• Exclusividad
    Fandom Free rol
    Categoría Contemporáneo
    Después del éxito obtenido por la campaña de Navidad, el primer proyecto grande que han participado nuestras empresas.
    Esta noche celebraremos oficialmente la unión que firmamos, ahora Daniel Stanford y yo somos socios.
    Nunca he compartido el puesto de CEO con otra persona, en anteriores proyectos siempre he trabajado sola.
    Debo reconocer que trabajar con él, no estuvo nada mal y nunca ha estado por encima de mi.
    Como otros hombres con los que he trabajado y ven a las mujeres como simples doncellas de ellos, de los hijos y del hogar.

    En todo momento me demuestra que somos iguales, tenemos los mismos derechos y deberes.

    La fiesta va a celebrarse en una majestuosa mansión muy cerca de la playa, la localización es muy secreta.
    Para asistir a la fiesta es con invitación, hay bastante seguridad ( sobre todo por los paparazzis)

    Sea usado en otras ocasiones, la peluquera y el maquillador llegaron hace un rato.
    Voy a llevar un traje de un diseñador que en otras ocasiones me ha vestido y me encanta su firma.
    Disfruto bastante con la moda, pero yo no pienso que los trajes son exclusivos para los hombres.
    Después del éxito obtenido por la campaña de Navidad, el primer proyecto grande que han participado nuestras empresas. Esta noche celebraremos oficialmente la unión que firmamos, ahora [ThxStanford13] y yo somos socios. Nunca he compartido el puesto de CEO con otra persona, en anteriores proyectos siempre he trabajado sola. Debo reconocer que trabajar con él, no estuvo nada mal y nunca ha estado por encima de mi. Como otros hombres con los que he trabajado y ven a las mujeres como simples doncellas de ellos, de los hijos y del hogar. En todo momento me demuestra que somos iguales, tenemos los mismos derechos y deberes. La fiesta va a celebrarse en una majestuosa mansión muy cerca de la playa, la localización es muy secreta. Para asistir a la fiesta es con invitación, hay bastante seguridad ( sobre todo por los paparazzis) Sea usado en otras ocasiones, la peluquera y el maquillador llegaron hace un rato. Voy a llevar un traje de un diseñador que en otras ocasiones me ha vestido y me encanta su firma. Disfruto bastante con la moda, pero yo no pienso que los trajes son exclusivos para los hombres.
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  • Un nuevo comienzo
    Fandom Kuroshitsuji
    Categoría Otros
    Lugar: Mansión Phantomhive, Londres
    Hora: 11:47 p. m.
    Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad.

    ON

    *Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales.

    La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta.

    Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio.
    Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar.

    Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto.

    Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
    Lugar: Mansión Phantomhive, Londres Hora: 11:47 p. m. Clima: Noche cerrada, lluvia fina golpeando los ventanales, niebla espesa envolviendo la propiedad. ON *Sebastian Michaelis sostenía la copa con una precisión impecable, como si incluso el cristal comprendiera la jerarquía que gobernaba la mansión Phantomhive. El vino oscuro reposaba en silencio, reflejando la luz trémula de los candelabros que iluminaban el salón principal, mientras la lluvia marcaba un ritmo constante contra los ventanales. La mansión estaba en calma, sin embargo, no era una calma vacía, sino una cuidadosamente impuesta. Afuera, la niebla se aferraba a los jardines como una presencia viva; mientras que dentro, los muros antiguos observaban, cómplices mudos de contratos que jamás debían pronunciarse en voz alta. Sebastian permanecía de pie, erguido, con la compostura intacta, como si incluso la soledad formara parte de su servicio. Giró entonces la copa con lentitud, escuchando el leve roce del líquido contra el cristal, sus ojos carmesíes no mostraban emoción alguna y aunque en su mirada habitaba una atención despierta, el no necesitaba compañía pues la oscuridad le resultaba familiar. Dejó la copa sobre la mesa con un gesto suave, casi ceremonial. El sonido se disipó entre el crepitar distante del fuego y el murmullo de la tormenta. Fue entonces que aquel demonio inclinó apenas la cabeza, no hacia nadie en particular, sino hacia el pacto invisible que lo ataba a ese lugar. Su expresión era serena, educada… peligrosamente honesta pues se dejó ver con una sonrisa ladina a su acto. Aquí, la mansión Phantomhive no dormía, Sebastian Michaelis, su mayordomo, permanecía vigilante, paciente, aguardando el momento exacto en que la noche exigiría su intervención.* ~
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  • ‎ * La Mansión Vanderbilt-Hayess era una maravilla arquitectónica; combinaba la elegancia de lo antiguo con la complejidad de lo moderno. Las grandes puertas del lugar se abrían con una lentitud imponente para una sola persona *



    ‎ — Muy buenas, joven Marcus. ¿Cómo estuvo su día hoy?



    ‎ * El ama de llaves recibía al "hijo" varón de la familia con sumo respeto. Marcus asintió en respuesta; le dijo que el día estuvo un poco pesado y, sin profundizar más, se dirigió directo a su habitación. Pero antes de que diera los primeros pasos, la mujer le entregó un paquete: al parecer, era un regalo. Marcus le dio un vistazo a la etiqueta de envío, pero no reconoció la dirección de origen. De igual forma, le agradeció y siguió su camino... A medida que subía las escaleras, recordaba lo tediosa que fue la reinscripción en la universidad; ahora solo tenía ganas de acostarse y dormir. En cuanto llegó a su habitación dejó el paquete en su escritorio, se quitó el saco, se aflojo la corbata y procedió a sentarse en el borde de su cama. Era increíble la atracción que podía sentir hacia su almohada, pero antes debía contestar un par de mensajes de sus padres —quienes se encontraban de viaje por cuestiones laborales—. Antes de escribirles, vio que ambos habían actualizado su foto de perfil; se estaban hospedando en un gran hotel... Espera. Aquello le hizo recordar cierta publicación con la que había interactuado hace unos días. Marcus se salió del chat, entró en su red social y buscó el post exacto: se trataba de una posada con un encanto sin igual. Al ver la ubicación, se levantó para darle un segundo vistazo a la etiqueta de envío y tenía razón: se trataba de un obsequio de parte de aquella posada. El joven universitario —ahora lleno de curiosidad— destapó el paquete que había llegado mediante un servicio de entrega local exprés el interior parecía tenía un sistema térmico especial y vaya sorpresa se llevó al ver que eran unos dumplings, perfectamente sellados y conservados; el simple hecho de verlos le abrió el apetito *



    ‎ — Vaya... Sí que son amistosos en ese lugar, o su marketing está a otro nivel como para permitirse algo así



    ‎ * Marcus no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, pero aun así estaba más que agradecido por el gesto. Con energías renovadas, volvió a su cama y tomó asiento. Con su teléfono se puso a indagar más sobre el lugar y averiguó quién era el encargado. Su mirada se posó nuevamente en los dumplings que humeaban; una media sonrisa se dibujó en su rostro antes de ponerse manos a la obra... *
    ‎ * La Mansión Vanderbilt-Hayess era una maravilla arquitectónica; combinaba la elegancia de lo antiguo con la complejidad de lo moderno. Las grandes puertas del lugar se abrían con una lentitud imponente para una sola persona * ‎ ‎ — Muy buenas, joven Marcus. ¿Cómo estuvo su día hoy? ‎ ‎ ‎ * El ama de llaves recibía al "hijo" varón de la familia con sumo respeto. Marcus asintió en respuesta; le dijo que el día estuvo un poco pesado y, sin profundizar más, se dirigió directo a su habitación. Pero antes de que diera los primeros pasos, la mujer le entregó un paquete: al parecer, era un regalo. Marcus le dio un vistazo a la etiqueta de envío, pero no reconoció la dirección de origen. De igual forma, le agradeció y siguió su camino... A medida que subía las escaleras, recordaba lo tediosa que fue la reinscripción en la universidad; ahora solo tenía ganas de acostarse y dormir. En cuanto llegó a su habitación dejó el paquete en su escritorio, se quitó el saco, se aflojo la corbata y procedió a sentarse en el borde de su cama. Era increíble la atracción que podía sentir hacia su almohada, pero antes debía contestar un par de mensajes de sus padres —quienes se encontraban de viaje por cuestiones laborales—. Antes de escribirles, vio que ambos habían actualizado su foto de perfil; se estaban hospedando en un gran hotel... Espera. Aquello le hizo recordar cierta publicación con la que había interactuado hace unos días. Marcus se salió del chat, entró en su red social y buscó el post exacto: se trataba de una posada con un encanto sin igual. Al ver la ubicación, se levantó para darle un segundo vistazo a la etiqueta de envío y tenía razón: se trataba de un obsequio de parte de aquella posada. El joven universitario —ahora lleno de curiosidad— destapó el paquete que había llegado mediante un servicio de entrega local exprés el interior parecía tenía un sistema térmico especial y vaya sorpresa se llevó al ver que eran unos dumplings, perfectamente sellados y conservados; el simple hecho de verlos le abrió el apetito * ‎ ‎ ‎ — Vaya... Sí que son amistosos en ese lugar, o su marketing está a otro nivel como para permitirse algo así ‎ ‎ ‎ * Marcus no pudo evitar hacer un comentario sarcástico, pero aun así estaba más que agradecido por el gesto. Con energías renovadas, volvió a su cama y tomó asiento. Con su teléfono se puso a indagar más sobre el lugar y averiguó quién era el encargado. Su mirada se posó nuevamente en los dumplings que humeaban; una media sonrisa se dibujó en su rostro antes de ponerse manos a la obra... *
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  • Un grupo de ex compañeros de clase se reunen en la mansión de uno de ellos. Ubicada en una remota isla del Archipiélago de Chiloé.
    La mansión está hecha con arquitectura Alemana de finales del siglo XIX que inspira un aire misterioso.
    ¿Que ocurrirá realmente en su interior?
    Un grupo de ex compañeros de clase se reunen en la mansión de uno de ellos. Ubicada en una remota isla del Archipiélago de Chiloé. La mansión está hecha con arquitectura Alemana de finales del siglo XIX que inspira un aire misterioso. ¿Que ocurrirá realmente en su interior?
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  • Muy misteriosamente -y milagrosamente- había preparado café, y un intento de ensalada que parecía más un collage de verduras sobrevivientes. Sirvió dos tazas humeantes justo antes de convocar a Veyra Leˑron y Kieran a una reunión en la cocina (?)

    —¡Ahem! Atención, por favor —anunció, dando un golpecito a la encimera con una libreta de notas que tenía en su mano— los he convocado hoy a esta... reunión oficial... porque, dado el hecho de que últimamente mi mansión se ha convertido en su residencia no oficial, y hasta tienen habitaciones asignadas... he considerado necesario establecer un sistema de responsabilidades domésticas. Mhm, para mantener el orden... o algo así (?) —intentó sonar seria mientras lo decía, pero estuvo todo el rato intentando contener una sonrisa traviesa
    Muy misteriosamente -y milagrosamente- había preparado café, y un intento de ensalada que parecía más un collage de verduras sobrevivientes. Sirvió dos tazas humeantes justo antes de convocar a [vey.ra] y [forever.tainted] a una reunión en la cocina (?) —¡Ahem! Atención, por favor —anunció, dando un golpecito a la encimera con una libreta de notas que tenía en su mano— los he convocado hoy a esta... reunión oficial... porque, dado el hecho de que últimamente mi mansión se ha convertido en su residencia no oficial, y hasta tienen habitaciones asignadas... he considerado necesario establecer un sistema de responsabilidades domésticas. Mhm, para mantener el orden... o algo así (?) —intentó sonar seria mientras lo decía, pero estuvo todo el rato intentando contener una sonrisa traviesa
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  • La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes.
    Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando.
    Habían pasado semanas.
    Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar.
    Y Alastor odiaba esperar.
    De pronto, la radio chirrió.
    Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión.
    Alastor sonrió lento.

    — Ah… ya estás en casa, querido~

    La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara.
    El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal.
    Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor.
    Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado.

    — La organización rusa ha sido eliminada

    dijo con voz grave

    —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros.

    Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco.

    — Pero… lo que más quería… era volver contigo.

    El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante.
    Sparda avanzó unos pasos.

    — ¿Me esperaste?
    La lluvia golpeaba los vitrales de la mansión como dedos impacientes. Dentro, el aire olía a incienso, electricidad estática y algo más… algo antiguo. Alastor estaba sentado en uno de los sillones del salón principal, la radio encendida en un murmullo de jazz distorsionado. Las sombras se movían a su alrededor como si también estuvieran esperando. Habían pasado semanas. Semanas desde que Sparda partió hacia el este, tras la pista de una organización humana —rusos— que jugaba con reliquias demoníacas que jamás debieron tocar. Y Alastor odiaba esperar. De pronto, la radio chirrió. Un ruido extraño, interferencia… y luego un pulso demoníaco recorrió toda la mansión. Alastor sonrió lento. — Ah… ya estás en casa, querido~ La puerta principal se abrió sin que nadie la tocara. El viento y la lluvia entraron como una ola, apagando varias velas. En el umbral apareció la enorme figura de Sparda, cubierto de heridas, su armadura marcada por balas rúnicas y sangre oscura. Su espada estaba envuelta en sellos rotos, prueba de un combate brutal. Pero sus ojos… solo buscaban una cosa.A Alastor. Cerró la puerta detrás de sí con un golpe pesado. — La organización rusa ha sido eliminada dijo con voz grave —.No volverán a usar artefactos infernales contra nosotros. Dejó la espada apoyada en la pared. Sus hombros, por primera vez en días, cedieron un poco. — Pero… lo que más quería… era volver contigo. El ambiente se volvió más cálido, casi vibrante. Sparda avanzó unos pasos. — ¿Me esperaste?
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  • —Caminaba por la sala de la solitaria mansión, con ayuda del maldito bastón que me condenaba y me recordaba mis límites.—

    …Estos días han sido… mucho más monótonos de lo habitual, ¿Cómo vas tú, papá…?

    —Miré el gran cuadro de Norman, colgado en la pared.—
    —Caminaba por la sala de la solitaria mansión, con ayuda del maldito bastón que me condenaba y me recordaba mis límites.— …Estos días han sido… mucho más monótonos de lo habitual, ¿Cómo vas tú, papá…? —Miré el gran cuadro de Norman, colgado en la pared.—
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    𝐈𝐍𝐒𝐓𝐀𝐆𝐑𝐀𝐌 ⤿ 𝐮𝐩𝐝𝐚𝐭𝐞.
    ↳ @ThePerverseMuse
    ↳ posted on → Seductive Sunday
    ↳ located in → White Tiger Mansion, Seoul.

    Domingo por la mañana.
    Agua templada, silencio controlado y el cuerpo volviendo a su centro.

    No hay mejor forma de empezar el día que recordarle al mundo —y a una misma— que la energía también se entrena.
    Mente despierta. Pulso firme. Deseo en calma.

    La guerra se gana fuera…
    pero el poder se cultiva aquí.

    #SeductiveSunday
    #WhiteTigerMansion
    #MorningRitual
    #StrengthAndDesire
    #ThePerverseMuse
    𝐈𝐍𝐒𝐓𝐀𝐆𝐑𝐀𝐌 ⤿ 𝐮𝐩𝐝𝐚𝐭𝐞. ↳ @ThePerverseMuse ↳ posted on → Seductive Sunday ↳ located in → White Tiger Mansion, Seoul. 🐯 Domingo por la mañana. Agua templada, silencio controlado y el cuerpo volviendo a su centro. No hay mejor forma de empezar el día que recordarle al mundo —y a una misma— que la energía también se entrena. Mente despierta. Pulso firme. Deseo en calma. La guerra se gana fuera… pero el poder se cultiva aquí. 🐯 #SeductiveSunday #WhiteTigerMansion #MorningRitual #StrengthAndDesire #ThePerverseMuse
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  • La mansión estaba vacía, como siempre. Silenciosa. Demasiada silenciosa... Y demasiado aburrida. ¿Que hacía la gente normal a las once -casi doce- de la noche? Dormir, probablemente. Pero para ella, aún era demasiado temprano para ir a dormir.

    ¿Tal vez debería salir a dar algún paseo nocturno? Solía ser su antídoto favorito contra el insomnio y el aburrimiento. Pero allí estaba, con su pijama y un abrigo encima -porque la mansión parecía un congelador por las noches-, y además, aún no se recuperaba del todo de su último bajón de energías. No estaba en su mejor momento.

    Descendió por las escaleras hasta el salón principal, para luego dejarse caer sobre el sofá. ¿Y si hacia alguna llamada? ¿Fastidiar a alguien por puro entretenimiento, tal vez? Chasqueó la lengua, quizás el paseo nocturno era mejor opción. Claro que eso implicaba subir a cambiarse de ropa para no terminar convertiendose en la chica rara que deambula por ahí en pijama. Se puso de pie, lista para ir a cambiarse. Pero antes de que su pie tocara el primer peldaño de la escalera, se detuvo, con la cabeza ladeada. Había creído escuchar algo fuera de casa, ¿Su imaginación?, tal vez no.

    Veyra Leˑron
    La mansión estaba vacía, como siempre. Silenciosa. Demasiada silenciosa... Y demasiado aburrida. ¿Que hacía la gente normal a las once -casi doce- de la noche? Dormir, probablemente. Pero para ella, aún era demasiado temprano para ir a dormir. ¿Tal vez debería salir a dar algún paseo nocturno? Solía ser su antídoto favorito contra el insomnio y el aburrimiento. Pero allí estaba, con su pijama y un abrigo encima -porque la mansión parecía un congelador por las noches-, y además, aún no se recuperaba del todo de su último bajón de energías. No estaba en su mejor momento. Descendió por las escaleras hasta el salón principal, para luego dejarse caer sobre el sofá. ¿Y si hacia alguna llamada? ¿Fastidiar a alguien por puro entretenimiento, tal vez? Chasqueó la lengua, quizás el paseo nocturno era mejor opción. Claro que eso implicaba subir a cambiarse de ropa para no terminar convertiendose en la chica rara que deambula por ahí en pijama. Se puso de pie, lista para ir a cambiarse. Pero antes de que su pie tocara el primer peldaño de la escalera, se detuvo, con la cabeza ladeada. Había creído escuchar algo fuera de casa, ¿Su imaginación?, tal vez no. [vey.ra]
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  • 𝐈𝐍𝐒𝐓𝐀𝐆𝐑𝐀𝐌 ⤿ 𝐮𝐩𝐝𝐚𝐭𝐞
    ↳ @ThePerverseMuse
    ↳ posted on → 03 / 01 / 26
    ↳ located in → Mansión Park, Seúl

    El cuerpo también es un arma.
    Se entrena en silencio, se calibra con disciplina y no conoce excusas.
    Mientras otros celebran la calma, yo preparo resistencia.

    El remo no es cardio.
    Es ritmo, control, respiración bajo presión.
    Exactamente lo que se necesita cuando el mundo decide romperse.

    La bomba no avisa cuando va a estallar.
    Por eso yo tampoco me permito bajar la guardia.

    #ThePerverseMuse #SoominPark #WeaponizedDiscipline
    #FemmeFatale #SilentWar #NoWeakness
    #TrainingDay #Control #ReadyForImpact
    𝐈𝐍𝐒𝐓𝐀𝐆𝐑𝐀𝐌 ⤿ 𝐮𝐩𝐝𝐚𝐭𝐞 ↳ @ThePerverseMuse ↳ posted on → 03 / 01 / 26 ↳ located in → Mansión Park, Seúl El cuerpo también es un arma. Se entrena en silencio, se calibra con disciplina y no conoce excusas. Mientras otros celebran la calma, yo preparo resistencia. El remo no es cardio. Es ritmo, control, respiración bajo presión. Exactamente lo que se necesita cuando el mundo decide romperse. La bomba no avisa cuando va a estallar. Por eso yo tampoco me permito bajar la guardia. #ThePerverseMuse #SoominPark #WeaponizedDiscipline #FemmeFatale #SilentWar #NoWeakness #TrainingDay #Control #ReadyForImpact
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