• Theo, por qué demonios Elian dice que tendré un hijo contigo? y no lo dijo como algo hipotético, lo dijo como si fueras a dar a luz mañana, por qué no me dijiste? , voy a tu casa.

    Theo Bennet
    📩 Theo, por qué demonios Elian dice que tendré un hijo contigo? y no lo dijo como algo hipotético, lo dijo como si fueras a dar a luz mañana, por qué no me dijiste? , voy a tu casa. [haze_olive_buffalo_621]
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  • Exposición
    Fandom Crossover
    Categoría Acción
    Hace unos días, Laplus se sorprendió a Raora yendo a la Base de Justice, su motivo era hacer uso de sus ojos para mandar un mensajes a los Dioses, sin embargo, Raora se resistió y en el transcurso pidió refuerzos, Laplus primero fué sorprendida por una joven de nombre Shane Miller, que tiene los poderes de una Diosa, conocida cómo "La Diosa Escarlata", al cabo de unos segundos una de las ayudantes de Laplus, Catra, combatió con Raora y Gigi, Laplus por su lado, fué descolocada del eje de su objetivo debido a la interrupción de un Demonio llamado "Deimos" el cuál le ha hecho perder el tiempo y por consecuencia Catra al estar sola contra Raora, Gigi y Shane, fué fácilmente derrotada y capturada.
    Kurumi Tokisaki, se ofreció rescatar a Catra, no se sabe porqué motivo se ofreció a ayudar, el caso es que Laplus no desaprovechó la oportunidad y la mandó, Kurumi logra sacar a Catra, pero lamentablemente, Raora, Gigi, Shane y también Cecilia, seguirían el rastro de ellas mediante un dispositivo de localización que tiene Gigi.
    La noche se prepara para recibir, quizás uno de los duelos más emblemáticos que hay, o tal vez, haya alguna forma de negociar y evitar un conflicto entre dos bandos que parecían tener el mismo objetivo, pero las diferencias, y los medios son lo que se cuestionan en estos momentos, este enfrentamiento servirá para saber qué postura es la más adecuada.


    Orden de turnos:
    Kurumi Tokisaki
    Daki
    Cecilia Immergreen
    Catra
    Laplus Darkness
    Gigi Murin
    Raora Panthera
    Shane Miller

    Hace unos días, Laplus se sorprendió a Raora yendo a la Base de Justice, su motivo era hacer uso de sus ojos para mandar un mensajes a los Dioses, sin embargo, Raora se resistió y en el transcurso pidió refuerzos, Laplus primero fué sorprendida por una joven de nombre Shane Miller, que tiene los poderes de una Diosa, conocida cómo "La Diosa Escarlata", al cabo de unos segundos una de las ayudantes de Laplus, Catra, combatió con Raora y Gigi, Laplus por su lado, fué descolocada del eje de su objetivo debido a la interrupción de un Demonio llamado "Deimos" el cuál le ha hecho perder el tiempo y por consecuencia Catra al estar sola contra Raora, Gigi y Shane, fué fácilmente derrotada y capturada. Kurumi Tokisaki, se ofreció rescatar a Catra, no se sabe porqué motivo se ofreció a ayudar, el caso es que Laplus no desaprovechó la oportunidad y la mandó, Kurumi logra sacar a Catra, pero lamentablemente, Raora, Gigi, Shane y también Cecilia, seguirían el rastro de ellas mediante un dispositivo de localización que tiene Gigi. La noche se prepara para recibir, quizás uno de los duelos más emblemáticos que hay, o tal vez, haya alguna forma de negociar y evitar un conflicto entre dos bandos que parecían tener el mismo objetivo, pero las diferencias, y los medios son lo que se cuestionan en estos momentos, este enfrentamiento servirá para saber qué postura es la más adecuada. Orden de turnos: [Kurumi_Tokisaki] Daki [ember_amethyst_octopus_437] [human_cat] [glow_lavender_mouse_820] [Gigi_Slasher] [nebula_violet_wolf_765] [ShaneMiller2000]
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    Grupal
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  • El demonio tiene su propia voluntad y carácter jajaja
    El demonio tiene su propia voluntad y carácter jajaja
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  • Cacería del lyche: Capítulo final "LA BATALLA DE EBERRON" OESTE DEL PLANO
    Fandom Original.
    Categoría Acción
    El "TEAM DARKS" se aventura a explorar el sector oeste del plano de Eberron. ¿Que peligros les esperan en este plano tan hostil?.

    Orden de turno: Drizz Whirlpool Judith Thompson Tina Demon Dragon Hiro Unknown. Alhoon puede intervenir en cualquier momento con un turno de rol para desafiarles.
    El "TEAM DARKS" se aventura a explorar el sector oeste del plano de Eberron. ¿Que peligros les esperan en este plano tan hostil?. Orden de turno: Drizz Whirlpool Judith Thompson Tina Demon Dragon Hiro Unknown. Alhoon puede intervenir en cualquier momento con un turno de rol para desafiarles.
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    Individual
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  • El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante.

    Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho.

    —Qué criaturas tan hermosas...

    Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto.

    La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente.

    —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido.

    Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie.

    Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad.

    Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares.

    —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta.

    Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos.

    —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes.

    Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
    El enorme aviario se extendía frente a mí como una pequeña porción de naturaleza encapsulada. La luz atravesaba los paneles de cristal, bañando las ramas y los nidos artificiales con tonos dorados. Por una vez, el bullicio del mundo humano parecía distante. Mis ojos recorrieron cada rincón con evidente fascinación. Había observado estrellas naciendo y muriendo, contemplado secretos cósmicos imposibles para los mortales, y aun así... aquellas aves conseguían despertar una extraña calidez en mi pecho. —Qué criaturas tan hermosas... Extendí una mano hacia una lechuza posada cerca. No intenté tocarla; simplemente permanecí inmóvil, permitiéndole decidir si deseaba acercarse. Después de todo, los búhos siempre habían sido seres dignos de respeto. La pequeña inclinó la cabeza, observándome con curiosidad. No pude evitar reír suavemente. —Sí, lo sé. Yo también soy un búho... bueno, algo parecido. Varias aves revoloteaban entre las ramas. Algunas emitían cantos suaves mientras otras permanecían vigilantes, observándolo todo con aquellos ojos redondos y atentos que tanto me recordaban a mi propia especie. Me acomodé sobre un banco de madera cercano, cruzando las piernas con elegancia. Una de las aves descendió hasta el respaldo y se posó detrás de mí. Otra se aventuró sobre mi hombro, acomodando sus plumas con total tranquilidad. Mi sonrisa se volvió genuina, libre de protocolos reales, intrigas demoníacas o preocupaciones familiares. —¿Saben? A veces los mortales creen que la sabiduría proviene de los libros o de las estrellas. Pero creo que ustedes entienden algo mucho más simple... disfrutar de la calma cuando esta se presenta. Levanté la vista hacia el techo del aviario, donde algunas aves cruzaban el aire en amplios círculos. —Quizás por eso siempre he sentido tanta afinidad con ustedes. Por un momento permanecí en silencio, escuchando únicamente el batir de alas y los suaves cantos que llenaban el recinto. Era una paz poco común para alguien como yo, y precisamente por eso resultaba tan valiosa.
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
    Esto se ha publicado como Out Of Character.
    Tenlo en cuenta al responder.
    *Últimamente, Elina a estado teniendo encuentro con varios de sus familiares, resulta ser que es hija de Akane Qᵘᵉᵉⁿ Ishtar, lo que explica el poder demoníaco que desprende cuando libera su forma de dragón. Aún el destino no las a puesto frente a frente, sin embargo, el tiempo está preparando el tablero para que esto suceda tarde o temprano*
    *Últimamente, Elina a estado teniendo encuentro con varios de sus familiares, resulta ser que es hija de [akane_qi], lo que explica el poder demoníaco que desprende cuando libera su forma de dragón. Aún el destino no las a puesto frente a frente, sin embargo, el tiempo está preparando el tablero para que esto suceda tarde o temprano*
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  • [El general se encontraba ahora en el antiguo coliseo donde entrenaría con muchos demonios para perfeccionar su estilo de artes marciales]

    •este solo mantuvo la calma y espero que ellos decidieran atacarlo primero, cuando uno de ellos se lanzó a atacar por detrás el general se volteo con rapidez y con la palma de su mano derecha desvío el golpe enemigo para después usar su palma izquierda para atacar el vientre del demonio provocando una onda de choque que lo lanzó con fuerza sobre otros demonios. Después de eso el general sintió la siguiente presencia y estiró la palma de su mano izquierda hacia el costado para detener un golpe que se acercaba y al atrapar el golpe este llevaría su mano derecha hacia la camiseta de aquel demonio para sujetarlo con fuerza antes de arrojarlo por los aires y que cayera sobre las gradas•

    Demonio 3: nisiquiera alcanzamos a tocarlo ¿Cómo sabe la dirección por la que atacamos?

    Demonios 4: no preguntes y sigan.. si nos detenemos ahora nos va a asesinar.

    •otro demonio atacó al general pero este esquivo sin problema el ataque para estirar su mano y agarrarlo de uno de sus cuerpos, lo jalaria hacia delante provocando que el rostro de aquel demonio recibiera el puñetazo de otro demonio que se aproximaba•

    [El combate duro unos cuantos minutos hasta que finalmente no quedo ni un demonio en pie a excepción del general quien salió victorioso y sin heridas]
    [El general se encontraba ahora en el antiguo coliseo donde entrenaría con muchos demonios para perfeccionar su estilo de artes marciales] •este solo mantuvo la calma y espero que ellos decidieran atacarlo primero, cuando uno de ellos se lanzó a atacar por detrás el general se volteo con rapidez y con la palma de su mano derecha desvío el golpe enemigo para después usar su palma izquierda para atacar el vientre del demonio provocando una onda de choque que lo lanzó con fuerza sobre otros demonios. Después de eso el general sintió la siguiente presencia y estiró la palma de su mano izquierda hacia el costado para detener un golpe que se acercaba y al atrapar el golpe este llevaría su mano derecha hacia la camiseta de aquel demonio para sujetarlo con fuerza antes de arrojarlo por los aires y que cayera sobre las gradas• Demonio 3: nisiquiera alcanzamos a tocarlo ¿Cómo sabe la dirección por la que atacamos? Demonios 4: no preguntes y sigan.. si nos detenemos ahora nos va a asesinar. •otro demonio atacó al general pero este esquivo sin problema el ataque para estirar su mano y agarrarlo de uno de sus cuerpos, lo jalaria hacia delante provocando que el rostro de aquel demonio recibiera el puñetazo de otro demonio que se aproximaba• [El combate duro unos cuantos minutos hasta que finalmente no quedo ni un demonio en pie a excepción del general quien salió victorioso y sin heridas]
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  • [El general se encontraba dentro de Umbra, un gimnasio conocido en el inframundo por todos los habitantes, este gimnasio podía ofrecer un gran desarrollo físico pero el esfuerzo necesario para lograrlo se sentía similar a una tortura]

    •el general visito el gimnasio para cumplir su rutina de cada día, al entrar vio a los demonios inferiores que con mucha dificultad apenas podían levantar las pesas de 20 mil kilos•

    Tch.. y pensar que la mayoría de los presentes aquí se postulan para ser parte de mí ejército. ¡Háganse a un lado!

    •los demonios en aquella zona se apartaron para darle paso al general que se colocaría detras de la barra con 20 mil kilos en cada lado, y sin hacer mucho esfuerzo este la levanto en el aire mientras observaba a los demonios a su alrededor•

    Si desean ser de utilidad en mí ejército más les vale esforzarse 10 mil veces más que esto gusanos. ¡No aceptaré a un montón de debiluchos!
    [El general se encontraba dentro de Umbra, un gimnasio conocido en el inframundo por todos los habitantes, este gimnasio podía ofrecer un gran desarrollo físico pero el esfuerzo necesario para lograrlo se sentía similar a una tortura] •el general visito el gimnasio para cumplir su rutina de cada día, al entrar vio a los demonios inferiores que con mucha dificultad apenas podían levantar las pesas de 20 mil kilos• Tch.. y pensar que la mayoría de los presentes aquí se postulan para ser parte de mí ejército. ¡Háganse a un lado! •los demonios en aquella zona se apartaron para darle paso al general que se colocaría detras de la barra con 20 mil kilos en cada lado, y sin hacer mucho esfuerzo este la levanto en el aire mientras observaba a los demonios a su alrededor• Si desean ser de utilidad en mí ejército más les vale esforzarse 10 mil veces más que esto gusanos. ¡No aceptaré a un montón de debiluchos!
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  • Dos hombres transitaban con parsimonia por la avenida, enfrascados en una conversación trivial.

    ○¿Te has enterado?

    □¿De qué?

    Replicó el otro.

    El primero se detuvo al ver el semáforo en rojo y, tras cerciorarse de que nadie prestaba atención, respondió:

    ○Boris Madai fue depuesto y enviado a la misma penitenciaría que Howlett.

    Su compañero soltó una carcajada incrédula.

    □¿Me estás tomando el pelo? ¡Eso es magnífico!

    La risa le arrancó una diminuta lágrima que limpió de su ojo de cristal.

    □Ese malnacido por fin conoció el infortunio. En fin... ¿debemos eliminarlo?

    ○En absoluto

    Respondió el primero.

    ○¿Quién crees que somos? No ejecutamos a los nuestros salvo que incurran en traición.

    El semáforo cambió a verde y ambos reanudaron la marcha con absoluta tranquilidad.

    □Lo sé, lo sé...

    Musitó el segundo.

    □Entonces, ¿quién se hará cargo del pendrive? Y ya que estamos, ¿quién demonios nos está saboteando?

    Al llegar a la esquina adquirieron un par de refrescos y un hot dog. Mientras pagaba, el primero respondió:

    ○Humphrey Moriarty se encargará del asunto. Parece que pretende subsanar su cagada.

    El otro dio un largo trago a su bebida antes de contestar.

    □¿Ese depravado? Por favor... No quisiera ser el pobre infeliz que se cruce en su camino. Si nuestra "empresa"...

    Hizo un gesto de comillas con los dedos al pronunciar aquella palabra.

    □...quedara expuesta públicamente, saldríamos muy mal parados. Eso es lo que los ignorantes creen que somos.

    Pagó la comida y continuaron avanzando entre la multitud.

    ○Ya ves, viejo.

    □Ya ves...

    Ambos cultistas se alejaron sin llamar la atención. A simple vista parecían ciudadanos corrientes, hombres comunes inmersos en la rutina diaria. Y precisamente ahí residía la verdadera fortaleza del culto: sus miembros podían ser cualquiera. Tu padre, tu vecino o incluso un desconocido que cruzara la calle junto a ti. Bajo la apariencia de vidas ordinarias ocultaban una vasta red de influencias que se extendía desde los rincones más humildes hasta las más altas esferas. Aquella discreción garantizaba el éxito de sus designios y volvía casi imposible medir la magnitud de su alcance.
    Dos hombres transitaban con parsimonia por la avenida, enfrascados en una conversación trivial. ○¿Te has enterado? □¿De qué? Replicó el otro. El primero se detuvo al ver el semáforo en rojo y, tras cerciorarse de que nadie prestaba atención, respondió: ○Boris Madai fue depuesto y enviado a la misma penitenciaría que Howlett. Su compañero soltó una carcajada incrédula. □¿Me estás tomando el pelo? ¡Eso es magnífico! La risa le arrancó una diminuta lágrima que limpió de su ojo de cristal. □Ese malnacido por fin conoció el infortunio. En fin... ¿debemos eliminarlo? ○En absoluto Respondió el primero. ○¿Quién crees que somos? No ejecutamos a los nuestros salvo que incurran en traición. El semáforo cambió a verde y ambos reanudaron la marcha con absoluta tranquilidad. □Lo sé, lo sé... Musitó el segundo. □Entonces, ¿quién se hará cargo del pendrive? Y ya que estamos, ¿quién demonios nos está saboteando? Al llegar a la esquina adquirieron un par de refrescos y un hot dog. Mientras pagaba, el primero respondió: ○Humphrey Moriarty se encargará del asunto. Parece que pretende subsanar su cagada. El otro dio un largo trago a su bebida antes de contestar. □¿Ese depravado? Por favor... No quisiera ser el pobre infeliz que se cruce en su camino. Si nuestra "empresa"... Hizo un gesto de comillas con los dedos al pronunciar aquella palabra. □...quedara expuesta públicamente, saldríamos muy mal parados. Eso es lo que los ignorantes creen que somos. Pagó la comida y continuaron avanzando entre la multitud. ○Ya ves, viejo. □Ya ves... Ambos cultistas se alejaron sin llamar la atención. A simple vista parecían ciudadanos corrientes, hombres comunes inmersos en la rutina diaria. Y precisamente ahí residía la verdadera fortaleza del culto: sus miembros podían ser cualquiera. Tu padre, tu vecino o incluso un desconocido que cruzara la calle junto a ti. Bajo la apariencia de vidas ordinarias ocultaban una vasta red de influencias que se extendía desde los rincones más humildes hasta las más altas esferas. Aquella discreción garantizaba el éxito de sus designios y volvía casi imposible medir la magnitud de su alcance.
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  • 𝐶𝑟𝑜́𝑛𝑖𝑐𝑎 𝑑𝑒 𝑆𝑖𝑒𝑔𝑚𝑒𝑦𝑒𝑟 — 𝑆𝑎𝑛𝑔𝑟𝑒 𝑁𝑒𝑔𝑟𝑎
    Fandom OC
    Categoría Fantasía
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante.

    En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro.

    Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas.

    Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos.

    Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe.

    Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie.
    Hasta que me rodearon por completo.
    Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro.
    Todo se volvió negro dentro del acero.

    Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío.

    Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural.

    — Un monstruo... — Susurró uno.

    Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose.
    Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza.

    En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
    Estaba sentado sobre una roca helada, con la capa pesada de nieve y mi espada descansando sobre las rodillas, contemplaba a lo lejos aquel gran bastión. Sus torres se alzaban imponentes entre la ventisca, envueltas en un halo de misterio. Valdrakkar. Calculé que aún me faltaban tres días de marcha dura para llegar, cruzar el barranco helado, atravesar los bosques densos y subir la última cordillera. Tres días de frío que cala hasta los huesos, incluso para alguien como yo. El viento aullaba, la nieve caía sin descanso, y yo solo pensaba en el camino que tenía por delante. En ese preciso momento, mientras yo observaba el castillo con serenidad, sin sospechar nada, dentro de sus muros ya había comenzado el infierno. Una orden de asesinos se había infiltrado como sombras silenciosas. Dagas envenenadas, pasos que no hacían ruido sobre la nieve de los tejados. Guardias caían uno tras otro, nobles eran degollados en sus salones, y la traición se extendía como una plaga por los pasillos de Valdrakkar. El reino que desde lejos parecía un refugio de paz ya sangraba por dentro. Yo no lo sabía, simplemente me levanté, me ajusté el yelmo y continué mi camino con pasos firmes, dejando huellas profundas en la nieve, ajeno todavía al caos que me esperaba al final de esas tres jornadas. Cuando crucé las puertas de Valdrakkar, el castillo ya era un matadero. El olor a sangre caliente mezclada con nieve me golpeó como un puñetazo. Apenas había dado unos pasos cuando las sombras se movieron. Eran muchos. Demasiados. Al menos una docena de aquellos asesinos se lanzaron sobre mí desde los balcones, los pasillos y las vigas del techo. Vestían negro absoluto, máscaras lisas sin ojos. Sus dagas envenenadas buscaban las juntas de mi armadura. Desenvainé mi espada, con un movimiento corté el aire con un rugido metálico. Partí a dos de un solo tajo, el impacto resonando en las placas de mi peto. Giré, y mi codo blindado aplastó el cráneo de otro contra una columna. La nieve y la sangre salpicaban mi yelmo mientras avanzaba, es una de las razones por las que llevo armadura, menos posibilidades de quedar incapacitado de golpe. Aun así eran demasiados. Sus golpes llovían sobre mí, dagas resbalando contra el acero, pero algunas encontraron las uniones. Una se hundió bajo la axila, otra atravesó la juntura del muslo, y varias más perforaron la espalda donde las placas se unían. Sentí el veneno entrar como fuego líquido que quemaba a través de la carne bajo el metal. Aun así seguí luchando. Maté tantos que el salón principal era un matadero de sombras y acero. Mi armadura resonaba con cada impacto, abollada y rayada, pero yo seguía en pie. Hasta que me rodearon por completo. Un golpe de maza en la parte trasera del yelmo me hizo caer de rodillas con un estruendo metálico. Luego vinieron las dagas: una docena perforando las juntas, clavándose profundo. El líder de los asesinos hundió su hoja larga directamente a través de la visera de mi yelmo, atravesándome el ojo y el cerebro. Todo se volvió negro dentro del acero. Tras unos minutos mi cuerpo inmortal se rebeló. Dentro de la armadura, el infierno comenzó. El veneno ardía como ácido fundido, quemando venas y órganos, mientras la regeneración luchaba contra él. Se podía oír desde fuera, el crujido grotesco de huesos recomponiéndose, la carne retorciéndose y burbujeando bajo las placas, expulsando chorros de sangre ennegrecida y veneno por las juntas del yelmo y los guanteletes. Mi espalda se arqueaba violentamente dentro del peto, haciendo que la armadura entera se sacudiera y crujiera como si un demonio estuviera naciendo dentro de ella. Trozos de carne muerta y venenosa salían expulsados por las aberturas del yelmo, humeando en el aire frío. Los asesinos que aún quedaban retrocedieron aterrorizados al ver cómo la figura blindada se levantaba sola, tambaleante, con líquido negro chorreando por todas las ranuras de la armadura. El yelmo, abollado y perforado, se giró hacia ellos con un movimiento lento y antinatural. — Un monstruo... — Susurró uno. Mi espada volvió a alzarse, aún empuñada por una mano que se regeneraba dentro del guantelete. Maté a los últimos en un frenesí brutal y lento, cada golpe acompañado del sonido metálico de mi armadura y los sonidos húmedos y grotescos de mi carne reconstruyéndose. Cuando todo terminó, me derrumbé contra una pared, la armadura abollada y chorreando sangre y veneno. Respiraba con dificultad dentro del yelmo, el dolor aún recorriéndome como llamas eternas. La hija del señor y los pocos supervivientes me observaban entre horror y esperanza. En cuanto pude levantarme nuevamente me marche de allí, siempre odie esa mirada de agradecimiento falsa, ya habían reportado el incidente a la Orden. No tardarían en llegar a intentar terminar lo que alguna vez comenzaron.
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    Individual
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    Terminado
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