• Pส€ษชแดแดœs Mแด€สŸแด‡า“ษชแด„แด€ส€ษชแดœแด .โ…  - โ˜จ โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ ใ€˜ C O M U N I Oฬ N ใ€™


    โ”€โ”€โ”€โ”€ En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad.

    El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían.

    Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado.

    Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón.

    Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar.

    No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener.

    Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad.

    La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frenteโ”€โ”€una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro.

    —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da?

    —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad.

    Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba?

    —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos.

    Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida.

    Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas.

    Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual.

    — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo.


    ใ€Ž Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo ใ€
    Pส€ษชแดแดœs Mแด€สŸแด‡า“ษชแด„แด€ส€ษชแดœแด .โ…  - โ˜จ โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€โ”€ ใ€˜ C O M U N I Oฬ N ใ€™ โ”€โ”€โ”€โ”€ En medio de la absoluta oscuridad, una perfecta línea recta de luz se formó sobre el suelo, proyectándose lentamente en un rectángulo junto con el paulatino avance de la Luna, derramando su platinar sobre la silueta de una mujer, misma que yacía de rodillas, sentada sobre sus talones, y con las palmas descansando sobre sus muslos, en la tradicional postura seiza que mantenía con entera calma y solemnidad. El aroma a copal dominaba el ambiente, cargado gentilmente por los haces de humo que se desprendían de los numerosos inciensos repartidos en cuencos ornamentales a ambos costados de la habitación, mismos que la circundaban y envolvían. Brillando en la penumbra, a momentos, los pequeños destellos de las brasas lucían como ojos que se centraban en ella y le observaban en todo momento, justo en medio del suelo de la habitación que yacía adornado por un grotesco círculo mágico; el carmín rojo y seco de los trazos delatando la naturaleza del material con el que había sido pintado. Sathôna alzó el rostro hacía el enorme ventanal que tenía al frente y por donde aquella cascada de luz de plata caía, con los ojos cerrados y en pleno trance, entreabriendo los labios para dejar escapar de su boca una humareda negra más pesada que el aire, misma que caía por las comisuras de sus labios y su mentón. Su figura se impregnaba de las estelas de aquella pesada y opresiva energía, que, para ella en su haber, se sentía ligera y le llenaba de un vigor que resultaba contradictoriamente lacerante; cada corte cicatrizado, cada magulladura aliviada y cada fractura enmendada volvían a derramar los vestigios del punzante calvario por el que el dolor la había hecho pasar. No había momento en el cual se sintiera más viva que cuando se sumergía en aquel baño de lamentación, de penosa meditación, al comulgar con Marchosias. Aquella noche, fue distinto. El sufrimiento era el alimento primordial de su alma, misma que lo alquimizaba en ira, de la más pura y tórrida que su corazón pudiese sostener. Pero esta vez, hubo algo más: Claridad. Una fresca, afilada y envolvente claridad. La bruja morena entreabrió los párpados, y a la par, sus labios se cerraron, no sin antes relamer los remanentes de aquella oscuridad que quedaban sobre los mismos. Pronto, su boca se curvó, y emergiendo del éxtasis, sonrió ante el altar que tenía al frenteโ”€โ”€una exquisita estatuilla de mediano tamaño tallada en mármol negro, representando a humanos, demonios y ángeles, todos encimados sobre los otros, desesperados, escalando por alcanzar el precioso reloj de arena blanca colocado al centro. —La mente y el tiempo tienen algo en común; ambos son excelentes sirvientes, pero pésimos gobernantes. —En reflexión, se estiró para tomar aquel reloj de arena y así girarlo sobre sí mismo, comenzando la cuenta atrás. ¿O sería hacía adelante? Pasado o futuro. ¿Qué más da? —Será porque ambos coinciden en un único punto de inflexión, tan crítico como sencillo; la perspectiva. El tiempo se diluye o se concentra, se comprime o se alarga, dependiendo del contexto y la subjetividad, dependiendo de la energía del observador. Y la mente es el prisma perfecto para purificar y concentrar la intención en la percepción, y así volverla luz, u oscuridad. Los largos dedos de Sathôna acariciaron la curvatura del anticuado reloj, a momentos tamborileando sobre el cristal, para provocar un tintineo cristalino y melódico con sus largas uñas, mientras observaba la arena fluir y caer. ¿O es que también a momentos parecía regresar a donde estaba? —Cada mente es un prisma, con sus propios relieves, y sus propias reglas. Su propio potencial. Y, aun así, nada ni nadie puede existir si no es observado en todo momento, si su existencia no es reconocida en el ahora de cada segundo, de cada minuto, de cada hora, por algo que no sea ellos mismos. Una mirada llena de añoranza brilló en los ojos de la mujer, que ahora descansaban su mirar sobre el astro plateado. Calma y resignación le llenaron el corazón, como quien asume que se encuentra en un lugar de donde no puede escapar, aún cuando conoce la salida. Súbitamente, aquella mano con la que acariciaba el ornamental reloj tomó el mismo de forma brusca y arrebatada para apretarlo entre sus dedos, reventando cristal y madera como si fuesen ramillas secas. Sangre negra emanó de sus heridas, mezclándose con la arena, profanándola, y cayendo sobre la estatuilla, quemando cuál ácido los rostros angustiados de ángeles, hombres y demonios por igual. — … Ahora lo único que queda, es detener el tiempo. ใ€Ž Ambiance: https://youtu.be/H5nXCactwVo ใ€
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    ****Lo que se oculta en la oscuridad.****
    (Cuarta Edad)

    El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo…
    aunque sus dueños jamás volverían a moverse.

    Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada.

    Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería.

    Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era.

    No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai.

    Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo.

    Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades.
    Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros.

    Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel.

    Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas.

    A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva.

    Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba.

    -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.-

    La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más...

    Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
    ****Lo que se oculta en la oscuridad.**** (Cuarta Edad) El silencio del pueblo maldito aún pesaba en el aire, las sombras seguían corriendo… aunque sus dueños jamás volverían a moverse. Oz permaneció allí unos instantes más, observando lo que había hecho y entonces lo sintió, por primera vez desde que había tomado aquel cuerpo… su poder fluía sin restricciones. Era una sensación antigua, familiar y sin embargo… casi olvidada. Durante todo ese tiempo junto a Selin, Oz había vivido limitado. no por incapacidad… sino por elección. Sabía que ese cuerpo tenía un propósito y un final. Cuando Selin muriera por el paso del tiempo, él también dejaría morir ese cuerpo, no quería ser eterno en un mundo donde ella no lo sería. Oz habia planeado que regresaría a su estado original, sin dolor, sin pérdida, sin tener que ver morir a sus hijas. Ese había sido el plan pero ese futuro ya no existía. El poder siguió creciendo dentro de él, era demasiado. Oz comprendió rápidamente que su cuerpo no podría soportarlo por mucho tiempo, así que hizo lo único que sabía hacer, adaptarse, de todas formas no seria su primera vez. Su forma cambió, la piel se tensó, su estructura se volvió más densa… más salvaje, más cercana a lo que realmente era. No era una transformación elegante, simplemente era necesaria. Luego de enterrar a Selin salio del pueblo ahora ya sin mirar atrás, tenía un destino en mente, los templos de los Elunai. Cuando llegó a uno de ellos, algo le resultó extraño, el poder que habitaba ese lugar… había cambiado, Selin siempre hablaba de esa energía como algo sagrado, como algo puro, pero lo que Oz sentía ahora no tenía nada de eso, era un poder corrompido, denso, doloroso, casi enfermo. Oz no entendía el concepto de lo “sagrado” pero sí entendía el poder y eso… no era lo mismo. Aun así, entró, el templo estaba vacío, demasiado para su gusto. Tras explorar, encontró un pasaje oculto que descendía hacia las profundidades. Allí, bajo la estructura divina había celdas y guardianes, no eran guerreros, sino carceleros. Oz no dudó, los eliminó sin esfuerzo, ni siquiera fue una pelea, simplemente era como aplastar cucarachas pero entonces lo escuchó, era un llanto, na niña. Por un instante el mundo se detuvo, su mente no pensó, su poder no reaccionó, solo quedó una idea: Yen’naferiel. Corrió sin medir, sin sentir, solo con una pequña luz de esperanza, pero al abrir la celda no encontró a su hija. Era otra niña de piel verde, de la raza que los Elunai despreciaban, los llamados nómadas. A su alrededor, había cuerpos sin vida, otros niños, Oz la observó en silencio. La niña temblab pero seguía viva. Cuando la liberó, ella lo miró con ojos llenos de miedoy gratitud. -Me llamo… Onix…- Comento la niña pero Oz no respondió, no le importaba, no era quien buscaba. -Vete- Le dijo con frialdad. -Voy a destruir este lugar.- La niña no se movió al principio pero Oz ya se había dado la vuelta, el templo comenzo a ardió luego que ambos salieron, las llamas consumieron todo rastro de aquel poder corrupto Y aun asi, cuando Oz se alejo, la niña lo siguió en silencio, pero Oz no la detuvo, ni siquiera le importó, su mente estaba en otro lugar, en alguien más... Arcyelle Veltharys, la maestra de Selin, la mujer que la formó y que decia ser como su madre, pero aun asi no hizo nada. Si alguien sabía la verdad, era ella y esta vez, Oz no iba a preguntar con paciencia, no iba a fingir ser algo que no era. La haría hablar y si no lo hacía… Moriría.
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  • Se que nada , sera como antes pero cai mas en mi retocido mundo .... cuando elejiste ese tipo y cai esta oscuridad

    https://vm.tiktok.com/ZS98GMftspT8p-H15J7/
    Se que nada , sera como antes pero cai mas en mi retocido mundo .... cuando elejiste ese tipo y cai esta oscuridad https://vm.tiktok.com/ZS98GMftspT8p-H15J7/
    @michellenostradamus0

    Amar de mas Esta es una adaptacion con IA en espaรฑol de la cancion original de Neow - Amar demais me gusto mucho su letra y composicion asi que queria ver como sonaria en espaรฑol :3 #shuumatsunovalkyrie #adaptacion #recordsofragnarok

    โ™ฌ sonido original - michellenostradamus0 - michellenostradamus0
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  • "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia.
    Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad.

    —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.—

    "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente.
    Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva."


    https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
    "El día de hoy marcaba un punto de inflexión tanto para el plano terrenal como para el espiritual. Yo, Alastor, el heraldo de la tortura y guardián de los secretos de lo desconocido, me encontraba en el centro de mi ritual anual. Mi poder no solo emana de mi propia esencia, sino de las innumerables almas que poseo; seres que sufrieron el infortunio de pertenecer a familias tan viles y mezquinas que no dudaron en sacrificarlos para saciar su propia avaricia. Cada año, bajo el velo de esta liturgia sombría, tomo posesión de una abadía abandonada. Allí, convoco a las almas de padres, madres, hijos y hermanos que fueron entregados al abismo. El escenario es desolador: cada espíritu sostiene una vela con una desesperación casi física, aferrándose a la tenue llama como si fuera el último rastro de esperanza en un océano de oscuridad. —No soy un ser de luz, ni pretendo ser un salvador celestial. Soy un Overlord con una reputación que mantener y una sed de poder inagotable. Sin embargo, incluso dentro de mi naturaleza, existe el capricho de otorgar una salida.— "Una vez que la congregación de espectros se reúne en el corazón del monasterio, el aire se satura con mi presencia. Mi voz comienza a resonar, distorsionada por la estática, creando un efecto paradójico: parece provenir de las paredes mismas y, al mismo tiempo, susurrar directamente al oído de cada alma presente. Bajo mi atuendo sacrílego de monja, que sirve como una burla constante a lo divino, comienzo el cántico. Las almas, en respuesta, elevan sus velas al unísono, mezclando sus rezos desesperados con la frecuencia de mi voz. La fe es el combustible de este juego; si es lo suficientemente pura, una sola alma —solo una entre miles— logrará cruzar el umbral hacia la libertad definitiva." https://youtu.be/kUFiIWDOaAQ?si=NCUPhW9O-2TP3xtC
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    FICHA OFICIAL DE REVISTA
    โ•šโ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•

    TÍTULO:
    โ•ฐโžค ISHTAR´S LUCIFER

    AGENCIA:
    โ•ฐโžค Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour

    TEMÁTICA:
    โ•ฐโžค Fantasía oscura • Poder demoníaco • Elegancia sobrenatural

    MODELO ESTRELLA:
    โ•ฐโžค Vali Lucifer
    โœง El heredero del poder infernal
    โœง Presencia dominante y aura enigmática
    โœง Símbolo del ascenso y la ambición oscura

    MODELOS DESTACADAS:

    โ•ฐโžค Sasha Ishtar
    โœง Reina del abismo
    โœง Belleza imponente y energía divina
    โœง Guardiana de secretos ancestrales

    โ•ฐโžค Yasaka Kitsune
    โœง Diosa de las nueve colas
    โœง Elegancia mística y seducción espiritual
    โœง Portadora de sabiduría y poder sagrado

    CONTENIDO DESTACADO:
    โœง El regreso de la Reina del Abismo
    โœง El pacto de Lucifer: ascenso del elegido
    โœง Secretos del poder de la Diosa Kitsune
    โœง Alianza entre cielo e infierno
    โœง Especial: lo mejor del mundo sobrenatural

    ESTILO VISUAL:
    โ•ฐโžค Nocturno • Estelar • Místico • Infernal elegante

    ESLOGAN:
    โ•ฐโžค “Solo en Ishtar’s: Tu guía para lo desconocido”

    โ•”โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•—
    EDICIÓN ESPECIAL – PODER & OSCURIDAD
    โ•šโ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•
    โ•”โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•— ๐Ÿ”ฅ๐Ÿ–ค FICHA OFICIAL DE REVISTA ๐Ÿ–ค๐Ÿ”ฅ โ•šโ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ• ๐ŸŒ‘โœจ TÍTULO: โ•ฐโžค ISHTAR´S LUCIFER ๐Ÿ›๏ธ๐Ÿ”ฅ AGENCIA: โ•ฐโžค Ishtar´s Demonic Déesse Infernal Glamour ๐ŸŒŒ๐Ÿ–ค TEMÁTICA: โ•ฐโžค Fantasía oscura • Poder demoníaco • Elegancia sobrenatural ๐Ÿ‘‘๐Ÿ”ฅ MODELO ESTRELLA: โ•ฐโžค Vali Lucifer โœง El heredero del poder infernal โœง Presencia dominante y aura enigmática โœง Símbolo del ascenso y la ambición oscura ๐Ÿ’Ž๐ŸŒ™ MODELOS DESTACADAS: โ•ฐโžค Sasha Ishtar โœง Reina del abismo โœง Belleza imponente y energía divina โœง Guardiana de secretos ancestrales โ•ฐโžค Yasaka Kitsune โœง Diosa de las nueve colas โœง Elegancia mística y seducción espiritual โœง Portadora de sabiduría y poder sagrado ๐Ÿ“–๐Ÿ”ฅ CONTENIDO DESTACADO: โœง El regreso de la Reina del Abismo โœง El pacto de Lucifer: ascenso del elegido โœง Secretos del poder de la Diosa Kitsune โœง Alianza entre cielo e infierno โœง Especial: lo mejor del mundo sobrenatural ๐ŸŒ ๐Ÿ–ค ESTILO VISUAL: โ•ฐโžค Nocturno • Estelar • Místico • Infernal elegante ๐Ÿ“ข๐Ÿ”ฅ ESLOGAN: โ•ฐโžค “Solo en Ishtar’s: Tu guía para lo desconocido” โ•”โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•— โœจ๐Ÿ”ฅ EDICIÓN ESPECIAL – PODER & OSCURIDAD ๐Ÿ”ฅโœจ โ•šโ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•โ•
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  • "Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior: lo que importa es qué parte decidimos potenciar."
    "Todos tenemos luz y oscuridad en nuestro interior: lo que importa es qué parte decidimos potenciar."
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  • -El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa-

    -La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible-

    Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
    -El aire de la noche se sentía denso, pesado… como si la misma ciudad contuviera la respiración. La luna llena colgaba sobre los edificios antiguos, tiñendo las calles con un tono rojizo que parecía más propio de un mal augurio que de una noche cualquiera. Ryuji avanzaba por el callejón con pasos firmes, su silueta recortándose entre las sombras mientras el eco de sus botas rompía el silencio. Sus ojos brillaban con ese rojo tenue, no de ira descontrolada… sino de una determinación tranquila, peligrosa- -La katana en su mano reflejaba la luz de la luna mientras la sostenía con naturalidad, como si fuera una extensión más de su propio cuerpo. No había prisa en su andar, no había tensión innecesaria… solo la calma de alguien que ya había aceptado lo que iba a suceder. Su mirada se levantó apenas, enfocándose al frente, donde la oscuridad parecía esconder más de lo que mostraba. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios, casi imperceptible- Estoy cansado de los seres como tu… que creen que por ser mas fuertes tienen el derecho de hacer lo que quieran con los demás… hoy se acaba tu opresión…
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  • Un día tranquilo en el que siento menos sed en la mente y oscuridad
    Un día tranquilo en el que siento menos sed en la mente y oscuridad
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  • โ„๐•–'๐•ค ๐•“๐•’๐•”๐•œ!
    Fandom N/A
    Categorรญa Fantasía
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno.

    Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras.

    Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió…

    Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses.

    —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente.

    —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…—

    ๐Ÿœ โ˜ฟ โ™… โ™† โ™„ Dส€ Jแดสœษด Dแด‡แด‡ 0ฬท0ฬท7ฬท โ™„ โ™† โ™… โ˜ฟ ๐Ÿœ
    El Tartaro… un sitio ubicado en un punto mucho más profundo en el inframundo que el mismo Hades gobernaba con justicia y compasión. Un sitio inundado en las tinieblas, el cual se hallaban los más infames criminales contra los dioses y los más peligrosos. Unos cuantos mortales fueron arrojados ahí, condenando su alma al encierro eterno, sin la posibilidad de reencarnar. De hecho, las almas mortales se desvanecen y se vuelven parte de la oscuridad misma, ese era el olvido eterno. Una prisión más adecuada para los dioses, de los cuales la mayoría de la primera generación de dioses quedó encerrada: los Titanes. Ahí, se resguardaban bajo cadenas del mismo lugar aquel rey de los Titanes pasaba las horas meditando, imaginando, pensando e ideando alguna manera de poder salir de la prisión de sus hijos que, amargamente le condenaron. Varios intentos había ya realizado para salir, pero todos y cada uno de ellos se vieron frustrados gracias a los sellos del mismo Zeus y Hades, quien éste último se tomaba su tiempo para hacerlo retroceder y encadenarlo nuevamente en cada ocasión que aquel prisionero buscaba liberar sus ataduras. Aún encerrado, su voluntad y su conciencia lograban filtrarse al mundo superior para poder seguir influyendo en el tiempo, las cosechas y demás eventos. Tan sólo era una fracción de su ser, su esencia, era capaz de manifestarse en el mundo físico, ya que las restricciones eran bastante severas. En uno de sus caminos a la superficie lo vió… Aquel hombrecillo que pereció en aquella pirámide durante los eventos de la Guerra por el Códex y la Profecía. Ahí estaba, en el oscuro vacío sin rumbo y sin ánimos de escapar, lentamente su alma se disolvía en la profundidad del vacío, en la inmensidad de la oscuridad del Tártaro. Había fallado a los designios de otros seres supremos, pero también le había generado cierto entretenimiento, pues a pesar de estar encerrado, pudo ver y escuchar cada uno de los momentos que aquel hombre tuvo en su proyecto donde casi se vuelve exitoso su intento por devolver el mundo a los dioses. —Oye, despierta… oye, aún no caigas en el sueño eterno…— Vociferó al hombre que cuya figura en su alma se desvanecía lentamente. —... tus intentos han sido inútiles, pero entretenidos. Osiris no debió matar a alguien tan útil como tú…— [JD_007]
    Tipo
    Individual
    Lรญneas
    Cualquier lรญnea
    Estado
    Disponible
    7 turnos 0 maullidos
  • ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง
    — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ

    ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€
    ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. Y allí, encontramos a la joya de la corona: ๐šˆ๐™พ๐š‚๐™ท๐™ธ๐™ผ๐™ธ๐™ฝ๐™ด-๐š‚๐™ฐ๐™ฝ (๏พ‰โ—•ใƒฎโ—•)๏พ‰:ใƒป๏พŸโœง*
    Con 1.85cm de altura que parecen 2 metros cuando te sirve el té con esa mirada de "ojalá estuvieras en cualquier otro lado pero aquí me pagan por sonreír" (๏ฝกโ™กโ€ฟโ™ก๏ฝก), este felino de aspecto adusto resultó ser el anfitrión más demandado de la noche.
    "๐™ฝ๐š˜ ๐šŽ๐šœ๐š™๐šŽ๐š›๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐šŽ๐šœ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šŽ๐š—๐š๐š›๐šŽฬ", confesó nuestro reportero entre risas nerviosas. "๐™ป๐š•๐šŽ๐š๐šž๐šŽฬ ๐š‹๐šž๐šœ๐šŒ๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐šž๐š— ๐š ๐š‘๐š’๐šœ๐š”๐šข ๐šข ๐šœ๐šŠ๐š•ษชฬ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š•๐šŠ ๐š‹๐š’๐š•๐š•๐šŽ๐š๐šŽ๐š›๐šŠ ๐šŸ๐šŠ๐šŒษชฬ๐šŠ, ๐šŽ๐š• ๐šŒ๐š˜๐š›๐šŠ๐šฃ๐š˜ฬ๐š— ๐š™๐šŽ๐šœ๐šŠ๐š๐š˜, ๐šข ๐šž๐š— ๐š๐šŽ๐š•๐š’๐š—๐š˜ ๐š๐šŽ ๐šŒ๐šŠ๐šœ๐š’ ๐š๐š˜๐šœ ๐š–๐šŽ๐š๐š›๐š˜๐šœ ๐šŠ๐š๐šŽ๐š›๐š›๐šŠฬ๐š—๐š๐š˜๐šœ๐šŽ ๐šŠ ๐š–๐š’ ๐š–๐šŠ๐š—๐š๐šŠ ๐šŒ๐šž๐šŠ๐š—๐š๐š˜ ๐š’๐š—๐š๐šŽ๐š—๐š๐šŠ๐š‹๐šŠ ๐š’๐š›๐š–๐šŽ. ๐™ฝ๐š˜ ๐šœ๐šŽฬ ๐šœ๐š’ ๐š๐šž๐š’ ๐šŠ ๐šž๐š— ๐š‘๐š˜๐šœ๐š ๐šŒ๐š•๐šž๐š‹ ๐š˜ ๐šŠ ๐šŠ๐š๐š˜๐š™๐š๐šŠ๐š› ๐šž๐š— ๐š๐šŠ๐š๐š˜ ๐šŒ๐šŠ๐š•๐š•๐šŽ๐š“๐šŽ๐š›๐š˜ ๐šŒ๐š˜๐š— ๐š๐š›๐šŠ๐š“๐šŽ ๐š๐šŽ ๐šœ๐š’๐š›๐šŸ๐š’๐šŽ๐š—๐š๐šŠ".

    Las clientas (y clientes) habituales lo describen como "๐šž๐š— ๐š๐šœ๐šž๐š—๐š๐šŽ๐š›๐šŽ ๐š๐šŽ ๐š–๐šŠ๐š—๐šž๐šŠ๐š•" (⁄ ⁄>⁄ โ–ฝ⁄<⁄ ⁄): gruñe, pone cara de disgusto, dice que no le gusta atender... pero si te quedas callado lo suficiente, termina preguntándote si quieres más té con una voz que suena sospechosamente preocupada.
    Según fuentes confirmadas, atiende solo tres noches al mes, bajo reserva, y el precio por hora supera lo que la mayoría gana en una semana. ¿Vale la pena? Quienes han tenido el "privilegio" de ser atendidos por este hermoso gato de mal carácter juran que sí. Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป.

    —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ?
    —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก

    โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน

    โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua.
    โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello.

    โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ.

    โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración.
    โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo?

    โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente.

    โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo.
    โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más.
    โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..."

    โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento.
    โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa?
    โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
    ๐—ฅ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ฑ๐—ฒ ๐—ง๐˜‚๐—ฟ๐—ถ๐˜€๐—บ๐—ผ ๐—œ๐—ป๐˜๐—ฒ๐—ฟ๐—ป๐—ฎ๐—ฐ๐—ถ๐—ผ๐—ป๐—ฎ๐—น. ๐—˜๐—ฑ๐—ถ๐—ฐ๐—ถ๐—ผฬ๐—ป ๐—˜๐˜€๐—ฝ๐—ฒ๐—ฐ๐—ถ๐—ฎ๐—น: '๐—Ÿ๐—ผ๐˜€ ๐˜€๐—ฒ๐—ฐ๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ผ๐˜€ ๐—บ๐—ฒ๐—ท๐—ผ๐—ฟ ๐—ด๐˜‚๐—ฎ๐—ฟ๐—ฑ๐—ฎ๐—ฑ๐—ผ๐˜€ ๐—ฑ๐—ฒ๐—น ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ฟ๐—ฒ๐˜๐—ฒ๐—ป๐—ถ๐—บ๐—ถ๐—ฒ๐—ป๐˜๐—ผ ๐—ท๐—ฎ๐—ฝ๐—ผ๐—ป๐—ฒฬ๐˜€' (เน‘•ฬ€ใ…‚•ฬ)ูˆโœง — ๐—ฃ๐—ฎฬ๐—ด๐—ถ๐—ป๐—ฎ ๐Ÿฐ๐Ÿณ ใ€Œ¡๐ƒ๐„๐’๐‚๐”๐๐ˆ๐„๐‘๐“๐Žโต‘ ๐„๐‹ ๐‡๐Ž๐’๐“ ๐Œ๐€ฬ๐’ ๐„๐—๐‚๐‹๐”๐’๐ˆ๐•๐Ž ๐ƒ๐„ ๐“๐Ž๐Š๐ˆ๐Žใ€ ¿Cansado de los mismos clubs de siempre? Nuestro reportero se infiltró en un establecimiento tan privado que ni siquiera tiene nombre. 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Aunque advierten: no intentes tomarle la mano sin permiso, a menos que quieras recibir una clase gratuita de por qué no se debe molestar a un felino enojado (โ”›โ—‰ะ”โ—‰)โ”›ๅฝกโ”ปโ”โ”ป. —¿๐—ฉ๐—ผ๐—น๐˜ƒ๐—ฒ๐—ฟ๐—ฒ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐˜ƒ๐—ถ๐˜€๐—ถ๐˜๐—ฎ๐—ฟ๐—น๐—ผ? —๐—ฆ๐—ถ ๐˜€๐—ผ๐—ฏ๐—ฟ๐—ฒ๐˜ƒ๐—ถ๐˜ƒ๐—ถ๐—บ๐—ผ๐˜€ ๐—ฎ ๐—ฒ๐˜€๐˜๐—ฎ ๐—ป๐—ผ๐˜๐—ฎ, ๐˜€๐›Šฬ (โ—•โ€ฟโ—•)โ™ก โŠนใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ เญจเญงใ€€ ๏ธถ๏ธถใ€€ โŠน โ€‹—¿Host? —murmuró para sí mismo, saboreando la palabra como si fuera un veneno extranjero en su lengua. โ€‹Frunció el ceño con tal intensidad que un pliegue profundo, casi una cicatriz de ansiedad, le partió la frente. Levantó la revista, la acercó al halo de luz de su escritorio de diseño y luego la alejó, entrecerrando los ojos. Observó la fotografía con la minuciosidad de un analista forense buscando una falla. Allí, en la esquina inferior derecha, creyó ver un píxel desalineado, una sombra que no terminaba de encajar con la inclinación altiva de su cuello. โ€‹๐—ฃ๐—ต๐—ผ๐˜๐—ผ๐˜€๐—ต๐—ผ๐—ฝ. โ€‹La conclusión fue un alivio; sintió que podría estallar de pura euforia. Por supuesto. Él jamás… jamás se prestaría a semejante humillación. Ni como castigo, ni bajo tortura, ni en la más delirante de las misiones de infiltración. โ€‹Sin embargo, el sudor frío no tardó en brotar. La revista era de turismo internacional. Eso significaba aeropuertos, hoteles de cinco estrellas, salas de espera de primera clase. Sus subordinados eran los más eficientes del clan, sí, pero seguían siendo hombres. ¿Leían revistas de tendencias? ¿Consumían catálogos de Maid Cafés por puro aburrimiento? ¿Eran lo suficientemente estúpidos como para reconocer sus facciones bajo aquel disfraz ridículo? โ€‹—Con suerte, nadie se detendrá en esta página —se dijo, poniéndose en pie bruscamente. โ€‹Asintió con firmeza, intentando sellar el asunto con lógica. Era una revista para turistas; gente que estaba de paso, sombras que miraban y se marchaban sin dejar rastro. No tenían conexiones con el Clan Tojo. โ€‹Con esa falsa calma, Mine volvió a sentarse. Tomó la revista con desdén, dispuesto a destruirla… pero sus ojos traicioneros bajaron al texto una vez más. โ€‹"Un gatito gruñón que se aferra a ti cuando tratas de irte..." โ€‹Tragó saliva. La imagen de sí mismo con aquel lazo blanco y esponjoso parecía quemarle las pupilas. Sintió un calor abrasador subiéndole por el cuello hasta teñirle las orejas de un carmín violento. โ€‹Miró a su alrededor, buscando el escondite perfecto. ¿Debajo del monitor? Demasiado expuesto. ¿En el cajón de los informes confidenciales del clan? Estaría a salvo, a menos que alguien necesitara auditar las cuentas. ¿En la papelera? Un error de novato; la limpieza pasaba a las siete. ¿Llevarla a casa? โ€‹Con la torpeza impropia de un alto mando, pero con la urgencia de un adolescente ocultando una revista prohibida, Mine desabrochó el forro de su maletín de piel italiana y deslizó el papel satinado en la oscuridad del cuero.
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