• —No recomiendo entrar a ninguna estructura que, en los últimos tres días, haya manifestado cambios en su color, olor o temperatura ambiental.
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  • Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa.

    Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant.

    A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles.
    —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo Keirot Korezu . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos.

    Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado.

    En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco.
    Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas.

    Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
    Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa. Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant. A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles. —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo [Keirot_Korezu] . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos. Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado. En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco. Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas. Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
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  • Shishishi , veamos que tenemos aqui para pasar el rato el gran Ruggie esta con ustedes!!!
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  • Leona sama , esto no es justo que nos trate asi a jack y a mi
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  • 𝖀𝖓... ¿𝖗𝖔𝖘𝖙𝖗𝖔 𝖋𝖆𝖒𝖎𝖑𝖎𝖆𝖗?
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    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: Eʀɪɴ



    𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑

    El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar.

    Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias.

    Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad.

    Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor.

    Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo.


    𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖

    El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos.

    Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto.

    Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien.

    Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer.
    El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso.

    Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo.

    —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí.

    Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás.

    —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
    𝓡𝓸𝓵𝓮𝓹𝓵𝓪𝔂 𝔀𝓲𝓽𝓱: [Black.Rose] 𝕻𝖊𝖘𝖙𝖊 𝕭𝖚𝖇ó𝖓𝖎𝖈𝖆 𝖞 𝖇𝖗𝖔𝖙𝖊 𝖉𝖊 𝖛𝖎𝖗𝖚𝖊𝖑𝖆. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟓𝟗𝟑 El miedo y la desesperación recorrían cada rincón del país. Las ciudades más grandes notaban en demasía cómo las vidas eran arrasadas por la enfermedad y la imposibilidad de ayudar a cada víctima, sin importar las medidas y cuarentenas que se tomaran. La viruela era lo peor, sin embargo, porque sin importar la casta llegaba a cualquier hogar. Fue así con los Lancaster. Quien la padeció terriblemente fue una joven llamada Erin. Por supuesto, los padres de esta hicieron todo lo posible para que se mejorara, pagando por los tratamientos más caros y los mejores doctores que pudieran encontrar. No parecía dar demasiados resultados y el pánico comenzaba a apoderarse del hogar. Pero entonces escucharon sobre otro médico en la ciudad. Uno extraño, de quien muchas malas lenguas decían que la muerte lo seguía allí donde fuera; otras aseguraban que hacía milagros si pagaban bien y le daban las libertades necesarias. Loimos fue convocado una noche. Su presencia provocó más inquietud que consuelo mientras se presentaba ante los nobles. Era muy educado, a pesar de que la máscara y el atuendo de cuero negro no transmitían precisamente tranquilidad. Llegó a los aposentos de la joven ya postrada en cama y no perdió tiempo en revisarla. Casi no hizo preguntas, solo cuando era estrictamente necesario; el resto lo averiguó a base de observación y pruebas, muchas de ellas realizándolas en privado. La viruela era un problema para el que aún no encontraba una respuesta clara, pero cada paciente lo acercaba un poco más a ella. Por desgracia, sin importar todo lo que hizo e intentó(sin dañar a la joven, pues los padres fueron muy estrictos respecto a su integridad), no encontró solución alguna. Muy a su propia frustración, luego de meses, tuvo que aceptar que no podría ayudarla. Necesitaba otro tipo de pacientes para examinarlos mejor. Su presencia desapareció de aquella vivienda como si solo se hubiese tratado de una ilusión, un fantasma y nada más. Incluso dejó de verse en la ciudad. Algunos pensaron que solo había sido un sueño febril colectivo. 𝕷𝖆𝖘 𝖊𝖓𝖋𝖊𝖗𝖒𝖊𝖉𝖆𝖉𝖊𝖘 𝖈𝖔𝖓𝖙𝖎𝖓𝖚𝖆𝖗𝖔𝖓. 𝕮𝖎𝖗𝖈𝖆. 𝟏𝟕𝟒𝟖 El tiempo avanzó con relativa rapidez. Las ciudades se veían más refinadas, más elegantes; se levantaron academias prestigiosas y la medicina avanzó, dando paso también a nuevos instrumentos. Los médicos se modernizaron un poco más. Loimos no había cambiado demasiado salvo por algunas prendas. Pero la máscara de pico, el sombrero, los guantes de cuero y el bastón seguían allí. Además, su cuerpo permanecía bien cubierto, como si aún intentara alejar toda peste de sí mismo a pesar de haber estado rodeado de ella durante tantos siglos. Las personas caminaban por las calles como si la ciudad no estuviera marcada por enfermedades y guerras. Querían olvidar. Había más control, pero todavía no existían soluciones definitivas. El doctor no creía que fuese momento para relajarse tanto. Sus pasos eran tranquilos, escuchándose en ocasiones el golpeteo de su bastón contra el suelo, pero todo se detuvo cuando se paró frente a una plaza. Ladeó apenas la cabeza y luego giró la mirada hacia la izquierda. Creyó haber visto algo que captó su atención. Alguien, más bien. Al principio pensó que era coincidencia, pero entonces observó mejor a aquella joven mujer. El recuerdo llegó de inmediato, aunque las diferencias eran claras. Ya no había dolor en el rostro, no se veía la fiebre reflejada en cada facción ni el debilitamiento evidente, tampoco la muerte acechando a su lado. Se veía sana. Apenas pálida, quizá. Con fuerza... e igual a la última vez que la vio. Curioso. Demasiado curioso. Continuó avanzando, ahora con una nueva dirección, directamente hacia la mujer. Todavía sin prisa; tampoco deseaba arruinarle el paseo o aquello que estuviese haciendo. La analizó un poco más antes de acercarse lo suficiente para que pudiera escucharlo. —Lady Lancaster —la voz estaba amortiguada por la máscara, aunque eso no impidió que se notara aquel tono tranquilo de siempre—. Vaya sorpresa encontrarla por aquí. Fue evidente que aquellas palabras solo intentaban evitar mencionar directamente el verdadero interés que despertaba en él verla todavía con vida, cuando había observado cómo esta abandonaba lentamente su cuerpo siglo y tanto atrás. —Admito que habría esperado encontrar sus huesos bajo tierra antes que verla paseando... o comprobar que los años no han pasado por usted ni un poco.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Ven conmigo preciosa. Sé que puedo tratarte mil veces mejor que él


    (Mi Zhami ya se canso de los hombres)
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  • REUNIÓN DE LAS F.O.M.M.

    Renhakali convocó a su equipo a una reunión importante para charlar sobre nuevos planes que han surgido en el marco de las cosas que han pasando dentro de y fuera del Inframundo, sería la primer reunión en dónde convocaría a todos, para diseñar planes y estrategias de combate, pero es importante proteger el núcleo del Castillo mientras se encuentra la cámara de Gerkhana Mephisto.

    — Bien, esperaré a que lleguen todos para hablar cómodamente sobre lo que está pasando. —

    En la reunión estará convocado el General 𝐃𝐞𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐀𝐢𝐧 , El Dios de la Oscuridad Darakox , La Oni fundadora de las F.O.M.M Tomoko Tukomori y por último, la Shinigami Mori Calliope .
    REUNIÓN DE LAS F.O.M.M. Renhakali convocó a su equipo a una reunión importante para charlar sobre nuevos planes que han surgido en el marco de las cosas que han pasando dentro de y fuera del Inframundo, sería la primer reunión en dónde convocaría a todos, para diseñar planes y estrategias de combate, pero es importante proteger el núcleo del Castillo mientras se encuentra la cámara de Gerkhana Mephisto. — Bien, esperaré a que lleguen todos para hablar cómodamente sobre lo que está pasando. — En la reunión estará convocado el General [meteor_malachite_rat_714], El Dios de la Oscuridad [Darakox_DarkGod], La Oni fundadora de las F.O.M.M [Tomoko.Oni] y por último, la Shinigami [GoddessOfTheDeath_24].
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  • Ekaterina fué encerrada en un lugar que no conoce, aún estando esposada, sigue sin saber si fué manipulada o no, si su amiga Shiori está en peligro o no, sólo le quedaba esperar un rato hasta saber algo.
    Ekaterina fué encerrada en un lugar que no conoce, aún estando esposada, sigue sin saber si fué manipulada o no, si su amiga Shiori está en peligro o no, sólo le quedaba esperar un rato hasta saber algo.
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  • [después de la reunión en la noche anterior Keinshi hizo llamadas a sus contactos para recibir ayuda en la misión de infiltrarse a un laboratorio secreto del gobierno, le otorgaron no solo el disfraz sino que también le consiguieron una tarjeta de acceso a toda sala dentro de las instalaciones]

    •este se encontraba paseando por los pasillos del nivel 7 que era un área restringida, varios científicos pasaban por ahí y lo saludaban al creer que era un miembro mas del personal•

    (Ya estoy cerca si la información no es una farsa entonces debo doblar en la siguiente esquina hacia la izquierda y entonces encontraré una puerta, la clave es 4819)

    •cuando Keinshi doblo la esquina la información recibida no le mintió pues ahí estaba aquella puerta de máxima seguridad donde al colocar el código se le permitió entrar a una sala donde había una vitrina blindada con un estuche de anillo en el interior•

    ¿Esto es un sueño? De verdad está aquí.. ¡Por fin lo encontré! (Pase 4 años buscándolo sin éxito pero valió la pena ahora que llegue aquí)

    •keinshi cubriría los nudillos de su puño con escamas para arrojar un golpe a la vitrina que destrozo el cristal, ver que no se activo ninguna alarma le pareció extraño pero lo ignoro y abrió el estuche pero al ver el interior vacío quedó sorprendido•

    El arma no está.. que demonios sucedió aquí ¿¡Porque no está!? ¿¡Quien la tiene!?

    Guardia: de acuerdo caballero lo quiero con las manos en alto y no haga movimientos raros.

    (Alguien tiene el arma en su poder pero.. ¿Quien? No puedo dejar que caiga en las manos equivocadas..)

    •el guardia entro a la sala y se acercó a Keinshi lentamente pero antes de poder atraparlo aquel se movió a una gran velocidad para terminar delante del guardia y encajarle una patada al estómago que lo haría salir disparado hacia fuera de la habitación donde estaban•

    Supongo que todo esto cambia de infiltración a huida.. tendré que reunirme con esos tontos para hablar de esto..

    [Después de media hora Keinshi lograría escapar del laboratorio y se alejo lo suficiente hasta ya no ser visto por las autoridades]
    [después de la reunión en la noche anterior Keinshi hizo llamadas a sus contactos para recibir ayuda en la misión de infiltrarse a un laboratorio secreto del gobierno, le otorgaron no solo el disfraz sino que también le consiguieron una tarjeta de acceso a toda sala dentro de las instalaciones] •este se encontraba paseando por los pasillos del nivel 7 que era un área restringida, varios científicos pasaban por ahí y lo saludaban al creer que era un miembro mas del personal• (Ya estoy cerca si la información no es una farsa entonces debo doblar en la siguiente esquina hacia la izquierda y entonces encontraré una puerta, la clave es 4819) •cuando Keinshi doblo la esquina la información recibida no le mintió pues ahí estaba aquella puerta de máxima seguridad donde al colocar el código se le permitió entrar a una sala donde había una vitrina blindada con un estuche de anillo en el interior• ¿Esto es un sueño? De verdad está aquí.. ¡Por fin lo encontré! (Pase 4 años buscándolo sin éxito pero valió la pena ahora que llegue aquí) •keinshi cubriría los nudillos de su puño con escamas para arrojar un golpe a la vitrina que destrozo el cristal, ver que no se activo ninguna alarma le pareció extraño pero lo ignoro y abrió el estuche pero al ver el interior vacío quedó sorprendido• El arma no está.. que demonios sucedió aquí ¿¡Porque no está!? ¿¡Quien la tiene!? Guardia: de acuerdo caballero lo quiero con las manos en alto y no haga movimientos raros. (Alguien tiene el arma en su poder pero.. ¿Quien? No puedo dejar que caiga en las manos equivocadas..) •el guardia entro a la sala y se acercó a Keinshi lentamente pero antes de poder atraparlo aquel se movió a una gran velocidad para terminar delante del guardia y encajarle una patada al estómago que lo haría salir disparado hacia fuera de la habitación donde estaban• Supongo que todo esto cambia de infiltración a huida.. tendré que reunirme con esos tontos para hablar de esto.. [Después de media hora Keinshi lograría escapar del laboratorio y se alejo lo suficiente hasta ya no ser visto por las autoridades]
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  • -la joven Lilith como algunos la conocian o Nyx , se encontraba relagando entrendando su propio ser tratando de encontrar un poco de esquilibio en ella , miemtras mantiende los ojos cerrados y escuchando musica para estar consentrada.-

    ..........
    -la joven Lilith como algunos la conocian o Nyx , se encontraba relagando entrendando su propio ser tratando de encontrar un poco de esquilibio en ella , miemtras mantiende los ojos cerrados y escuchando musica para estar consentrada.- ..........
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