• Hoy vivo días diferentes. Días... Admito que felices. Días en los que puedo expresar mejor lo que siento, días en los que puedo amar, días en los que puedo reír con mis amigos. Días en los que puedo pensar en el futuro sin tener que mirar atrás.
    Hoy vivo días diferentes. Días... Admito que felices. Días en los que puedo expresar mejor lo que siento, días en los que puedo amar, días en los que puedo reír con mis amigos. Días en los que puedo pensar en el futuro sin tener que mirar atrás.
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  • — No me rendiré. Lo que siento es real y me aferró a ello tanto como me aferró a ti. No te solterare y ahora todo lo posible para demostrarte que un futuro juntos colmado de momentos felices es lo mejor.
    — No me rendiré. Lo que siento es real y me aferró a ello tanto como me aferró a ti. No te solterare y ahora todo lo posible para demostrarte que un futuro juntos colmado de momentos felices es lo mejor.
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  • Por fin le entregaron las ropas que van a juego con las de su esposa, es un hecho, la boda esta pronto a llegar y con ella su ascenso como un futuro emperador.

    ─ Mientras puedo andar de fuera con mi cola, estaré complacido. ─

    Menea el rabo felih ♥
    Por fin le entregaron las ropas que van a juego con las de su esposa, es un hecho, la boda esta pronto a llegar y con ella su ascenso como un futuro emperador. ─ Mientras puedo andar de fuera con mi cola, estaré complacido. ─ Menea el rabo felih ♥
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Uss: Buenas tardes, el día de hoy solo vengo a dejar algo MUY CLARO futuros amigos, o usuarios qué envíen solicitud, SI TIENE PARTNER, SU PJ TIENE NOVIA, ES CASADO, ESTA EN RELACIÓN O CREE QUE PUEDE METERME A SU MENÚ DE TENER TANTAS VIEJAS QUIERAN, AH NO, MEJOR AHORRENSELO, Yoru no entra en esas, si no les parece, no es mi asunto, así qué quienes me venga a con la idea de esa, NO GRACIAS
    Uss: Buenas tardes, el día de hoy solo vengo a dejar algo MUY CLARO futuros amigos, o usuarios qué envíen solicitud, SI TIENE PARTNER, SU PJ TIENE NOVIA, ES CASADO, ESTA EN RELACIÓN O CREE QUE PUEDE METERME A SU MENÚ DE TENER TANTAS VIEJAS QUIERAN, AH NO, MEJOR AHORRENSELO, Yoru no entra en esas, si no les parece, no es mi asunto, así qué quienes me venga a con la idea de esa, NO GRACIAS :STK-20:
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  • El tintinear de la campanilla anunció el cierre de la tienda por última vez aquella tarde. Carmina giró el letrero hacia el "cerrado" y permaneció unos segundos observando el cristal de la puerta, como si estuviera reuniendo fuerzas antes de marcharse.

    Había sido un día largo.

    Y, sinceramente, ya no estaba segura de cuándo había dejado de serlo.

    Con las manos en los bolsillos de su abrigo, caminó sin rumbo fijo hasta un pequeño parque no muy lejos de allí. El sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados. A esa hora, el lugar estaba tranquilo; apenas algunas personas dispersas aprovechaban los últimos momentos de luz.

    Eligió una banca algo apartada y se dejó caer sobre ella con un suspiro pesado.

    Después de unos instantes, sacó un cigarrillo. Lo encendió con movimientos automáticos, fruto de la costumbre más que del deseo. Observó cómo el humo se elevaba lentamente frente a ella antes de perderse en el aire.

    —Solo necesito resolver una cosa a la vez... una sola cosa. —murmuró para sí.

    Apoyó los codos sobre las rodillas y se pasó una mano por el rostro.

    La tienda.

    Las cuentas.

    Su abuela.

    El futuro.

    Todo parecía mezclarse en una maraña imposible de desenredar.

    Soltó una pequeña risa sin humor.

    —Qué gracioso... Siempre encuentro una solución para los problemas de los demás, pero cuando se trata de los míos no tengo idea de qué hacer. —

    Dio otra calada al cigarrillo.

    Allí podía hablar sola si quería. Nadie la miraría extraño. Y, más importante aún, no tendría que fingir que todo estaba bien para evitar preocupaciones innecesarias.

    —Quizá estoy cansada... —admitió en voz baja, observando el suelo bajo sus pies. — O quizá solo estoy fingiendo demasiado bien que puedo con todo. —

    El viento movió suavemente algunas hojas cercanas.

    Por primera vez en todo el día, el silencio parecía dispuesto a escucharla.
    [dream_silver_wolf_339]
    El tintinear de la campanilla anunció el cierre de la tienda por última vez aquella tarde. Carmina giró el letrero hacia el "cerrado" y permaneció unos segundos observando el cristal de la puerta, como si estuviera reuniendo fuerzas antes de marcharse. Había sido un día largo. Y, sinceramente, ya no estaba segura de cuándo había dejado de serlo. Con las manos en los bolsillos de su abrigo, caminó sin rumbo fijo hasta un pequeño parque no muy lejos de allí. El sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados. A esa hora, el lugar estaba tranquilo; apenas algunas personas dispersas aprovechaban los últimos momentos de luz. Eligió una banca algo apartada y se dejó caer sobre ella con un suspiro pesado. Después de unos instantes, sacó un cigarrillo. Lo encendió con movimientos automáticos, fruto de la costumbre más que del deseo. Observó cómo el humo se elevaba lentamente frente a ella antes de perderse en el aire. —Solo necesito resolver una cosa a la vez... una sola cosa. —murmuró para sí. Apoyó los codos sobre las rodillas y se pasó una mano por el rostro. La tienda. Las cuentas. Su abuela. El futuro. Todo parecía mezclarse en una maraña imposible de desenredar. Soltó una pequeña risa sin humor. —Qué gracioso... Siempre encuentro una solución para los problemas de los demás, pero cuando se trata de los míos no tengo idea de qué hacer. — Dio otra calada al cigarrillo. Allí podía hablar sola si quería. Nadie la miraría extraño. Y, más importante aún, no tendría que fingir que todo estaba bien para evitar preocupaciones innecesarias. —Quizá estoy cansada... —admitió en voz baja, observando el suelo bajo sus pies. — O quizá solo estoy fingiendo demasiado bien que puedo con todo. — El viento movió suavemente algunas hojas cercanas. Por primera vez en todo el día, el silencio parecía dispuesto a escucharla. [dream_silver_wolf_339]
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  • Lo que aprendí en la investigación que hice sobre los viajes a través del tiempo fue que si cambias algo, ya sea del pasado o del futuro, puedes llegar a transformarlo todo de manera radical. Cualquier experiencia, buena o mala, pensamientos y sentimientos pueden borrarse para siempre.
    Lo que aprendí en la investigación que hice sobre los viajes a través del tiempo fue que si cambias algo, ya sea del pasado o del futuro, puedes llegar a transformarlo todo de manera radical. Cualquier experiencia, buena o mala, pensamientos y sentimientos pueden borrarse para siempre.
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  • *Sentada en el piso, solo miraba el cielo desde la ventana del cuarto donde se encontraba, suspira profundamente mientras su mente se va a las aventuras qué había tenido junto a sus amigos del Expreso Astral.

    Eso fue suficiente para hacerla sonreír, supone que va siendo hora de retomar todas esas aventuras y volver a viajar junto con los demás, la verdad extrañaba a todos. *

    Debo ver como contactar con ellos.

    *Se dijo asi misma, acomodado su cabello grisaseo tras su hombro, esta vez se centraria en su deber como anónima del Expreso Astral, su misión principal y la razón por la que abordo el tren, fue tratar de detener la amenaza del Estelaron en cada mundo, al fin y acabo, ella misma lleva un Estelaron en su interior, sabe lo poderoso e inestable que puede llegar a ser, lo vio en Jairo con su invierno eterno, aunque pararon la amenaza, pasara muchos años mas para que Jairo se recupere de ese invierno eterno que lo habia invadido, recordado eso, tal vez podría pasarse a Jairo para visitar a su amigos de Beledog, los extraña y desea ver que tanto han mejorado desde que les ayudaron, obvio no habrá muchos cambios, eso ella lo sabe muy bien.*

    Supongo que.. Sera un capricho mas que nada.

    *Se quedó meditando un poco más, mientas cierra los ojos recordando esa batalla qué fue decisiva para el futuro de Jairo*
    *Sentada en el piso, solo miraba el cielo desde la ventana del cuarto donde se encontraba, suspira profundamente mientras su mente se va a las aventuras qué había tenido junto a sus amigos del Expreso Astral. Eso fue suficiente para hacerla sonreír, supone que va siendo hora de retomar todas esas aventuras y volver a viajar junto con los demás, la verdad extrañaba a todos. * Debo ver como contactar con ellos. *Se dijo asi misma, acomodado su cabello grisaseo tras su hombro, esta vez se centraria en su deber como anónima del Expreso Astral, su misión principal y la razón por la que abordo el tren, fue tratar de detener la amenaza del Estelaron en cada mundo, al fin y acabo, ella misma lleva un Estelaron en su interior, sabe lo poderoso e inestable que puede llegar a ser, lo vio en Jairo con su invierno eterno, aunque pararon la amenaza, pasara muchos años mas para que Jairo se recupere de ese invierno eterno que lo habia invadido, recordado eso, tal vez podría pasarse a Jairo para visitar a su amigos de Beledog, los extraña y desea ver que tanto han mejorado desde que les ayudaron, obvio no habrá muchos cambios, eso ella lo sabe muy bien.* Supongo que.. Sera un capricho mas que nada. *Se quedó meditando un poco más, mientas cierra los ojos recordando esa batalla qué fue decisiva para el futuro de Jairo*
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  • 𝑨 𝒏𝒆𝒘 𝒃𝒆𝒈𝒊𝒏𝒏𝒊𝒏𝒈
    Fandom OC
    Categoría Slice of Life
    Seis meses.
    Había pasado medio año desde... La vez que la vió.
    Y para ser franco consigo mismo, siquiera la había recordado con la frecuencia de su "yo" de hacía años.
    La búsqueda de empleo, las salidas con sus amigos y las actividades con su pareja le habían consumido tiempo suficiente como para no detenerse a pensar en nada más que el presente.

    Pero hoy, en las vías del metro, rumbo su destino recordó la noche dónde se había encontrado con Alex.
    ¿Casualidad o destino? La pregunta que en momentos le hacía sobrepensar en el momento. Distrayendo su mente de la inquietud que tenía ahora.
    Su nuevo reto.
    Un trabajo lejos de casa.

    Con su padre había iniciado pequeños emprendimientos para cubrir sus necesidades, pero sabía que debía aspirar a más.
    Las cosas de la adultez le hacían pensar en su futuro, para su suerte, encontró un departamento que estaba reclutando a personal.

    Al llegar al edificio, se vio rodeado de personas que al igual que él parecían nuevos. Algunos iban nerviosos, otros con la calma de quién ha planeado horas durante el espejo su llegada, y luego estaban personas cómo Haruki, perdidos en sus pensamientos, imaginando cómo será esa nueva etapa, sí serían capaces de dar la talla.

    Eventualmente fueron entrando, guiándose por algunos trabajadores que parecían llevar ahí desde que abrió la sucursal. La sala de espera era grande, con asientos largos y de matices grises adornando las esquinas de plantas en macetas, haciendo una especie de "U" de manera que todos quedaran frente la vista de recepción.

    Su teléfono vibró. Era su pareja, mensajes de ánimo acompañado de fotos de su día.
    Él sonrió, pero de inmediato se presentó un hombre quién se paró en frente de todos; al parecer era encargado del departamento de recursos humanos, anunciando que en breve se haría presente un grupo que los llevaría hasta las oficinas.
    No tuvo ni tiempo de responder el teléfono; lo guardó tan pronto escuchaba pasos acercándose por uno de los pasillos.
    Seis meses. Había pasado medio año desde... La vez que la vió. Y para ser franco consigo mismo, siquiera la había recordado con la frecuencia de su "yo" de hacía años. La búsqueda de empleo, las salidas con sus amigos y las actividades con su pareja le habían consumido tiempo suficiente como para no detenerse a pensar en nada más que el presente. Pero hoy, en las vías del metro, rumbo su destino recordó la noche dónde se había encontrado con Alex. ¿Casualidad o destino? La pregunta que en momentos le hacía sobrepensar en el momento. Distrayendo su mente de la inquietud que tenía ahora. Su nuevo reto. Un trabajo lejos de casa. Con su padre había iniciado pequeños emprendimientos para cubrir sus necesidades, pero sabía que debía aspirar a más. Las cosas de la adultez le hacían pensar en su futuro, para su suerte, encontró un departamento que estaba reclutando a personal. Al llegar al edificio, se vio rodeado de personas que al igual que él parecían nuevos. Algunos iban nerviosos, otros con la calma de quién ha planeado horas durante el espejo su llegada, y luego estaban personas cómo Haruki, perdidos en sus pensamientos, imaginando cómo será esa nueva etapa, sí serían capaces de dar la talla. Eventualmente fueron entrando, guiándose por algunos trabajadores que parecían llevar ahí desde que abrió la sucursal. La sala de espera era grande, con asientos largos y de matices grises adornando las esquinas de plantas en macetas, haciendo una especie de "U" de manera que todos quedaran frente la vista de recepción. Su teléfono vibró. Era su pareja, mensajes de ánimo acompañado de fotos de su día. Él sonrió, pero de inmediato se presentó un hombre quién se paró en frente de todos; al parecer era encargado del departamento de recursos humanos, anunciando que en breve se haría presente un grupo que los llevaría hasta las oficinas. No tuvo ni tiempo de responder el teléfono; lo guardó tan pronto escuchaba pasos acercándose por uno de los pasillos.
    Tipo
    Individual
    Líneas
    Cualquier línea
    Estado
    Disponible
    Me encocora
    Me entristece
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  • Ya le ha "leído el futuro" a todo el mundo en el bunker, así que ha salido y se ha ido al bar de confianza del pueblo esperando que a Juniper Quinn le tocara turno aquella noche y que no la mirara como a una loca por su estupidez de juego.
    Ya le ha "leído el futuro" a todo el mundo en el bunker, así que ha salido y se ha ido al bar de confianza del pueblo esperando que a [N0TJUPITER] le tocara turno aquella noche y que no la mirara como a una loca por su estupidez de juego.
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  • Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero Veyra Leˑron parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas.

    Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca.

    —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente...

    Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida.

    —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?!

    Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??)

    —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk.

    Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito.

    —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo...

    El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
    Genuinamente había querido hablar con ella. Lo había intentado. A pesar de la tormenta carmesí que latía con fuerza dentro de su pecho, amenazando con salir y arrasar con absolutamente todo a su paso; a pesar de la punzante molestia que le carcomía el orgullo, a pesar de que cada acción de la castaña parecía hecha justo y únicamente con la intención de sacarla de quicio. Pero [vey.ra] parecía estar absoluta y peligrosamente fuera de sí. ¿Quizás no lo había intentado lo suficiente? Si, tal vez. Tal vez no las suficientes veces antes de que el descarado discurso de la castaña terminara por colmarle la poquita paciencia que tenía. No las suficientes veces antes de que el cielo de aquel bizarro plano, al que ella misma las había arrastrado para hablar a solas, comenzara a poblarse con asfixiantes y desquiciantes portales dorados que exhibían futuros y realidades alternas. Mantuvo el semblante serio, la mirada fija hacia un costado, ligeramente hacia abajo, mientras escuchaba la voz de la otra arrastrarse mimosamente justo detrás de su nuca. —...Ah, así que eso fue lo que descubriste, ¿no? —un murmullo extrañamente bajo. Giró sobre sus talones después, para encararla de frente, señalando el cielo con el dedo índice— ... vaya, me gustaría saber qué se siente... Alzó la mirada finalmente, observando con sus ojos carmesí todas esas visiones que la perturbaban más de lo que jamás admitiría, encendiendo sus impulsos delictivos con la misma intensidad que esa vocecita chillona e insoportable. (?) Pero no lo demostro. En su lugar, sonrió lento y dejo escapar una risa baja y contenida. —Dimelo, Veyra... ¿Qué se siente descubrir que existen cientos de líneas temporales diferentes donde eres feliz junto a él... —se le acercó, acortando la distancia— ...y que te haya tocado existir JUSTAMENTE EN LA UNICA LINEA DE TODO EL JODIDO UNIVERSO en la que él no te elige, HM?!?! Su sonrisa se extendio y sus ojos brillaron en un carmesí casi incandescente. Ella lo había intentado, ¿no? Había intentado ser la maldita adulta madura en la habitación, Kieran había sido testigo de que lo había intentado, incluso sus portalitos dorados habían sido trstigos. (?) Así que nadie podría culparla... antes de que la castaña pudiera balbucear una sola palabra, rompió a reír. Veyra la había sacado de quicio; no sabía si ese era el retorcido objetivo de su llanto de oro, pero lo había logrado con creces. (??) —¡HAHAAHAH! ¿Agradecerte?!? —exclamó, mostrando los dientes en una mueca algo desquiciada— ¡Ah, de verdad muchas gracias, Vey! Gracias por existir en la única línea espacio-temporal donde el hombre por el que lloras lágrimas doradas te prefiere como un segundo lugar. De verdad, no sé qué habría hecho si no fuera así... Tsk. Giró sobre sus talones abruptamente, dándole la espalda con desdén. Comenzó a caminar en sentido contrario, y a cada paso que sus pies daban contra el suelo de aquel plano, la tierra a ambos costados se iba agrietando, abriendo fisuras que brillaban con un tono carmesí. Los árboles alrededor comenzaron a agitarse de forma errática, azotados por un viento súbito. —¿Que si de verdad te lo propusieras podrías llevártelo lejos y ocultarlo de mí...? ¡Hahaha! . . . Bien, bien. Estaré encantada de verte intentarlo... El aire en el cielo comenzó a ondularse y a distorsionarse de manera violenta. Los portales dorados de Veyra empezaron a retorcerse, sus imágenes fracturándose a medida que otros portales inestables y mucho más caóticos brotaban a diestra y siniestra con la única intención de hacer desaparecer a los primeros. El cielo de aquel lugar se transformó instantáneamente en una batalla donde el carmesí y el dorado de Veyra luchaban por cubrir más extensión como si fueran plagas brillantes. (?)
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