• +Busque en mi pequeño cofre, un macarron de cierto color, pero antes me cambie de ropas, entonces al comer el bocadillo, sonreí sentandome en mi cama+

    Seguro... deberíamos irnos de viaje....
    +Busque en mi pequeño cofre, un macarron de cierto color, pero antes me cambie de ropas, entonces al comer el bocadillo, sonreí sentandome en mi cama+ Seguro... deberíamos irnos de viaje....
    Me encocora
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    Creo que dejaré de llevar a Natsu en ésta cuenta. No ha salido como había esperado y sinceramente tampoco es como que esté muy cómodo con éste personaje.

    Igual no quitaré a nadie, solamente no se sorprendan si cambia mi cuenta.
    Creo que dejaré de llevar a Natsu en ésta cuenta. No ha salido como había esperado y sinceramente tampoco es como que esté muy cómodo con éste personaje. Igual no quitaré a nadie, solamente no se sorprendan si cambia mi cuenta.
    0 comentarios 0 compartidos
  • >Mirando... algunas cosas, el ninja solo se quedo callado, suspiro, pero sabía que algo así ocurriría, entonces solo desvío la mirada<

    El viaje, debí continuarlo....
    >Mirando... algunas cosas, el ninja solo se quedo callado, suspiro, pero sabía que algo así ocurriría, entonces solo desvío la mirada< El viaje, debí continuarlo....
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Tocó salir a cenar sólo.
    Necesito calor en mi cama después de dos botellas de Champagne.
    Tocó salir a cenar sólo. Necesito calor en mi cama después de dos botellas de Champagne.
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes.
    Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando.
    Habían pasado semanas.
    Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar.
    Y Alastor odiaba esperar.
    De pronto, la radio chirrió.
    Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión.
    Alastor sonrió lento.

    — Ah… ya estás en casa, querido~

    La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara.
    El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal.
    Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor.
    Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado.

    — La organización rusa ha sido eliminada

    dijo con voz grave

    —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros.

    Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco.

    — Pero… lo que más quería… era volver contigo.

    El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante.
    Sparda avanzó unos pasos.

    — ¿Me esperaste?
    La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes. Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando. Habían pasado semanas. Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar. Y Alastor odiaba esperar. De pronto, la radio chirrió. Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión. Alastor sonrió lento. — Ah… ya estás en casa, querido~ La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara. El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal. Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor. Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado. — La organización rusa ha sido eliminada dijo con voz grave —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros. Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco. — Pero… lo que más quería… era volver contigo. El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante. Sparda avanzó unos pasos. — ¿Me esperaste?
    Me gusta
    2
    0 turnos 0 maullidos
  • -Las montañas se alzaban como colosos silenciosos bajo un cielo pálido. Nubes delgadas serpenteaban entre picos afilados mientras el viento arrastraba el olor del incienso y la nieve vieja.
    Durante semanas ,quizá meses,Vergil había permanecido allí, en un templo olvidado encaramado sobre un abismo, entrenando su mente y su espada en absoluta soledad.
    No había demonios que vencer.
    No había rival que superar.
    Solo respiración, equilibrio… y la voz del viento.
    Cada amanecer, desenvainaba a Yamato con un movimiento lento y preciso, cortando el aire como si estuviera dividiendo el mundo mismo. No buscaba furia ni dominio, sino claridad. Cada tajo era una meditación. Cada paso, una aceptación de lo que era.
    Por primera vez en mucho tiempo, Vergil no sentía el peso de su pasado oprimiéndole el pecho.
    Cuando finalmente descendió de las montañas, su presencia era distinta. No había perdido su filo… pero algo se había asentado en su interior. Su mirada seguía siendo fría, aunque ahora tenía una quietud peligrosa, como un lago profundo antes de una tormenta.
    Días después, una figura azul apareció entre la neblina de Red Grave City.
    Vergil caminaba por las calles como si regresara de un largo sueño. El ruido del mundo ya no lo irritaba. Los murmullos humanos no le parecían tan insignificantes como antes. Había aprendido algo entre esas montañas: el poder sin control era ruido… pero el poder con propósito era armonía.
    Se detuvo frente a un edificio en ruinas, sintiendo una energía familiar en el aire.
    Sus labios se curvaron apenas, en algo que casi parecía una sonrisa.-

    …Veamos qué ha cambiado mientras no estaba.

    La noche parecía contener la respiración.
    -Las montañas se alzaban como colosos silenciosos bajo un cielo pálido. Nubes delgadas serpenteaban entre picos afilados mientras el viento arrastraba el olor del incienso y la nieve vieja. Durante semanas ,quizá meses,Vergil había permanecido allí, en un templo olvidado encaramado sobre un abismo, entrenando su mente y su espada en absoluta soledad. No había demonios que vencer. No había rival que superar. Solo respiración, equilibrio… y la voz del viento. Cada amanecer, desenvainaba a Yamato con un movimiento lento y preciso, cortando el aire como si estuviera dividiendo el mundo mismo. No buscaba furia ni dominio, sino claridad. Cada tajo era una meditación. Cada paso, una aceptación de lo que era. Por primera vez en mucho tiempo, Vergil no sentía el peso de su pasado oprimiéndole el pecho. Cuando finalmente descendió de las montañas, su presencia era distinta. No había perdido su filo… pero algo se había asentado en su interior. Su mirada seguía siendo fría, aunque ahora tenía una quietud peligrosa, como un lago profundo antes de una tormenta. Días después, una figura azul apareció entre la neblina de Red Grave City. Vergil caminaba por las calles como si regresara de un largo sueño. El ruido del mundo ya no lo irritaba. Los murmullos humanos no le parecían tan insignificantes como antes. Había aprendido algo entre esas montañas: el poder sin control era ruido… pero el poder con propósito era armonía. Se detuvo frente a un edificio en ruinas, sintiendo una energía familiar en el aire. Sus labios se curvaron apenas, en algo que casi parecía una sonrisa.- …Veamos qué ha cambiado mientras no estaba. La noche parecía contener la respiración.
    Me gusta
    Me encocora
    3
    0 turnos 0 maullidos
  • - la 10 Valkyrie estaba sentada pensantiva miemtras,en su cabeza solo estaba dando vueltas-

    Vaya , esto es un caos y Mi hermana esta muy segura ...

    -supira un poco mientras aun esta callada.-
    - la 10 Valkyrie estaba sentada pensantiva miemtras,en su cabeza solo estaba dando vueltas- Vaya , esto es un caos y Mi hermana esta muy segura ... -supira un poco mientras aun esta callada.-
    Me gusta
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente:

    “¿Y ahora que?”

    Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía.

    Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute.

    —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
    Y ahi estaba, viendo como Lute se alejaba volando, supuestamente a entrenar. Adán no solo estaba ojiplático, aún con el plato de costillas del antes, si no tambien boquiabierto y una única pregunta pasaba por su mente: “¿Y ahora que?” Pues la exorcista había descrito unos hechos que nunca pasaron. Ya que, la noche anterior Lute se marchó a dormir con ambos brazos, había despertado con uno y aseguraba haberlo perdido en un exterminio. Cuando el último fue hacía dos años ¡Y por supuesto que Adán no había muerto allí! Con la mirada completamente perdida en un cielo en el que ya no se veía a su teniente en el horizonte, el arcángel comprendió que había sucedido lo impensable. Una anomalía. Eso que tan solo sucedía en el puto infierno, y que cada vez parecía salirse más de control, ahora había llegado al cielo, se había tragado a su teniente y en su lugar había escupido a una versión lunática de la misma. Por que si, esa era Lute. Pero, no su Lute. —Mierda…—fue todo lo que pudo pronunciar al darse cuenta de los problemático que sería una Lute completamente ida de la cabeza, y a la que encima él mismo a causa de un malentendido había enardecido a que presentase batalla al infierno, cuando en la realidad actual, no había motivos reales para saltarse el decreto de Sera de no agresión. Además, cuando las cosas parecia que no podían ponerse peor, algo hizo “click” en la mente de Adán… si la anomalía había intercambiado a las Lute… ¿Donde estaba SU Lute? Por que aquella versión parecia no haber visto a su otro yo, de lo que deducía que en efecto aquello fue un intercambio dimensional. Cuando al fin pudo reaccionar, a rió sus imponentes alas de oro que chisporrotearon al contacto con el aire, como las alas de un fenix y alzó el vuelo, debía de atraparla lo antes posible.
    Me encocora
    1
    0 turnos 0 maullidos
  • -Ambas hermanas estaba en la cocina preparando unos bocadillos para Nier y Yoona.

    Sinceramente es la primera vez que ambas cocinaba, solo esperaban no enfermar a los hermanos.-

    Devola: ¿Crees que este bien asi, hermana?

    Popola: - Se acerca a su hermana, toma su mano para lamer el dedo de su hermana. - Bastate bien.. Seguro les gustaran.

    -Comentó al sonreir a su hermana, mientras ahora ambas se centraba en cocinar, ya faltaba poco para la visita de Nier, saben que por su estado de salud, Yoona no podía venir así que prepararía todo para que Nier se lo pueda llevar a donde vive con su hermana. -
    -Ambas hermanas estaba en la cocina preparando unos bocadillos para Nier y Yoona. Sinceramente es la primera vez que ambas cocinaba, solo esperaban no enfermar a los hermanos.- Devola: ¿Crees que este bien asi, hermana? Popola: - Se acerca a su hermana, toma su mano para lamer el dedo de su hermana. - Bastate bien.. Seguro les gustaran. -Comentó al sonreir a su hermana, mientras ahora ambas se centraba en cocinar, ya faltaba poco para la visita de Nier, saben que por su estado de salud, Yoona no podía venir así que prepararía todo para que Nier se lo pueda llevar a donde vive con su hermana. -
    0 turnos 0 maullidos
  • El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa.

    En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa.

    —Mmh…

    murmuró mientras mordía una rebanada de pizza

    —. Pepperoni. Clásico infernal.

    Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente.

    —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…”

    leyó en voz baja

    —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer.

    Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación.

    —¡Ey, no!

    la limpió rápido con una servilleta

    —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi.

    Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada.

    —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.”

    alzó una ceja

    —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto.

    Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas.

    —Si combino este sello con un círculo de sangre…

    murmuró pensativa

    —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad…

    Miró su pizza.

    —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos.

    Se recostó en el sofá con un suspiro dramático.

    —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes?

    Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
    El cuartel de Devil May Cry estaba envuelto en una calma extraña, casi sospechosa. En el sofá, con las piernas cruzadas y una caja de pizza apoyada sobre varios pergaminos demoníacos antiguos, estaba Dante… chaqueta roja abierta, botas sobre la mesa, cabello desordenado y mirada afilada, aunque en ese momento estaba más concentrada en no manchar los textos arcanos con grasa. —Mmh… murmuró mientras mordía una rebanada de pizza —. Pepperoni. Clásico infernal. Con la otra mano sostenía un pergamino cubierto de símbolos demoníacos que brillaban tenuemente. —“El Devoraalmas puede poseer cuerpos vacíos si el ritual se ejecuta bajo una luna sangrante…” leyó en voz baja —. Wow. Qué intenso. Ni yo cuando no me han dado de comer. Una gota de queso cayó peligrosamente sobre un sello de invocación. —¡Ey, no! la limpió rápido con una servilleta —. Esto vale más que la pizza… bueno… casi. Dante siguió leyendo, sorprendentemente enfocada. —“…los demonios abisales reaccionan a frecuencias sonoras específicas.” alzó una ceja —. ¿Entonces si les pongo heavy metal los puedo desintegrar? Huh. Lo anoto. Escribió con letra ordenada en una hoja llena de notas tácticas, a pesar de estar rodeada de cajas de pizza, libros malditos y migas. —Si combino este sello con un círculo de sangre… murmuró pensativa —. Podría atrapar a un archidemonio sin que destruya la ciudad… Miró su pizza. —…pero también podría pedirme otra de cuatro quesos. Se recostó en el sofá con un suspiro dramático. —Ser una cazademonios genial es duro, ¿sabes? Le dio otro mordisco a la pizza y siguió estudiando magia prohibida como si fuera lo más normal del mundo.
    Me gusta
    Me encocora
    4
    0 turnos 0 maullidos
Ver más resultados
Patrocinados