• El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso.

    Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido.

    Y allí está ella.

    Hope Mikaelson está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño.

    El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella.
    Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa.

    —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios.

    Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar.

    No hay tiempo para hablar.

    No hay tiempo para promesas.

    Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida.

    Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro.
    Hope se estaba apagando.
    Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible.

    El Winchester la llama por su nombre una y otra vez.
    No obtiene respuesta.
    La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos.

    —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota.

    Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él.
    No cae al suelo.
    Se eleva.

    El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella.

    Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe.
    Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío.
    El viento se ha llevado el último rastro.
    Y el mundo queda en silencio.

    Dean no grita, no llora, no lucha.
    No puede.
    El sonido se queda atrapado en su pecho.

    Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado.

    —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia.

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·

    Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso.

    —Hope…

    No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva.
    Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya.

    Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto:

    Si Hope muere, no quedará nada que salvar.
    Ni siquiera un cuerpo que abrazar.

    Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
    El sueño llega como llegan las tragedias: sin aviso. Dean está caminando por un lugar que no reconoce. No es el búnker, no es una carretera, no es ninguna ciudad que haya visitado antes. Es un espacio vacío, ni hay cielo, ni suelo, solo una extensión oscura donde todo parece detenido. Y allí está ella. [thetribrid] está de pie, tan solo a unos pocos metros de él. No se mueve. No va hacia él a pesar de que sabe que le ha escuchado mucho antes de verlo. No sonríe. Su cuerpo parece frágil, extraño. El cazador siente el miedo atenazando su pecho antes de saber el porque, y sin buscar explicaciones, corre hacia ella. Cuando la alcanza, Hope ya se está desplomando. Él la atrapa antes de que caiga al suelo, envolviéndola con los brazos como si así pudiera protegerla de lo que fuera que le estaba pasando. Su cuerpo no responde. Está demasiado quieta. Demasiado silenciosa. —Hope… —susurra, pero su voz apenas si consigue salir de sus labios. Ella lo mira con sus enormes ojos llenos de algo que no es miedo ni dolor, sino una calma terrible, mezclada con una profunda pena, como si ya supiera lo que va a pasar. No hay tiempo para hablar. No hay tiempo para promesas. Dean intenta sostenerla con más fuerza, como si apretarla contra su pecho pudiera evitar que la apartaran de su lado. Pero algo en ella está cambiando. Lo siente primero en la piel: pierde temperatura, pierde color, pierde vida. Como si el tiempo la estuviera consumiendo desde dentro. Hope se estaba apagando. Su cuerpo comienza a volverse rígido, seco, como una estatua que envejece en segundos. La calidez que siempre la rodeaba desaparece. La magia que solía vibrar bajo su piel ya no está. Solo queda un vacío imposible. El Winchester la llama por su nombre una y otra vez. No obtiene respuesta. La sostiene mientras su cuerpo empieza a quebrarse, mientras pequeñas grietas comienzan a recorrer su rostro, su cuello, sus manos. —No… no… no… —murmura Dean, con la voz rota. Hope Mikaelson poco a poco se va convirtiendo en polvo, frente a él. No cae al suelo. Se eleva. El viento aparece de la nada, llevándose fragmentos de Hope como si nunca hubiera sido real. Dean intenta atraparla, cerrar las manos, impedir que se vaya, pero sus manos se cierran entorno a la nada. Cada segundo hay menos de ella. Dean cae de rodillas abrazando un cuerpo que ya no existe. Donde estaba Hope, solo queda espacio vacío. El viento se ha llevado el último rastro. Y el mundo queda en silencio. Dean no grita, no llora, no lucha. No puede. El sonido se queda atrapado en su pecho. Sus manos tiemblan mientras intenta comprender cómo alguien tan real puede desaparecer sin dejar ni un cuerpo que llorar. No hay despedida. Solo polvo que se pierde en el aire como si jamás hubiera importado. —No tuve tiempo… —susurra al vacío. De nuevo aquel miedo absoluto, no a la muerte, no a la propia al menos, si no a la ausencia. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ·  ·  ·  ·  ·  ·  ·  · ·  ·  ·  ·  ·  ·  · Despierta de golpe en el búnker, con el corazón desbocado y las manos cerradas como si aún estuviera sujetando cenizas. Las lagrimas le rompen la voz y su nombre sale de su boca sin permiso. —Hope… No está a su lado, colchón a su derecha está vacío. Se levanta, camina por los pasillos sin pensar, guiado solo por el pánico. La encuentra dormida, en su batcueva, respirando con tranquilidad, envuelta en una manta, viva. Dean se detiene en la puerta, no se acerca, la observa como si pudiera desvanecerse en cualquier momento, tratando de dejar atrás los últimos resquicios de una pesadilla que ojalá pudiera decir que no conocía ya. Una pesadilla que deja una certeza que lo persigue incluso despierto: Si Hope muere, no quedará nada que salvar. Ni siquiera un cuerpo que abrazar. Y ese es el tipo de pérdida al que Dean Winchester sabe que no sobrevivirá.
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    Hace dos años que tuvo que aceptar que Hati tenia razón en lo que a Dean y ella se refería.
    Hace dos años que tuvo que aceptar que Hati tenia razón en lo que a Dean y ella se refería.
    —Igual le tiene que pedir perdón a la loba y darle la razón...—
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  • ──── 𝑈𝑛 𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡𝑖𝑛𝑜, 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟, 𝑦 𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎. ────

    [] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟶𝟷 : 𝟶𝟶 𝙰.𝙼.

    La noche en la Ciudad de México se extiende como un manto húmedo y pesado. Las luces de neón parpadean sobre el pavimento mojado por una lluvia reciente, y el rumor de los autos lejanos se mezcla con el eco de pasos solitarios.

    Él camina sin prisa, con una mano metida en el bolsillo de su saco y la otra mano sosteniendo un cigarro. El cuello levantado contra el frío que baja desde las montañas. Sus botas resuenan con un ritmo constante en la banqueta de la colonia Roma, donde las calles angostas aún guardan algo de vida a esas horas.

    De pronto, un grito corto y ahogado rompe la calma. Viene de un callejón a media cuadra, apenas iluminado por el resplandor mortecino de un farol.

    Se detiene. Entre las sombras distingue dos figuras: una mujer joven intenta zafarse mientras un hombre la empuja contra la pared, le arrebata el bolso con violencia y le cruza un golpe en la cara que la hace tambalearse.

    El tipo gruñe algo entre dientes, furioso, y levanta la mano otra vez.

    No lo piensa demasiado. Sus ojos recorren el suelo y encuentran, a unos pasos, un tramo de tubo de hierro oxidado, abandonado junto a una bolsa de basura rota. Lo recoge con una mano; el metal frío le muerde las palmas.

    Camina hacia ellos con pasos firmes, sin gritar, sin anunciar nada hasta que la mujer solo nota su figura, alta, imponente y ojos carmesí que hacían denotar que no era alguien completamente de este plano.

    El asaltante apenas tiene tiempo de girar la cabeza cuando siente el primer movimiento en el aire.

    El tubo describe un arco corto y contundente. El impacto resuena seco contra el cráneo del hombre, un golpe limpio que lo hace soltar a la mujer de inmediato.

    El cuerpo cae de lado como un saco, golpea el pavimento y queda inmóvil, con un hilo de sangre empezando a dibujarse bajo la luz amarilla.

    Suelta el tubo. El metal choca contra el suelo con un tintineo metálico que parece durar más de lo normal. La mujer, aún temblando, se apoya en la pared y lo mira con los ojos muy abiertos, entre el miedo y la incredulidad.

    Él no dice nada y observa el cuerpo tendido a sus pies mientras la adrenalina empieza a retirarse lentamente de sus venas.
    ──── 𝑈𝑛 𝑎𝑟𝑔𝑒𝑛𝑡𝑖𝑛𝑜, 𝑢𝑛𝑎 𝑚𝑢𝑗𝑒𝑟, 𝑦 𝑢𝑛𝑎 𝑟𝑎𝑡𝑎 𝑚𝑢𝑒𝑟𝑡𝑎. ──── [🇲🇽] 𝐶𝑖𝑢𝑑𝑎𝑑 𝑑𝑒 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 (𝙲𝙳𝙼𝚇 | 𝙼é𝚡𝚒𝚌𝚘 𝙳.𝙵), 𝑀é𝑥𝑖𝑐𝑜 — 𝟶𝟷 : 𝟶𝟶 𝙰.𝙼. La noche en la Ciudad de México se extiende como un manto húmedo y pesado. Las luces de neón parpadean sobre el pavimento mojado por una lluvia reciente, y el rumor de los autos lejanos se mezcla con el eco de pasos solitarios. Él camina sin prisa, con una mano metida en el bolsillo de su saco y la otra mano sosteniendo un cigarro. El cuello levantado contra el frío que baja desde las montañas. Sus botas resuenan con un ritmo constante en la banqueta de la colonia Roma, donde las calles angostas aún guardan algo de vida a esas horas. De pronto, un grito corto y ahogado rompe la calma. Viene de un callejón a media cuadra, apenas iluminado por el resplandor mortecino de un farol. Se detiene. Entre las sombras distingue dos figuras: una mujer joven intenta zafarse mientras un hombre la empuja contra la pared, le arrebata el bolso con violencia y le cruza un golpe en la cara que la hace tambalearse. El tipo gruñe algo entre dientes, furioso, y levanta la mano otra vez. No lo piensa demasiado. Sus ojos recorren el suelo y encuentran, a unos pasos, un tramo de tubo de hierro oxidado, abandonado junto a una bolsa de basura rota. Lo recoge con una mano; el metal frío le muerde las palmas. Camina hacia ellos con pasos firmes, sin gritar, sin anunciar nada hasta que la mujer solo nota su figura, alta, imponente y ojos carmesí que hacían denotar que no era alguien completamente de este plano. El asaltante apenas tiene tiempo de girar la cabeza cuando siente el primer movimiento en el aire. El tubo describe un arco corto y contundente. El impacto resuena seco contra el cráneo del hombre, un golpe limpio que lo hace soltar a la mujer de inmediato. El cuerpo cae de lado como un saco, golpea el pavimento y queda inmóvil, con un hilo de sangre empezando a dibujarse bajo la luz amarilla. Suelta el tubo. El metal choca contra el suelo con un tintineo metálico que parece durar más de lo normal. La mujer, aún temblando, se apoya en la pared y lo mira con los ojos muy abiertos, entre el miedo y la incredulidad. Él no dice nada y observa el cuerpo tendido a sus pies mientras la adrenalina empieza a retirarse lentamente de sus venas.
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  • 𝑅𝑒𝑐𝑢𝑒𝑟𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 2021 con Cameron Lee Keane


    ⚞⦁⦁ —Violet, quiero que este sea el lugar elegido para pasar juntos nuestra última etapa en la vida, porque quiero que este sea el lugar elegido para comenzarla. Ambos hemos sufrido mucho, hemos estado separados pero siempre hemos encontrado la manera de volver el uno junto al otro. Y es que mi destino está atado al tuyo. No quiero la vida más perfecta que me puedan ofrecer si no es a tu lado. Por qué las probabilidades de amarnos como lo hacemos son de una entre un millón. Porque cada paso que damos juntos somos mejores. Por eso quiero preguntarte una cosa.

    Es justo en ese momento cuando se arrodilla, y tras hacer cierta invocación silenciosa en su mano derecha aparece una pequeña caja forrada de terciopelo violeta, la cual abre dejando a la vista un anillo, finamente tallado con un pequeño diamante engarzado en su centro del cual la luna arranca pequeños reflejos.

    —Violet Barrow ¿Quieres casarte conmigo?—

    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...)

    ⚞⦁⦁ “𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘵 𝘉𝘢𝘳𝘳𝘰𝘸. ¿𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘴𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘮𝘪𝘨𝘰?”
    Esas cinco palabras. Sencillas. Simples. Esas cinco palabras provocaron que se quedase, literalmente, sin respiración.

    -Por Merlín…- dijo, alucinada viendo aquel anillo- Es… Es precioso, Cameron…- notaba las lágrimas agolparse en sus ojos, todas producto de la emoción.

    Cameron todavía la miraba esperando una respuesta. Y entonces se dio cuenta de que, aunque ella tuviera la respuesta muy clara, aun no se lo había hecho saber.

    -Sí- dijo sin saber de dónde había sacado la voz para decir aquello- Sí. Sí, me casaré contigo, Cameron Lee Keane… -rio mientras él le ponía el anillo en el dedo, formalizando así, por fin, su relación- Dios mío, te quiero. Te quiero, te quiero…- rio ella rodeando su cuello con los brazos y besándole ávidamente en los labios- Claro que quiero casarme contigo. Y quiero terminar nuestros días en este pueblo, en esta playa. Nuestra playa… Tú y yo… Para siempre…


    #Recuerdos #2021 #RecuerdosDeTwitterRol
    𝑅𝑒𝑐𝑢𝑒𝑟𝑑𝑜𝑠 𝑑𝑒𝑙 2021 con [xLKeane] ⚞⦁⦁ —Violet, quiero que este sea el lugar elegido para pasar juntos nuestra última etapa en la vida, porque quiero que este sea el lugar elegido para comenzarla. Ambos hemos sufrido mucho, hemos estado separados pero siempre hemos encontrado la manera de volver el uno junto al otro. Y es que mi destino está atado al tuyo. No quiero la vida más perfecta que me puedan ofrecer si no es a tu lado. Por qué las probabilidades de amarnos como lo hacemos son de una entre un millón. Porque cada paso que damos juntos somos mejores. Por eso quiero preguntarte una cosa. Es justo en ese momento cuando se arrodilla, y tras hacer cierta invocación silenciosa en su mano derecha aparece una pequeña caja forrada de terciopelo violeta, la cual abre dejando a la vista un anillo, finamente tallado con un pequeño diamante engarzado en su centro del cual la luna arranca pequeños reflejos. —Violet Barrow ¿Quieres casarte conmigo?— ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ(...) ⚞⦁⦁ “𝘝𝘪𝘰𝘭𝘦𝘵 𝘉𝘢𝘳𝘳𝘰𝘸. ¿𝘘𝘶𝘪𝘦𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘢𝘴𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘤𝘰𝘯𝘮𝘪𝘨𝘰?” Esas cinco palabras. Sencillas. Simples. Esas cinco palabras provocaron que se quedase, literalmente, sin respiración. -Por Merlín…- dijo, alucinada viendo aquel anillo- Es… Es precioso, Cameron…- notaba las lágrimas agolparse en sus ojos, todas producto de la emoción. Cameron todavía la miraba esperando una respuesta. Y entonces se dio cuenta de que, aunque ella tuviera la respuesta muy clara, aun no se lo había hecho saber. -Sí- dijo sin saber de dónde había sacado la voz para decir aquello- Sí. Sí, me casaré contigo, Cameron Lee Keane… -rio mientras él le ponía el anillo en el dedo, formalizando así, por fin, su relación- Dios mío, te quiero. Te quiero, te quiero…- rio ella rodeando su cuello con los brazos y besándole ávidamente en los labios- Claro que quiero casarme contigo. Y quiero terminar nuestros días en este pueblo, en esta playa. Nuestra playa… Tú y yo… Para siempre… #Recuerdos #2021 #RecuerdosDeTwitterRol
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    Ficha de Personaje
    (Actualizada el 16-2-26)

    Nombre: Loki Queen Ishtar.
    Alias: Ukyo Orihime.
    Alias antiguos: El Fragmento, Observador, Lo que no debe existir.

    Origen.

    Entidad primordial: Loki nació de Jennifer Queen (Madre/Madre) y Ayane Ishtar (Madre/Padre).
    Su alma era distinta, antigua y nueva al mismo tiempo, como una distorsión en el tiempo.
    Antes de que Jennifer pudiera grabar el apellido Queen en su alma, el nombre ya estaba allí, como si el tiempo lo hubiese tallado por sí solo. Jennifer lo aceptó sin dudar, Loki era carne de su carne, aunque su esencia fuera caos encarnado.

    Personalidad

    Provocadora: Loki no es buena ni mala, solo busca estímulos, esto la hace adicta a las emociones como amor, odio, éxtasis, etc. Lo que la vuelve curiosa y cruel, pero sin maldad. Su crueldad es inocente lo que es mucho peor que la misma maldad. Es como una niña que le arranca las alas a las mariposas por simple curiosidad. Después que su abuelo Oz sellara su poder para que fuera desbloqueándose a medida que aumenta su nivel, Loki se hizo un poco mas "consiente", o eso a su manera de pensar. Al no tener un verdadero sentido común entre lo que se separa el bien o el mal, la empatía con la crueldad, Loki aprendió (basado en los sellos que Oz le puso), a sellar sus emociones. Loki coloca sus dedos en la sien y dispara un sello que bloquea alguna emoción o deseo, de esa forma a ido moldeando su personalidad haciéndola ver como alguien dulce.
    Su naturaleza curiosa es un rasgo que heredo de su madre Jennifer. Loki a aprendido mucho sobre su poder, los sellos, ciencia, lo que la llevo a pedirle a su familia un laboratorio, aunque sus métodos científicos pueden resultar cuestionables.

    Pecado asociado: Lujuria
    Estos pecados moldean la personalidad y poder de cada descendiente de la familia Queen. La Lujuria de Loki, no por deseo físico, sino por adicción a sentir, cada emoción ajena es un banquete, cada reacción, un espectáculo.

    Poderes
    Manipulación de realidad.
    Puede alterar la estructura de la realidad a voluntad. Cuando lo hace, su cuerpo muestra distorsiones digitales, como errores de una matriz.
    No es transformación física, es la manifestación de lo que fue, que el ojo humano no puede procesar.

    Formas.

    Elunai corrompido (Versión incompleta).
    Aunque no nació con el poder Elunai, pero si con el potencial para desarrollarlo. Su versión era tosca, salvaje, desagradable, pero en realidad es Elunai en su estado más puro, sin filtros ni moral.

    Elunai (Versio completa).
    Cuando su abuelo sello su poder por niveles, el cuerpo de Loki se adapto al poder que ahora poseía. Su cuerpo paso en fracción de segundos de Goblina, Orc/Ogra hasta llegar a una forma Elunai evolucionada, tal como lo era su abuela Selin.

    Alteración de sexo y memoria.
    Puede cambiar el sexo de cualquier persona. La realidad se adapta: fotos, objetos, recuerdos de otros. Pero la persona conserva sus recuerdos originales, para que Loki pueda disfrutar de su reacción.
    Familiares con poder superior (como Jennifer y sus hijas) no son afectados por la alteración de memoria.

    Esta habilidad proviene de Ayane, su otra progenitora, quien también puede cambiar de forma y sexo. Esta habilidad genero ese nuevo poder o entendimiento de su poder del caos.

    Gracias especiales a Jenny Queen Orc y Veythra Lili Queen Ishtar de quienes tome ideas y roles para crear la ficha de mi personaje.

    Ficha de Personaje (Actualizada el 16-2-26) Nombre: Loki Queen Ishtar. Alias: Ukyo Orihime. Alias antiguos: El Fragmento, Observador, Lo que no debe existir. Origen. Entidad primordial: Loki nació de Jennifer Queen (Madre/Madre) y Ayane Ishtar (Madre/Padre). Su alma era distinta, antigua y nueva al mismo tiempo, como una distorsión en el tiempo. Antes de que Jennifer pudiera grabar el apellido Queen en su alma, el nombre ya estaba allí, como si el tiempo lo hubiese tallado por sí solo. Jennifer lo aceptó sin dudar, Loki era carne de su carne, aunque su esencia fuera caos encarnado. Personalidad Provocadora: Loki no es buena ni mala, solo busca estímulos, esto la hace adicta a las emociones como amor, odio, éxtasis, etc. Lo que la vuelve curiosa y cruel, pero sin maldad. Su crueldad es inocente lo que es mucho peor que la misma maldad. Es como una niña que le arranca las alas a las mariposas por simple curiosidad. Después que su abuelo Oz sellara su poder para que fuera desbloqueándose a medida que aumenta su nivel, Loki se hizo un poco mas "consiente", o eso a su manera de pensar. Al no tener un verdadero sentido común entre lo que se separa el bien o el mal, la empatía con la crueldad, Loki aprendió (basado en los sellos que Oz le puso), a sellar sus emociones. Loki coloca sus dedos en la sien y dispara un sello que bloquea alguna emoción o deseo, de esa forma a ido moldeando su personalidad haciéndola ver como alguien dulce. Su naturaleza curiosa es un rasgo que heredo de su madre Jennifer. Loki a aprendido mucho sobre su poder, los sellos, ciencia, lo que la llevo a pedirle a su familia un laboratorio, aunque sus métodos científicos pueden resultar cuestionables. Pecado asociado: Lujuria Estos pecados moldean la personalidad y poder de cada descendiente de la familia Queen. La Lujuria de Loki, no por deseo físico, sino por adicción a sentir, cada emoción ajena es un banquete, cada reacción, un espectáculo. Poderes Manipulación de realidad. Puede alterar la estructura de la realidad a voluntad. Cuando lo hace, su cuerpo muestra distorsiones digitales, como errores de una matriz. No es transformación física, es la manifestación de lo que fue, que el ojo humano no puede procesar. Formas. Elunai corrompido (Versión incompleta). Aunque no nació con el poder Elunai, pero si con el potencial para desarrollarlo. Su versión era tosca, salvaje, desagradable, pero en realidad es Elunai en su estado más puro, sin filtros ni moral. Elunai (Versio completa). Cuando su abuelo sello su poder por niveles, el cuerpo de Loki se adapto al poder que ahora poseía. Su cuerpo paso en fracción de segundos de Goblina, Orc/Ogra hasta llegar a una forma Elunai evolucionada, tal como lo era su abuela Selin. Alteración de sexo y memoria. Puede cambiar el sexo de cualquier persona. La realidad se adapta: fotos, objetos, recuerdos de otros. Pero la persona conserva sus recuerdos originales, para que Loki pueda disfrutar de su reacción. Familiares con poder superior (como Jennifer y sus hijas) no son afectados por la alteración de memoria. Esta habilidad proviene de Ayane, su otra progenitora, quien también puede cambiar de forma y sexo. Esta habilidad genero ese nuevo poder o entendimiento de su poder del caos. Gracias especiales a [queen_0] y [Lili.Queen] de quienes tome ideas y roles para crear la ficha de mi personaje.
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  • La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala.

    Dentro del vehículo, el mundo era otro.

    Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta.

    -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera.

    Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida.

    -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”.

    Dean bufó con cierta sorna.

    -Cojonudo. Es justo lo que quería oír.

    A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos.


    >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida.

    Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna.

    Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven.

    El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él.

    Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase.

    Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo.

    Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más.


    ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ Dean Winchester
    La carretera se abría infinita bajo aquel cielo negro que no prometía nada bueno. Las primeras gotas habían comenzado a caer horas atrás como un susurro contra el parabrisas… y en cuestión de minutos la lluvia habia comenzado a caer sobre la chapa del coche con decisión. De forma constante, como si no fuera a detenerse nunca. Los limpiaparabrisas marcaban el ritmo: derecha, izquierda, derecha izquierda. Con un sutil sonido mecánico que acompañaba de fondo el rugido grave del Impala. Dentro del vehículo, el mundo era otro. Hope no miraba el paisaje, ni se preocupaba por la lluvia incesante. Tenía un libro antiguo abierto en sus manos. Un tomo cuyas páginas amarillentas estaban marcadas por símbolos que parecían respirar cobrar vida propia bajo los faros de algún coche que se les cruzaba en el camino. Los dedos de la tríbrida recorrían las líneas con concentración absoluta, el ceño ligeramente fruncido, y sus labios presos en una mueca algo tensa, como si el mundo entero dependiera de una traducción correcta. -¿Algo útil? —preguntó Dean sin apartar la vista de la carretera. Hope tardó en responder. Siempre lo hacía cuando estaba absorta en alguna lectura o en un asunto peliagudo. No le gustaba ser interrumpida. -Depende de cuánto te emocionen las palabras “ritual irreversible”. Dean bufó con cierta sorna. -Cojonudo. Es justo lo que quería oír. A pesar de las circunstancias, no habia miedo en el interior de aquel coche. ¿Porqué tenerlo? Eran una tríbrida inmortal y un puñetero Winchester. Confianza. Eso era lo que se respiraba en el interior del coche. Aunque el mundo les habia puesto la zancadilla una y mil veces, esos dos habían sobrevivido a todo a base de resiliencia y mucha confianza en si mismos. >> Los kilómetros seguían acumulándose y quedando atrás en la luna trasera del vehículo. La radio sonaba a un volumen bajo, casi un murmullo. Con el paso de las horas, en algún punto entre una línea en latín y la siguiente salida de la autopista, el libro empezó a descender lentamente de las manos de la tríbrida. Hope parpadeó un par de veces, cansada. La adrenalina, por desgracia, no es eterna. Dean se percató, por supuesto, antes de que ella cediera del todo. Siempre lo hacía. Era un presentimiento. Como movidos por un engranaje siempre sabia escuchar los silenciosa de la joven. El libro resbaló hasta cerrarse sobre el regazo de la tríbrida. Y la respiración femenina se volvió más profunda, más lenta. Y, casi sin darse cuenta, su cabeza terminó apoyada contra el hombro derecho de él. Dean no dijo nada. Pero curvó una sonrisa suave en sus labios que provocó que la comisura derecha de sus labios se perfilase. Ajustó ligeramente el volante con una mano y, con la otra, bajó el volumen de la radio aun más si cabe. Ni una broma. Ni un comentario sarcástico. Solo esa mirada breve y de reojo que nadie ve cuando el conductor cree estar solo. Siguió conduciendo. Más despacio ahora. Como si quisiera que la noche durase un poco más. ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ [BxbyDriver]
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  • Fallen's Bar
    Fandom OC
    Categoría Original
    En medio de la noche, un bar inicia sus operaciones, el letrero de neón, parpadeando indica "Fallen's Bar".
    Una vez adentro, el lugar ofrece un espacio cálido para resguardarse de las inclemencias del clima. La rockola se encuentra reproduciendo música rock de los 80's a un nivel decente para poder platicar alrededor.

    Algunas cuantas personas están sentadas en las sillas, un par se encuentran en la barra perdidos entre sí.

    Detrás de la barra se encuentra Kyle, atendiendo los pedidos, con una dedicación única para cada uno, haciendo que quien llegue se sienta especial y dispuesto a regresar, en los ratos en los que no hay algún cliente pidiendo algo, comienza a limpiar los vasos y la barra.

    - Bievenido, qué desea tomar? - Pregunta con amabilidad, pasándose una mano por el cabello para acomodarlo, antes de tomar la siguiente orden.

    Sean bienvenidos a Fallen's Bar, el lugar donde cualquier cosa puede ocurrir. Un café, un tinto, una cerveza, un cóctel, o algo más. Lo que desees, lo podemos preparar. Pero si preguntas por la especialidad de la casa, prepárate para que tu paladar descubra sabores y sensaciones que jamás había visto antes.
    En medio de la noche, un bar inicia sus operaciones, el letrero de neón, parpadeando indica "Fallen's Bar". Una vez adentro, el lugar ofrece un espacio cálido para resguardarse de las inclemencias del clima. La rockola se encuentra reproduciendo música rock de los 80's a un nivel decente para poder platicar alrededor. Algunas cuantas personas están sentadas en las sillas, un par se encuentran en la barra perdidos entre sí. Detrás de la barra se encuentra Kyle, atendiendo los pedidos, con una dedicación única para cada uno, haciendo que quien llegue se sienta especial y dispuesto a regresar, en los ratos en los que no hay algún cliente pidiendo algo, comienza a limpiar los vasos y la barra. - Bievenido, qué desea tomar? - Pregunta con amabilidad, pasándose una mano por el cabello para acomodarlo, antes de tomar la siguiente orden. Sean bienvenidos a Fallen's Bar, el lugar donde cualquier cosa puede ocurrir. Un café, un tinto, una cerveza, un cóctel, o algo más. Lo que desees, lo podemos preparar. Pero si preguntas por la especialidad de la casa, prepárate para que tu paladar descubra sabores y sensaciones que jamás había visto antes.
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  • —𝙐𝙜𝙝... 𝘾𝙤𝙢𝙞𝙚𝙣𝙯𝙤 𝙖 𝙖𝙧𝙧𝙚𝙥𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙢𝙚 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙤... —

    Parado frente al espejo viendo su nuevo aspecto, al final habia decidido tomar el consejo de 🌸𝒀𝒂𝒆 𝑴𝒊𝒌𝒐 八重神子🌸 , segun el no para llamar la atencion de Yaken, si no solo para molestarlo... Segun el.

    —Aunque... Carajo, la piel me quedo mas oscura... Agh, ¡sabia que tenia que pedirle ayuda al Zack con mayor poder magico!, odio la puta magia de cambio de genero... —Se cruza de brazos haciendo un leve puchero.

    —Llevo mucho tiempo sin convertirme en mujer... ¿¡Como carajo le hacen siquiera para caminar con estas cosas!? —Diria colocando sus dos manos rodeando amplio escote.—Huh... Esto se siente raro... —Se presiona los pechos mientras sonreía de forma torcida, con un deje de ironía preguntandose que coño estaba haciendo con su vida.

    —Je... Ahora entiendo porque a las mujeres les gusta que les toquen lo pechos... Espera, ¡mierda!, no te desvies Zack... ¡¡Concentrate imbecil!! —Sacude la cabeza antes de suspirar. —Bien, estoy listo... Oh espera, hoy es esa mierda del #SeductiveSunday, bueno... 𝙈𝙖𝙩𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙙𝙤𝙨 𝙥á𝙟𝙖𝙧𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙩𝙞𝙧𝙤~ —

    Zack ha usado: Pose sexy.

    //Dibujo cortesia de Huesos El Mercader, asi es gente, si el dibujo no me lo hace uno me lo hace el otro (?). Mentiraaaa, muchas gracias beibi, loviu.
    —𝙐𝙜𝙝... 𝘾𝙤𝙢𝙞𝙚𝙣𝙯𝙤 𝙖 𝙖𝙧𝙧𝙚𝙥𝙚𝙣𝙩𝙞𝙧𝙢𝙚 𝙙𝙚 𝙚𝙨𝙩𝙤... — Parado frente al espejo viendo su nuevo aspecto, al final habia decidido tomar el consejo de [ripple_lime_bison_158], segun el no para llamar la atencion de Yaken, si no solo para molestarlo... Segun el. —Aunque... Carajo, la piel me quedo mas oscura... Agh, ¡sabia que tenia que pedirle ayuda al Zack con mayor poder magico!, odio la puta magia de cambio de genero... —Se cruza de brazos haciendo un leve puchero. —Llevo mucho tiempo sin convertirme en mujer... ¿¡Como carajo le hacen siquiera para caminar con estas cosas!? —Diria colocando sus dos manos rodeando amplio escote.—Huh... Esto se siente raro... —Se presiona los pechos mientras sonreía de forma torcida, con un deje de ironía preguntandose que coño estaba haciendo con su vida. —Je... Ahora entiendo porque a las mujeres les gusta que les toquen lo pechos... Espera, ¡mierda!, no te desvies Zack... ¡¡Concentrate imbecil!! —Sacude la cabeza antes de suspirar. —Bien, estoy listo... Oh espera, hoy es esa mierda del #SeductiveSunday, bueno... 𝙈𝙖𝙩𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙙𝙤𝙨 𝙥á𝙟𝙖𝙧𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙪𝙣 𝙩𝙞𝙧𝙤~ — Zack ha usado: Pose sexy. //Dibujo cortesia de [Huesos_27666], asi es gente, si el dibujo no me lo hace uno me lo hace el otro (?). Mentiraaaa, muchas gracias beibi, loviu. :STK-13:
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  • Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido.

    Un toro mecánico.

    Dean levantó una ceja.
    —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural.

    Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE.

    Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida.

    Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal.

    Dean sonrió de medio lado.
    —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes.

    Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida.

    —El que dure más tiempo gana.

    Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre.

    —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido.

    La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro.
    Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más.

    —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra.

    El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje.

    Y entonces… se detuvo.

    Silencio.

    Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores.

    —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros!

    Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme.

    —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose.

    Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más.

    Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”.

    Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas.

    —¿Dónde estabas?

    Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo.

    —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon.

    Sam parpadeó.
    —…¿Por qué no me sorprende?

    Dean se encogió de hombros, sonriendo.

    —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy.

    Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
    Dean no había planeado terminar en un bar de Lebanon esa noche. En realidad, su idea original era “solo una cerveza rápida” después de una cacería particularmente asquerosa. Pero el Rusty Spur estaba más lleno de lo normal: luces de neón parpadeando, música country demasiado alta y un grupo de personas reunidas alrededor de algo que parecía… divertido. Un toro mecánico. Dean levantó una ceja. —Esto es nuevo —murmuró, entrando como si aquel fuera su territorio natural. Un cartel hecho con cartulina anunciaba: TORNEO DE TORO MECÁNICO – GANADOR: BEBIDAS GRATIS TODA LA NOCHE. Sus ojos brillaron con la intensidad de alguien que acababa de encontrar su propósito en la vida. Se apoyó en la barra y pidió una cerveza mientras observaba a los participantes: un tipo demasiado borracho cayó a los tres segundos, una chica aguantó casi veinte antes de salir volando entre risas, y otro terminó enredado con la cuerda como si el toro lo hubiera declarado enemigo personal. Dean sonrió de medio lado. —Vamos, cariño… tú y yo tenemos asuntos pendientes. Cuando anunciaron su turno, algunos lo miraron con curiosidad: camisa de franela, botas gastadas, expresión confiada. El operador del toro le explicó las reglas con voz aburrida. —El que dure más tiempo gana. Dean se subió al toro con una facilidad insultante y se ajustó el agarre. —Hazlo interesante —le dijo al operador—. No seas tímido. La música subió. El toro empezó lento, casi burlón. Dean se balanceaba con naturalidad, como si hubiera nacido para eso. La gente comenzó a animar. Luego el toro aceleró, giró con violencia, saltó de un lado a otro. Dean apretó los dientes cuando el toro hizo un giro brusco que habría lanzado a cualquiera al suelo. Pero él se mantuvo firme, una mano en alto, la otra aferrada como si fuera una cacería más. —¡Vamos! —gritó alguien desde la barra. El operador subió la dificultad al máximo. El toro parecía poseído por algo del infierno. Dean estuvo a punto de caer cuando el animal dio un latigazo final… pero logró recuperar el equilibrio con una risa salvaje. Y entonces… se detuvo. Silencio. Un segundo después, el bar explotó en aplausos y vítores. —¡Tenemos ganador! —anunció el camarero—. ¡El vaquero de cuadros! Dean se dejó caer al suelo, respirando agitado, con una sonrisa enorme. —Eso… ha sido lo mejor de la semana —dijo, levantándose. Alguien le puso una cerveza en la mano. Luego otra. Y otra más. Durante el resto de la noche fue tratado como una leyenda local: palmadas en la espalda, fotos con desconocidos y comentarios como “Ese tipo montó el toro como si fuera el Apocalipsis”. Cuando volvió al búnker horas después, oliendo a cerveza y gloria, Sam lo miró desde la mesa de mapas. —¿Dónde estabas? Dean dejó el trofeo sobre la mesa con orgullo. —Ganando el primero torneo de toro mecánico de Lebanon. Sam parpadeó. —…¿Por qué no me sorprende? Dean se encogió de hombros, sonriendo. —Hay cosas que simplemente están escritas en mi destino, Sammy. Y esa noche, el destino llevaba botas, música country y bebidas gratis.
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  • [..] El jefe de policía, como siempre, parece contrariado de verle, y a la vez secretamente aliviado de que alguien con mayor jurisdicción fuera a hacerse cargo de aquel caso que claramente le venía grande. Acompaña al buen hombre dentro de la habitación del motel, lo cual agradece, había demasiada gente para su gusto, y demasiadas cámaras. Nadie podía culparle por haber cogido aversión a eso de salir por la tele.
    Justo cuando entran en la habitación, al tiempo que ve el cadáver, su “anfitrión” le revela su identidad, aunque no hacía falta. Sabía quién era, le había visto aquella misma madrugada.
    Sabía que Frank se había buscado lo que fuera que le pasara en aquel bar, pero aquello…

    — Éstá completamente desangrado, como si lo hubiera atacado algún tipo de animal rabioso, pero la entrada no está forzada, y la habitación está en perfecto estado…—

    Tras aquellas palabras Dean deja de escuchar al hombre. No, algo no cuadraba. Claramente era un vampiro pero, Frank no ofrecía aspecto de haber sido atacado por uno. Su cuello parecía estar bien, al menos a simple vista… Los ojos verdes del ahora agente federal se entrecierran, tratando de enfocar algo con la mirada, mientras su mano izquierda vuela al bolsillo que el jefe de policía llevaba en el pecho de su uniforme. De allí atrapa un precioso boli, que si se hubiera fijado un poco más, llevaba las iniciales del propietario grabadas.

    Da dos pasos hacia delante, armado con el bolígrafo, se pinza con los dedos ligeramente los pantalones del traje, subiéndolo ligeramente al tiempo que se agacha sobre Frank. Ignora la cara de pánico, el rictus que se había quedado en el rostro del cazador, y apoya el boli en la pálida mejilla del cadáver, haciendo girar la cabeza de este hacia su izquierda, y luego en la mejilla contraria para girar el rostro hacia él y poder ver el lado contrario del cuello, donde ahí sí, encuentra dos orificios, circulares, perfectamente dibujados, a entre cinco y ocho centímetros el uno del otro.

    Tras aquella comprobación, y sujetando el boli con tan solo dos dedos, se incorpora de nuevo y le devuelve el objeto a su legítimo dueño, el cual lo coge de la misma manera.

    — Muchas gracias por su colaboración. Tan solo una cosa más, ¿había alguna cámara de seguridad? ¿testigos? — [...]


    𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 Hope Mikaelson
    [..] El jefe de policía, como siempre, parece contrariado de verle, y a la vez secretamente aliviado de que alguien con mayor jurisdicción fuera a hacerse cargo de aquel caso que claramente le venía grande. Acompaña al buen hombre dentro de la habitación del motel, lo cual agradece, había demasiada gente para su gusto, y demasiadas cámaras. Nadie podía culparle por haber cogido aversión a eso de salir por la tele. Justo cuando entran en la habitación, al tiempo que ve el cadáver, su “anfitrión” le revela su identidad, aunque no hacía falta. Sabía quién era, le había visto aquella misma madrugada. Sabía que Frank se había buscado lo que fuera que le pasara en aquel bar, pero aquello… — Éstá completamente desangrado, como si lo hubiera atacado algún tipo de animal rabioso, pero la entrada no está forzada, y la habitación está en perfecto estado…— Tras aquellas palabras Dean deja de escuchar al hombre. No, algo no cuadraba. Claramente era un vampiro pero, Frank no ofrecía aspecto de haber sido atacado por uno. Su cuello parecía estar bien, al menos a simple vista… Los ojos verdes del ahora agente federal se entrecierran, tratando de enfocar algo con la mirada, mientras su mano izquierda vuela al bolsillo que el jefe de policía llevaba en el pecho de su uniforme. De allí atrapa un precioso boli, que si se hubiera fijado un poco más, llevaba las iniciales del propietario grabadas. Da dos pasos hacia delante, armado con el bolígrafo, se pinza con los dedos ligeramente los pantalones del traje, subiéndolo ligeramente al tiempo que se agacha sobre Frank. Ignora la cara de pánico, el rictus que se había quedado en el rostro del cazador, y apoya el boli en la pálida mejilla del cadáver, haciendo girar la cabeza de este hacia su izquierda, y luego en la mejilla contraria para girar el rostro hacia él y poder ver el lado contrario del cuello, donde ahí sí, encuentra dos orificios, circulares, perfectamente dibujados, a entre cinco y ocho centímetros el uno del otro. Tras aquella comprobación, y sujetando el boli con tan solo dos dedos, se incorpora de nuevo y le devuelve el objeto a su legítimo dueño, el cual lo coge de la misma manera. — Muchas gracias por su colaboración. Tan solo una cosa más, ¿había alguna cámara de seguridad? ¿testigos? — [...] 𝐸𝑥𝑡𝑟𝑎𝑐𝑡𝑜 𝑑𝑒 𝑟𝑜𝑙 𝑐𝑜𝑛 [thetribrid]
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