• [El mercenario aprovecho su conocimiento sobre los embarazos en la raza dragón para saber que día debía infiltrarse a la mansión Feu donde esperaría pacientemente el día del parto, cuando el día llego este se acercó a la habitación de Serynthia]

    Mercenario: veamos que tan resistente son tus escamas ahora que te encuentras más débil.. ¡Hora de cazar!

    ×el mercenario entro a la habitación pero se llevó una sorpresa al no encontrar a Seryn pero si a alguien que conocia, y entonces se acercó a un lado de la cama para ver a esa persona×

    Mercenario: ¿Que haces aquí..? Creí que después de lo ocurrido en el club escaparias al saber que esté asunto no es de tu incumbencia.

    La información que encontré hace poco en un puerto comercial me dio una pista sobre que vendrías aquí pero no le dije nada a la familia de Seryn para no alterarlos.

    Mercenario: si claro no me vengas con eso, si de verdad no les dijiste entonces ¿Donde estan?

    Eso fue gracias a ellos, decidieron a último segundo hacer el parto en un refugio lejos de aquí

    Mercenario: en ese caso no perderé tiempo aquí contigo o sino será tarde y ese mocoso nacerá.

    No llames mocoso ¡A tu futuro Rey!

    ×en ese momento el collar de mí cuello libero un destello de luz que cubrió la habitación por completo, esto nos teletransporto al mercenario y a mí dentro del antiguo castillo de la reina dragon×

    He decidió que aquí le daré fin a tu existencia.. no te mereces tal privilegio pero aún así te permitiré descansar en donde nuestra reina dio su último respiro.

    Mercenario: ¿Me traes al castillo? Eso sí que es patético de verdad te sientes muy pegado a este lugar.. ¿¡Tanto te dolió la muerte de esa niña mediocre!?

    ×de mí bolsillo sacaría una extraña daga oscura y me quedé viendo a mí rival bajo la luz de aquella luna llena a lo lejos×

    No permitiré que hables así de la única mujer por la que he sentido amor. Ahora seré tu ejecutor y tu castigo es la pena de muerte.

    Mercenario: deja de hablar así ¡Esta no es la época medieval!

    ×el mercenario se lanzó a atacarme con varias estocadas de su cuchillo pero con movimientos precisos y elegantes los frenaba con la punta de la daga que tenía conmigo×

    Eso no te va a servir..

    Mercenario: es imposible ¿Cómo mejoraste en tan poco? Claramente no eres al que enfrente aquella vez.

    Siempre he llevado un alma guerrera desde mí nacimiento pero en nuestro primer encuentro no estaba pulida.. eso es por las heridas de mí pasado

    ×esquivaria de forma fácil los últimos estoques antes de dar un giro con rapidez y hacerle un corte directo en la mejilla con esa daga×

    Mercenario: desgraciado.. aún no lo comprendo ¿Porque te involucras? No tienes ningún lazo forjado con esa familia ¡No deberían importarte sus muertes!

    Debemos ser mejores.. admito que en el pasado mí reina cometió errores y que quizás por eso los humanos hicieron lo que hicieron.. pero la muerte de una sola reina no significa que se haya terminado.. ese niño es el ejemplo de que lo que digo es verdad, verás que el cambiará el destino de nuestra raza y nos dará la oportunidad de cambiar lo que somos.. ¡Debemos ser mejores!

    Continuará...
    [El mercenario aprovecho su conocimiento sobre los embarazos en la raza dragón para saber que día debía infiltrarse a la mansión Feu donde esperaría pacientemente el día del parto, cuando el día llego este se acercó a la habitación de Serynthia] Mercenario: veamos que tan resistente son tus escamas ahora que te encuentras más débil.. ¡Hora de cazar! ×el mercenario entro a la habitación pero se llevó una sorpresa al no encontrar a Seryn pero si a alguien que conocia, y entonces se acercó a un lado de la cama para ver a esa persona× Mercenario: ¿Que haces aquí..? Creí que después de lo ocurrido en el club escaparias al saber que esté asunto no es de tu incumbencia. La información que encontré hace poco en un puerto comercial me dio una pista sobre que vendrías aquí pero no le dije nada a la familia de Seryn para no alterarlos. Mercenario: si claro no me vengas con eso, si de verdad no les dijiste entonces ¿Donde estan? Eso fue gracias a ellos, decidieron a último segundo hacer el parto en un refugio lejos de aquí Mercenario: en ese caso no perderé tiempo aquí contigo o sino será tarde y ese mocoso nacerá. No llames mocoso ¡A tu futuro Rey! ×en ese momento el collar de mí cuello libero un destello de luz que cubrió la habitación por completo, esto nos teletransporto al mercenario y a mí dentro del antiguo castillo de la reina dragon× He decidió que aquí le daré fin a tu existencia.. no te mereces tal privilegio pero aún así te permitiré descansar en donde nuestra reina dio su último respiro. Mercenario: ¿Me traes al castillo? Eso sí que es patético de verdad te sientes muy pegado a este lugar.. ¿¡Tanto te dolió la muerte de esa niña mediocre!? ×de mí bolsillo sacaría una extraña daga oscura y me quedé viendo a mí rival bajo la luz de aquella luna llena a lo lejos× No permitiré que hables así de la única mujer por la que he sentido amor. Ahora seré tu ejecutor y tu castigo es la pena de muerte. Mercenario: deja de hablar así ¡Esta no es la época medieval! ×el mercenario se lanzó a atacarme con varias estocadas de su cuchillo pero con movimientos precisos y elegantes los frenaba con la punta de la daga que tenía conmigo× Eso no te va a servir.. Mercenario: es imposible ¿Cómo mejoraste en tan poco? Claramente no eres al que enfrente aquella vez. Siempre he llevado un alma guerrera desde mí nacimiento pero en nuestro primer encuentro no estaba pulida.. eso es por las heridas de mí pasado ×esquivaria de forma fácil los últimos estoques antes de dar un giro con rapidez y hacerle un corte directo en la mejilla con esa daga× Mercenario: desgraciado.. aún no lo comprendo ¿Porque te involucras? No tienes ningún lazo forjado con esa familia ¡No deberían importarte sus muertes! Debemos ser mejores.. admito que en el pasado mí reina cometió errores y que quizás por eso los humanos hicieron lo que hicieron.. pero la muerte de una sola reina no significa que se haya terminado.. ese niño es el ejemplo de que lo que digo es verdad, verás que el cambiará el destino de nuestra raza y nos dará la oportunidad de cambiar lo que somos.. ¡Debemos ser mejores! Continuará...
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  • — Una enigmática figura femenina ha aparecido esta noche en tu bar de confianza, se ve que es joven, su rostro no ha sobrepasado las dos décadas y encima está bebiendo un vaso de lo que parece ser ron... Quizás es un buen partido para intentar cortejar en una noche de sábado.

    ๐“†ฉ : ...
    — Una enigmática figura femenina ha aparecido esta noche en tu bar de confianza, se ve que es joven, su rostro no ha sobrepasado las dos décadas y encima está bebiendo un vaso de lo que parece ser ron... Quizás es un buen partido para intentar cortejar en una noche de sábado. ๐“†ฉ : ...
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  • Se escuchan ruidos desde atrás de la puerta... Esa misma prueba es hacía el dormitorio principal y quizás estás vulnerando la privacidad de alguien, pero su tu moral no restringe tú curiosidad ¿Irás a ver?
    · · โ”€ ·๐–ฅธ· โ”€ · ·

    ๐—ž๐—ถ๐˜†๐—ผ : ๐—ž๐—ถ๐˜†๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—จ๐—ป๐—ถ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐˜€๐—ผ ๐Ÿฌ
    Se escuchan ruidos desde atrás de la puerta... Esa misma prueba es hacía el dormitorio principal y quizás estás vulnerando la privacidad de alguien, pero su tu moral no restringe tú curiosidad ¿Irás a ver? · · โ”€ ·๐–ฅธ· โ”€ · · ๐—ž๐—ถ๐˜†๐—ผ : ๐—ž๐—ถ๐˜†๐—ผ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—จ๐—ป๐—ถ๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐˜€๐—ผ ๐Ÿฌ
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  • Las doce y veintidós de la noche y estoy parado delante de la nevera de una tienda de conveniencia, convenciéndome de que no cogeré el Monster.

    Lo acabo cogiendo.

    También unas Lays.

    No doy más vueltas y me dirijo a la caja. La chica no levanta la mirada de la pantalla del móvil. Bien. Añado un encendedor. El mío lleva dos días a punto de quedarse sin gas y no me apetece que lo haga en el peor momento.

    Afuera llueve. Desde los cristales la ciudad parece un cuadro mal iluminado. Las puertas automáticas se abren. Alguien entra en la tienda oculto detrás de su paraguas.

    El pitido de los productos al pasar por el lector me saca de mi distracción. Pago en efectivo.

    La persona deja el paraguas en el cubo y pasa por mi lado.

    Nos cruzamos.

    En el exterior me espera el olor de la lluvia y de asfalto mojado. Podría mojarme de regreso a mi apartamento.

    Por alguna razón decido quedarme. Quizá a esperar a que deje de llover. Puede que por un motivo distinto.
    Las doce y veintidós de la noche y estoy parado delante de la nevera de una tienda de conveniencia, convenciéndome de que no cogeré el Monster. Lo acabo cogiendo. También unas Lays. No doy más vueltas y me dirijo a la caja. La chica no levanta la mirada de la pantalla del móvil. Bien. Añado un encendedor. El mío lleva dos días a punto de quedarse sin gas y no me apetece que lo haga en el peor momento. Afuera llueve. Desde los cristales la ciudad parece un cuadro mal iluminado. Las puertas automáticas se abren. Alguien entra en la tienda oculto detrás de su paraguas. El pitido de los productos al pasar por el lector me saca de mi distracción. Pago en efectivo. La persona deja el paraguas en el cubo y pasa por mi lado. Nos cruzamos. En el exterior me espera el olor de la lluvia y de asfalto mojado. Podría mojarme de regreso a mi apartamento. Por alguna razón decido quedarme. Quizá a esperar a que deje de llover. Puede que por un motivo distinto.
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  • La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos.

    "Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto.
    No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... "

    La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café.

    – disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. –

    El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
    La letra era clara aunque irregular en algunas líneas, casualmente, serían los párrafos que podrían llegar a doler más, como si la mano del escritor no se rindiera fácilmente en la resistencia de sus pensamientos. "Solo las personas que no saben lo que quieren buscan siempre señalar en los demás aquello que les resulta incorrecto. No nos atrevemos a volver a juzgar a quien vive dentro de su propio mundo, alienado del entorno, cuando es nuestro propio entorno el que nos abruma y nos hiciera desear también, vivir tranquilos en nuestra burbuja... " La nota seguía, pero una voz seca y firme, aunque no molesta, detuvo la lectura atenta de quien, contra todo sentido común, había comenzado a indagar en el contenido de aquel cuaderno que encontró en el suelo a la salida de un café. – disculpa, quizá querías devolverme eso... No es lo más normal ponerse a leer lo ajeno cuando encuentras un libro que en la tapa tiene nombre y un contacto. – El jóven había regresado enseguida al notar que su cuaderno no estaba en su bolso y ahora, miraba confundido a quien lo tenía en sus manos, aguardando respuesta.
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  • Finalmente termine esta dichosa mudanza. El nuevo departamento es más espacioso y tranquilo, suficiente para dos personas.

    Aunque, claro, él no cuenta como una persona, pero es bueno que ahora pueda pasearse por la casa, ya que no hay más personas.

    La verdad, luego de que termine de acomodar su pecera, pense "quién diría que mi estabilidad mental cabe en una cosa tan pequeña"

    Y quizá debería comprar una pecera más grande para él la próxima vez que salga a comprar muebles, pero no demasiadas plantas.

    Él ya tiene muchas plantas.
    Finalmente termine esta dichosa mudanza. El nuevo departamento es más espacioso y tranquilo, suficiente para dos personas. Aunque, claro, él no cuenta como una persona, pero es bueno que ahora pueda pasearse por la casa, ya que no hay más personas. La verdad, luego de que termine de acomodar su pecera, pense "quién diría que mi estabilidad mental cabe en una cosa tan pequeña" Y quizá debería comprar una pecera más grande para él la próxima vez que salga a comprar muebles, pero no demasiadas plantas. Él ya tiene muchas plantas.
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  • — Siento haber llegado tarde, es que...

    La directora le miró con decepción, no estaba enfadada, eso era lo peor.

    Directora: — Halley, es la tercera vez está semana, entiendo que lo que estás pasando no es fácil, lo de tu padre aún es reciente. La orientadora está disponible si necesitas hablar con ella.

    Halley tuvo ganas de largarse del despacho ahí mismo. Pero no podía decir que la razón por la que llegaba tarde es porque acababa de evitar que matasen a alguien, o porque había estado intentando frenar una persecución.

    La directora tenía razón en algo, la muerte de su padre aún le dolía, y quizás hablarlo con una profesional le vendría bien, pero no sabía cómo hacerlo sin omitir los detalles, sin explicar que, si se sentía culpable de la muerte de su padre, es porque lo era. Tampoco podía decir que esa doble vida que había elegido, a veces se sentía como una obligación. No podía hablar de como se sentía sin revelar cosas que no quería.

    Al final terminó por asentir y dar una sonrisa rápida.

    — Si, claro, lo tendré en cuenta, muchas gracias.

    Se levantó de la silla apresuradamente y se dirigió a la puerta. La directora iba a decir algo pero ella había tenido suficiente.

    — Siento llegar tarde, no volverá a pasar.

    Ambas sabían que era mentira, pero lo dejaron ahí. Halley fue por los pasillos como si algo le persiguiera, solo quería estar sola.
    — Siento haber llegado tarde, es que... La directora le miró con decepción, no estaba enfadada, eso era lo peor. Directora: — Halley, es la tercera vez está semana, entiendo que lo que estás pasando no es fácil, lo de tu padre aún es reciente. La orientadora está disponible si necesitas hablar con ella. Halley tuvo ganas de largarse del despacho ahí mismo. Pero no podía decir que la razón por la que llegaba tarde es porque acababa de evitar que matasen a alguien, o porque había estado intentando frenar una persecución. La directora tenía razón en algo, la muerte de su padre aún le dolía, y quizás hablarlo con una profesional le vendría bien, pero no sabía cómo hacerlo sin omitir los detalles, sin explicar que, si se sentía culpable de la muerte de su padre, es porque lo era. Tampoco podía decir que esa doble vida que había elegido, a veces se sentía como una obligación. No podía hablar de como se sentía sin revelar cosas que no quería. Al final terminó por asentir y dar una sonrisa rápida. — Si, claro, lo tendré en cuenta, muchas gracias. Se levantó de la silla apresuradamente y se dirigió a la puerta. La directora iba a decir algo pero ella había tenido suficiente. — Siento llegar tarde, no volverá a pasar. Ambas sabían que era mentira, pero lo dejaron ahí. Halley fue por los pasillos como si algo le persiguiera, solo quería estar sola.
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  • ๐‘ฌ๐’‘๐’‘๐’–๐’“ ๐’”๐’Š ๐‘ด๐’–๐’๐’—๐’†
    Fandom OC
    Categorรญa Terror
    ๐•ฎ๐–†๐–™๐–๐–Š๐–—๐–Ž๐–“๐–Š

    "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo".

    La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado.

    ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional.

    Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a ๐™š๐™ก๐™ก๐™– decidió acudir. A invocar.

    ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo.

    Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba.

    Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres".

    ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea.

    ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada?

    —Muéstrate.

    Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo.

    A ella los había ofrecido. Por ella esperaba.

    Pues ya era lo único que le quedaba.
    [Cath_The_Witch] "Soy todo aquello que he perdido. Soy todo aquello que perdí sin siquiera conocerlo". La brasa siseó,y del crujir de la madera, una última advertencia pareció provenir. La ignoró, como tantas señales de alarma había ignorado. ¿Pues qué eran para alguien como él, sino vagas sugerencias? En la línea del crepúsculo entre la razón y el delirio, donde seres como él habitaban, no había lugar para la sensatez tradicional. Fue por eso que, en esa noche calurosa de verano, siguiendo las instrucciones de un moribundo delirante, a ๐™š๐™ก๐™ก๐™– decidió acudir. A invocar. ¿O era, realmente, así? ¿Era él quien la llamaba, o era él quien a ella acudía? Como una polilla a una flama que amenaza con ultimadamente consumirlo. Y los ingredientes, las ofrendas había alistado. Sangre, tanto suya como ajena. ¿De quién, exactamente? No sabía. No importaba. Un objeto de valor. Un cántico garabateado a las prisas en un pedazo de papel, que de esos dedos helados y rígidos había arrancado. "No la llames si no estás completamente seguro de que eso es lo que quieres". ¿E iría a funcionar? Ah, quizás solamente desperdició una perfectamente decente fogata. Quizás hacer que el fuego conociese la sangre, la carne y el objeto valioso -su más preciado recuerdo, ahora una ofrenda para ella-, había sido una mala idea. ¿Y eso no la hacía más digna de ser intentada? —Muéstrate. Una superstición, nada más. No era manera de llamar a alguien como ella. Eso pensó cuando los segundos se extendieron y de su ritual no había quedado más que silencio, humo de pútrido aroma, y las cenizas de lo que alguna vez fuera su más preciado recuerdo. A ella los había ofrecido. Por ella esperaba. Pues ya era lo único que le quedaba.
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  • Date with the gotic bae
    Categorรญa Slice of Life
    Gracias a una amistad en común se creo el vínculo que ahora las une.
    Jane ha pasado por una serie de cambios a lo largo de su vida pero nunca había probado algo como eso, algo tan "humano". También decidió involucrarse más en el mundo mortal, rechazo a sus congéneres para aprender más de aquellos que llaman "la raza débil", pese a esas reglas la demoña quizo experimentar personalmente esa vida mundana.

    Justo una brujita más buena que el pan le recomendo el lugar, ella tenía cosas que hacer por lo que tuvo que ir sola. Espera la proxima vez le acompañe, piensa que será divertido.
    Llegó diez minutos antes de su cita, abre la puerta entrando en el local, piensa que tiene un estilo maravilloso, también el hecho de que nunca se topo con humanos como ellas. Cree que se ha perdido de mucho.

    -¿Holaaaaaaaaa?

    Gracias a una amistad en común se creo el vínculo que ahora las une. Jane ha pasado por una serie de cambios a lo largo de su vida pero nunca había probado algo como eso, algo tan "humano". También decidió involucrarse más en el mundo mortal, rechazo a sus congéneres para aprender más de aquellos que llaman "la raza débil", pese a esas reglas la demoña quizo experimentar personalmente esa vida mundana. Justo una brujita más buena que el pan le recomendo el lugar, ella tenía cosas que hacer por lo que tuvo que ir sola. Espera la proxima vez le acompañe, piensa que será divertido. Llegó diez minutos antes de su cita, abre la puerta entrando en el local, piensa que tiene un estilo maravilloso, también el hecho de que nunca se topo con humanos como ellas. Cree que se ha perdido de mucho. -¿Holaaaaaaaaa?
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  • ๐‘‚๐‘“ ๐‘ค๐˜ฉ๐‘Ž๐‘ก ๐‘Ÿ๐‘’๐‘š๐‘Ž๐‘–๐‘›๐‘’๐‘‘ ๐‘ข๐‘›๐‘ ๐‘™๐‘Ž๐‘–๐‘›, ๐‘œ๐‘“ ๐‘Ž ๐‘‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘˜๐‘›๐‘’๐‘ ๐‘  ๐‘˜๐‘›๐‘œ๐‘ค๐‘› ๐‘๐‘ฆ ๐‘›๐‘Ž๐‘š๐‘’
    Fandom ๐‘ต/๐‘จ
    Categorรญa Otros
    ๐‘น๐’๐’ ๐’„๐’๐’: ๐‘จ๐’†๐’๐’Š๐’‚๐’๐’๐’‚


    ๐‘จ๐’ƒ๐’‚๐’…๐œพฬ๐’‚ ๐’…๐’† ๐‘บ๐’‚๐’Š๐’๐’• ๐‘ฌ๐’Š๐’“๐’Š๐’๐’…, ๐‘ฌ๐’Š๐’„๐’‰๐’†๐’๐’˜๐’‚๐’๐’…

    ๐ด ๐‘™๐‘Ž ๐‘‘๐‘ข๐‘œ๐‘‘๐‘’ฬ๐‘๐‘–๐‘š๐‘Ž ๐‘๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž; ๐‘Ž ๐‘™๐‘Ž ๐˜ฉ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘’ ๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘™๐‘œ๐‘๐‘œ๐‘  - ๐™ข๐™š๐™™๐™ž๐™– ๐™ฃ๐™ค๐™˜๐™๐™š.


    La tormenta había terminado dos días atrás, pero el barro seguía aferrándose a las botas melladas de acero y al borde de la capa como si algo en el camino se negara a dejarlo marchar. El Vaeltaja no regresó a la abadía con prisa. Nunca lo hacía, pues durante el viaje hubo una incomodidad persistente acompañándolo entre árboles, una sensación que ni las bestias del bosque ni los espectros de los viejos caminos habían logrado provocarle jamás. Había enfrentado criaturas nacidas antes que sus reinos. Había contemplado horrores que hacían retroceder a hombres de fe y guerreros por igual. Aquello era diferente.

    Era duda que lo devora por dentro como una maldición.

    La abadía apareció finalmente entre la niebla de la madrugada, erguida sobre la colina como siempre había estado. Inmutable, familiar. Durante un instante permaneció observándola desde la distancia. Las agujas de piedra elevándose hacia un cielo gris, los muros antiguos, los vitrales oscuros y todos donde la luz moría antes de atravesarlos del todo. Allí dentro sabe que estaba esperando. Lo sabía con la misma certeza con la que conocía el peso de su espada o el sonido de su propia respiración. Y precisamente por eso había tardado tanto en regresar.

    ๐‘ƒ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘›๐‘œ ๐‘ ๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘ž๐‘ข๐‘’ฬ ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘Ÿ ๐‘๐‘œ๐‘› ๐‘Ž๐‘ž๐‘ข๐‘’๐‘™๐‘™๐‘œ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘’๐‘›๐‘๐‘œ๐‘›๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘‘๐‘œ.

    La pesada puerta cedió bajo su mano enguantada de acero negro. El interior lo recibió con el olor familiar a muerte, a cadáveres, el incienso antiguo. La piedra húmeda y algo más difícil de nombrar. Algo que siempre parecía pertenecerle únicamente a ella. Sus pies resonaron por la piedra caliza a paso silencioso, mientras avanzaba sin anunciarse. No traía presas para alimentar su hambre, no arrastraba cadáveres ni trofeos de alguna cacería. Tampoco estaba herido. A simple vista parecía el mismo hombre que había partido semanas atrás.

    No lo era.

    Bajo uno de sus brazos descansaba un objeto envuelto en tela oscura. Grande, plano, protegido con más cuidado del que normalmente reservaba para cualquier reliquia. Y cuando finalmente se detuvo, el silencio permaneció entre las columnas durante varios segundos antes que su voz rompiera la quietud.

    —๐˜Œ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฆฬ ๐˜ต๐˜ถ ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ —la frase salió simple, directa. Como una herida que no ha sido sanada. Sus ojos permanecieron fijos en algún punto de la oscuridad, esperando sentir su presencia incluso antes de verla—. ๐˜ˆ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถ๐œ„ฬ.

    La tela fue retirada lentamente. Debajo apareció una tabla de madera ennegrecida por los siglos; los bordes estaban consumidos por el tiempo y las grietas recorrían la superficie como venas secas. En el centro, apenas conservado por milagro o maldición, permanecía el retrato de una mujer.

    Cabello claro y níveo, rasgos delicados. La misma curva de sus labios y... extrañamente, asumía que los mismos ojos. No parecida, sino idéntica. La inscripción inferior estaba casi destruida, pero todavía podían leerse fragmentos de una fecha tan antigua que pertenecía a una época anterior a varios reinos que hoy seguro gobernaban aquellas tierras. Kanwulf no apartó la mirada del retrato todavía.

    —๐˜‹๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ค๐˜ข๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆฬ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ถฬ —la confesión fue apenas más baja, honesta—. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ง๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฐฬ.

    Por primera vez levantó la vista. No hacia la pintura, sino hacia donde —๐˜ฆฬ๐˜ญ ๐˜ฑ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ข— ella está, en algún lugar de la inmensa y abandonada abadía. Porque aquello era lo que realmente le siembra una duda que aterra en el pecho. No la posibilidad de que la mujer fuera un retrato de Aelianna; no la posibilidad de que algo imposible estuviera ocurriendo. Lo que le inquietaba era haberse dado cuenta, en algún punto del regreso, de que la respuesta no cambiaría nada. Si aquel rostro había esperado por siglos sumido en la oscuridad. Si existían más o si ella era algo mucho más antiguo de lo que muchos pudieran imaginar.

    Y quizá esa era la parte verdaderamente oscura de toda la historia. Que la duda había viajado con él durante semanas, pero la devoción había llegado primero. En cómo los Vaeltaja fueron creados para reconocer la oscuridad allí donde se ocultara. Quizá por eso la encontró; la tragedia nunca fue haberla amado. La tragedia fue reconocer exactamente lo que era... y permanecer de todos modos.

    ๐ป๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘™๐‘™๐‘’๐‘”๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘Ž ๐‘™๐‘Ž ๐‘Ž๐‘๐‘Ž๐‘‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘๐‘ข๐‘ ๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘ข๐‘› ๐‘š๐‘œ๐‘›๐‘ ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘ข๐‘œ. ๐ถ๐‘œ๐‘› ๐‘’๐‘™ ๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘š๐‘๐‘œ ๐‘’๐‘›๐‘๐‘œ๐‘›๐‘ก๐‘Ÿ๐‘œฬ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘œ ๐‘š๐‘Žฬ๐‘  ๐‘๐‘’๐‘™๐‘–๐‘”๐‘Ÿ๐‘œ๐‘ ๐‘œ: ๐‘ข๐‘›๐‘Ž ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘ง๐‘œฬ๐‘› ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘’๐‘—๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘‘๐‘’ ๐‘๐‘ข๐‘ ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ.
    ๐‘น๐’๐’ ๐’„๐’๐’: [meine.sehnsucht] ๐‘จ๐’ƒ๐’‚๐’…๐œพฬ๐’‚ ๐’…๐’† ๐‘บ๐’‚๐’Š๐’๐’• ๐‘ฌ๐’Š๐’“๐’Š๐’๐’…, ๐‘ฌ๐’Š๐’„๐’‰๐’†๐’๐’˜๐’‚๐’๐’… ๐ด ๐‘™๐‘Ž ๐‘‘๐‘ข๐‘œ๐‘‘๐‘’ฬ๐‘๐‘–๐‘š๐‘Ž ๐‘๐‘Ž๐‘š๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘Ž๐‘‘๐‘Ž; ๐‘Ž ๐‘™๐‘Ž ๐˜ฉ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘’ ๐‘™๐‘œ๐‘  ๐‘™๐‘œ๐‘๐‘œ๐‘  - ๐™ข๐™š๐™™๐™ž๐™– ๐™ฃ๐™ค๐™˜๐™๐™š. La tormenta había terminado dos días atrás, pero el barro seguía aferrándose a las botas melladas de acero y al borde de la capa como si algo en el camino se negara a dejarlo marchar. El Vaeltaja no regresó a la abadía con prisa. Nunca lo hacía, pues durante el viaje hubo una incomodidad persistente acompañándolo entre árboles, una sensación que ni las bestias del bosque ni los espectros de los viejos caminos habían logrado provocarle jamás. Había enfrentado criaturas nacidas antes que sus reinos. Había contemplado horrores que hacían retroceder a hombres de fe y guerreros por igual. Aquello era diferente. Era duda que lo devora por dentro como una maldición. La abadía apareció finalmente entre la niebla de la madrugada, erguida sobre la colina como siempre había estado. Inmutable, familiar. Durante un instante permaneció observándola desde la distancia. Las agujas de piedra elevándose hacia un cielo gris, los muros antiguos, los vitrales oscuros y todos donde la luz moría antes de atravesarlos del todo. Allí dentro sabe que estaba esperando. Lo sabía con la misma certeza con la que conocía el peso de su espada o el sonido de su propia respiración. Y precisamente por eso había tardado tanto en regresar. ๐‘ƒ๐‘œ๐‘Ÿ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐‘›๐‘œ ๐‘ ๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘ž๐‘ข๐‘’ฬ ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘๐‘’๐‘Ÿ ๐‘๐‘œ๐‘› ๐‘Ž๐‘ž๐‘ข๐‘’๐‘™๐‘™๐‘œ ๐‘ž๐‘ข๐‘’ ๐˜ฉ๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘’๐‘›๐‘๐‘œ๐‘›๐‘ก๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘‘๐‘œ. La pesada puerta cedió bajo su mano enguantada de acero negro. El interior lo recibió con el olor familiar a muerte, a cadáveres, el incienso antiguo. La piedra húmeda y algo más difícil de nombrar. Algo que siempre parecía pertenecerle únicamente a ella. Sus pies resonaron por la piedra caliza a paso silencioso, mientras avanzaba sin anunciarse. No traía presas para alimentar su hambre, no arrastraba cadáveres ni trofeos de alguna cacería. Tampoco estaba herido. A simple vista parecía el mismo hombre que había partido semanas atrás. No lo era. Bajo uno de sus brazos descansaba un objeto envuelto en tela oscura. Grande, plano, protegido con más cuidado del que normalmente reservaba para cualquier reliquia. Y cuando finalmente se detuvo, el silencio permaneció entre las columnas durante varios segundos antes que su voz rompiera la quietud. —๐˜Œ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฆฬ ๐˜ต๐˜ถ ๐˜ณ๐˜ฐ๐˜ด๐˜ต๐˜ณ๐˜ฐ —la frase salió simple, directa. Como una herida que no ha sido sanada. Sus ojos permanecieron fijos en algún punto de la oscuridad, esperando sentir su presencia incluso antes de verla—. ๐˜ˆ ๐˜ต๐˜ณ๐˜ฆ๐˜ด ๐˜ด๐˜ฆ๐˜ฎ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ข๐˜ด ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ข๐˜ฒ๐˜ถ๐œ„ฬ. La tela fue retirada lentamente. Debajo apareció una tabla de madera ennegrecida por los siglos; los bordes estaban consumidos por el tiempo y las grietas recorrían la superficie como venas secas. En el centro, apenas conservado por milagro o maldición, permanecía el retrato de una mujer. Cabello claro y níveo, rasgos delicados. La misma curva de sus labios y... extrañamente, asumía que los mismos ojos. No parecida, sino idéntica. La inscripción inferior estaba casi destruida, pero todavía podían leerse fragmentos de una fecha tan antigua que pertenecía a una época anterior a varios reinos que hoy seguro gobernaban aquellas tierras. Kanwulf no apartó la mirada del retrato todavía. —๐˜‹๐˜ถ๐˜ณ๐˜ข๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ ๐˜ต๐˜ฐ๐˜ฅ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ญ ๐˜ค๐˜ข๐˜ฎ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ช๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ต๐˜ฆฬ ๐˜ค๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ท๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ฎ๐˜ฆ ๐˜ฅ๐˜ฆ ๐˜ฒ๐˜ถ๐˜ฆ ๐˜ฏ๐˜ฐ ๐˜ฆ๐˜ณ๐˜ข๐˜ด ๐˜ต๐˜ถฬ —la confesión fue apenas más baja, honesta—. ๐˜•๐˜ฐ ๐˜ง๐˜ถ๐˜ฏ๐˜ค๐˜ช๐˜ฐ๐˜ฏ๐˜ฐฬ. Por primera vez levantó la vista. No hacia la pintura, sino hacia donde —๐˜ฆฬ๐˜ญ ๐˜ฑ๐˜ช๐˜ฆ๐˜ฏ๐˜ด๐˜ข— ella está, en algún lugar de la inmensa y abandonada abadía. Porque aquello era lo que realmente le siembra una duda que aterra en el pecho. No la posibilidad de que la mujer fuera un retrato de Aelianna; no la posibilidad de que algo imposible estuviera ocurriendo. Lo que le inquietaba era haberse dado cuenta, en algún punto del regreso, de que la respuesta no cambiaría nada. Si aquel rostro había esperado por siglos sumido en la oscuridad. Si existían más o si ella era algo mucho más antiguo de lo que muchos pudieran imaginar. Y quizá esa era la parte verdaderamente oscura de toda la historia. Que la duda había viajado con él durante semanas, pero la devoción había llegado primero. En cómo los Vaeltaja fueron creados para reconocer la oscuridad allí donde se ocultara. Quizá por eso la encontró; la tragedia nunca fue haberla amado. La tragedia fue reconocer exactamente lo que era... y permanecer de todos modos. ๐ป๐‘Ž๐‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘™๐‘™๐‘’๐‘”๐‘Ž๐‘‘๐‘œ ๐‘Ž ๐‘™๐‘Ž ๐‘Ž๐‘๐‘Ž๐‘‘๐œ„ฬ๐‘Ž ๐‘๐‘ข๐‘ ๐‘๐‘Ž๐‘›๐‘‘๐‘œ ๐‘ข๐‘› ๐‘š๐‘œ๐‘›๐‘ ๐‘ก๐‘Ÿ๐‘ข๐‘œ. ๐ถ๐‘œ๐‘› ๐‘’๐‘™ ๐‘ก๐‘–๐‘’๐‘š๐‘๐‘œ ๐‘’๐‘›๐‘๐‘œ๐‘›๐‘ก๐‘Ÿ๐‘œฬ ๐‘Ž๐‘™๐‘”๐‘œ ๐‘š๐‘Žฬ๐‘  ๐‘๐‘’๐‘™๐‘–๐‘”๐‘Ÿ๐‘œ๐‘ ๐‘œ: ๐‘ข๐‘›๐‘Ž ๐‘Ÿ๐‘Ž๐‘ง๐‘œฬ๐‘› ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ๐‘Ž ๐‘‘๐‘’๐‘—๐‘Ž๐‘Ÿ ๐‘‘๐‘’ ๐‘๐‘ข๐‘ ๐‘๐‘Ž๐‘Ÿ.
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