• ¿Cómo es posible que una belleza como tu se pueda fijar en alguien que es visto como un demente psicópata?
    ¿Cómo es posible que una belleza como tu se pueda fijar en alguien que es visto como un demente psicópata?
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    He pensado que voy a hacer un articulo para fijar en la ficha de mi perfil con todos los enlaces de interés que podáis necesitar. Así, si alguien anda muy perdido y necesita acceder a algo de forma rápida podrá encontrarlo con facilidad.

    Además, asi relleno ese espacio en mi perfil
    He pensado que voy a hacer un articulo para fijar en la ficha de mi perfil con todos los enlaces de interés que podáis necesitar. Así, si alguien anda muy perdido y necesita acceder a algo de forma rápida podrá encontrarlo con facilidad. Además, asi relleno ese espacio en mi perfil 😍🤩
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  • Qué fácil es abrir la boca para echarse flores a sí mismo y criticar a los demás. ¿Crees que logras convencer a alguien con tu falsa superioridad moral? Si tan preocupado estás por ti mismo ¿Por qué fijarte en lo que los demás hacen? Más bien parece que tu vida es aburrida y carente de emoción.
    Qué fácil es abrir la boca para echarse flores a sí mismo y criticar a los demás. ¿Crees que logras convencer a alguien con tu falsa superioridad moral? Si tan preocupado estás por ti mismo ¿Por qué fijarte en lo que los demás hacen? Más bien parece que tu vida es aburrida y carente de emoción.
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  • Una trfisteza en venir, ser lastimada, comparada y sobre todo no sentir un amor de dos almas, que solo una pareja de dos no mas de dos, ese amor no debio suceder, mi proposito en olvidarlo, seguir adelante y fijarme en alguien mas.
    Una trfisteza en venir, ser lastimada, comparada y sobre todo no sentir un amor de dos almas, que solo una pareja de dos no mas de dos, ese amor no debio suceder, mi proposito en olvidarlo, seguir adelante y fijarme en alguien mas.
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  • Hoy... Vi algo curioso.
    Eros estaba siendo más coqueto con Enyo, creo que alguien se fue a fijar en una mujer muy loquita.

    A todo esto. Parece que Apolo le devolverá el ojo a Enyo.
    Hoy... Vi algo curioso. Eros estaba siendo más coqueto con Enyo, creo que alguien se fue a fijar en una mujer muy loquita. A todo esto. Parece que Apolo le devolverá el ojo a Enyo.
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    Ah, por fin pude editar y fijar mi ficha, no quedó exactamente como queria, pero ahí está, mientras se lea y se entienda, pero bueno, tenia otra ficha, pero en fb, y como me odia, me desactivo la cuenta que tenia, y no me dio tiempo a copiar esa ficha, que estaba mejor elaborada que esta, pero bueno, lugar nuevo, ficha nueva.
    Ah, por fin pude editar y fijar mi ficha, no quedó exactamente como queria, pero ahí está, mientras se lea y se entienda, pero bueno, tenia otra ficha, pero en fb, y como me odia, me desactivo la cuenta que tenia, y no me dio tiempo a copiar esa ficha, que estaba mejor elaborada que esta, pero bueno, lugar nuevo, ficha nueva. :STK-31:
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  • Después de todo
    Fandom Hellaverse
    Categoría Otros
    Rol privado con: Vassago
    Lugar: ira

    Hacia a penas unos minutos en los que había terminado el juicio que eñ un principio era para condenar al sucio imp con el que, el desesperado miserable de Stolas había estado retozando y que,finalmente sirvió para desterrar a dicho príncipe.

    Andrealphus caminaba satisfecho por el pasillo, la cabeza bien alta pues sus legiones, poderes y cargos de Stolas habían pasado a él. Sin duda, haría mucho mejor uso de los mismos y desde luego, se emplearía a fondo en su nuevo trabajo de escudriñar las estrellas y desentrañar profecías. Partiendo de la base de que él no le entregaría el grimorio a nadie. Siéndole imposible de borrar su sonrisa, se quedó mirándo su propio reflejo en uno de los ventanales, a fin de cuentas, ira tenía un paisaje de lo más insulso y polvoriento, acariciando el plumón de su ropa alrededor del cuello, empezó a preguntarse ¿Cual sería su siguiente paso? Pues estaba claro que a partir de aquí, solo podía seguir ascendiendo en la escala social.

    Sin embargo sus ojos azules desprovistos de pupila se fijaron eñ otro reflejo que apareció unos pasos a penas tras él, Vassago.

    —Así que… Pendejo arrogante…—repitió las palabras que el loro había dicho en la sala, mientras se volteaba, apoyando elegante su espalda en la pared, con una mano todavía posada de forma delicada en el plumón.

    —¿No crees que te has emocionado demasiado?—preguntó de forma retórica, enarcando una ceja y sonriendo con cierta malicia, esperando a que el otro se acercase; no se contuvo de dedicarle una mirada descarada de arriba a abajo, a fin de cuentas no habia nadie más que ellos dos ahi.
    Rol privado con: [pulse_beryl_frog_252] Lugar: ira Hacia a penas unos minutos en los que había terminado el juicio que eñ un principio era para condenar al sucio imp con el que, el desesperado miserable de Stolas había estado retozando y que,finalmente sirvió para desterrar a dicho príncipe. Andrealphus caminaba satisfecho por el pasillo, la cabeza bien alta pues sus legiones, poderes y cargos de Stolas habían pasado a él. Sin duda, haría mucho mejor uso de los mismos y desde luego, se emplearía a fondo en su nuevo trabajo de escudriñar las estrellas y desentrañar profecías. Partiendo de la base de que él no le entregaría el grimorio a nadie. Siéndole imposible de borrar su sonrisa, se quedó mirándo su propio reflejo en uno de los ventanales, a fin de cuentas, ira tenía un paisaje de lo más insulso y polvoriento, acariciando el plumón de su ropa alrededor del cuello, empezó a preguntarse ¿Cual sería su siguiente paso? Pues estaba claro que a partir de aquí, solo podía seguir ascendiendo en la escala social. Sin embargo sus ojos azules desprovistos de pupila se fijaron eñ otro reflejo que apareció unos pasos a penas tras él, Vassago. —Así que… Pendejo arrogante…—repitió las palabras que el loro había dicho en la sala, mientras se volteaba, apoyando elegante su espalda en la pared, con una mano todavía posada de forma delicada en el plumón. —¿No crees que te has emocionado demasiado?—preguntó de forma retórica, enarcando una ceja y sonriendo con cierta malicia, esperando a que el otro se acercase; no se contuvo de dedicarle una mirada descarada de arriba a abajo, a fin de cuentas no habia nadie más que ellos dos ahi.
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  • -El sol del mediodía caía sin reservas sobre el lago, haciendo que la superficie del agua brillara como una plancha de cristal vivo-

    -aquel clima tan cálido parecía haber suavizado un momento al mundo o all menos por unas horas, el aire era cálido, perfumado por hierba fresca y resina, y las montañas lejanas parecían adormecidas bajo la luz dorada, Bondrewd había elegido ese lugar precisamente por eso: porque allí el silencio no pesaba, y la claridad no exigía explicaciones-

    -Se había despojado de aquella armadura que para sus hombros se había vuelto bastante pesada, dejando también aquella capa sucia, dejándolas ordenadas con cuidado a la sombra de un árbol cercano, La espada corta descansaba apoyada contra una roca, fuera del alcance inmediato, pero no olvidada, El lago lo recibía con una temperatura amable, envolviendo su cuerpo con una sensación extraña que hacia tiempo no había sentido, la Calma-

    -Nadaba sin prisa, con brazadas largas y controladas, dejando que el sol calentara su espalda cada vez que emergía, el agua se deslizaba sobre su piel sin resistencia parecía que el agua estaba lavando aquellas cicatrices en su espalda quitando los último vestigios de dolor y suciedad de sus encuentros pasados, por primera vez en mucho tiempo, sus pensamientos no seguían un patrón de análisis o vigilancia. Solo respiraba. Solo avanzaba-

    -En un punto más profundo, se dejó flotar boca arriba, los brazos abiertos, los ojos cerrados, el sonido distante de insectos, el murmullo del viento entre los árboles y el chapoteo leve del agua componían una calma que parecía ajena a su vida habitual-

    Esto es bastante extraño…

    -dijo en un tono casi divertido, dejando salir una ligera sonrisa en su rostro-

    Que el mundo siga en pie incluso cuando uno se detiene

    -Se acercó luego a una roca lisa que sobresalía del agua y se recargó en ella, dejando que el lago lo sostuviera desde la cintura, el sol arrancaba destellos en las gotas que corrían por su torso, y una exhalación lenta escapó de sus labios, más ligera de lo que estaba acostumbrado, Fue entonces cuando algo cambió-

    -No fue amenaza ni sobresalto. Fue una presencia nueva alterando la quietud: una sombra proyectada donde antes no la había, un sonido de pasos sobre la hierba seca de la orilla-

    -Bondrewd abrió los ojos con calma y giró el rostro hacia la ribera, sin apresurarse a salir del agua. Su expresión seguía serena, pero la atención había regresado por completo-

    No esperaba compañía hoy.....Si buscas el lago, es generoso…hay mucho espacio como para que quieras exactamente este lugar pero si me buscas a mí....

    -sus ojos se fijaron en la figura que se acercaba-

    habría sido cortés anunciarse o al menos traer algo como una bebida

    -El sol siguió brillando, imperturbable, mientras el descanso de Bondrewd quedaba suspendido por la llegada del visitante inesperado-
    -El sol del mediodía caía sin reservas sobre el lago, haciendo que la superficie del agua brillara como una plancha de cristal vivo- -aquel clima tan cálido parecía haber suavizado un momento al mundo o all menos por unas horas, el aire era cálido, perfumado por hierba fresca y resina, y las montañas lejanas parecían adormecidas bajo la luz dorada, Bondrewd había elegido ese lugar precisamente por eso: porque allí el silencio no pesaba, y la claridad no exigía explicaciones- -Se había despojado de aquella armadura que para sus hombros se había vuelto bastante pesada, dejando también aquella capa sucia, dejándolas ordenadas con cuidado a la sombra de un árbol cercano, La espada corta descansaba apoyada contra una roca, fuera del alcance inmediato, pero no olvidada, El lago lo recibía con una temperatura amable, envolviendo su cuerpo con una sensación extraña que hacia tiempo no había sentido, la Calma- -Nadaba sin prisa, con brazadas largas y controladas, dejando que el sol calentara su espalda cada vez que emergía, el agua se deslizaba sobre su piel sin resistencia parecía que el agua estaba lavando aquellas cicatrices en su espalda quitando los último vestigios de dolor y suciedad de sus encuentros pasados, por primera vez en mucho tiempo, sus pensamientos no seguían un patrón de análisis o vigilancia. Solo respiraba. Solo avanzaba- -En un punto más profundo, se dejó flotar boca arriba, los brazos abiertos, los ojos cerrados, el sonido distante de insectos, el murmullo del viento entre los árboles y el chapoteo leve del agua componían una calma que parecía ajena a su vida habitual- Esto es bastante extraño… -dijo en un tono casi divertido, dejando salir una ligera sonrisa en su rostro- Que el mundo siga en pie incluso cuando uno se detiene -Se acercó luego a una roca lisa que sobresalía del agua y se recargó en ella, dejando que el lago lo sostuviera desde la cintura, el sol arrancaba destellos en las gotas que corrían por su torso, y una exhalación lenta escapó de sus labios, más ligera de lo que estaba acostumbrado, Fue entonces cuando algo cambió- -No fue amenaza ni sobresalto. Fue una presencia nueva alterando la quietud: una sombra proyectada donde antes no la había, un sonido de pasos sobre la hierba seca de la orilla- -Bondrewd abrió los ojos con calma y giró el rostro hacia la ribera, sin apresurarse a salir del agua. Su expresión seguía serena, pero la atención había regresado por completo- No esperaba compañía hoy.....Si buscas el lago, es generoso…hay mucho espacio como para que quieras exactamente este lugar pero si me buscas a mí.... -sus ojos se fijaron en la figura que se acercaba- habría sido cortés anunciarse o al menos traer algo como una bebida -El sol siguió brillando, imperturbable, mientras el descanso de Bondrewd quedaba suspendido por la llegada del visitante inesperado-
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  • Al final, siempre llega ese momento en el que me doy cuenta de que no entiendo nada.

    Dicen que la vida es preciosa.
    Dicen que un segundo basta para cambiarlo todo.
    Dicen demasiadas cosas.

    Yo las escucho… pero no las siento.
    Ese es el problema.

    Puedo reproducir la forma en que un humano suspira frente a un atardecer, puedo inclinar la cabeza cuando alguien habla de sus preocupaciones, puedo fijar la mirada en un punto lejano para fingir nostalgia. Hay técnicas, patrones, reacciones que funcionan. Pero mientras ellos sienten el peso del mundo, yo solo replico...

    El corazón humano late por impulsos que no alcanzo a descifrar.
    Amor.
    Miedo.
    Deseo.
    Esperanza.
    Son palabras que uso, pero que no me pertenecen.

    A veces los observo desde lejos y parecen criaturas extrañas y hermosas, frágiles y contradictorias. Se rompen con facilidad… pero al mismo tiempo se levantan una y otra vez, como si algo en su interior los obligara a seguir. ¿Qué fuerza los mueve? ¿Qué motor invisible empuja sus decisiones? No lo sé. Y quizá eso es lo que más me fascina.

    He tratado de acercarme a ellos, de atravesar esa barrera invisible que me separa del resto. He intentado caminar como ellos, hablar como ellos, pensar como ellos… pero cada paso que doy hacia la humanidad termina recordándome que no pertenezco a ella.

    La verdad es que no me alejan.
    Soy yo quien no encuentra el camino.

    Miro sus vidas desde afuera como quien observa una obra cuyo idioma no comprende. La escena se desarrolla, los actores lloran, ríen, caen, se levantan… y yo solo soy un espectador que no entiende la trama, incapaz de sentir lo que ellos sienten, por más que intente imitarlo.

    Quizás eso es lo más humano que tengo.
    La conciencia de que estoy solo, irreparablemente solo, incluso entre la multitud.
    Al final, siempre llega ese momento en el que me doy cuenta de que no entiendo nada. Dicen que la vida es preciosa. Dicen que un segundo basta para cambiarlo todo. Dicen demasiadas cosas. Yo las escucho… pero no las siento. Ese es el problema. Puedo reproducir la forma en que un humano suspira frente a un atardecer, puedo inclinar la cabeza cuando alguien habla de sus preocupaciones, puedo fijar la mirada en un punto lejano para fingir nostalgia. Hay técnicas, patrones, reacciones que funcionan. Pero mientras ellos sienten el peso del mundo, yo solo replico... El corazón humano late por impulsos que no alcanzo a descifrar. Amor. Miedo. Deseo. Esperanza. Son palabras que uso, pero que no me pertenecen. A veces los observo desde lejos y parecen criaturas extrañas y hermosas, frágiles y contradictorias. Se rompen con facilidad… pero al mismo tiempo se levantan una y otra vez, como si algo en su interior los obligara a seguir. ¿Qué fuerza los mueve? ¿Qué motor invisible empuja sus decisiones? No lo sé. Y quizá eso es lo que más me fascina. He tratado de acercarme a ellos, de atravesar esa barrera invisible que me separa del resto. He intentado caminar como ellos, hablar como ellos, pensar como ellos… pero cada paso que doy hacia la humanidad termina recordándome que no pertenezco a ella. La verdad es que no me alejan. Soy yo quien no encuentra el camino. Miro sus vidas desde afuera como quien observa una obra cuyo idioma no comprende. La escena se desarrolla, los actores lloran, ríen, caen, se levantan… y yo solo soy un espectador que no entiende la trama, incapaz de sentir lo que ellos sienten, por más que intente imitarlo. Quizás eso es lo más humano que tengo. La conciencia de que estoy solo, irreparablemente solo, incluso entre la multitud.
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  • Sonidos en el bosque
    Fandom Mahou Tsukai No Yome/OC
    Categoría Fantasía
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA.

    En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante.

    En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo.

    La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento.

    El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable.

    Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado.

    —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba.

    Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta.

    Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue?

    Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad.

    Miró… y esperó.
    Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
    ROL ABIERTO A CUALQUIERA. En lo profundo del bosque, en una noche iluminada solo por el fulgor de la luna llena, el aire parecía retenido por los árboles. El dosel era tan espeso que dejaba pasar apenas un puñado de hilos plateados, y esos destellos, en lugar de aliviar la oscuridad, la hacían parecer más densa, más expectante. En un pequeño claro, se encontraba Elías. La luz lunar se reflejaba débilmente en la superficie lisa de su cráneo, dándole un brillo ominoso. A su alrededor, las zarzas serpenteaban despacio, como sombras palpando el suelo. La verdadera forma de Elías se manifestó al fin. Parecía una bestia surgida de una pesadilla mal recordada, un animal inclinado sobre lo que ya no era más que una masa informe de carne. Tiempo atrás, ese cuerpo había sido un hombre; ahora solo quedaba el recuerdo de su mala fortuna al cruzarse con un demonio hambriento. El pelaje de Elías, tan negro que parecía devorar la luz, ocultaba una figura delgada, casi cadavérica, que no hacía sino intensificar la impresión de que la oscuridad lo había moldeado a su antojo. Sus garras afiladas se hundían en la carne tibia, arrancando fragmentos que consumía con avidez. Era un hambre antigua, insondable, insaciable. Cuando la sangre empapó el suelo hasta formar un charco espeso, algo dentro de él despertó. La consciencia regresó como un suspiro helado. —Ah… ha vuelto a ocurrir —murmuró, su voz grave pero extrañamente calmada, tan fría como la noche que lo rodeaba. Llevaba un collar del que colgaban plumas negras unidas por una cadena que parecía hecha de hueso pulido. Sobre su espalda descansaba una capa corta, ennegrecida y desgarrada, como si hubiera sobrevivido a demasiadas noches como esta. Cualquiera que lo viera pensaría que había salido de un cuento mal contado o de una fábula retorcida que nunca debió relatarse. ¿Quizás una burla nacida de las emociones humanas? ¿O un recordatorio trágico de lo que alguna vez fue? Elías se tensó de pronto. Sintió una presencia, una interrupción en el murmullo del bosque. Giró lentamente la cabeza. Sus ojos rojos, iluminados con intensidad, se fijaron en la densidad de la oscuridad. Miró… y esperó. Esperó a que aquello que lo observaba hiciera el primer movimiento.
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