• *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.*

    *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.*

    Rihanna Carther
    *Había escuchado hablar sobre una Teniente Militar con poderes de electricidad, incluso dicho por ella misma, se hace llamar una Semi Diosa, entonces ella vió una gran oportunidad de dialogar con ella, y averiguar para quién sirve, y si podría ayudarla a ella y a sus compañeras del Consejo con un problema que vienen teniendo, dónde necesitan de mucha ayuda por las circunstancias a las que se encuentran.* *Para dar con aquella teniente militar de origen Estadounidense, tuvo que dirigirse a una base militar en la que no se le haría fácil entrar así cómo a así por cuestiones obvias, entonces ella tuvo que hacer uso de su poder construcción para fabricar una especie de documento de autorización falso para poder pasar y hablar con la teniente, la autorización parecía real ya que la copió usando una copia virtual, entonces los soldados no sospecharon y creyeron que el permiso era real, entonces la han dejado pasar, algunos de ellos la acompañan detrás unos para guiarla y otros para vigilarla a ella. Una vez que llega al despacho de la teniente, ella toca la puerta de su oficina y espera a que la teniente la reciba.* [storm_lavender_shark_168]
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  • EL PRIMER ENCUENTRO.

    La ciudad estaba extrañamente silenciosa, no un silencio tranquilo sino uno incómodo y pesado, como si algo hubiese roto el sonido mismo. Las grietas recorrían edificios enteros y algunas permanecían suspendidas en el aire como fracturas invisibles, mientras bajo mis pies el suelo vibraba apenas, suave pero constante. Caminé lentamente entre las ruinas intentando encontrar el origen de aquella sensación hasta que finalmente lo vi, un chico sentado sobre restos de piedra como si todo aquel desastre no significara nada para él. Cabello blanco corto, ojos rojos intensos y una expresión imposible de leer. Entonces levantó la mirada y al verme se quedó completamente inmóvil, como si hubiese esperado ese momento durante años.

    —…—

    Simplemente me observó en silencio esperando algo de mí, alguna reacción, algún gesto… pero yo no entendía nada. Fruncí ligeramente el ceño al sentir aquella presión extraña en el pecho, porque aunque estaba segura de no conocerlo… algo dentro de mí se sentía incómodo, como un recuerdo demasiado lejano intentando salir a la superficie. El chico terminó poniéndose de pie lentamente sin apartar la mirada de mí ni un segundo y pequeñas grietas comenzaron a extenderse bajo sus pies.

    —Claro…—

    Su voz salió baja, casi rota.

    —…ni siquiera me recuerdas.—

    Di un pequeño paso atrás confundida observando cómo el aire empezaba a vibrar alrededor de él.

    —¿Nos conocemos…?—

    El silencio duró apenas un segundo.

    Y entonces el suelo explotó violentamente.

    Las fracturas atravesaron la calle mientras algo deformaba el entorno como si el mundo estuviera quebrándose desde dentro. Apenas alcancé a levantar una barrera azulada antes de que restos de piedra y cristal salieran despedidos hacia mí. La presión era absurda, cada vibración hacía temblar el aire y las paredes cercanas comenzaban a romperse lentamente.

    Él empezó a caminar hacia mí sin detenerse, cada paso dejando nuevas grietas detrás suyo mientras aquella presión seguía aumentando.

    —¿Sabes qué quedó de mi hogar…?—

    Otra fractura atravesó el aire cerca de mi rostro obligándome a retroceder.

    —¿Sabes cuántos murieron mientras tú seguías viviendo tranquila?—

    Seguía sin entender de qué estaba hablando y, por alguna razón, mi expresión confundida pareció hacerlo enfurecer todavía más. Intenté mantener mis barreras mientras runas azuladas aparecían alrededor de mis manos para contener las ondas de choque, pero él peleaba de forma agresiva, descontrolada, como alguien que llevaba demasiado tiempo guardando dolor dentro.

    —No entiendo qué estás diciendo…—

    Hablé finalmente mientras bloqueaba otra onda que hizo crujir el suelo bajo mis pies.

    —…yo ni siquiera sé quién eres.—

    Por un instante el ambiente entero pareció congelarse.

    Su expresión cambió apenas, como si esas palabras terminaran de romper algo dentro de él. La presión aumentó todavía más y varias fracturas oscuras aparecieron suspendidas detrás de su espalda.

    —Claro… tú pudiste olvidarlo.—

    Durante uno de los impactos conseguí acercarme lo suficiente para verlo realmente de cerca y entonces algo dentro de mí se estremeció. No fue su rostro… fueron sus ojos. Por un instante una imagen apareció en mi mente como un recuerdo roto, una cueva oscura, sangre, una manta desgarrada y una voz infantil diciendo “…sigues vivo.” El recuerdo desapareció tan rápido como llegó, pero él notó perfectamente el cambio en mi expresión.

    [imegen1]

    La presión aumentó de golpe, no como una explosión sino como si el propio aire empezara a colapsar alrededor de mí. Las grietas negras detrás de Kael Vireon comenzaron a expandirse lentamente por los edificios cercanos mientras pequeños fragmentos de piedra se elevaban del suelo vibrando de forma antinatural. Apenas podía mantenerme en pie, sentía el cuerpo pesado, como si algo invisible estuviera aplastando todo a mi alrededor. Mis runas azuladas giraban cada vez más rápido frente a mí iluminando las ruinas con pequeños destellos celestes, pero incluso así podía escuchar cómo la barrera empezaba a resquebrajarse bajo aquella presión absurda. Él siguió avanzando lentamente entre el caos, paso tras paso, y con cada movimiento suyo nuevas fracturas aparecían en el suelo, en las paredes… incluso en el aire.

    —Porque tú pudiste seguir adelante…—

    Su voz salió baja… fría… pero rota al mismo tiempo.

    —…mientras yo me quedé atrapado ahí.—

    Entonces levantó la mano lentamente hacia mí.

    Y todo explotó.

    Una onda sísmica invisible atravesó la calle destruyendo absolutamente todo a su paso. Las ventanas estallaron, el pavimento se partió violentamente y mi barrera azulada tembló de inmediato bajo aquella fuerza monstruosa. Sentí el impacto recorrerme los brazos enteros hasta los hombros mientras intentaba sostener la defensa con ambas manos. Mis pies se deslizaron varios metros hacia atrás dejando marcas profundas en el suelo roto y las runas comenzaron a fallar una tras otra mientras pequeñas grietas aparecían sobre la barrera luminosa.

    —¡gh…!—

    Apreté los dientes intentando mantenerme firme mientras el suelo seguía hundiéndose bajo mis pies. Apenas podía respirar, era como intentar detener un desastre natural con las manos desnudas. El cabello plateado se agitaba violentamente alrededor mío por la presión de aquellas vibraciones mientras fragmentos de edificios enteros empezaban a caer alrededor. Kael seguía caminando hacia mí completamente tranquilo, como si el caos no pudiera tocarlo, y aquellas fracturas oscuras detrás de él parecían abrirse cada vez más, como heridas en el propio mundo.

    —Defiéndete.—

    Otra onda impactó de frente contra mi barrera.

    Esta vez una de las runas explotó.

    Sentí un dolor agudo recorrerme el brazo mientras parte de la energía se dispersaba en todas direcciones iluminando la calle con destellos azulados. Caí de rodillas inmediatamente intentando mantener la defensa activa aunque mis manos ya estaban temblando por el esfuerzo. La presión seguía aumentando, tanto que incluso el suelo debajo de mí comenzaba lentamente a romperse en múltiples grietas.

    —…yo no quiero pelear contigo…—

    Por primera vez él se detuvo.

    Solo un instante.

    Sus ojos rojos me observaron fijamente mientras todo seguía destruyéndose alrededor y durante ese pequeño segundo… pareció dudar. Pero entonces algo cambió en su expresión, como si algún recuerdo hubiera vuelto a atravesarlo. Las llamas. Las ruinas. El ejército. Y aquella niña de blanco alejándose de aquel lugar. La presión regresó todavía peor que antes y las fracturas del aire comenzaron a acercarse lentamente hacia mí mientras mi barrera empezaba finalmente a romperse.

    —Pero yo sí necesito esto.—

    La siguiente onda hizo añicos varias de mis runas al instante.

    La barrera se llenó de grietas azuladas y sentí cómo parte de aquella fuerza lograba atravesarla golpeándome directamente. El impacto me lanzó hacia atrás entre los restos de piedra mientras todo mi cuerpo temblaba por el dolor. Apenas conseguí incorporarme apoyándome en una mano mientras respiraba agitadamente, viendo cómo Kael seguía acercándose entre las ruinas como si fuera el propio desastre caminando hacia mí.

    [imagen2]
    ⚠️⚠️EL PRIMER ENCUENTRO.⚠️⚠️ La ciudad estaba extrañamente silenciosa, no un silencio tranquilo sino uno incómodo y pesado, como si algo hubiese roto el sonido mismo. Las grietas recorrían edificios enteros y algunas permanecían suspendidas en el aire como fracturas invisibles, mientras bajo mis pies el suelo vibraba apenas, suave pero constante. Caminé lentamente entre las ruinas intentando encontrar el origen de aquella sensación hasta que finalmente lo vi, un chico sentado sobre restos de piedra como si todo aquel desastre no significara nada para él. Cabello blanco corto, ojos rojos intensos y una expresión imposible de leer. Entonces levantó la mirada y al verme se quedó completamente inmóvil, como si hubiese esperado ese momento durante años. —…— Simplemente me observó en silencio esperando algo de mí, alguna reacción, algún gesto… pero yo no entendía nada. Fruncí ligeramente el ceño al sentir aquella presión extraña en el pecho, porque aunque estaba segura de no conocerlo… algo dentro de mí se sentía incómodo, como un recuerdo demasiado lejano intentando salir a la superficie. El chico terminó poniéndose de pie lentamente sin apartar la mirada de mí ni un segundo y pequeñas grietas comenzaron a extenderse bajo sus pies. —Claro…— Su voz salió baja, casi rota. —…ni siquiera me recuerdas.— Di un pequeño paso atrás confundida observando cómo el aire empezaba a vibrar alrededor de él. —¿Nos conocemos…?— El silencio duró apenas un segundo. Y entonces el suelo explotó violentamente. Las fracturas atravesaron la calle mientras algo deformaba el entorno como si el mundo estuviera quebrándose desde dentro. Apenas alcancé a levantar una barrera azulada antes de que restos de piedra y cristal salieran despedidos hacia mí. La presión era absurda, cada vibración hacía temblar el aire y las paredes cercanas comenzaban a romperse lentamente. Él empezó a caminar hacia mí sin detenerse, cada paso dejando nuevas grietas detrás suyo mientras aquella presión seguía aumentando. —¿Sabes qué quedó de mi hogar…?— Otra fractura atravesó el aire cerca de mi rostro obligándome a retroceder. —¿Sabes cuántos murieron mientras tú seguías viviendo tranquila?— Seguía sin entender de qué estaba hablando y, por alguna razón, mi expresión confundida pareció hacerlo enfurecer todavía más. Intenté mantener mis barreras mientras runas azuladas aparecían alrededor de mis manos para contener las ondas de choque, pero él peleaba de forma agresiva, descontrolada, como alguien que llevaba demasiado tiempo guardando dolor dentro. —No entiendo qué estás diciendo…— Hablé finalmente mientras bloqueaba otra onda que hizo crujir el suelo bajo mis pies. —…yo ni siquiera sé quién eres.— Por un instante el ambiente entero pareció congelarse. Su expresión cambió apenas, como si esas palabras terminaran de romper algo dentro de él. La presión aumentó todavía más y varias fracturas oscuras aparecieron suspendidas detrás de su espalda. —Claro… tú pudiste olvidarlo.— Durante uno de los impactos conseguí acercarme lo suficiente para verlo realmente de cerca y entonces algo dentro de mí se estremeció. No fue su rostro… fueron sus ojos. Por un instante una imagen apareció en mi mente como un recuerdo roto, una cueva oscura, sangre, una manta desgarrada y una voz infantil diciendo “…sigues vivo.” El recuerdo desapareció tan rápido como llegó, pero él notó perfectamente el cambio en mi expresión. [imegen1] La presión aumentó de golpe, no como una explosión sino como si el propio aire empezara a colapsar alrededor de mí. Las grietas negras detrás de Kael Vireon comenzaron a expandirse lentamente por los edificios cercanos mientras pequeños fragmentos de piedra se elevaban del suelo vibrando de forma antinatural. Apenas podía mantenerme en pie, sentía el cuerpo pesado, como si algo invisible estuviera aplastando todo a mi alrededor. Mis runas azuladas giraban cada vez más rápido frente a mí iluminando las ruinas con pequeños destellos celestes, pero incluso así podía escuchar cómo la barrera empezaba a resquebrajarse bajo aquella presión absurda. Él siguió avanzando lentamente entre el caos, paso tras paso, y con cada movimiento suyo nuevas fracturas aparecían en el suelo, en las paredes… incluso en el aire. —Porque tú pudiste seguir adelante…— Su voz salió baja… fría… pero rota al mismo tiempo. —…mientras yo me quedé atrapado ahí.— Entonces levantó la mano lentamente hacia mí. Y todo explotó. Una onda sísmica invisible atravesó la calle destruyendo absolutamente todo a su paso. Las ventanas estallaron, el pavimento se partió violentamente y mi barrera azulada tembló de inmediato bajo aquella fuerza monstruosa. Sentí el impacto recorrerme los brazos enteros hasta los hombros mientras intentaba sostener la defensa con ambas manos. Mis pies se deslizaron varios metros hacia atrás dejando marcas profundas en el suelo roto y las runas comenzaron a fallar una tras otra mientras pequeñas grietas aparecían sobre la barrera luminosa. —¡gh…!— Apreté los dientes intentando mantenerme firme mientras el suelo seguía hundiéndose bajo mis pies. Apenas podía respirar, era como intentar detener un desastre natural con las manos desnudas. El cabello plateado se agitaba violentamente alrededor mío por la presión de aquellas vibraciones mientras fragmentos de edificios enteros empezaban a caer alrededor. Kael seguía caminando hacia mí completamente tranquilo, como si el caos no pudiera tocarlo, y aquellas fracturas oscuras detrás de él parecían abrirse cada vez más, como heridas en el propio mundo. —Defiéndete.— Otra onda impactó de frente contra mi barrera. Esta vez una de las runas explotó. Sentí un dolor agudo recorrerme el brazo mientras parte de la energía se dispersaba en todas direcciones iluminando la calle con destellos azulados. Caí de rodillas inmediatamente intentando mantener la defensa activa aunque mis manos ya estaban temblando por el esfuerzo. La presión seguía aumentando, tanto que incluso el suelo debajo de mí comenzaba lentamente a romperse en múltiples grietas. —…yo no quiero pelear contigo…— Por primera vez él se detuvo. Solo un instante. Sus ojos rojos me observaron fijamente mientras todo seguía destruyéndose alrededor y durante ese pequeño segundo… pareció dudar. Pero entonces algo cambió en su expresión, como si algún recuerdo hubiera vuelto a atravesarlo. Las llamas. Las ruinas. El ejército. Y aquella niña de blanco alejándose de aquel lugar. La presión regresó todavía peor que antes y las fracturas del aire comenzaron a acercarse lentamente hacia mí mientras mi barrera empezaba finalmente a romperse. —Pero yo sí necesito esto.— La siguiente onda hizo añicos varias de mis runas al instante. La barrera se llenó de grietas azuladas y sentí cómo parte de aquella fuerza lograba atravesarla golpeándome directamente. El impacto me lanzó hacia atrás entre los restos de piedra mientras todo mi cuerpo temblaba por el dolor. Apenas conseguí incorporarme apoyándome en una mano mientras respiraba agitadamente, viendo cómo Kael seguía acercándose entre las ruinas como si fuera el propio desastre caminando hacia mí. [imagen2]
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  • Empress Bomb
    Fandom OC
    Categoría Acción
    -Buen día, señorita Le'ron... ¿Está interesada en una pequeña clase de historia?

    ** Un silbido suave se escucha cuando Sarah va cayendo,, descendie de manera que hubiera caído del cielo como un misil. Aterriza sobre la cabeza de uno de los entes que fueron traídos a este plano a través de la grieta que las dos jovencitas frente a ella han abierto, matándolo al instante y provocando que sangre densa y negra salpique a todos lados. **

    -No es una historia que va a encontrar en los libros...

    ** Se sacude la ropa y observa la grieta en la realidad, relame sus labios y los músculos de sus biceps, hombros y espalda se tensan e hinchan. **

    -Existen ciertos historiadores que creen que la magia dorada y la carmesí tienen el mismo origen... una noción escandalosa y herética que les provocó el exilio...

    ** Expande su mano y rasga el aire, desde sus largas uñas se expanden cortes en el espacio mismo que cercenan a todas las criaturas que se encuentran saliendo de aquella grieta. **

    -Hoy se les considera locos conspirativos esparciendo una teoría ridícula... pues aceptar algo como eso, como me imagino que Usted imaginará, pondría de cabeza muchas cosas sobre nuestro mundo...

    ** Varios tentáculos emanan del suelo agrietándolo y buscando sujetar tanto a ella, como a la castaña y la otra chica que yace inconsciente cerca de ella. Sarah sujeta uno y aplica fuerza en sus tobillos y muslos, arrancando del suelo a una masa amorfa de tentáculos y ojos que esperaba oculta ahí debajo. **

    -Después de todo... nunca se ha visto a un usuario dorado perdiendo el control así como para justificar ese pensamiento...

    ** Se relame de nuevo, lanza a la criatura por los aires como si no pesara más que un saco de patatas. Flexiona sus piernas y todos los músculos de sus cuadriceps se hinchan y tensan, creando una onda sonora cuando asciente y con el puño por el frente, atraviesa transversalmente a la criatura que cae inerte al suelo. **

    -Claro... hasta ahora, ¿o me equivoco, señorita Le'ron?

    ** Con el cuerpo cubierto de la sangre de aquella criatura, se acerca a la muchacha y le extiende su mano. **

    -Venga, levántese. Saquemos a usted y a su amiguita de aquí... Tenemos mucho de qué hablar.
    -Buen día, señorita Le'ron... ¿Está interesada en una pequeña clase de historia? ** Un silbido suave se escucha cuando Sarah va cayendo,, descendie de manera que hubiera caído del cielo como un misil. Aterriza sobre la cabeza de uno de los entes que fueron traídos a este plano a través de la grieta que las dos jovencitas frente a ella han abierto, matándolo al instante y provocando que sangre densa y negra salpique a todos lados. ** -No es una historia que va a encontrar en los libros... ** Se sacude la ropa y observa la grieta en la realidad, relame sus labios y los músculos de sus biceps, hombros y espalda se tensan e hinchan. ** -Existen ciertos historiadores que creen que la magia dorada y la carmesí tienen el mismo origen... una noción escandalosa y herética que les provocó el exilio... ** Expande su mano y rasga el aire, desde sus largas uñas se expanden cortes en el espacio mismo que cercenan a todas las criaturas que se encuentran saliendo de aquella grieta. ** -Hoy se les considera locos conspirativos esparciendo una teoría ridícula... pues aceptar algo como eso, como me imagino que Usted imaginará, pondría de cabeza muchas cosas sobre nuestro mundo... ** Varios tentáculos emanan del suelo agrietándolo y buscando sujetar tanto a ella, como a la castaña y la otra chica que yace inconsciente cerca de ella. Sarah sujeta uno y aplica fuerza en sus tobillos y muslos, arrancando del suelo a una masa amorfa de tentáculos y ojos que esperaba oculta ahí debajo. ** -Después de todo... nunca se ha visto a un usuario dorado perdiendo el control así como para justificar ese pensamiento... ** Se relame de nuevo, lanza a la criatura por los aires como si no pesara más que un saco de patatas. Flexiona sus piernas y todos los músculos de sus cuadriceps se hinchan y tensan, creando una onda sonora cuando asciente y con el puño por el frente, atraviesa transversalmente a la criatura que cae inerte al suelo. ** -Claro... hasta ahora, ¿o me equivoco, señorita Le'ron? ** Con el cuerpo cubierto de la sangre de aquella criatura, se acerca a la muchacha y le extiende su mano. ** -Venga, levántese. Saquemos a usted y a su amiguita de aquí... Tenemos mucho de qué hablar.
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  • 〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕


    Más de esa propaganda en televisión. Más de mostrar la terrible realidad para las personas y en la desventaja en la que podrían estar. Pero no por mucho tiempo. Más controles, nuevas tecnologías. Tendrían la ventaja pronto.

    —Eso es bueno —escuchó a Owen hablar detrás de ella, así que volteó para poder verlo—. Esos monstruos tienen que desaparecer de una vez. Son persistentes, pero ya les llegará el fin.

    Alaska siempre escuchó a su tío ir en contra de los mutantes, siempre lleno de miedo disfrazado de odio. La mirada que le dedicaba a ese grupo era algo que a ella, por alguna razón, le aterraba. Nunca vio en él algo como amor cuando se dirigía a ella ni nada parecido, solía verla como la demente que era. Pero tenía una sensación en el fondo, como si pudiera llegar a recibir ese tipo de mirada de rechazo. Nunca supo por qué razón tenía esa impresión.

    Volvió la vista hacia la pantalla que ahora mostraba las quejas de las personas y sus opiniones negativas.

    —No creo que sean monstruos... —soltó en voz baja— ellos intentan-

    —¿No son monstruos? ¿¡Dónde estuviste todo este tiempo, Alaska!? ¿Debajo de una maldita roca? ¡Solo falta prestar atención a las noticias para ver todos los estragos que han causado! ¡Quieren eliminarnos! ¿Es que acaso también tienes alucinaciones con la verdad?

    Ella bajó la mirada un segundo antes de levantarla otra vez, pero no a la televisión, sino al costado de la misma. Había ahí una criatura extraña, veía sus tres ojos observando con curiosidad. También habían pequeños apéndices sosteniendo los bordes del aparato, como si fueran manitas. Inocente.

    —... No todos son malos. Es como nosotros. Algunas personas son malas, otras buenas. No hay que poner a todos en la misma categoría. —intentó explicar, con esa pequeña esperanza en su pecho de que Owen entendiera, pero cuando se fijó en él de nuevo, aquello se encogió de inmediato. La estaba viendo como cuando tenía sus "brotes psicóticos".

    —Cuando te encuentres con uno y te mate, ya verás que tenía razón —Owen sonó demasiado frío—. No simpatices con ellos, Alaska.

    Esas palabras quedaron rondando su cabeza todo el día, incluso al ir camino al trabajo, sin prestar atención por dónde iba. Había un miedo dentro suyo que no supo si venía de esas frases o si tenía un origen diferente. La confundía por tener contradicciones internas. Por un lado pensaba que los mutantes eran muy peligrosos por sus poderes, claro; por otro, ¿de verdad eran tan malos? ¿De verdad eran tan diferentes a los humanos?
    〔 𝐗-𝐌𝖾𐓣 𝐀𝐔 〕 Más de esa propaganda en televisión. Más de mostrar la terrible realidad para las personas y en la desventaja en la que podrían estar. Pero no por mucho tiempo. Más controles, nuevas tecnologías. Tendrían la ventaja pronto. —Eso es bueno —escuchó a Owen hablar detrás de ella, así que volteó para poder verlo—. Esos monstruos tienen que desaparecer de una vez. Son persistentes, pero ya les llegará el fin. Alaska siempre escuchó a su tío ir en contra de los mutantes, siempre lleno de miedo disfrazado de odio. La mirada que le dedicaba a ese grupo era algo que a ella, por alguna razón, le aterraba. Nunca vio en él algo como amor cuando se dirigía a ella ni nada parecido, solía verla como la demente que era. Pero tenía una sensación en el fondo, como si pudiera llegar a recibir ese tipo de mirada de rechazo. Nunca supo por qué razón tenía esa impresión. Volvió la vista hacia la pantalla que ahora mostraba las quejas de las personas y sus opiniones negativas. —No creo que sean monstruos... —soltó en voz baja— ellos intentan- —¿No son monstruos? ¿¡Dónde estuviste todo este tiempo, Alaska!? ¿Debajo de una maldita roca? ¡Solo falta prestar atención a las noticias para ver todos los estragos que han causado! ¡Quieren eliminarnos! ¿Es que acaso también tienes alucinaciones con la verdad? Ella bajó la mirada un segundo antes de levantarla otra vez, pero no a la televisión, sino al costado de la misma. Había ahí una criatura extraña, veía sus tres ojos observando con curiosidad. También habían pequeños apéndices sosteniendo los bordes del aparato, como si fueran manitas. Inocente. —... No todos son malos. Es como nosotros. Algunas personas son malas, otras buenas. No hay que poner a todos en la misma categoría. —intentó explicar, con esa pequeña esperanza en su pecho de que Owen entendiera, pero cuando se fijó en él de nuevo, aquello se encogió de inmediato. La estaba viendo como cuando tenía sus "brotes psicóticos". —Cuando te encuentres con uno y te mate, ya verás que tenía razón —Owen sonó demasiado frío—. No simpatices con ellos, Alaska. Esas palabras quedaron rondando su cabeza todo el día, incluso al ir camino al trabajo, sin prestar atención por dónde iba. Había un miedo dentro suyo que no supo si venía de esas frases o si tenía un origen diferente. La confundía por tener contradicciones internas. Por un lado pensaba que los mutantes eran muy peligrosos por sus poderes, claro; por otro, ¿de verdad eran tan malos? ¿De verdad eran tan diferentes a los humanos?
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  • •Las Crónicas De Fenrir Queen •

    Resumen del origen de kael vireon

    https://ficrol.com/posts/375223


    Tras la guerra y conquista que destruyó su hogar, Kael Vireon terminó gravemente herido y oculto dentro de una cueva lejos del conflicto, completamente solo y al borde de la muerte. En ese mismo periodo, una joven Fenrir Queen escapaba constantemente de sus padres porque no soportaba ver el sufrimiento causado por la guerra. Fue entonces cuando encontró a Kael.

    Aunque apenas eran niños, Fenrir comenzó a visitarlo en secreto durante semanas, llevándole comida, agua y usando poco a poco su poder para sanar sus heridas. Con el tiempo ambos desarrollaron un vínculo muy cercano, casi como hermanos, mientras Kael veía en ella la única persona que le había mostrado bondad después de perderlo todo. Sin embargo, él desconocía la verdad más importante: Fenrir pertenecía a la familia responsable de la conquista que había destruido su pueblo y acabado con su vida anterior.

    Cuando la guerra terminó, Fenrir desapareció sin despedirse y Kael regresó a las ruinas de su hogar, encontrando únicamente destrucción y silencio. Desde entonces, el recuerdo de aquella niña quedó marcado profundamente en él, especialmente la última vez que la vio, de pie sobre una enorme nave junto a sus padres, usando un vestido blanco mientras observaba el mundo desde arriba… mientras él permanecía abajo entre las cenizas de todo lo que había perdido.
    •Las Crónicas De Fenrir Queen • Resumen del origen de kael vireon https://ficrol.com/posts/375223 Tras la guerra y conquista que destruyó su hogar, Kael Vireon terminó gravemente herido y oculto dentro de una cueva lejos del conflicto, completamente solo y al borde de la muerte. En ese mismo periodo, una joven Fenrir Queen escapaba constantemente de sus padres porque no soportaba ver el sufrimiento causado por la guerra. Fue entonces cuando encontró a Kael. Aunque apenas eran niños, Fenrir comenzó a visitarlo en secreto durante semanas, llevándole comida, agua y usando poco a poco su poder para sanar sus heridas. Con el tiempo ambos desarrollaron un vínculo muy cercano, casi como hermanos, mientras Kael veía en ella la única persona que le había mostrado bondad después de perderlo todo. Sin embargo, él desconocía la verdad más importante: Fenrir pertenecía a la familia responsable de la conquista que había destruido su pueblo y acabado con su vida anterior. Cuando la guerra terminó, Fenrir desapareció sin despedirse y Kael regresó a las ruinas de su hogar, encontrando únicamente destrucción y silencio. Desde entonces, el recuerdo de aquella niña quedó marcado profundamente en él, especialmente la última vez que la vio, de pie sobre una enorme nave junto a sus padres, usando un vestido blanco mientras observaba el mundo desde arriba… mientras él permanecía abajo entre las cenizas de todo lo que había perdido.
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  • Lady Sei

    *Estaba en medio de su recorrido por el mundo cuando percibio una energia concentrada en una ciudad. De origen ajeno a la tierra. Por lo que poco despues su manifesto en medio de la ciudad a travez de una serie de particulas azules que se concentraron en un solo punto. Y un momento despues se dejo ver su figura. Viendo a la gente correr y huir del area sin que pudieran percibirla. Comenzaba a avanzar por las calles buscando el origen de todo. Hasta ver una figura a la distancia que irradiaba intensa energia*
    [eclipse_ivory_scorpion_221] *Estaba en medio de su recorrido por el mundo cuando percibio una energia concentrada en una ciudad. De origen ajeno a la tierra. Por lo que poco despues su manifesto en medio de la ciudad a travez de una serie de particulas azules que se concentraron en un solo punto. Y un momento despues se dejo ver su figura. Viendo a la gente correr y huir del area sin que pudieran percibirla. Comenzaba a avanzar por las calles buscando el origen de todo. Hasta ver una figura a la distancia que irradiaba intensa energia*
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  • ( 𝐁𝐄𝐓𝐓𝐄𝐑 𝐃𝐀𝐘𝐒. )
    ⸺ 𝖿𝖾𝖺𝗍. 𝓨𝐯𝐨𝐧𝐧𝐞

    Los negocios seguían abiertos, las puertas de algunos locales expulsaban música hacia las aceras y el tráfico convertía las avenidas principales en ríos interminables de luces y claxonazos impacientes. La gente volvía a casa arrastrando cansancio en los hombros, cargando bolsas, hablando por teléfono o caminando deprisa sin molestarse en mirar demasiado alrededor... Y eso le convenía, Entre menos rostros hubiese, más fácil era pasar desapercibido.

    El calor atrapado entre las calles todavía persistía y la luz restante le permitía orientarse mejor sin necesidad de esconderse por completo. Aun así, mantenía las manos ocultas en los bolsillos y la cabeza ligeramente inclinada, evitando cualquier contacto innecesario.

    No podía dejar de pensar en lo extraño que resultaba estar haciendo aquello, el ir a recoger a alguien. La idea seguía sintiéndose ajena dentro de su cabeza, casi absurda. Durante meses sólo había caminado por necesidad, buscar piezas o sobrevivir un día más. Nunca porque alguien lo estuviera esperando al otro lado del trayecto.

    Pero ahora Yvonne sí lo estaba esperando, ese pensamiento le producía una incomodidad justo debajo de las costillas.
    Cruzó un par de avenidas aprovechando los cambios de semáforo y se internó por calles más tranquilas, donde los árboles comenzaban a proyectar sombras largas sobre el pavimento. Allí el ruido de la ciudad disminuía apenas un poco; ya no había tantos motores rugiendo cerca, sólo el murmullo lejano del tráfico mezclado con aves cantando entre jardines descuidados.

    Había memorizado cada esquina desde la primera vez, las casas con cercas altas, el tramo del pavimiento donde debía tener cuidado al pisar. Le resultaba bastante cómico, pero ahí estaba.
    Cuando finalmente llegó a la calle de Yvonne, redujo apenas el paso.

    El vecindario se sentía distinto a las zonas que solía atravesar. Más silencioso. Más limpio. Las casas parecían demasiado grandes vistas desde fuera, con jardines modestos y ventanas iluminadas que dejaban escapar destellos cálidos hacia el exterior.

    Por un momento permaneció quieto observando la vivienda desde la distancia, como si necesitara convencerse de acercarse otra vez.
    Tomó un respiro, una silenciosa inhalación que le infló el pecho y regresó vitalidad a sus piernas.

    ¿Cómo se supone que debía avisarle que había llegado?, sintió comezón en la nuca por la sola idea. No podía tocar la puerta porque, no sabía si los padres de Yvonne aún estaban en casa.
    Asomaba la cabeza de vez en cuando, porque quizá ella estaría esperándolo en el jardín pero nada.

    Un sonido provocó un respingo involuntario, girándose de golpe hacia el origen de donde provenía. Cerca de unos contenedores de basura había un perro pequeño, ridículamente pequeño observándolo con desconfianza absoluta. El animal apenas le llegaba a media pantorrilla, pero aún así ladraba como si no tuviese a salir volando de una patada. El susto le había tensado todos los músculos durante un instante, suspirando al ver que no era gran amenaza.

    Frunció apenas el ceño mirando al diminuto animal.

    — ... Cállate.

    Murmuró en voz baja, más confundido que molesto.
    Y aún no había señal alguna de la mujer tras esa puerta.
    ( 𝐁𝐄𝐓𝐓𝐄𝐑 𝐃𝐀𝐘𝐒. ) ⸺ 𝖿𝖾𝖺𝗍. [doucevi3] Los negocios seguían abiertos, las puertas de algunos locales expulsaban música hacia las aceras y el tráfico convertía las avenidas principales en ríos interminables de luces y claxonazos impacientes. La gente volvía a casa arrastrando cansancio en los hombros, cargando bolsas, hablando por teléfono o caminando deprisa sin molestarse en mirar demasiado alrededor... Y eso le convenía, Entre menos rostros hubiese, más fácil era pasar desapercibido. El calor atrapado entre las calles todavía persistía y la luz restante le permitía orientarse mejor sin necesidad de esconderse por completo. Aun así, mantenía las manos ocultas en los bolsillos y la cabeza ligeramente inclinada, evitando cualquier contacto innecesario. No podía dejar de pensar en lo extraño que resultaba estar haciendo aquello, el ir a recoger a alguien. La idea seguía sintiéndose ajena dentro de su cabeza, casi absurda. Durante meses sólo había caminado por necesidad, buscar piezas o sobrevivir un día más. Nunca porque alguien lo estuviera esperando al otro lado del trayecto. Pero ahora Yvonne sí lo estaba esperando, ese pensamiento le producía una incomodidad justo debajo de las costillas. Cruzó un par de avenidas aprovechando los cambios de semáforo y se internó por calles más tranquilas, donde los árboles comenzaban a proyectar sombras largas sobre el pavimento. Allí el ruido de la ciudad disminuía apenas un poco; ya no había tantos motores rugiendo cerca, sólo el murmullo lejano del tráfico mezclado con aves cantando entre jardines descuidados. Había memorizado cada esquina desde la primera vez, las casas con cercas altas, el tramo del pavimiento donde debía tener cuidado al pisar. Le resultaba bastante cómico, pero ahí estaba. Cuando finalmente llegó a la calle de Yvonne, redujo apenas el paso. El vecindario se sentía distinto a las zonas que solía atravesar. Más silencioso. Más limpio. Las casas parecían demasiado grandes vistas desde fuera, con jardines modestos y ventanas iluminadas que dejaban escapar destellos cálidos hacia el exterior. Por un momento permaneció quieto observando la vivienda desde la distancia, como si necesitara convencerse de acercarse otra vez. Tomó un respiro, una silenciosa inhalación que le infló el pecho y regresó vitalidad a sus piernas. ¿Cómo se supone que debía avisarle que había llegado?, sintió comezón en la nuca por la sola idea. No podía tocar la puerta porque, no sabía si los padres de Yvonne aún estaban en casa. Asomaba la cabeza de vez en cuando, porque quizá ella estaría esperándolo en el jardín pero nada. Un sonido provocó un respingo involuntario, girándose de golpe hacia el origen de donde provenía. Cerca de unos contenedores de basura había un perro pequeño, ridículamente pequeño observándolo con desconfianza absoluta. El animal apenas le llegaba a media pantorrilla, pero aún así ladraba como si no tuviese a salir volando de una patada. El susto le había tensado todos los músculos durante un instante, suspirando al ver que no era gran amenaza. Frunció apenas el ceño mirando al diminuto animal. — ... Cállate. Murmuró en voz baja, más confundido que molesto. Y aún no había señal alguna de la mujer tras esa puerta.
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  • •Las crónicas de Fenrir Queen•

    KAEL VIREON — ORIGEN

    “El niño que aprendió a romper”

    Antes de que nombres como Fenrir Queen o Yrus alteraran el equilibrio del universo, hubo una guerra. No fue una guerra cualquiera, sino una invasión que desgarró mundos enteros. El cielo se abría como si fuera frágil, la tierra se partía bajo fuerzas imposibles y civilizaciones completas desaparecían sin dejar rastro. En medio de ese caos, donde la destrucción era ley, un niño sobrevivía.

    Herido, abandonado y al borde de la muerte, Kael yacía en una cueva oculta entre montañas devastadas. Su respiración era débil, irregular, y sus heridas no eran normales; no solo estaba roto por fuera, algo en su interior ya mostraba señales de inestabilidad, como si la propia realidad rechazara su existencia.

    Fue allí donde lo encontró una niña. Fenrir, aún joven e inocente, sin comprender la magnitud de la guerra ni el papel que su propia familia jugaba en ella, solo vio a alguien que iba a morir… y decidió que no podía permitirlo. Se acercó lentamente, se arrodilló a su lado y apoyó sus manos sobre la herida. No sabía usar su poder, no lo controlaba, ni siquiera entendía lo que hacía, pero lo intentó. Su energía, pura e inestable, comenzó a fluir de forma torpe y desigual. La curación no fue inmediata ni perfecta; fue lenta, dolorosa, incompleta… pero constante.

    Pasaron días, y esos días se convirtieron en semanas. Fenrir regresaba cada jornada a la cueva, llevándole agua, comida y algo que Kael ya no tenía: compañía. Al principio él apenas reaccionaba, pero con el tiempo empezó a abrir los ojos más seguido, a observarla en silencio, a escucharla. Luego a responder. Poco a poco, sin darse cuenta, dejó de estar completamente solo.

    Una tarde, mientras la luz se colaba débilmente por la entrada de la cueva, ambos estaban sentados en silencio.

    —¿Siempre hablas tanto? —murmuró Kael, con la voz aún débil.

    Fenrir lo miró, sorprendida… y luego sonrió levemente.

    —¿Siempre eres tan serio?

    Kael desvió la mirada.

    —No.

    —Pues deberías —respondió ella, apoyando el mentón sobre sus rodillas—. Si no hablas, todo se vuelve más aburrido.

    —No creo que este lugar pueda ser más aburrido.

    Fenrir soltó una pequeña risa.

    —Entonces tendré que esforzarme más.

    Hubo un breve silencio, pero esta vez no era incómodo.

    —¿Cómo te llamas? —preguntó ella.

    Kael tardó unos segundos en responder.

    —Kael.

    —Kael… —repitió ella, como si probara el nombre—. Suena bien.

    —¿Y tú?

    —Fenrir.

    Kael frunció ligeramente el ceño.

    —Es un nombre raro.

    —El tuyo también —respondió ella sin dudar.

    Por un momento, ambos se miraron… y una ligera sonrisa apareció en el rostro de Kael.

    —Supongo que estamos igual.

    Días después, el ambiente ya no era tan tenso. Kael podía sentarse sin dificultad, y Fenrir seguía llegando cada día con la misma constancia.

    —¿Qué hay fuera? —preguntó Kael un día, mirando hacia la entrada.

    Fenrir dudó.

    —Cosas… malas.

    —¿Guerra?

    Ella bajó la mirada.

    —Creo que sí.

    Kael guardó silencio unos segundos.

    —¿Tienes miedo?

    Fenrir negó lentamente.

    —No… pero tampoco me gusta.

    —A mí tampoco.

    Ella lo miró con curiosidad.

    —Entonces, cuando todo termine… ¿qué harás?

    Kael pensó por un momento.

    —No lo sé… supongo que volver a casa.

    Fenrir sonrió suavemente.

    —Entonces asegúrate de llegar.

    Kael la observó en silencio, como si quisiera decir algo más, pero no lo hizo.

    —¿Y tú? —preguntó finalmente.

    Fenrir levantó la vista hacia el exterior.

    —Creo que… tengo que irme a algún lugar.

    —¿Volverás?

    Ella no respondió de inmediato.

    —…sí.

    Pero en su mirada había duda.

    Pasaron más días. Momentos simples, pequeñas conversaciones, silencios compartidos. Durante ese breve periodo, la guerra dejó de existir para ellos. Eran solo dos niños, construyendo un refugio en medio del fin del mundo.

    Hasta que un día, Fenrir dejó de venir.

    Kael despertó completamente recuperado, solo en la cueva que había sido su refugio. Esperó. Un día, luego otro, y otro más, pero Fenrir no regresó. Finalmente salió al exterior… y el mundo real lo golpeó sin piedad. Su hogar había desaparecido. Todo estaba destruido. El aire era denso, cargado de muerte, y los cuerpos cubrían el suelo como un recordatorio silencioso de lo ocurrido. Los pocos sobrevivientes tenían miradas vacías, rotas. Sus padres… ya no estaban.

    Fue entonces cuando, en la distancia, algo captó su atención. Una nave se elevaba lentamente, abandonando aquel mundo destruido. En ella viajaban los responsables, aquellos que habían causado la guerra, aquellos que lo habían arrebatado todo. Y entre ellos… estaba Fenrir. De pie, sin mirar atrás, marchándose junto a quienes habían provocado la masacre.

    No hubo gritos, ni lágrimas, ni desesperación visible. Solo una comprensión silenciosa, distorsionada y profunda. Sus manos temblaron levemente, y por primera vez el aire a su alrededor se quebró. Una pequeña grieta apareció, casi imperceptible, como si la realidad misma no pudiera sostener lo que estaba naciendo dentro de él. En ese instante, Kael entendió el mundo a su manera, una forma fría y definitiva que marcaría su destino para siempre.

    Ese momento no dio origen a un monstruo ni a un villano. Dio origen a algo mucho más peligroso: alguien que percibía la realidad como algo defectuoso, algo inherentemente roto. Desde ese día, Kael Vireon dejó de ver el mundo como algo estable y comenzó a entenderlo como algo que podía quebrarse, distorsionarse y corregirse. Porque en lo más profundo de su ser, una verdad quedó grabada para siempre: todo lo que existe puede romperse, incluso aquello que una vez te salvó.
    •Las crónicas de Fenrir Queen• 🔥 KAEL VIREON — ORIGEN “El niño que aprendió a romper” Antes de que nombres como Fenrir Queen o Yrus alteraran el equilibrio del universo, hubo una guerra. No fue una guerra cualquiera, sino una invasión que desgarró mundos enteros. El cielo se abría como si fuera frágil, la tierra se partía bajo fuerzas imposibles y civilizaciones completas desaparecían sin dejar rastro. En medio de ese caos, donde la destrucción era ley, un niño sobrevivía. Herido, abandonado y al borde de la muerte, Kael yacía en una cueva oculta entre montañas devastadas. Su respiración era débil, irregular, y sus heridas no eran normales; no solo estaba roto por fuera, algo en su interior ya mostraba señales de inestabilidad, como si la propia realidad rechazara su existencia. Fue allí donde lo encontró una niña. Fenrir, aún joven e inocente, sin comprender la magnitud de la guerra ni el papel que su propia familia jugaba en ella, solo vio a alguien que iba a morir… y decidió que no podía permitirlo. Se acercó lentamente, se arrodilló a su lado y apoyó sus manos sobre la herida. No sabía usar su poder, no lo controlaba, ni siquiera entendía lo que hacía, pero lo intentó. Su energía, pura e inestable, comenzó a fluir de forma torpe y desigual. La curación no fue inmediata ni perfecta; fue lenta, dolorosa, incompleta… pero constante. Pasaron días, y esos días se convirtieron en semanas. Fenrir regresaba cada jornada a la cueva, llevándole agua, comida y algo que Kael ya no tenía: compañía. Al principio él apenas reaccionaba, pero con el tiempo empezó a abrir los ojos más seguido, a observarla en silencio, a escucharla. Luego a responder. Poco a poco, sin darse cuenta, dejó de estar completamente solo. Una tarde, mientras la luz se colaba débilmente por la entrada de la cueva, ambos estaban sentados en silencio. —¿Siempre hablas tanto? —murmuró Kael, con la voz aún débil. Fenrir lo miró, sorprendida… y luego sonrió levemente. —¿Siempre eres tan serio? Kael desvió la mirada. —No. —Pues deberías —respondió ella, apoyando el mentón sobre sus rodillas—. Si no hablas, todo se vuelve más aburrido. —No creo que este lugar pueda ser más aburrido. Fenrir soltó una pequeña risa. —Entonces tendré que esforzarme más. Hubo un breve silencio, pero esta vez no era incómodo. —¿Cómo te llamas? —preguntó ella. Kael tardó unos segundos en responder. —Kael. —Kael… —repitió ella, como si probara el nombre—. Suena bien. —¿Y tú? —Fenrir. Kael frunció ligeramente el ceño. —Es un nombre raro. —El tuyo también —respondió ella sin dudar. Por un momento, ambos se miraron… y una ligera sonrisa apareció en el rostro de Kael. —Supongo que estamos igual. Días después, el ambiente ya no era tan tenso. Kael podía sentarse sin dificultad, y Fenrir seguía llegando cada día con la misma constancia. —¿Qué hay fuera? —preguntó Kael un día, mirando hacia la entrada. Fenrir dudó. —Cosas… malas. —¿Guerra? Ella bajó la mirada. —Creo que sí. Kael guardó silencio unos segundos. —¿Tienes miedo? Fenrir negó lentamente. —No… pero tampoco me gusta. —A mí tampoco. Ella lo miró con curiosidad. —Entonces, cuando todo termine… ¿qué harás? Kael pensó por un momento. —No lo sé… supongo que volver a casa. Fenrir sonrió suavemente. —Entonces asegúrate de llegar. Kael la observó en silencio, como si quisiera decir algo más, pero no lo hizo. —¿Y tú? —preguntó finalmente. Fenrir levantó la vista hacia el exterior. —Creo que… tengo que irme a algún lugar. —¿Volverás? Ella no respondió de inmediato. —…sí. Pero en su mirada había duda. Pasaron más días. Momentos simples, pequeñas conversaciones, silencios compartidos. Durante ese breve periodo, la guerra dejó de existir para ellos. Eran solo dos niños, construyendo un refugio en medio del fin del mundo. Hasta que un día, Fenrir dejó de venir. Kael despertó completamente recuperado, solo en la cueva que había sido su refugio. Esperó. Un día, luego otro, y otro más, pero Fenrir no regresó. Finalmente salió al exterior… y el mundo real lo golpeó sin piedad. Su hogar había desaparecido. Todo estaba destruido. El aire era denso, cargado de muerte, y los cuerpos cubrían el suelo como un recordatorio silencioso de lo ocurrido. Los pocos sobrevivientes tenían miradas vacías, rotas. Sus padres… ya no estaban. Fue entonces cuando, en la distancia, algo captó su atención. Una nave se elevaba lentamente, abandonando aquel mundo destruido. En ella viajaban los responsables, aquellos que habían causado la guerra, aquellos que lo habían arrebatado todo. Y entre ellos… estaba Fenrir. De pie, sin mirar atrás, marchándose junto a quienes habían provocado la masacre. No hubo gritos, ni lágrimas, ni desesperación visible. Solo una comprensión silenciosa, distorsionada y profunda. Sus manos temblaron levemente, y por primera vez el aire a su alrededor se quebró. Una pequeña grieta apareció, casi imperceptible, como si la realidad misma no pudiera sostener lo que estaba naciendo dentro de él. En ese instante, Kael entendió el mundo a su manera, una forma fría y definitiva que marcaría su destino para siempre. Ese momento no dio origen a un monstruo ni a un villano. Dio origen a algo mucho más peligroso: alguien que percibía la realidad como algo defectuoso, algo inherentemente roto. Desde ese día, Kael Vireon dejó de ver el mundo como algo estable y comenzó a entenderlo como algo que podía quebrarse, distorsionarse y corregirse. Porque en lo más profundo de su ser, una verdad quedó grabada para siempre: todo lo que existe puede romperse, incluso aquello que una vez te salvó.
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  • — Fue un maravilloso espectáculo, ver en su rostro la reacción de impotencia al ser el único que sobrevive al apocalipsis, deja en mi un auténtico sentimiento.— Aclara, con las manos llenas de carne cuyo origen es preferible no preguntar. Degusta en sus papilas el sabor ferroso y descompuesto de los organismos que fueron expulsados de la esfera.

    Lo saborea, pero mucho más la miserable imagen del Lycan a punto de retorcerse en un abismo sin retorno. « Que delicia » chupaba sus dedos hasta la última gota de esa mezcla carnosa. — ¿Qué será lo siguiente? Quizás matar a la bruja entrometida o tal vez a los aventureros que estás a punto de encontrar... ¡Mmm!. ¡Muéstrame tu siguiente vínculo!. — «Mi estómagos quiere digerirlo».
    — Fue un maravilloso espectáculo, ver en su rostro la reacción de impotencia al ser el único que sobrevive al apocalipsis, deja en mi un auténtico sentimiento.— Aclara, con las manos llenas de carne cuyo origen es preferible no preguntar. Degusta en sus papilas el sabor ferroso y descompuesto de los organismos que fueron expulsados de la esfera. Lo saborea, pero mucho más la miserable imagen del Lycan a punto de retorcerse en un abismo sin retorno. « Que delicia » chupaba sus dedos hasta la última gota de esa mezcla carnosa. — ¿Qué será lo siguiente? Quizás matar a la bruja entrometida o tal vez a los aventureros que estás a punto de encontrar... ¡Mmm!. ¡Muéstrame tu siguiente vínculo!. — «Mi estómagos quiere digerirlo».
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    || Menos mal que usualmente hago poco comercio en Warframe pero da un poco de miedo que un día de repente el sistema banee mi cuenta, tal como esta sucediendo ultimamente, porque parece ser que banean automaticamente si en transacciones de comercio con la moneda premium entre jugadores, si uno de los 2 no se justifica el origen de esa moneda, banean a ambos.

    Basicamente te pueden castigar si compraste con efectivo falso.
    || Menos mal que usualmente hago poco comercio en Warframe pero da un poco de miedo que un día de repente el sistema banee mi cuenta, tal como esta sucediendo ultimamente, porque parece ser que banean automaticamente si en transacciones de comercio con la moneda premium entre jugadores, si uno de los 2 no se justifica el origen de esa moneda, banean a ambos. Basicamente te pueden castigar si compraste con efectivo falso.
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