• 𝑭𝒊𝒓𝒔𝒕 𝒉𝒆𝒓𝒃𝒐𝒍𝒐𝒈𝒚 𝒄𝒍𝒂𝒔𝒔
    Fandom Harry Potter
    Categoría Fantasía
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido.

    El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase.

    Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro.

    Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si.

    ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro.

    Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo.

    En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw.

    El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria.

    Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días.

    Rose M Weasley Granger
    Acordo con Albus separarse cuando terminarán el desayuno. Scorpius le había suplicado a su mejor amigo que le permitiera hacer equipo con Rose en la clase de Herbología y Albus se había negado un par de veces para molestarlo, hasta que al final había accedido. El rubio abrazo fuertemente a su mejor amigo y tras guardar una manzana verde en el bolsillo de la túnica, salió disparado del comedor rumbo a los invernaderos detrás del castillo. Sabía que los Ravenclaw tenían fama de llegar antes para ocupar los mejores lugares, a diferencia de los Slytherin que solían entrar cinco minutos antes de que iniciara la clase. Al llegar, se encontro a los estudiantes de túnica negra y azul haciendo fila en la puerta del invernadero cuatro. Se olfateo disimuladamente antes de acercarse a ellos, temiendo apestar por haber corrido hacia ahí, pero por fortuna olía bien, como a menta y a jabón caro. Rodeó al grupo hasta que encontro a Rose, leyendo algo mientras esperaba a que el profesor Longbottom llegara a abrirles la puerta. Scorpius se paró a su lado, tratando de camuflarse con el resto de estudiantes que hablaban entre si. ──Pssst, psst, Rose. ¡Hola! ¿Quieres ser mi pareja?── Le tocó el hombro para llamar su atención y continuó hablando en voz baja para no avergonzarla con sus compañeros de casa, pero en cuanto se dio cuenta de lo que había preguntado, sintió que se le subía el calor a las mejillas y que le ardían las orejas. ──¡Mi pareja de clase! Quiero decir, pareja en equipo. No pareja real, nunca he tenido pareja real, y... y... Albus dijo que podía hacer equipo contigo, si estas de acuerdo claro. Si se había puesto nervioso por solo preguntarle si podían trabajar juntos, no quería imaginarse lo que sufriría cuando le tocara invitarla a hacer cualquier otra actividad. La excursión a Hogsmade estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y como compartían el gusto por la lectura, había pensado en invitarla a la mansión Malfoy algún fin de semana para que conociera la enorme biblioteca que tenían, pero ahora, dudaba tener el valor para hacerlo. En ese momento, el profesor Longbottom se paró en la entrada del invernadero y le dedico una mirada confusa al verlo allí, más no le dijo nada, en palabras de Neville, Scorpius era la versión bondadosa de Draco a su edad, no era un alumno problemático por lo que no vio necesario apartarlo de los Ravenclaw. El profesor saludó a los primeros alumnos en llegar y les pidió esperar al resto. Neville traía consigo un pequeño cactus gris en una maceta, el tallo estaba cubierto con furúnculos en lugar de espinas. A simple vista se podía identificar como una mimbulus mimbletonia, una planta mágica muy rara originaria de Asiria. Esa sería la lección del día y al rubio no le agrado mucho la idea. Según lo que había leído, la mimbulus mimbletoniatenía tenía un mecanismo de defensa único que al pincharla soltaba una sustancia asquerosa desde los forúnculos en la superficie de la planta, llamada jugo fétido. Un líquido no venenoso, color verde oscuro y con olor a alcantarilla o estiércol podrido, y eso le hizo pensar que ese sería el perfume que usarían varios de sus compañeros si no prestaban atención a la clase; solo esperaba que Albus se lo tomara en serio o de lo contrario, apestaria toda la habitación por días. [twilightelegy93]
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
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    Sofía Callahan

    Edad: 25 años
    Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX)
    Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho.

    ✧ Apariencia

    No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano.
    Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas.

    Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela.

    ✧ Personalidad

    Doméstica sin ser sumisa.
    Reservada sin ser fría.

    Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno.

    Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo:
    — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía.
    — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella.
    — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno.

    Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea.

    A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente.

    ✧ Vida cotidiana

    Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica.

    Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja.

    Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes.

    Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes.

    Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar.

    Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches.

    La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive.

    Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional.

    ✧ Conflictos internos

    Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela.

    Tiene miedo de volverse indiferente.

    A veces confunde soledad con vocación.

    No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente.

    ✧ Creencias

    No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe.
    Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda.
    Cree en la memoria como acto moral.
    Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.


    Sofía Callahan Edad: 25 años Profesión: Historiadora (especializada en archivos civiles y correspondencia privada del siglo XIX) Residencia: Un apartamento modesto en las afueras, a dos horas de la ciudad; suficiente distancia para que el ruido se vuelva recuerdo y el aire tenga la ausencia de orina y gasolina que es tan maravillosa de inspirar desde el pecho. ✧ Apariencia No es llamativa en el sentido inmediato, pueden llegar a encontrarse indicios de dinero generacional, pero meramente es admiración por el estilo pasado y ojo clínico a la hora de ir a mercados de segunda mano. Cabello oscuro que suele recoger con descuido práctico; mechones sueltos que sobreviven al intento de orden y a grandes rasgos no llegan a ser contraproducentes a la hora de enterrar el rostro en un libro. Piel clara que acusa las horas frente a documentos y lámparas amarillas. Ojos que parecen más viejos de lo que deberían, como si hubieran leído demasiado pronto ciertas cosas. Viste prendas sencillas: faldas de tonos apagados, suéteres gruesos, blusas heredadas o encontradas en ventas de garaje. Siempre lleva una cadena fina con un pequeño símbolo religioso, casi escondido bajo la tela. ✧ Personalidad Doméstica sin ser sumisa. Reservada sin ser fría. Sofía tiene una manera suave de habitar el espacio, como si pidiera permiso incluso cuando nadie se lo exige. Habla bajo, pero con precisión. El tipo de conversación que se encuentra en profesores de universidad con tintes de maestra de kinder, reverencia al conocimiento y amor a algo que se le debe la ternura que nunca le fue otorgada. No soporta las afirmaciones vacías ni la grandilocuencia sin sustancia, meses de estar acurrucada entre palabras firmes y transparencia escondida en los lugares que deben ser ganados le dejó una pequeña tara a la hora de enfrentar el baile social moderno. Su delicadeza no es dramática, es mutismo selectivo: — Su mente se pierde felizmente en la espiral descendente de la introspección o la fantasía. — Acuna una tendencia patológica a acumular información de cualquier sea el tipo para acurrucarse en ella. — Su corazón late con más fuerza y calidez cuando se mantiene dentro de su mundo interno. Pero hay algo en ella que no se ha quebrado: una fe pequeña, casi infantil, que no se apoya en dogmas sino en la esperanza obstinada de que la verdad importa, de que la memoria dignifica, de que las cosas pueden repararse aunque nadie lo vea. A veces reza, no siempre por sí misma, y definitivamente nunca al mismo ente. ✧ Vida cotidiana Su apartamento es humilde igual que el resto de los asalariados, aunque profundamente provisto de tonterías, decoraciones, instrumentos del siglo pasado y una vivencia héctica. Una mesa de escritura desplegable edwardiana junto a la ventana donde trabaja. Tazas de porcelana real, distintos dibujos y una miriada de orígenes. Una planta que lucha por sobrevivir al invierno, nadie dijo que las suculentas fueran tan demandantes. Estanterías con libros marcados con notas al margen, rebosantes de marca hojas y con cuadernos junto que detallan la investigación a la que asistieron o las aventuras que llegaron a subsidiar. Una radio antigua que solo sintoniza bien por las noches. La distancia con la ciudad es deliberada. Dos horas de tren o carretera que funcionan como frontera emocional. Allí trabaja, investiga, consulta archivos. Aquí vive. Su realidad culinaria es deplorable, pero sin recaer a la miseria absoluta, comidas congeladas, platillos en contenedores de papel y algunos contenedores de vidrio que su madre insiste en dejarle. Encuentra una calma casi sagrada en doblar la ropa o limpiar los platos con cuidado, uno de los peligros de poseer vajilla de relevancia histórica nula pero amplio significado emocional. ✧ Conflictos internos Se siente atraída por historias trágicas del pasado; hay algo en el sufrimiento antiguo que la consuela. Tiene miedo de volverse indiferente. A veces confunde soledad con vocación. No es ingenua, pero conserva una ternura peligrosa: todavía cree en la bondad inesperada. Todavía se sorprende cuando alguien miente. ✧ Creencias No milita activamente en ninguna institución religiosa, pero guarda fe. Enciende velas pequeñas en fechas que nadie más recuerda. Cree en la memoria como acto moral. Cree que el amor —aunque no haya tenido uno grande todavía— es algo serio, casi sagrado.
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    Datos curiosos del Usser sobre su rol de Lilia parte 2:

    +Cómo ya es más que obvio, Lilia es Gay, en si, no es "No binario" pero soy de las personas que respetan cada quien su Diversidad Sexual,

    en la información se hace saber que Lilia es Bisexual, pero yo lo manejo totalmente Gay, pero tomo varios aspectos del personaje muy firmes, como lo es: "Su libertad de expresión y vestir" "Su propia adoración por su misma lindura" "su extrovertida forma de ser" y lo "Cariñoso, meloso/dulce" lo qué yo aporte en su temperamento es, yo agregue su Violenta forma de ser, al enojarse, y tal vez ser yandere? Quien sabe, el reacciona distinto...
    Datos curiosos del Usser sobre su rol de Lilia parte 2: +Cómo ya es más que obvio, Lilia es Gay, en si, no es "No binario" pero soy de las personas que respetan cada quien su Diversidad Sexual, en la información se hace saber que Lilia es Bisexual, pero yo lo manejo totalmente Gay, pero tomo varios aspectos del personaje muy firmes, como lo es: "Su libertad de expresión y vestir" "Su propia adoración por su misma lindura" "su extrovertida forma de ser" y lo "Cariñoso, meloso/dulce" lo qué yo aporte en su temperamento es, yo agregue su Violenta forma de ser, al enojarse, y tal vez ser yandere? Quien sabe, el reacciona distinto...
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  • **Tengo que ponerme a prueba para los estudiantes. Es muy complejo esto de enseñar magia, siendo algo extraordinario yo puedo hacerla Pero debo aprender controlar lo básico.**
    **Tengo que ponerme a prueba para los estudiantes. Es muy complejo esto de enseñar magia, siendo algo extraordinario yo puedo hacerla Pero debo aprender controlar lo básico.**
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  • ────𝘚𝘢𝘯 𝘝𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵í𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴, 𝘺 𝘲𝘶é 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥í𝘢 𝘤𝘰𝘮ú𝘯 𝘺 𝘵𝘦𝘥𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘨𝘦𝘯𝘪𝘵𝘰𝘳 𝘥𝘰𝘳𝘮𝘪𝘥𝘰. 𝘚é 𝘲𝘶𝘦, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵é𝘴 𝘢𝘭𝘭í 𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰, 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘤𝘢𝘱𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘺 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘢, 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘤𝘩𝘢𝘳𝘮𝘦…

    Se sentó un momento, tomó su copa de vino y la alzó en un brindis imaginario hacia quien yacía bajo ella. Bebió de un solo trago, dejando el cristal vacío como una promesa rota, y volvió a recostarse, exhalando un suspiro largo y pesado.

    ────𝘍𝘶𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘭𝘪𝘨𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘛𝘦 𝘢𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘶 𝘩𝘪𝘫𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘥í𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥𝘪𝘻𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮𝘢𝘯 𝘢 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘫𝘢𝘴… 𝘉𝘪𝘦𝘯. 𝘚𝘪𝘯 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘦𝘮𝘢𝘴𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘦, 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢 𝘮á𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘵𝘶𝘳𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰.

    Tomó la botella y bebió directamente del pico, sin cuidado ni elegancia. Se quitó los zapatos y los dejó caer a un lado. Luego se acomodó sobre el ataúd oculto de su padre, apoyando la espalda contra el hierro que la separaba de él, y se quedó mirando el techo, como si esperara que desde allí descendiera una respuesta que jamás llegaría.
    ────𝘚𝘢𝘯 𝘝𝘢𝘭𝘦𝘯𝘵í𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘷𝘶𝘦𝘭𝘷𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘴𝘶𝘮𝘪𝘴𝘵𝘢𝘴, 𝘺 𝘲𝘶é 𝘮𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘷𝘦𝘴𝘢𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘦 𝘥í𝘢 𝘤𝘰𝘮ú𝘯 𝘺 𝘵𝘦𝘥𝘪𝘰𝘴𝘰 𝘫𝘶𝘯𝘵𝘰 𝘢 𝘮𝘪 𝘱𝘳𝘰𝘨𝘦𝘯𝘪𝘵𝘰𝘳 𝘥𝘰𝘳𝘮𝘪𝘥𝘰. 𝘚é 𝘲𝘶𝘦, 𝘢𝘶𝘯𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘴𝘵é𝘴 𝘢𝘭𝘭í 𝘢𝘣𝘢𝘫𝘰, 𝘥𝘦𝘴𝘤𝘢𝘯𝘴𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘤𝘢𝘱𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘴𝘪𝘭𝘦𝘯𝘤𝘪𝘰 𝘺 𝘮𝘢𝘥𝘦𝘳𝘢, 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘦𝘴𝘤𝘶𝘤𝘩𝘢𝘳𝘮𝘦… Se sentó un momento, tomó su copa de vino y la alzó en un brindis imaginario hacia quien yacía bajo ella. Bebió de un solo trago, dejando el cristal vacío como una promesa rota, y volvió a recostarse, exhalando un suspiro largo y pesado. ────𝘍𝘶𝘪𝘴𝘵𝘦 𝘪𝘯𝘵𝘦𝘭𝘪𝘨𝘦𝘯𝘵𝘦. 𝘛𝘦 𝘢𝘴𝘦𝘨𝘶𝘳𝘢𝘴𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘶 𝘩𝘪𝘫𝘢 𝘯𝘰 𝘴𝘦 𝘪𝘭𝘶𝘴𝘪𝘰𝘯𝘢𝘳𝘢 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘥í𝘢 𝘪𝘯𝘷𝘦𝘯𝘵𝘢𝘥𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶𝘦 𝘭𝘰𝘴 𝘰𝘭𝘷𝘪𝘥𝘢𝘥𝘪𝘻𝘰𝘴 𝘳𝘦𝘤𝘶𝘦𝘳𝘥𝘦𝘯 𝘲𝘶𝘦 𝘢𝘮𝘢𝘯 𝘢 𝘴𝘶𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘦𝘫𝘢𝘴… 𝘉𝘪𝘦𝘯. 𝘚𝘪𝘯 𝘢𝘮𝘰𝘳 𝘺 𝘤𝘰𝘯 𝘥𝘦𝘮𝘢𝘴𝘪𝘢𝘥𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘮𝘱𝘰 𝘭𝘪𝘣𝘳𝘦, 𝘯𝘰 𝘮𝘦 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢 𝘮á𝘴 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘳𝘵𝘶𝘳𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘴𝘶𝘦ñ𝘰 𝘦𝘵𝘦𝘳𝘯𝘰. Tomó la botella y bebió directamente del pico, sin cuidado ni elegancia. Se quitó los zapatos y los dejó caer a un lado. Luego se acomodó sobre el ataúd oculto de su padre, apoyando la espalda contra el hierro que la separaba de él, y se quedó mirando el techo, como si esperara que desde allí descendiera una respuesta que jamás llegaría.
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  • Abrió los ojos aquella mañana de nuevo de un sobresalto; otra vez la pesadilla. Ya se le estaba haciendo algo frecuente sino rutinario pues parecía negarse a dejarla.
    Despeinada, se llevó las manos al rostro dejándose caer de espaldas en la cama con un quejido.
    El sol ya entraba por la ventana, era más tarde de lo que solía levantarse pero de todas formas no le preocupaba. Aquel día no había entrenamiento ¿Por qué? San Valentín.

    Otro quejido se escapó de sus labios en lo que rodaba los ojos pues le parecía ridículo dejar el día libre tan solo por una tonta celebración.
    No pensaba salir de su habitación ese día, era todo demasiado meloso y cursi para su gusto. Así que volteó de lado y se abrazó a la almohada cerrando sus ojos
    Abrió los ojos aquella mañana de nuevo de un sobresalto; otra vez la pesadilla. Ya se le estaba haciendo algo frecuente sino rutinario pues parecía negarse a dejarla. Despeinada, se llevó las manos al rostro dejándose caer de espaldas en la cama con un quejido. El sol ya entraba por la ventana, era más tarde de lo que solía levantarse pero de todas formas no le preocupaba. Aquel día no había entrenamiento ¿Por qué? San Valentín. Otro quejido se escapó de sus labios en lo que rodaba los ojos pues le parecía ridículo dejar el día libre tan solo por una tonta celebración. No pensaba salir de su habitación ese día, era todo demasiado meloso y cursi para su gusto. Así que volteó de lado y se abrazó a la almohada cerrando sus ojos
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  • TARDANZA.
    Las maldiciones son entidades malignas que nacen de las emociones negativas de los humanos, buscando dañar a los mismos para seguirse nutriendo de esos sentimientos negativos. Bajo ese contexto, los hechiceros deben exterminarlas mediante el uso de la energía maldita.
    Era una noche agobiante, las maldiciones estaban absurdamente activas y en concreto, una de aspecto sombrío y grotesco atacaba humanos y hechiceros con una brutalidad sanguinaria, que mala suerte tuviste de topártela de frente... Pero, antes de que pudiera intentar algo, una figura ominosa y de cabello blanco se manifestó... Un hechicera envuelta en viento.
    ──── Perdón por tardar.... Déjame encargarme.... ──── Una voz decidida llenó la calle, mientras la maldición estaba furiosa, pensando en atacar.

    TARDANZA. Las maldiciones son entidades malignas que nacen de las emociones negativas de los humanos, buscando dañar a los mismos para seguirse nutriendo de esos sentimientos negativos. Bajo ese contexto, los hechiceros deben exterminarlas mediante el uso de la energía maldita. Era una noche agobiante, las maldiciones estaban absurdamente activas y en concreto, una de aspecto sombrío y grotesco atacaba humanos y hechiceros con una brutalidad sanguinaria, que mala suerte tuviste de topártela de frente... Pero, antes de que pudiera intentar algo, una figura ominosa y de cabello blanco se manifestó... Un hechicera envuelta en viento. ──── Perdón por tardar.... Déjame encargarme.... ──── Una voz decidida llenó la calle, mientras la maldición estaba furiosa, pensando en atacar.
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  • Que sueño...... lleva dias desde que estoy sola que solo siento mi vida muy rutinaria ,aveces la soledad aburre...

    *añade mientras se estira*
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  • — Me comentaron que pasaré tres meses en cada carrera para ir viendo cuál me agrada, fotografía, administración de empresas, culinaria y repostería, y alguna otra que se me ocurra, me comentaron que me asignarán a alguien como guía y que mi primera clase será la de artes puesto que es algo compleja, que la puedo enlazar con marketing y que hoy hay una fiesta pero no conozco a nadie y me sentiría rara asistiendo, en fin, mañana voy a conocer el campus un poco.
    — Me comentaron que pasaré tres meses en cada carrera para ir viendo cuál me agrada, fotografía, administración de empresas, culinaria y repostería, y alguna otra que se me ocurra, me comentaron que me asignarán a alguien como guía y que mi primera clase será la de artes puesto que es algo compleja, que la puedo enlazar con marketing y que hoy hay una fiesta pero no conozco a nadie y me sentiría rara asistiendo, en fin, mañana voy a conocer el campus un poco.
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  • —De pequeña tuve una amiga imaginaria. Era mi conciencia... una conciencia con inclinaciones delictivas, la verdad. Aún la tengo internalizada, algunos dirían que no ha cambiado mucho (??)
    —De pequeña tuve una amiga imaginaria. Era mi conciencia... una conciencia con inclinaciones delictivas, la verdad. Aún la tengo internalizada, algunos dirían que no ha cambiado mucho (??)
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