Los libros guardan palabras bonitas.
Pero el conocimiento real no está ahí.
Se aprende poniéndolo a prueba.
Metiendo las manos en lo podrido,
oliendo la carne rancia del error,
dejando que lo viscoso, lo negro y lo corrupto
te salpique hasta los codos.
Ahí empieza la verdad.
Los libros guardan palabras bonitas. Pero el conocimiento real no está ahí. Se aprende poniéndolo a prueba. Metiendo las manos en lo podrido, oliendo la carne rancia del error, dejando que lo viscoso, lo negro y lo corrupto te salpique hasta los codos. Ahí empieza la verdad.
Me gusta
Me encocora
3
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados