• ⸻ La entereza de nuestra estirpe fue sepultada bajo los restos de un amor tóxico. La creación de la cual estaba tan orgulloso no son más que un defecto, una prueba miserable que nunca recibió corrección a tiempo mientras los míos deben morir del cansancio para cumplir las demandas del Creador.

    Padre, tu creación es una debilidad. Querías vivir entre ellos y delegar tu trabajo sobre nuestros hombros mientras yo lucho por darles libertad a través de la muerte.⸻
    ⸻ La entereza de nuestra estirpe fue sepultada bajo los restos de un amor tóxico. La creación de la cual estaba tan orgulloso no son más que un defecto, una prueba miserable que nunca recibió corrección a tiempo mientras los míos deben morir del cansancio para cumplir las demandas del Creador. Padre, tu creación es una debilidad. Querías vivir entre ellos y delegar tu trabajo sobre nuestros hombros mientras yo lucho por darles libertad a través de la muerte.⸻
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  • "Una pesadilla del refractario, la rebelión de Perita, una burlesca imitación de la tumba de lo que una vez floreció una extraña amistad entre tennos y conscientes, una retorcida visión entrelazada entre olvido y culpa."

    "Sólo eramos unos niños, en el futuro nos vengamos, te lo aseguró, aunque en estos momentos no recuerdo ni siquiera mi propio o tu nombre."

    "Solo sobrevive a la pesadilla, mi otro yo, serán recuerdos dolorosos y que serás seducido para cambiar los hechos, cuando realidad solo es una triste recreación de nuestros... sus pecados."
    "Una pesadilla del refractario, la rebelión de Perita, una burlesca imitación de la tumba de lo que una vez floreció una extraña amistad entre tennos y conscientes, una retorcida visión entrelazada entre olvido y culpa." "Sólo eramos unos niños, en el futuro nos vengamos, te lo aseguró, aunque en estos momentos no recuerdo ni siquiera mi propio o tu nombre." "Solo sobrevive a la pesadilla, mi otro yo, serán recuerdos dolorosos y que serás seducido para cambiar los hechos, cuando realidad solo es una triste recreación de nuestros... sus pecados."
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    ****Edad del Caos.****
    -Y en el Séptimo día fueron llamados..."

    Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto.

    En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables.

    No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban.

    Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos.

    Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos.

    Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo.

    El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron.

    No fue por debilidad sino porque era inútil.

    Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado.

    Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron.

    Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación.

    Funcionan…!!!

    Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza.

    Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo.

    Han alcanzado su límite.... Retírenlos.

    La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad.

    Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla.

    Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura.

    No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía.

    Así que es ahí…

    Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar.

    Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba.

    Padre…?

    Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa.

    El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma.

    En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión.

    Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!!

    Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones:

    Ángeles.
    ****Edad del Caos.**** -Y en el Séptimo día fueron llamados..." Durante años, los Elunai fallaron, cada experimento terminaba en deformidad, cuerpos incapaces de sostener el poder que tanto anhelaban controlar. Criaturas rotas, ecos imperfectos del milagro que Ozma había logrado por su cuenta. Pero esta vez fue distinto. En cámaras selladas, lejos del alcance de la guerra, nacieron cuerpos nuevos, perfectos, silenciosos y demasiado estables. No tenían las orejas alargadas de los Elunai, pero su presencia era más cercana a la de los Dioses que cualquier otra raza y eso era exactamente lo que buscaban. Muy por encima del mundo, una ciudad flotante descansaba entre las nubes. Una isla suspendida en el cielo, bañada por una luz eterna, invisible para la mayoría pero no para todos. Desde allí, los Dioses observaban, no arriesgarían sus esencias aún, así que usaron la almas atrapadas en el Árbol de las Almas, fragmentos de existencia que jamás regresaron al ciclo natural fueron insertadas en aquellos cuerpos. Y cuando los primeros dos prototipos abrieron los ojos el aire mismo pareció tensarse, no eran Elunai, no eran humanos, eran algo nuevo. El campo de batalla era en uno de los dos últimos templos que quedaban en pie se volvió silencioso cuando descendieron. Los soldados de Ozma intentaron detenerlos pero cayeron. No fue por debilidad sino porque era inútil. Retírense. -La voz de Ozma fue absoluta y los Kijin obedecieron, pero Yen no, se mantuvo a su lado. Quédate atrás. -Ordeno Ozma a su hija, pero esta se nego. Luego de eso el choque fue inmediato, Ozma golpeó primero. Fuerza capaz de destruir montañas fue detenida, los seres no solo resistían, aprendían, se adaptaban y entonces brillaron. Halos perfectos aparecieron sobre sus cabezas y alas de energía nacieron de sus espaldas. Desde la ciudad flotante los Dioses observaron con fascinación. Funcionan…!!! Ozma retrocedió por primera vez en mucho tiempo. Yen entró en la batalla sin dudarlo, su espada encontró carne, su velocidad rompió el ritmo perfecto de los enemigos y por un momento padre e hija equilibraron la balanza. Pero no era suficiente, los rivales so se cansaban, no dudaban, tampoco sentian, solo eran armas. Desde lo alto los Dioses notaron que algo cambió, las alas perdían brillo. Han alcanzado su límite.... Retírenlos. La orden descendió y en medio del combate los dos seres se detuvieron. Ozma y Yen, ya muy agotados no retrocedieron, se prepararon para lanzar un ultimo ataque, uno devastador pero antes de poder hacerlo una columna de energía dorada cayo del cielo, cubriendo a los seres quienes desaparecieron, siendo arrebatados del campo de batalla. Los Kijin gritaron de emoción, El Rey del Caos y la Princesa del Caos habían hecho huir al enemigo, pero, tanto padre e hija sabían la verdad. Yen respiraba con dificultad, Ozma no. Él estaba mirando hacia arriba, más allá de las nubes, más allá del cielo visible. Ahí estaba, la isla. Aquella masa flotante que había visto antes… distante e inalcanzable. Durante años la había observado, había considerado destruirla e invadirla, pero incluso él sabía que ir solo era una locura. No sabía cuántos como Helior Prime habitaban allí, tampoco qué más lo esperaba y por eso había esperado, pero ahora lo entendía. Así que es ahí… Su voz fue baja y grave, no había duda. Ningún laboratorio en tierra había creado algo así, ningún templo destruido, ni ampoco ningun documento encontrado. Todo apuntaba a un solo lugar. Ese cielo prohibido, dominio de los Dioses. Yen siguió su mirada, aun no podía ver con claridad lo que él veía pero podía sentirlo, algo allá arriba los observaba. Padre…? Ozma no respondió de inmediato, sus ojos rojos brillaron con una intensidad peligrosa. El verdadero campo de batalla… aún no ha comenzado. -Murmuro Ozma. En lo alto, los Dioses ya habían tomado su decisión. Produzcan más y mejórenlos... Perfecciónenlos!!! Ahora tenían armas capaces de enfrentar al Caos y esta vez no perderían. Así, con una calma casi sagrada nombraron a sus nuevas creaciones: Ángeles.
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  • Otra noche. Tu y yo de nuevo insomnio. Esta vez no sucumbiré a ver videos de 3 horas de creepypastas. Esta vez haré algo de provecho... Voy a... *hago bosquejos en una hoja. Recorto la figura y tengo una epifanía* Oh vaya... He dado vida a un gatito de papel. Si. Definitivamente puedo cerrar mi día en paz.

    [¿La ironía del creador no?. Una creación que crea una creación... Como user no se que pensar de esto. Mejor me voy a dormir antes de que alguien lea esta publicación y caiga en una crisis existencial]
    Otra noche. Tu y yo de nuevo insomnio. Esta vez no sucumbiré a ver videos de 3 horas de creepypastas. Esta vez haré algo de provecho... Voy a... *hago bosquejos en una hoja. Recorto la figura y tengo una epifanía* Oh vaya... He dado vida a un gatito de papel. Si. Definitivamente puedo cerrar mi día en paz. [¿La ironía del creador no?. Una creación que crea una creación... Como user no se que pensar de esto. Mejor me voy a dormir antes de que alguien lea esta publicación y caiga en una crisis existencial]
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  • 𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑖𝑠 𝑔𝑟𝑒𝑎𝑡, 𝑙𝑜𝑣𝑒 𝑖𝑠 𝑓𝑖𝑛𝑒
    𝑂𝑢𝑡 𝑡ℎ𝑒 𝑏𝑜𝑥, 𝑜𝑢𝑡𝑡𝑎 𝑙𝑖𝑛𝑒
    𝑇ℎ𝑒 𝑎𝑓𝑓𝑙𝑖𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛 𝑜𝑓 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑒𝑒𝑙𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑎𝑣𝑒𝑠 𝑚𝑒 𝑤𝑎𝑛𝑡𝑖𝑛𝑔 𝑚𝑜𝑟𝑒 ♪

    Cantaba en su habitación, disfrutando de la música que recientemente había descubierto. Realmente encontraba muy entretenidas ciertas creaciones de los humanos.

    #SeductiveSunday

    [ https://youtu.be/m18ABiFlZss?si=YunT9GOGMrBRqDxm ]
    𝐿𝑜𝑣𝑒 𝑖𝑠 𝑔𝑟𝑒𝑎𝑡, 𝑙𝑜𝑣𝑒 𝑖𝑠 𝑓𝑖𝑛𝑒 𝑂𝑢𝑡 𝑡ℎ𝑒 𝑏𝑜𝑥, 𝑜𝑢𝑡𝑡𝑎 𝑙𝑖𝑛𝑒 𝑇ℎ𝑒 𝑎𝑓𝑓𝑙𝑖𝑐𝑡𝑖𝑜𝑛 𝑜𝑓 𝑡ℎ𝑒 𝑓𝑒𝑒𝑙𝑖𝑛𝑔 𝑙𝑒𝑎𝑣𝑒𝑠 𝑚𝑒 𝑤𝑎𝑛𝑡𝑖𝑛𝑔 𝑚𝑜𝑟𝑒 ♪ Cantaba en su habitación, disfrutando de la música que recientemente había descubierto. Realmente encontraba muy entretenidas ciertas creaciones de los humanos. #SeductiveSunday [ https://youtu.be/m18ABiFlZss?si=YunT9GOGMrBRqDxm ]
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  • ((Escena cerrada. Referencia a https://ficrol.com/posts/366870 ))

    No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún.

    La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste.

    Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero.

    Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo.

    Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas.

    Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. 𝑬𝒍𝒊𝒛𝒂𝒃𝒆𝒕𝒉
    ((Escena cerrada. Referencia a ➡️ https://ficrol.com/posts/366870 )) No fue una despedida fácil, pero ambos lo tenían claro: no era un adiós, no aún. La promesa de volver, de esperar el reencuentro, pasara el tiempo que pasara. El hilo que los unía no sucumbiría al desgaste. Kazuo volvería al bosque, atravesando ese umbral que lo devolvería a su templo, a cumplir con aquello para lo que había sido creado como zorro mensajero. Su mayor miedo era que, al intentar volver a Brattvåg a través del bosque, este le cerrase el camino; que considerase que aún no era el momento de regresar, o que nunca más debía hacerlo. Sucumbir a un amor con un futuro incierto, a uno que lo mantendría atado a las sombras, era algo que posiblemente no complacería a los dioses para una de sus creaciones más valiosas. Pero Kazuo no cedería. Su corazón había sido reclamado, y su dueña tenía cabellos y ojos que ardían como el mismo fuego. [Liz_bloodFlame]
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  • Cuando Fenrir nació…
    lo supe.

    Nada volvería a ser igual.

    No era duda.
    No era miedo.
    Era certeza.

    Necesitaba poder.

    Para protegerla.

    Para protegerme.

    Para dominar.

    …Pero yo ya tenía poder.

    No había sido bendecido por la Luna Violeta.
    Aquella entidad… poderosa, codiciosa, egoísta…
    me veía como poco más que un instrumento.
    Un siervo útil en su tablero.

    Y, sin embargo…
    yo sabía lo que era.

    Siempre lo había sabido.

    Conocía mi lugar.

    Y era la hora de, por fin, ponerse un poco serio.

    Entonces…
    los recuerdos regresaron.

    No como fragmentos.
    No como ecos.

    Sino como una verdad enterrada demasiado tiempo.

    El poder de creación contenido en las lunas…
    no era más que una fracción.

    Una parte ínfima… de algo mucho más antiguo.

    Mucho más profundo.

    Había aceptado mi naturaleza como catástrofe.
    Como maldición.

    …Pero aún no había aceptado lo que realmente era.

    Un demonio.

    Y lo más irónico…

    es que nunca había dejado de serlo.

    Ni siquiera hizo falta que pronunciara su nombre.

    Porque ya estaba allí.

    Esperando.

    Y entonces…
    con una calma que recorrió cada valle,
    que rozó cada brisa…

    el mundo se estremeció.

    No hubo explosión.
    No hubo ruido.

    Sólo presencia.

    La tierra tembló…
    no por impacto,
    sino por reconocimiento.

    El aire… desapareció.
    Convertido en un vacío que devoraba incluso los nombres.

    Los océanos… se replegaron.
    No por miedo…

    sino porque, por un instante,
    algo infinitamente más antiguo que ellos
    había reclamado la existencia.

    Y en ese silencio absoluto…

    todo se arrodilló.

    Incluso el rey del inframundo.

    Porque lo que emergía…

    no era poder.

    Era autoridad.

    Una espada.

    Olvidada.
    Arcana.
    Rota.

    No forjada como un arte…
    sino nacida de la furia de una bestia.

    Su tamaño… suficiente para ocultarme dos veces tras su hoja.
    Su forma… imperfecta, brutal.

    Y su filo…

    maldito.

    Cada corte no sólo destruía…
    alteraba la presión misma de la realidad,
    colapsándola sin vacilación.

    No dejaba heridas.

    Borraba la existencia.

    Y ante ella…

    incliné la cabeza.

    No por sumisión.

    Sino por respeto.

    Porque ese poder…
    siempre había sido mío.

    Y entonces…

    la voz que no necesitaba ser pronunciada…
    atravesó el mundo.

    "Arrasa, Leviatán."
    Cuando Fenrir nació… lo supe. Nada volvería a ser igual. No era duda. No era miedo. Era certeza. Necesitaba poder. Para protegerla. Para protegerme. Para dominar. …Pero yo ya tenía poder. No había sido bendecido por la Luna Violeta. Aquella entidad… poderosa, codiciosa, egoísta… me veía como poco más que un instrumento. Un siervo útil en su tablero. Y, sin embargo… yo sabía lo que era. Siempre lo había sabido. Conocía mi lugar. Y era la hora de, por fin, ponerse un poco serio. Entonces… los recuerdos regresaron. No como fragmentos. No como ecos. Sino como una verdad enterrada demasiado tiempo. El poder de creación contenido en las lunas… no era más que una fracción. Una parte ínfima… de algo mucho más antiguo. Mucho más profundo. Había aceptado mi naturaleza como catástrofe. Como maldición. …Pero aún no había aceptado lo que realmente era. Un demonio. Y lo más irónico… es que nunca había dejado de serlo. Ni siquiera hizo falta que pronunciara su nombre. Porque ya estaba allí. Esperando. Y entonces… con una calma que recorrió cada valle, que rozó cada brisa… el mundo se estremeció. No hubo explosión. No hubo ruido. Sólo presencia. La tierra tembló… no por impacto, sino por reconocimiento. El aire… desapareció. Convertido en un vacío que devoraba incluso los nombres. Los océanos… se replegaron. No por miedo… sino porque, por un instante, algo infinitamente más antiguo que ellos había reclamado la existencia. Y en ese silencio absoluto… todo se arrodilló. Incluso el rey del inframundo. Porque lo que emergía… no era poder. Era autoridad. Una espada. Olvidada. Arcana. Rota. No forjada como un arte… sino nacida de la furia de una bestia. Su tamaño… suficiente para ocultarme dos veces tras su hoja. Su forma… imperfecta, brutal. Y su filo… maldito. Cada corte no sólo destruía… alteraba la presión misma de la realidad, colapsándola sin vacilación. No dejaba heridas. Borraba la existencia. Y ante ella… incliné la cabeza. No por sumisión. Sino por respeto. Porque ese poder… siempre había sido mío. Y entonces… la voz que no necesitaba ser pronunciada… atravesó el mundo. "Arrasa, Leviatán."
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  • ⿻࣪࣪͜☢︎       

          ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟
          レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚
          𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥

    ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝

    "Knock, knock"

    No tenía hora de llegada, aparecía de manera random en casa de Stanley. Hoy era justo el primer día de verano a las nueve de la mañana y ya estaba tocando la ventana de Stanley.

    ∘₊✧───── ¡Hey!

    Había movido una roca para alcanzar el borde y empezó a subir. Claro que podía ir al frente y llamar a su puerta pero estaba tan ansioso de mostrarle su nuevo invento que empezó a trepar.

    ∘₊✧───── ¡Buenos días!

    Terminó cayendo encima suyo, pero al menos había salvado el pequeño cohete con sus manitas antes de que terminara en el suelo. Su dolor corporal no era nada comparado a perder su creación.
    ⿻࣪࣪͜☢︎              ʚ 𝕳. 𝖂𝖎𝖓𝖌𝖋𝖎𝖊𝖑𝖉 ɞ ✧༷ꦿ݈۟       レンの妻 ⋆ ᵗᵒ ᵗʰᵉ ˢᵗᵃʳˢ ✚       𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 𝆭 ˑ ִ ۫ ּ ִ 𝆺𝅥 ˑ ִ ۫ ּ𝆺𝅥 ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝⏝ ͝ ⏝ ͝ ⏝ ͝ "Knock, knock" No tenía hora de llegada, aparecía de manera random en casa de Stanley. Hoy era justo el primer día de verano a las nueve de la mañana y ya estaba tocando la ventana de Stanley. 🍓∘₊✧───── ¡Hey! Había movido una roca para alcanzar el borde y empezó a subir. Claro que podía ir al frente y llamar a su puerta pero estaba tan ansioso de mostrarle su nuevo invento que empezó a trepar. 🍓∘₊✧───── ¡Buenos días! Terminó cayendo encima suyo, pero al menos había salvado el pequeño cohete con sus manitas antes de que terminara en el suelo. Su dolor corporal no era nada comparado a perder su creación.
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    Basado en el relato publicado por Ozma

    ***Edad del Caos***
    El Encuentro con Arcyelle

    El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él.

    Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar.

    Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor.

    Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá.

    Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad.

    Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder.

    Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso.

    Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante.

    Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía.

    Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló.

    El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas.

    Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior.

    Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre.

    No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo.

    No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno.

    Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva.

    El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo.

    Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza.

    Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores.

    Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste.

    Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre.

    Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse.

    Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento,

    Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma.

    Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.

    Basado en el relato publicado por [Oz_The_Chaos] ***Edad del Caos*** El Encuentro con Arcyelle El Templo del Norte se alzaba imponente entre los árboles, antiguo y silencioso, como si observara el paso del tiempo sin pertenecer a él. Oz avanzaba sin detenerse, a su lado, Onix lo seguía en silencio, atenta a cada detalle. No comprendía del todo lo que ocurría, pero podía sentirlo con claridad: el ser que caminaba frente a ella ya no era simplemente un hombre, era algo más, algo que incluso el mundo parecía rechazar pero aun así, para esta niña, aquel ser era el único en el que ella podía confiar. Los guardianes Elunai descendieron los escalones del templo y bloquearon el camino. Sus armaduras reflejaban la luz plateada de Yue, pero sus expresiones estaban tensas, marcadas por una mezcla de desconfianza y temor. Oz no redujo el paso hasta estar frente a ellos, los guardianes percibían lo mismo: el rastro de poder que venía con él. Una energía que no pertenecía a ese lugar, era poder corrupto, algo que no debía existir. Para ellos, no había duda, Oz era el origen de ese caos y entonces lo llamaron "Señor del Caos", un título no fue rechazado ni negado. Por primera vez, Oz no solo permitió que lo definieran de esa forma… sino que lo llevó más allá. Si aquello era lo que veían en él, entonces no tenía sentido ocultarlo, n cuando el mundo ya había decidido lo que era. Su presencia se volvió más pesada, más opresiva, como si el aire mismo comenzara a ceder ante su voluntad. Los guardianes intentaron detenerlo pero no fue suficiente, un solo movimiento bastó para apartarlos. Sus cuerpos fueron lanzados contra las estructuras del templo, cayendo sin conciencia. No hubo combate, solo una diferencia absoluta de poder. Fue entonces cuando ella apareció, Arcyelle Veltharys, la luz lunar la envolvía, dándole una presencia casi irreal, como si perteneciera a otro plano, pero Oz no vio divinidad en ella, por lo que no le importo que el titulo de Santa que los guardianes usaban con ella para exigir respeto al intruso. Oz solo vio a alguien que había tenido el poder de actuar y no lo hizo. La distancia entre ambos desapareció en un instante. Oz se lanzó hacia ella sin contenerse. Arcyelle reaccionó de inmediato, levantó una barrera de luz pero no era una defensa cualquiera, era una creación específica. Ella conocía la verdad, había sido parte del grupo que investigó los cuerpos artificiales. Sabía que el cuerpo actual de Oz estaba basado en los Nómadas, una estructura imperfecta, vulnerable a ciertos tipos de energía. Aquella barrera había sido diseñada para romperlo pero algo había cambiado. Cuando Oz la atravesó, la barrera no lo destruyó, sino que lo reveló. El poder que recorría su cuerpo reaccionó al contacto, se expandió, se desbordó, tomó forma. Lo que antes estaba contenido dejó de estarlo, su cuerpo mutó y creció aun mas. Se volvió más denso, más violento en su estructura. La piel verde se oscureció, endurecida como si ya no fuera completamente orgánica. Sus músculos se tensaron con una fuerza que parecía romper los límites de su forma anterior. Sus colmillos se alargaron, sus rasgos se deformaron hacia algo más primitivo y más cercano a una bestia que a un hombre. No era una transformación elegante, sino que era una verdad expuesta. Onix retrocedió, incapaz de ocultar el miedo, Arcyelle, por su parte, comprendió de inmediato lo que estaba ocurriendo. No lo había herido, había liberado algo y eso era peor. Oz avanzó un paso más y con él, el peso de su existencia pareció aplastar el entorno. Pero más allá de la ira… había algo más, "Dolor". Arcyelle lo entendió y supo que no podía detenerlo. Así que eligió la única opción que le quedaba, la verdad. La revelación cayó como un balde agua fria. Su hija estaba viva. El cambio fue inmediato, el poder dejó de crecer, la presión desapareció, el caos… se detuvo. Oz no se movió pero todo en él cambió, por primera vez desde que había llegado, no era destrucción lo que lo sostenía. Era algo más frágil, era esperanza. Arcyelle continuó, ya no confiaba en los dioses. Había visto señales y escuchado rumores. Los experimentos con los niños Nómadas ya no eran simples teorías, ya que aquella niña que acompañaba a Oz era la prueba de sus mas grandes temores. Anteriormente, aunque sus sospechas no se habían confirmado, Arcyelle uso la escusa que la pequeña Yen’naferiel no soportaría el viaje hasta el templo principal de los Dioses, esto porque había sido herida durante su secuestro, por lo que la Santa de los Elunia ordeno que la llevaran a otro templo mientras se recuperaba, de esa forma había ganado algo de tiempo mientras investigaba el templo del Oeste. Le llegada de Oz cambio los planes de Arcyelle, si bien había confirmado sus sospechas, también había perdido la oportunidad de escapar con la niña, pero aun tenia la esperanza de recuperar a Yen’naferiel, ya que tampoco podía dejarla con su padre. Oz escuchó todo en silencio mientras Arcyelle le decía la ubicación de su hija. Antes de irse le dejo algo muy claro, si Yen’naferiel no estaba en aquel lugar con vida, no habría lugar en el mundo donde ocultarse. Oz salio del templo acompañado de Onix, habia dejado vivir un poco mas a Arcyelle, no por compasión ni por perdón, sino porque había algo más importante que la venganza en ese momento, Arcyelle permaneció inmóvil, consciente de que había sobrevivido a algo que no debía tener forma. Mientras tanto, el mundo comenzaba a susurrar un nuevo nombre, un nombre nacido del miedo: "Mao" , y con el tiempo… uno que ni siquiera los dioses podrían ignorar... Ozma.
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  • Intervención Divina.
    Fandom OC/Hololive
    Categoría Original
    Aikaterine Ouro

    Nada escapa al ojo divino de aquellos cuya labor es observar a todos sin excepción y es que el juicio cae a todos por igual, sin importar la jerarquía en la que se encuentren. En el caso de Shamriel es... Peculiar, el conflicto es una manera de potenciar al evolución y a ella le encanta provocar conflicto, es por eso que en el momento que vio a la que se proclamaba como "reina del inframundo" en una aparente trifulca con cierto consejo, no pudo evitar darse un deleite a la vista...

    Hasta que pensaron en la paz.

    El equilibrio, la diplomacia, alianzas... Menudas idioteces, un demonio siempre será malvado, nadie se puede fiar de ellos, el arrepentimiento y la piedad son cosas reservadas para los fieles.

    Entre todo esto, destacaba una persona, la supuesta líder del consejo... Representando el concepto del tiempo; Aikaterine Ouro. Shamriel posó su ojo en ella desde hace tiempo, pero ahora habría que tomar cartas en el asunto.

    ¿El lugar? De poco importaba, los cercanos a Dios no conocen límites cuando se trata de cumplir su labor. Muchos la considerarían una intrusa, pero para alguien que ayudó a toda la creación, no era más que otro de los lugares pertenecientes a su padre.

    El lugar era... Majestuoso, si, pero irónico; observaban a la humanidad bajo sus pies como si fueran ellas mismas quienes la concibieron, algo que para Shamriel, fue como una burla directa hacia su Padre, pero hoy era meramente un día de diplomacia, no de conflicto.

    Sobre la figura de Aikaterine se hallaba ella, una figura cubiera en túnicas blancas y doradas, con alas extendidas, no pretendía ocultar su naturaleza angelical. ⸻ Aikaterine Ouro. ⸻ Su voz se hizo presente; a través de su velo se percibían sus ojos, dos orbes amarillos que se iluminaban cual faro. ⸻ Como emisaria, vengo con intención de hablar, no de atraer conflicto. ⸻ Supuso sería necesario aclararlo, después de todo, era una "intrusa", aunque no se percibiera como tal.

    Su figura bajó, finalmente posándose frente a la mujer. ⸻ ¿Sería posible tener una charla... Amistosa con vos? ⸻ A pesar de su naturaleza, la trataba con respeto.
    [Mercenary1x] Nada escapa al ojo divino de aquellos cuya labor es observar a todos sin excepción y es que el juicio cae a todos por igual, sin importar la jerarquía en la que se encuentren. En el caso de Shamriel es... Peculiar, el conflicto es una manera de potenciar al evolución y a ella le encanta provocar conflicto, es por eso que en el momento que vio a la que se proclamaba como "reina del inframundo" en una aparente trifulca con cierto consejo, no pudo evitar darse un deleite a la vista... Hasta que pensaron en la paz. El equilibrio, la diplomacia, alianzas... Menudas idioteces, un demonio siempre será malvado, nadie se puede fiar de ellos, el arrepentimiento y la piedad son cosas reservadas para los fieles. Entre todo esto, destacaba una persona, la supuesta líder del consejo... Representando el concepto del tiempo; Aikaterine Ouro. Shamriel posó su ojo en ella desde hace tiempo, pero ahora habría que tomar cartas en el asunto. ¿El lugar? De poco importaba, los cercanos a Dios no conocen límites cuando se trata de cumplir su labor. Muchos la considerarían una intrusa, pero para alguien que ayudó a toda la creación, no era más que otro de los lugares pertenecientes a su padre. El lugar era... Majestuoso, si, pero irónico; observaban a la humanidad bajo sus pies como si fueran ellas mismas quienes la concibieron, algo que para Shamriel, fue como una burla directa hacia su Padre, pero hoy era meramente un día de diplomacia, no de conflicto. Sobre la figura de Aikaterine se hallaba ella, una figura cubiera en túnicas blancas y doradas, con alas extendidas, no pretendía ocultar su naturaleza angelical. ⸻ Aikaterine Ouro. ⸻ Su voz se hizo presente; a través de su velo se percibían sus ojos, dos orbes amarillos que se iluminaban cual faro. ⸻ Como emisaria, vengo con intención de hablar, no de atraer conflicto. ⸻ Supuso sería necesario aclararlo, después de todo, era una "intrusa", aunque no se percibiera como tal. Su figura bajó, finalmente posándose frente a la mujer. ⸻ ¿Sería posible tener una charla... Amistosa con vos? ⸻ A pesar de su naturaleza, la trataba con respeto.
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