• Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    — Buenos días, pequeña mascota. He estado observando el destino en los pétalos del Cerezo Sagrado y dicen... que hoy me invitarás a almorzar. No pongas esa cara, deberías sentirte honrado de que una servidora de la Shogun te dedique su tiempo. ¡Mueve esos pies!
    🌸— Buenos días, pequeña mascota. He estado observando el destino en los pétalos del Cerezo Sagrado y dicen... que hoy me invitarás a almorzar. No pongas esa cara, deberías sentirte honrado de que una servidora de la Shogun te dedique su tiempo. ¡Mueve esos pies!
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  • -Eran apenas las seis y media de la mañana. El sol entibiaba la piel de aquel frio que aún recorría el aire del lugar. El hombre terminaba de organizar su mochila, antes de tomar su rifle de caza para proceder a salir de la cabaña. Su fiel mascota se mantuvo agarrada de su hombro mientras prestaba atención a su alrededor. El bosque se encontraba en un silencio que apenas era interrumpido por el cantar leve de algunas aves. Era un mundo totalmente distinto, si se comparaba al que estaba usualmente expuesto el hombre con su trabajo.-

    Ha pasado algo de tiempo desde que podemos estar devuelta ¿no? -El hombre detuvo su caminar para observar el paisaje y su mascota emitió un leve sonido que se podía interpretar como afirmación mientras observaba lo que yacía en la distancia- Solo espero que sea una estancia tranquila. No necesito que otro Skinwalker ponga a prueba mis habilidades…Pero este mundo es…tan extraño, que no debería sorprenderme si nos encontramos algo distinto esta vez. -Este tomó su rifle para sostenerlo en sus manos, para así estar listo en caso de cualquier situación imprevista-
    -Eran apenas las seis y media de la mañana. El sol entibiaba la piel de aquel frio que aún recorría el aire del lugar. El hombre terminaba de organizar su mochila, antes de tomar su rifle de caza para proceder a salir de la cabaña. Su fiel mascota se mantuvo agarrada de su hombro mientras prestaba atención a su alrededor. El bosque se encontraba en un silencio que apenas era interrumpido por el cantar leve de algunas aves. Era un mundo totalmente distinto, si se comparaba al que estaba usualmente expuesto el hombre con su trabajo.- Ha pasado algo de tiempo desde que podemos estar devuelta ¿no? -El hombre detuvo su caminar para observar el paisaje y su mascota emitió un leve sonido que se podía interpretar como afirmación mientras observaba lo que yacía en la distancia- Solo espero que sea una estancia tranquila. No necesito que otro Skinwalker ponga a prueba mis habilidades…Pero este mundo es…tan extraño, que no debería sorprenderme si nos encontramos algo distinto esta vez. -Este tomó su rifle para sostenerlo en sus manos, para así estar listo en caso de cualquier situación imprevista-
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  • -El hombre se encontraba respondiendo un mensaje de texto moviendo levemente los dedos que utilizaba para sostener su arma. Los guantes que utilizaba, poseían una caracteristica particular que le permitía escribir mensajes en su comunicador con el movimiento de sus dedos. El mensaje decía lo siguiente: "Disparar, reubicarse, detectar y repetir. Asi de entretenido es mi trabajo...Tampoco es que ande buscando que los planes cambien de rumbo a último segundo."

    -Una vez terminó de escribir, una criatura que parecía ser un murcielago con 4 patas reposaba en el hombro de éste, dando a entender que tal vez era su mascota.-

    Vale. Toca ir devuelta al punto de extracción.
    -El hombre se encontraba respondiendo un mensaje de texto moviendo levemente los dedos que utilizaba para sostener su arma. Los guantes que utilizaba, poseían una caracteristica particular que le permitía escribir mensajes en su comunicador con el movimiento de sus dedos. El mensaje decía lo siguiente: "Disparar, reubicarse, detectar y repetir. Asi de entretenido es mi trabajo...Tampoco es que ande buscando que los planes cambien de rumbo a último segundo." -Una vez terminó de escribir, una criatura que parecía ser un murcielago con 4 patas reposaba en el hombro de éste, dando a entender que tal vez era su mascota.- Vale. Toca ir devuelta al punto de extracción.
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  • Estoy pensando en adoptar una mascota pero no me acabo de decidir entre un gato o un perro
    Estoy pensando en adoptar una mascota pero no me acabo de decidir entre un gato o un perro
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  • — Hey, mamá.... —

    Y allí se encontraba de nuevo, directo en un buzón de voz ante una nueva llamada no atendida. De aspecto desalineado y la realidad era que estaba conteniendo sus ansias de llorar mientras intentaba su voz no se quebrara al hablar.
    ¿Cuántas veces había intentado dar con su madre? ¿Cuántas veces más le había dejado mensajes de texto y de voz? Intentando llamada tras llamada escuchar al menos una vez más su voz sin éxito alguno.

    — Realmente necesito tus consejos, necesito.... — Suspiró como quien cargaba una pesada mochila que ya no podía soportar mientras sus ojos se cubrían de lágrimas, pasando su mano libre del móvil por su cabello tal vez en un gesto de cansado estrés. — Te necesito —

    Admitió finalmente, sus pasos pesados que la llevaron hasta la ventana apreciando el infernal paisaje que se revelaba frente a ella. Su pequeña mascota, obsequiada por su primo, se posó en su hombro refregando su cabeza en su mejilla; un gesto que ella agradeció mientras le acariciaba el mentón con su mano libre con cariño.

    — Tenías razón — Continuó — Tenías razón en todo... Él... Él sólo busca excusas para alejarse, para hacernos a un lado. Lo intenté, realmente lo intenté mamá... Creí.... Creí que al menos le importaría.
    Ahora dice que intenta superarte y yo.... Yo creí que estaba bien... Hace años que te fuiste y realmente te necesito. Pensé que él tenía razón, que tal vez no vuelvas pero... ¿Acaso sólo fue otra excusa que usó? Ya no sé qué creer, mamá... Realmente te necesito aquí, conmigo.... Te quiero mucho y espero... Espero que puedas responderme —
    — Hey, mamá.... — Y allí se encontraba de nuevo, directo en un buzón de voz ante una nueva llamada no atendida. De aspecto desalineado y la realidad era que estaba conteniendo sus ansias de llorar mientras intentaba su voz no se quebrara al hablar. ¿Cuántas veces había intentado dar con su madre? ¿Cuántas veces más le había dejado mensajes de texto y de voz? Intentando llamada tras llamada escuchar al menos una vez más su voz sin éxito alguno. — Realmente necesito tus consejos, necesito.... — Suspiró como quien cargaba una pesada mochila que ya no podía soportar mientras sus ojos se cubrían de lágrimas, pasando su mano libre del móvil por su cabello tal vez en un gesto de cansado estrés. — Te necesito — Admitió finalmente, sus pasos pesados que la llevaron hasta la ventana apreciando el infernal paisaje que se revelaba frente a ella. Su pequeña mascota, obsequiada por su primo, se posó en su hombro refregando su cabeza en su mejilla; un gesto que ella agradeció mientras le acariciaba el mentón con su mano libre con cariño. — Tenías razón — Continuó — Tenías razón en todo... Él... Él sólo busca excusas para alejarse, para hacernos a un lado. Lo intenté, realmente lo intenté mamá... Creí.... Creí que al menos le importaría. Ahora dice que intenta superarte y yo.... Yo creí que estaba bien... Hace años que te fuiste y realmente te necesito. Pensé que él tenía razón, que tal vez no vuelvas pero... ¿Acaso sólo fue otra excusa que usó? Ya no sé qué creer, mamá... Realmente te necesito aquí, conmigo.... Te quiero mucho y espero... Espero que puedas responderme —
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  • Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra?
    Patético
    Saluda al de abajo en mi nombre

    -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada -

    Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
    Que clase de maldición es esa de condenar a mis descendientes de parecerse a mi? Si mi belleza es inata ¿Y así preguntas porque te condenó a morir bajo tierra? Patético Saluda al de abajo en mi nombre -se puso de pie dando un chasquido de dedos las pequeñas hadas de la muerte de inmediato dejaron caer una gran cantidad de tierra sobre aquel sujeto que lo había ofendido de tal manera al hablar tan mal de su pato mascota, sacudió la tierra de su ropa mirando a la nada - Tener descendientes.... ¿Algo como yo tiene derecho a ello? No suena mal a decir verdad....
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  • —Siento que soy una bruja sin...mascotas...algún demonio,espectro o creatura monstruosa que quiera un amo al cual servir por las buenas o malas?
    —Siento que soy una bruja sin...mascotas...algún demonio,espectro o creatura monstruosa que quiera un amo al cual servir por las buenas o malas?
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  • « ¿En qué momento sucedió esto? »

    Fue una pregunta casual que cruzó su mente. De esas que llegan repentinamente cuando se intenta tener lucidez mental, como cuando intentas retroceder para entender ese pequeño momento donde las cosas se salieron de control. Así estaba Vincent, de pie, observando cómo ahora tenía tres gatos que alimentar en lugar de dos; no era algo habitual que tomara una decisión tan impulsiva de agregar una mascota más a su hogar pero, en realidad, no entendía aún cómo habían sucedido las cosas.

    "Debe ser porque tienes un corazón blando". Los comentarios de Monique siempre lo hacían reflexionar cuando parecían tan extraños como acertados. Sí, era cierto, solía ser débil ante ciertos impulsos como ese, ante la idea de no poder brindarle un hogar a una criatura que lo necesitaba o imaginarse el sufrimiento que debía estar pasando en soledad. En el frío y peligro de las calles, en el hambre del abandono y la tristeza del olvido. Cada vez que Vincent pensaba en cómo había encontrado a Massimo, más se sentía seguro de que la decisión era la correcta.

    "Debe ser por la culpa". Volvió a pensar. Lo hizo con profundidad y con pesadez, como si realmente no tuviera otra opción con la cual sentirse a gusto o una conclusión que lo dejara satisfecho. Era la idea de que podía ayudarlo por los gatos que, en su infancia, hubiese tenido que dejar de lado por no contar con los recursos en su hogar o no estar en su posibilidad. Ahora que tenía el espacio, el tiempo y los recursos, sentía que podía hacer una diferencia en la vida de sus tres gatos: Alessandro, Serafina y, ahora, Massimo.

    Vincent los volvió a observar y, otra vez, se quedó absorto intentando comprender la forma en que sus tres mininos habían terminado por relacionarse tan bien. En ese momento ni parecían ser los gatos que lo despertaban en la mañana, a primera hora, para pedir comida ni tampoco parecían ser los rebeldes que tenían su departamento patas arriba con el caos de sus juegos.

    — ¿Qué haría sin ustedes, chiquillos? Entonces, ¿aceptarían un gato más?
    « ¿En qué momento sucedió esto? » Fue una pregunta casual que cruzó su mente. De esas que llegan repentinamente cuando se intenta tener lucidez mental, como cuando intentas retroceder para entender ese pequeño momento donde las cosas se salieron de control. Así estaba Vincent, de pie, observando cómo ahora tenía tres gatos que alimentar en lugar de dos; no era algo habitual que tomara una decisión tan impulsiva de agregar una mascota más a su hogar pero, en realidad, no entendía aún cómo habían sucedido las cosas. "Debe ser porque tienes un corazón blando". Los comentarios de Monique siempre lo hacían reflexionar cuando parecían tan extraños como acertados. Sí, era cierto, solía ser débil ante ciertos impulsos como ese, ante la idea de no poder brindarle un hogar a una criatura que lo necesitaba o imaginarse el sufrimiento que debía estar pasando en soledad. En el frío y peligro de las calles, en el hambre del abandono y la tristeza del olvido. Cada vez que Vincent pensaba en cómo había encontrado a Massimo, más se sentía seguro de que la decisión era la correcta. "Debe ser por la culpa". Volvió a pensar. Lo hizo con profundidad y con pesadez, como si realmente no tuviera otra opción con la cual sentirse a gusto o una conclusión que lo dejara satisfecho. Era la idea de que podía ayudarlo por los gatos que, en su infancia, hubiese tenido que dejar de lado por no contar con los recursos en su hogar o no estar en su posibilidad. Ahora que tenía el espacio, el tiempo y los recursos, sentía que podía hacer una diferencia en la vida de sus tres gatos: Alessandro, Serafina y, ahora, Massimo. Vincent los volvió a observar y, otra vez, se quedó absorto intentando comprender la forma en que sus tres mininos habían terminado por relacionarse tan bien. En ese momento ni parecían ser los gatos que lo despertaban en la mañana, a primera hora, para pedir comida ni tampoco parecían ser los rebeldes que tenían su departamento patas arriba con el caos de sus juegos. — ¿Qué haría sin ustedes, chiquillos? Entonces, ¿aceptarían un gato más?
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  • Razor se encontraba descansando recostado en el tronco de un árbol justo en los campos detrás de Mondstadt, a orillas del lago.

    Había tenido una mañana bastante movida, en el bosque casó un jabalí, comió parte de su carne como carne empalada, el resto lo dividió en dos, carne para su manada, guardó otras porciones las cuales una de ellas las regaló a Sara, otra parte al igual que la piel, los colmillos y pezuñas las vendió en el mercado. Como respeto al animal aprovechó lo mejor posible cada parte de él. Jugó con los perros que rondaban en Mondstadt, ayudó con los carteles de búsqueda del tablón de encargos buscando algunas hierbas y encontrando mascotas, cosas sencillas que sabía hacer perfectamente.

    -Razor....jugó...mucho...hoy....Razor....feliz...

    Dijo con calma mientras comía unas galletas que compró con las moras ganadas.
    Razor se encontraba descansando recostado en el tronco de un árbol justo en los campos detrás de Mondstadt, a orillas del lago. Había tenido una mañana bastante movida, en el bosque casó un jabalí, comió parte de su carne como carne empalada, el resto lo dividió en dos, carne para su manada, guardó otras porciones las cuales una de ellas las regaló a Sara, otra parte al igual que la piel, los colmillos y pezuñas las vendió en el mercado. Como respeto al animal aprovechó lo mejor posible cada parte de él. Jugó con los perros que rondaban en Mondstadt, ayudó con los carteles de búsqueda del tablón de encargos buscando algunas hierbas y encontrando mascotas, cosas sencillas que sabía hacer perfectamente. -Razor....jugó...mucho...hoy....Razor....feliz... Dijo con calma mientras comía unas galletas que compró con las moras ganadas.
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  • — ¡Oww! ¡Eres tan adorable! —

    Llevaba entre sus manos a su nueva mascota, un regalo de su recién descubierto primo.
    Una criatura de lo más adorable que ahora no parecía querer soltar, incluso su cola moviéndose alegre de un lado a otro de tan solo sentir lo suave que resultaba ma criatura entre sus manos.

    — Tenemos que ponerte un nombre ¿No es así? Mmm... ¡Ya sé! ¡Algodón! ¡No, no, no! ¡Espera! ¡Ternurin! ¡Oh! ¡O mejor Peluchín! ¡Agh! ¡Hay tantas opciones! —

    Y de nuevo volvía a estrujarlo entre sus brazos con cuidado de no dañarlo
    — ¡Oww! ¡Eres tan adorable! — Llevaba entre sus manos a su nueva mascota, un regalo de su recién descubierto primo. Una criatura de lo más adorable que ahora no parecía querer soltar, incluso su cola moviéndose alegre de un lado a otro de tan solo sentir lo suave que resultaba ma criatura entre sus manos. — Tenemos que ponerte un nombre ¿No es así? Mmm... ¡Ya sé! ¡Algodón! ¡No, no, no! ¡Espera! ¡Ternurin! ¡Oh! ¡O mejor Peluchín! ¡Agh! ¡Hay tantas opciones! — Y de nuevo volvía a estrujarlo entre sus brazos con cuidado de no dañarlo
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