeramente el taburete para observar el local. Todo parecía moverse a un ritmo que no tenía nada que ver a lo que acostumbraba a veces. El vaso llegó frente a él. El líquido dorado atrapó la luz y la devolvió en destellos lentos. Lo levantó un poco, como brindando consigo mismo, y murmuró casi inaudible: โ”€โ”€โ”€โ”€๐˜š๐˜ข๐˜ญ๐˜ถ๐˜ฅ, ๐˜ท๐˜ช๐˜ฆ๐˜ซ๐˜ฐ. ๐˜“๐˜ญ๐˜ฆ๐˜จ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ด๐˜ต๐˜ข ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ตá ๐˜ฏ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ญ.โ”€โ”€โ”€โ”€ Dio el primer sorbo pequeño, dejando que el calor le recorriera la garganta y se asentara en el pecho. Cerró los ojos un segundo, solo un segundo, y sonrió de lado, esa media sonrisa que usaba cuando nadie lo veía. โ”€โ”€โ”€โ”€๐˜—๐˜ข๐˜ณí๐˜ด. ๐˜š๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ข ๐˜ณ๐˜ช๐˜ฅí๐˜ค๐˜ถ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ค๐˜ช๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ฏ ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ป ๐˜ข๐˜ญ๐˜ต๐˜ข, ¿๐˜ฏ๐˜ฐ? ๐˜—๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถé ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ข๐˜ซ๐˜ฐ; ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ๐˜บ. โ”€โ”€โ”€โ”€ Otro sorbo, más largo esta vez. Apoyó la barbilla en la mano y se quedó mirando el vaso, girándolo despacio entre los dedos, dejando que el mundo se redujera a ese pequeño círculo de cristal y líquido ámbar.
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  • ¡No quiero parar!. Si alguién venir a jugar conmigo a lanzar bolas de nieve. ¡Bienvenido es!.
    -Gracias a mi querido amigo Santiago por la imagen.-
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  • Mi querido amigo Santiago me tomó está foto mientras estaba jugando a lanzar bolas de nieve.
    Mi querido amigo Santiago me tomó está foto mientras estaba jugando a lanzar bolas de nieve.
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  • Cuando estaba joven..
    O sea ayer, tenía el cabello corto.
    Pero me crece en las noches
    Salem dicen que le recuerdo a mi época oscura
    Y Santiago prefiere que tenga el cabello largo
    Por eso me lo corte en esa época, pero no resultó..
    Volvió a su forma humilde que merece (?)
    Cuando estaba joven.. O sea ayer, tenía el cabello corto. Pero me crece en las noches Salem dicen que le recuerdo a mi época oscura Y Santiago prefiere que tenga el cabello largo Por eso me lo corte en esa época, pero no resultó.. Volvió a su forma humilde que merece (?)
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    tutorial rapido para tener seguidores y reacciones en ficrol:

    Aplica la de los juego gachas...
    te llevaran a la fama amigo mio:
    1. tetas - 2. cintura - 3. nalgas

    Con esos tres sencillos pasos (o ser femboy) tendras la fama asegurada (comprobado por ๐ŸŒธ๐’€๐’‚๐’† ๐‘ด๐’Š๐’Œ๐’ ๅ…ซ้‡็ฅžๅญ๐ŸŒธ )

    O otra alternativa es llamarte Santiago, ser Santiago y ser el mejor... (como santiago)

    Bueno amigo mio, ya te di el tutorial rapido, facil y 100% funcional, ahora vaya a vender el culo... o mande solicitudes a lo pendejo


    tutorial rapido para tener seguidores y reacciones en ficrol: Aplica la de los juego gachas... te llevaran a la fama amigo mio: 1. tetas - 2. cintura - 3. nalgas Con esos tres sencillos pasos (o ser femboy) tendras la fama asegurada (comprobado por [ripple_lime_bison_158]) O otra alternativa es llamarte Santiago, ser Santiago y ser el mejor... (como santiago) Bueno amigo mio, ya te di el tutorial rapido, facil y 100% funcional, ahora vaya a vender el culo... o mande solicitudes a lo pendejo
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  • โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐ฟ๐‘™๐‘’๐‘”๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž ๐‘Ž ๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘  ๐‘š๐‘’๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘Ž๐‘ . โ”€โ”€โ”€โ”€

    [ #๐‘†๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘–๐‘‹๐ธ๐‘™๐‘€๐‘ข๐‘›๐‘‘๐‘œ ]

    [] ๐ถ๐‘–๐‘ข๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘‘๐‘’ ๐‘€é๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘œ (๐™ฒ๐™ณ๐™ผ๐š‡ | ๐™ผé๐šก๐š’๐šŒ๐š˜ ๐™ณ.๐™ต), ๐‘€é๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘œ — ๐Ÿท๐Ÿถ:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€

    Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México.

    Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión.

    Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase.

    Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite.

    Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros.

    Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad:

    ๐˜›๐˜ข๐˜น๐˜ช๐˜ด๐˜ต๐˜ข : โ ¿๐˜ˆ ๐˜ฅó๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ, ๐˜ซ๐˜ฆ๐˜ง๐˜ฆ? โž

    Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜ˆ๐˜ญ ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ. ๐˜ˆ๐˜ญ ๐˜กó๐˜ค๐˜ข๐˜ญ๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€

    Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado.

    Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero.

    Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo.

    Caminó hacia el Zócalo sin prisa.

    La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes.

    A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro.

    Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia.

    Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol.

    Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón.

    Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible.

    Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa.

    Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna.

    Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba

    ๐˜๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ณ : โ "¡๐˜–๐˜ข๐˜น๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆñ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ค๐˜ข๐˜ญ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด!” โž

    Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes.

    Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos.

    Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez.

    Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida:

    Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real.

    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜”๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข ¿๐˜—๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ถ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด? ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ซ๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada.

    Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara.

    El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche.

    Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado.

    De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐ฟ๐‘™๐‘’๐‘”๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž ๐‘Ž ๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘Ÿ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘  ๐‘š๐‘’๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘Ž๐‘ . โ”€โ”€โ”€โ”€ [ #๐‘†๐‘Ž๐‘›๐‘ก๐‘–๐‘‹๐ธ๐‘™๐‘€๐‘ข๐‘›๐‘‘๐‘œ ] [๐Ÿ‡ฒ๐Ÿ‡ฝ] ๐ถ๐‘–๐‘ข๐‘‘๐‘Ž๐‘‘ ๐‘‘๐‘’ ๐‘€é๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘œ (๐™ฒ๐™ณ๐™ผ๐š‡ | ๐™ผé๐šก๐š’๐šŒ๐š˜ ๐™ณ.๐™ต), ๐‘€é๐‘ฅ๐‘–๐‘๐‘œ — ๐Ÿท๐Ÿถ:๐Ÿถ๐Ÿถ ๐ด.๐‘€ Luego de su travesía por Berlín, Alemania, el argentino se dispuso a dedicarse a viajar a su próximo destino : México. Con el pasar de las horas preparo todo, se dirigió al aeropuerto, tomó el avión desde Berlín hasta Ciudad de México. Varias horas de vuelo en cierto caso; pero que valían la pena para esta ocasión. Bajó del avión en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México poco después del atardecer, con el cuerpo aún cargado de la fatiga placentera de once horas de vuelo en primera clase. Llevaba solo una maleta mínima que un asistente del hotel ya había recogido para llevarla directamente a la suite. Por primera vez en su vida, no había chofer esperándolo con un cartel ni helicóptero contratado; quería sentir la ciudad desde abajo, sin filtros. Tomó un taxi común y corriente en la terminal. El conductor, un hombre de unos cincuenta años con bigote recortado, lo miró por el retrovisor y le preguntó con naturalidad: ๐˜›๐˜ข๐˜น๐˜ช๐˜ด๐˜ต๐˜ข : โ ¿๐˜ˆ ๐˜ฅó๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ, ๐˜ซ๐˜ฆ๐˜ง๐˜ฆ? โž Santiago giró su cabeza un momento y dejó ver una sonrisa ladina โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜ˆ๐˜ญ ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ. ๐˜ˆ๐˜ญ ๐˜กó๐˜ค๐˜ข๐˜ญ๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€ Respondió, y se recargó en el asiento trasero mientras la ciudad comenzaba a desplegarse ante él como un mosaico de luces y caos ordenado. Media hora después, el taxi lo dejó en la esquina de 5 de Mayo y Madero. Pagó en efectivo con un billete grande y dejó una propina que hizo que el taxista sonriera de oreja a oreja. Santiago se quedó parado un momento en la acera, respirando el aire que olía a tortilla recién hecha, gasolina, perfume barato y algo indefiniblemente vivo. Caminó hacia el Zócalo sin prisa. La plaza inmensa se abrió ante él como un mar quieto de piedra. En el centro, la bandera mexicana ondeaba lentamente bajo focos potentes. A su izquierda, la Catedral Metropolitana se alzaba imponente, con sus torres desiguales recortadas contra el cielo ya oscuro. Se detuvo frente a la catedral y alzó la vista. Nunca había visto una fachada tan sobrecargada de historia y ambición: siglos de barroco, terremotos, reconstrucciones y sin embargo seguía allí, firme, presidiendo la plaza como si nada hubiera cambiado desde la colonia. Giró sobre sus talones y comenzó a caminar por la calle Madero, la peatonal que vibraba de vida. Vendedores ambulantes ofrecían pulseras de obsidiana, elotes asados, globos luminosos y réplicas baratas de la Piedra del Sol. Grupos de jóvenes reían a carcajadas, una pareja de ancianos bailaba un danzón improvisado al ritmo de un trío de mariachis callejeros, y un niño pasó corriendo con un globo en forma de corazón. Él, con su traje un tanto arrugado; varias personas a su alrededor, hacían que se sintiera extrañamente invisible. Nadie lo reconocía. Nadie esperaba nada de él. Era solo un hombre más caminando entre la multitud, y eso le producía una euforia silenciosa. Pasó frente al Palacio de Bellas Artes, cuya cúpula blanca y mármol brillaban bajo la iluminación nocturna. Se detuvo un instante a observar el movimiento: turistas sacando fotos, locales apresurados camino a casa, un vendedor de tamales que gritaba ๐˜๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฅ๐˜ฐ๐˜ณ : โ "¡๐˜–๐˜ข๐˜น๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆñ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ค๐˜ข๐˜ญ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ช๐˜ต๐˜ฐ๐˜ด!” โž Con una voz que parecía entrenada para atravesar paredes. Más adelante, al doblar hacia el Templo Mayor, el bullicio cedió paso a una quietud diferente. Las ruinas aztecas aparecían iluminadas con focos tenues entre los edificios modernos. Piedras milenarias, serpientes talladas, restos de un mundo que había sido destruido y reconstruido encima una y otra vez. Se acercó a la reja, apoyó las manos en el metal frío y miró las pirámides truncadas. Por un momento pensó en su propia vida: Fortunas construidas y perdidas en mercados lejanos, aviones privados, reuniones en áticos de cristal y sin embargo, aquí estaba, sintiendo por primera vez en mucho tiempo que el suelo bajo sus pies era real. โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐˜”๐˜ช๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฅ๐˜ข ¿๐˜—๐˜ฐ๐˜ณ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ท๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถí ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ถ๐˜ค๐˜ฉ๐˜ฐ ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ด? ๐˜Œ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ซ๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ช๐˜ฅ๐˜ข๐˜ฎ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฐ๐˜ด๐˜ฐ. โ”€โ”€โ”€โ”€ Sonrió para sí mismo, una sonrisa pequeña y privada. Luego siguió caminando, sin rumbo fijo, dejando que la ciudad lo llevara. El centro histórico de México, con su mezcla imposible de grandiosidad y desorden, acababa de adoptarlo aunque fuera solo por esa noche. Y él, el hombre que lo tenía casi todo, le pareció el mejor lugar del mundo para no tener nada planeado. De un momento a otro, decidió adentrarse a conocer y probar; por primera vez, la buena gastronomía que se manejaban en las calles. Una degustación única a su paladar.
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  • Me gustaría conocer las auroras boreales de Islandia..
    Espero ir para mis vacaciones
    - lo anotara en su agenda(?) y revisa sus pendientes-

    No invitar a Salem..
    Tampoco a Santiago por la pizza que se comió (?)
    Regalarle un pijama a Lyra (?)
    Regalarle una moto nueva a Juno (?)
    Tener un día de té con el Sr. Constantine
    Me gustaría conocer las auroras boreales de Islandia.. Espero ir para mis vacaciones - lo anotara en su agenda(?) y revisa sus pendientes- No invitar a Salem.. Tampoco a Santiago por la pizza que se comió (?) Regalarle un pijama a Lyra (?) Regalarle una moto nueva a Juno (?) Tener un día de té con el Sr. Constantine
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    4 turnos 0 maullidos
  • โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘œ๐‘๐‘™๐‘’๐‘š๐‘  ๐ต๐‘’๐‘ก๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘› ๐‘†๐‘–๐‘๐‘™๐‘–๐‘›๐‘”๐‘ . โ”€โ”€โ”€โ”€

    ๐‘†๐‘Ž๐‘› : โ”€โ”€โ”€โ”€ ¿¡๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ทí๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ซ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ต๐˜ข!? ¡๐˜”๐˜๐˜Œ๐˜™๐˜‹๐˜ˆ! ¿¡๐˜‹๐˜Œ๐˜‰๐˜– ๐˜๐˜ˆ๐˜Š๐˜Œ๐˜™๐˜“๐˜– ๐˜›๐˜–๐˜‹๐˜– ๐˜ ๐˜–!? ๐˜ ๐˜ฐ ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ด๐˜ฎ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜จ๐˜ข๐˜ณé ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ข๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฃ๐˜ฆ. ๐˜š๐˜ฆ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ช ๐˜ด๐˜ถ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฐ ๐˜ฏ๐˜ฐ; ๐˜ท๐˜ฐ๐˜บ ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ข๐˜ณ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฉ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ด. โ”€โ”€โ”€โ”€

    Santiago le debe una gran cantidad de dinero a su "hermana". [?]

    ||• También si gustan rolcito con San no duden en decírmelo. Solo tengan en cuenta que es una lesbiana malhumorada a veces, pero buena onda. (?)
    โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘ƒ๐‘Ÿ๐‘œ๐‘๐‘™๐‘’๐‘š๐‘  ๐ต๐‘’๐‘ก๐‘ค๐‘’๐‘’๐‘› ๐‘†๐‘–๐‘๐‘™๐‘–๐‘›๐‘”๐‘ . โ”€โ”€โ”€โ”€ ๐‘†๐‘Ž๐‘› : โ”€โ”€โ”€โ”€ ¿¡๐˜›๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ข๐˜ทí๐˜ข ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ฏ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ข ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ฆ ๐˜ฉ๐˜ช๐˜ซ๐˜ฐ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ต๐˜ข!? ¡๐˜”๐˜๐˜Œ๐˜™๐˜‹๐˜ˆ! ¿¡๐˜‹๐˜Œ๐˜‰๐˜– ๐˜๐˜ˆ๐˜Š๐˜Œ๐˜™๐˜“๐˜– ๐˜›๐˜–๐˜‹๐˜– ๐˜ ๐˜–!? ๐˜ ๐˜ฐ ๐˜ฎ๐˜ช๐˜ด๐˜ฎ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜จ๐˜ข๐˜ณé ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ฉ๐˜ข๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฑ๐˜ข๐˜จ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ๐˜ฃ๐˜ฆ. ๐˜š๐˜ฆ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ช ๐˜ด๐˜ถ๐˜ฑ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ด๐˜ต๐˜ฐ ๐˜ฉ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฐ ๐˜ฏ๐˜ฐ; ๐˜ท๐˜ฐ๐˜บ ๐˜ข ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ต๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฐ ๐˜บ ๐˜ข๐˜ณ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ค๐˜ข๐˜ณ๐˜ญ๐˜ฆ ๐˜ญ๐˜ฐ๐˜ด ๐˜ฉ๐˜ถ๐˜ฆ๐˜ท๐˜ฐ๐˜ด. โ”€โ”€โ”€โ”€ Santiago le debe una gran cantidad de dinero a su "hermana". [?] ||• También si gustan rolcito con San no duden en decírmelo. Solo tengan en cuenta que es una lesbiana malhumorada a veces, pero buena onda. (?)
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