Había despertado entre los brazos de
DEAN WINCHESTER, el cual aún seguía durmiendo completa, y apaciblemente (aunque aquello fuera raro) así que se escabulle, sin saber que hora era gracias a la falta de ventanas en aquella maravilla de hogar que tenían.
Al menos hasta que sus ojos enfocan las luces rojas que le dicen desde la mesilla del cazador que era casi medio día.
Podría sentirse mal, podría si no fuera porque hacia a penas tres horas que ambos habían encontrado el sueño.
Y como una bendita diferencia aquella noche no la habían pasado en blanco por una amenaza, o por investigar.
Claire sonríe recordando los momentos que habían pasado, mientras recoge del suelo la camiseta básica blanca de Dean y se la pone, así como su ropa interior para poder salir de allí.
Se muerde ligeramente el labio inferior, justo en la misma zona donde le cazador le había mordido tambien.
Aún era capaz de sentir las caricias de aquellas manos ajenas sobre su piel, el aliento masculino en su cuello, sus labios trazando caminos inescrutables, que solo él conocía. Aquella noche no era consciente de donde terminaba ella y empezaba Dean. Se habían convertido en un solo ente, en una sola persona, sus latidos estaban por completo sincronizados, sus respiraciones formaban una perfecta armonía con los suaves gemidos y la palabras de amor que escapaban de sus labios.
El silencio en el bunker le da la tranquilidad de que sus pies descalzos la guíen hasta la cocina, con el único objetivo de hacer café, mientras trataba de borrar de su rostro aquella sonrisa estúpida, y guardar en su mente el tacto y el sabor del cazador, la forma que tenia de acompañarla en el descenso a la locura, como él mismo le marcaba el camino. El agradable escozor que su barba de tres días dejaba en su piel, allí por donde pasaba... aún había pequeñas pruebas rosadas en su cuello, sus brazos, y su abdomen...
Podría vivir así, perfectamente, porque aquella mañana, después de demasiado tiempo como para recordarlo, era completamente feliz.
Había despertado entre los brazos de [JerkHuntxr], el cual aún seguía durmiendo completa, y apaciblemente (aunque aquello fuera raro) así que se escabulle, sin saber que hora era gracias a la falta de ventanas en aquella maravilla de hogar que tenían.
Al menos hasta que sus ojos enfocan las luces rojas que le dicen desde la mesilla del cazador que era casi medio día.
Podría sentirse mal, podría si no fuera porque hacia a penas tres horas que ambos habían encontrado el sueño.
Y como una bendita diferencia aquella noche no la habían pasado en blanco por una amenaza, o por investigar.
Claire sonríe recordando los momentos que habían pasado, mientras recoge del suelo la camiseta básica blanca de Dean y se la pone, así como su ropa interior para poder salir de allí.
Se muerde ligeramente el labio inferior, justo en la misma zona donde le cazador le había mordido tambien.
Aún era capaz de sentir las caricias de aquellas manos ajenas sobre su piel, el aliento masculino en su cuello, sus labios trazando caminos inescrutables, que solo él conocía. Aquella noche no era consciente de donde terminaba ella y empezaba Dean. Se habían convertido en un solo ente, en una sola persona, sus latidos estaban por completo sincronizados, sus respiraciones formaban una perfecta armonía con los suaves gemidos y la palabras de amor que escapaban de sus labios.
El silencio en el bunker le da la tranquilidad de que sus pies descalzos la guíen hasta la cocina, con el único objetivo de hacer café, mientras trataba de borrar de su rostro aquella sonrisa estúpida, y guardar en su mente el tacto y el sabor del cazador, la forma que tenia de acompañarla en el descenso a la locura, como él mismo le marcaba el camino. El agradable escozor que su barba de tres días dejaba en su piel, allí por donde pasaba... aún había pequeñas pruebas rosadas en su cuello, sus brazos, y su abdomen...
Podría vivir así, perfectamente, porque aquella mañana, después de demasiado tiempo como para recordarlo, era completamente feliz.