• —Faltan nueve días para mi cumpleaños. Acepto regalos en efectivo, cupones de descuento, gif cards, blind boxes, cosas que brillen, cosas que exploten... o cualquier otra cosa que prometa entretenimiento o consecuencias catastróficas (?)
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  • -estaba cuidando el cutiefly de una compañera y esque no puedo mas con esta cosita mirenlo como se esponja que me meuro de ternura-
    -estaba cuidando el cutiefly de una compañera y esque no puedo mas con esta cosita mirenlo como se esponja que me meuro de ternura-
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  • -- Susurro de Plutón --

    El Susurro de Plutón crece en grandes racimos, es raro encontrar a un especímen lejos de un grupo. El tallo es largo y de grosor promedio, mientras que la tapa es gruesa, lisa, de textura aceitosa. Resaltan zonas bioluminiscentes con forma similar a estrellas.

    En las zonas subterráneas del refugio, la principal fuente de luz proviene de estas setas.

    El Susurro crece exclusivamente sobre materia orgánica en descomposición, como por ejemplo, otras setas, las pocas plantas que crecen en las zonas profundas del refugio, y más notablemente, los cadáveres de los pocos animales que se aventuran a estas zonas. Los que brotan de animales parecen tener ciertas propiedades pricotrópicas aunque son los más difíciles de encontrar.

    Este hongo puede, a través de un mecanismo que no entendemos aún, absorber los pensamientos y recuerdos del animal sobre el que brota y transferir esos recuerdos a cualquiera que consuma el hongo. Hemos recibido ofertas millonarias de ciertos grupos y sectas espiritistas, interesadas en sus supuestas propiedades para vincular el alma humana con su espíritu animal.
    -- Susurro de Plutón -- El Susurro de Plutón crece en grandes racimos, es raro encontrar a un especímen lejos de un grupo. El tallo es largo y de grosor promedio, mientras que la tapa es gruesa, lisa, de textura aceitosa. Resaltan zonas bioluminiscentes con forma similar a estrellas. En las zonas subterráneas del refugio, la principal fuente de luz proviene de estas setas. El Susurro crece exclusivamente sobre materia orgánica en descomposición, como por ejemplo, otras setas, las pocas plantas que crecen en las zonas profundas del refugio, y más notablemente, los cadáveres de los pocos animales que se aventuran a estas zonas. Los que brotan de animales parecen tener ciertas propiedades pricotrópicas aunque son los más difíciles de encontrar. Este hongo puede, a través de un mecanismo que no entendemos aún, absorber los pensamientos y recuerdos del animal sobre el que brota y transferir esos recuerdos a cualquiera que consuma el hongo. Hemos recibido ofertas millonarias de ciertos grupos y sectas espiritistas, interesadas en sus supuestas propiedades para vincular el alma humana con su espíritu animal.
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  • Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden?

    -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.-

    "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?"

    -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?-

    ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?"

    -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático-

    "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe."

    "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao."

    "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda."

    "Tienes miedo de cómo se siembra el karma."

    "Ya no hay ataduras"

    -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.-

    ???: "Eso... ¿qué significa maestro?"

    -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.-

    "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.”

    “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.”

    “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.”

    “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.”

    “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.”

    “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo."

    "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones."

    -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.-

    "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen."

    "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo."

    -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.-

    ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?"

    "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?"

    -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.-

    "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante."

    -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.-

    ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?"

    -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.-

    "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.”

    “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.”

    “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción."

    "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.”

    “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
    Si no existe el destino, ¿qué motiva a la vida? Si el destino puede cambiarse, ¿qué sentido tiene el orden? -Fueron aquellas preguntas las más concurrentes en los debates con sus discípulos. Una reflexión constante en aquellos que luchan por entender los motivos de su existencia y de aquellos cuya fe flaquea. No obstante, existió un discípulo que intentó indagar más en ello. Claramente, Dragoir no dudó en ofrecerle otro punto de vista de la vida que tal vez aclarase aquellas dudas que aquejaban el alma de su aprendiz. Ambos se encontraban en el suelo de una iglesia abandonada, meditando sobre cojines distintos, cuando Dragoir procedió a contestar su pregunta.- "Cierto es que podrían ajustarse nuestros pensamientos y lo que nos rodea a seres más allá de nuestra comprensión. De igual forma, podríamos argumentar que todo ello se trata de fuerzas de las que nunca podemos huir. Sin embargo, ¿y si la respuesta estuviera más cerca de lo que solemos pensar?" -Su discípulo claramente observaba a su maestro extrañado. Era la primera vez que escuchaba algo como eso. Algo tan... hereje. ¿Tantos años que su maestro dedicó a la fe y responde con esto?- ???: "Maestro. ¿A qué se refiere con eso?" -Fue entonces que Dragoir se levantó de aquel cojín. Con sus manos en su espalda, unidas una a la otra, caminó unos pasos por el lugar mientras recitaba unos versos que, por la forma en que se escuchaban, debía ser alguna filosofía del país asiático- "En el reino de tres, en la orilla de cuatro, sin deseo, la redención ya no existe." "Ya ha llegado el atardecer, que supera en peso a la luz del día y al Dao." "Te aferras al sentido y a la pasión en esta tierra inmunda." "Tienes miedo de cómo se siembra el karma." "Ya no hay ataduras" -Un silencio hizo eco entre aquel lugar, mientras Dragoir simplemente se detuvo frente a las puertas abiertas de par en par de aquel templo cristiano abandonado. Su discípulo trataba de entender aquellas palabras con la experiencia obtenida de las lecciones de su maestro. Lo que parecieron minutos de silencio, fueron simples segundos que fueron terminados una vez su discípulo, quien se rindió en su intento de comprender aquellas expresiones, habló.- ???: "Eso... ¿qué significa maestro?" -Fue entonces cuando el sacerdote sonrió y emitió una leve risa entre dientes. Era de esperarse que su discípulo no conociese tal filosofía, si de por sí era muy rechazada incluso en aquellas tierras.- "Es simple. Es una reflexión hacia nuestra propia voluntad. El primer verso, respecto a los tres reinos, se refiere al Cielo, a la Tierra y al Inframundo. Las 4 orillas son los 4 continentes. Claro, tomando en cuenta el tiempo en que se escribió dicho poema, se pensaba que el planeta solo tenía 4 masas de tierra gigantes.” “La explicación es, que en todo el mundo mortal no habita el afán, por lo tanto, no hay redención.” “El segundo verso explica que la larga noche ha caído, y ahora, lo que era bueno y lo que era malo están invertidos.” “El tercer verso hace alusión a que, el deseo del ser mortal, su amor, pasión, codicia, odio y afán, ahora se entrelazan.” “El cuarto verso es claro, el karma, las consecuencias de lo que ha venido, no podemos olvidarlo, debido a que son los rastros de nuestras acciones en nuestra vida.” “Y el último verso concluye afirmando que el deseo humano, es pues, el camino al cielo." "Los dioses que no existieron antes de que la misma existencia fuese siquiera concebida, surgieron debido a sus ambiciones. Incluso, aquellos que no creen en la existencia de tales seres, opinan que solo son las explicaciones del ser humano ante lo que no podían explicar tanto a su alrededor, como de aquello que surge del interior de cada uno de ellos. Muchos de esos dioses representan determinación, amor, tristeza, lujuria, ira, venganza, en fin, una gran parte de nuestras emociones." -Una suave brisa ingresó por aquellas puertas, sacudiendo levemente la brisa del sacerdote, mientras su vista se mantenía fija en algo que el discípulo no podía ver, o tal vez su maestro estaba soñando despierto.- "Si es así que muchos de esos dioses se convirtieron en lo que son hoy en día... ¿Qué fue lo que los impulsó? ¿El destino? No, para nada, fueron dichas emociones. El deseo de obtener, la ambición de alcanzar lo que sus almas o su carne anhelan. Si es así, los mortales realizan la misma dinámica, llegando a obtener lo que desean por medio de su voluntad. Sean estas buenas o malas, es el combustible que hace que sus vidas continúen." "Por tal razón, el apagar la voluntad de un mortal, lo destruye por completo. El brillo de sus ojos se pierde y deja de ver la vida como un regalo." -El discípulo entonces observó a su maestro extrañado. De cierta forma, lo que acababa de decir era contradictorio.- ???: "Pero... ¿Desear dejar de existir no es la voluntad de una persona?" "Pudiese ser, en el sentido simple de esta reflexión. Pero, ¿realmente es su voluntad, o la que le fue impuesta al destruir la que ya tenía?" -El discípulo abrió sus ojos con sorpresa como si hubiera obtenido una revelación. Dragoir no dejó de sonreír antes de continuar aquella reflexión. Observando ahora aquel paisaje que adornaba aquel edificio del cual incluso la naturaleza se apoderó con el pasar del tiempo.- "Pero siempre recuerda lo siguiente. Los dioses una vez obtuvieron lo que deseaban, dejaron de cumplir sus roles. Perdieron sus cabezas, su norte. Abandonaron a los mortales a su suerte y evitan, sin embargo, que los mortales asciendan. Fueron muy pocos los que continuaron sus funciones, encontrando nuevas formas de voluntad o la continuación de las ya tomadas. Por ello, aunque todo tipo de deseo puede impulsarte a continuar viviendo, no todos mantienen dicha llama encendida y puede llegar a ser una piedra de tropiezos para otros. Elije bien tu motivación para continuar adelante." -Una vez más el discípulo se encontraba sorprendido por aquellas palabras. Su maestro al parecer comprendía el ámbito de la divinidad, más de lo que cualquier persona, incluso con años de experiencia en dicho camino, pudiese conocer. Esto lo impulsó a realizar una última pregunta.- ???: "Maestro...lo que dice... ¿Acaso se refiere a que los dioses no sirven para nada?" -El hombre apretó levemente sus manos ante aquella pregunta. Era casi como si de alguna forma estuviera frustrado por algo relacionado a dicha interrogante, como si años de decepción recorrieran su mente. Sin embargo, su agarre se suavizó con el pasar de los segundos y luego de suspirar levemente, asintió.- "Esa es la segunda parte de esta reflexión. Desear ser inmortal, obtener todo lo que pueda el mundo ofrecer y mucho más, es una ruta meramente egoísta en muchos de los aspectos.” “¿Por qué razón la mayoría de dioses anhelan mantener su círculo de divinidad solo para ellos? ¿Orden? ¿Control? ¿Balance? Para nada, y ello se demuestra en sus acciones.” “Existen varios héroes mortales que han enfrentado a los dioses por las injusticias que han realizado o su falta de acción. Y en cuanto comienzan a olvidarlos o a perderles respeto, toman represalia, aunque nunca hubiese existido algún acto que justificase dicha acción." "Este poema es una crítica del hipócrita sistema de castas de las deidades, donde la "inmortalidad" es una farsa reservada para los poderosos, burlándose de aquellos que intentan ascender a través de buenas acciones, mientras que las masas siguen siendo meras almas para el consumo. Esta obra pues, destaca un espíritu humano profundo y rebelde contra las reglas cósmicas opresivas. Es por tal razón que debes reflexionar de cuál será la voluntad que impulsará tu vida.” “Si los mortales pueden realizar las acciones de los dioses y ascender, de igual forma un mortal, a pesar de haber alcanzado la inmortalidad, puede terminar como aquellos dioses que corrompen el verdadero significado de la divinidad."
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  • -pesar de nyx era una princesa, le gusta hacer cosas para sus amigos
    Tanto para Percival o su primo Tristan y mas que nada para Lancelot , claro y los demas.-
    -pesar de nyx era una princesa, le gusta hacer cosas para sus amigos Tanto para Percival o su primo Tristan y mas que nada para Lancelot , claro y los demas.-
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  • **En un mundo de epoca medieval un portal se abriría en medio del bosque donde se aseguraría estar oculto para cualquier ser que viviera ahí, de este como es costumbre saldría el esqueleto con calma en busca de cierta persona con la que tiene una peculiar amistad. Sin perder tiempo este tomo su forma de pelatos para llegar con rapidez a la torre donde vivía aquel mago de lentes.**

    **Como es costumbre en el esqueleto de invadir el espacio en donde viven sus amistades, tan solo apareció con normalidad en medio de la casa de este, al ser aveces tan sigiloso tenía que llamar su atención.**

    Oye mini merlín! Me regalaron una de estas cosas eh...una esfera de cristal, quieres hacer algo con ella, no acostumbro mucho en usar estas cosas.

    𐒐เ☾ꪮяคσtɦ
    **En un mundo de epoca medieval un portal se abriría en medio del bosque donde se aseguraría estar oculto para cualquier ser que viviera ahí, de este como es costumbre saldría el esqueleto con calma en busca de cierta persona con la que tiene una peculiar amistad. Sin perder tiempo este tomo su forma de pelatos para llegar con rapidez a la torre donde vivía aquel mago de lentes.** **Como es costumbre en el esqueleto de invadir el espacio en donde viven sus amistades, tan solo apareció con normalidad en medio de la casa de este, al ser aveces tan sigiloso tenía que llamar su atención.** Oye mini merlín! Me regalaron una de estas cosas eh...una esfera de cristal, quieres hacer algo con ella, no acostumbro mucho en usar estas cosas. [nicomancer5]
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  • —S… Sap… sapo.—

    Sujetaba al animal viscoso entre mis manos.
    —S… Sap… sapo.— Sujetaba al animal viscoso entre mis manos.
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  • El campo de entrenamiento ya no fue un lugar al que pudiera volver, pues no hubo maniquí que no acabara como peluche destrozado. Tan solo pequeños pedazos de lo que alguna vez fueron muñecos de entrenamiento ¿Y sus compañeras exorcistas? Adán las habría echado de una patada aunque ella no se contuvo de casi agarrarlas de las greñas. Ni una sola competente ¿Cómo era que se habían vuelto tan débiles? Se suponía que ellas eran el batallón de defensa del cielo, la única arma capaz de evitar una rebelión de parte del infierno... Ahora reducido a un patético grupo de niñitas que jugaban a ser soldados, pues sólo requería de un fuerte golpe a cada una para derrotarlas; un hecho que sucedió en la tarde. Ninguna fue un reto, no uno verdadero.

    ¿Y en las calles celestiales? Su humor no mejoró. Todos estaban tan tranquilos y alegres como de costumbre ¿Es que a nadie le importaba lo que sucedía? ¿Ni siquiera a Sera?

    — Tsk... —

    Chasqueó la lengua. Por supuesto que a Sera no le importaba ¿Cómo podía esperar que lo hiciera si había puesto al más patético de los ángeles como líder de las exterminadoras? Probablemente allí estaba la respuesta a la decadencia de eficacia en lo que alguna vez fueron sus compañeras.
    En su habitación, los pensamientos se entremezclaron con sus sentimientos, con su alma rota y con su ira convertida en un fuego que era imposible de extinguir. La frustración creció mientras más pensaba; la decadencia en las exterminadoras, la indiferencia del cielo, los cambios en Adán....

    — ¡Agh! — Y finalmente explotó, su puño metálico golpeando la pared de su cuarto hasta agrietarlo en todas direcciones.
    Sus dos manos se cerraron como puños contra el muro, su frente apoyándose en la pared resquebrajada.

    "¿Otra vez histérica? ¿Es que acaso siempre te baja la regla?"

    Escuchó aquella voz, una que reconoció perfectamente. Se apartó del muro, levantando la mirada antes de voltear para ver a quien ya imaginaba; Adán. De brazos cruzados y recargado sobre un mueble.
    Parpadeó varias veces con los ojos bien abiertos a punto de preguntarle cuándo había llegado... Hasta que se dió cuenta. No era Adán, no al menos con el que se había encontrado. No con el vivo, no... Ese era el Adán que ella recordaba. No era la primera vez que se le parecía, la única ilusión que parecía consolarla.

    — Nadie me escucha. ¡Cada vez están más cegados, caen en tentación por las palabras de ellos! ¿¡Puedes creerlo!? ¡Prohibieron los exterminios! —

    En su voz latente la frustración mientras el fantasma alzaba una ceja tras oírle, incluso sobresaltandose al oírla. Rápidamente acercándose con alerta.

    "¿Estás de puta broma? ¿En qué puto momento?"

    — Y eso no es lo peor... Cambiaste. ¡Te cambiaron! Ni siquiera eres tú... Te ves igual, pareces igual.... — Las lágrimas de nuevo se habían acumulado en sus ojos, alejándose algunos pasos de aquella ilusión mientras se dirigía hacia la ventana que daba al exterior. Observando sin ver el paisaje que le revelaba. — ¡¡Quieres a Abel!! Lo... ¡Lo defiendes! —

    Soltó como si aquella hubiera sido la más grandes de las señales de su cambio. Como si aquel detalle le hubiera encendido las alarmas pues en lo otro sólo podía encontrar justificación a que se contenía porque eran órdenes de Sera... Aunque también le extrañó haberle visto tan tranquilo en ese aspecto. Adán habría puesto el grito en el cielo, más después de que casi lo habían asesinado, si tan sólo prohibieran los exterminios como si nada.
    El fantasma de su Adán se sobresaltó tras lo que escuchó, incluso llevándose una mano al pecho.

    "¿Defender? ¿¡A ese mocoso!? ¡Es como un grano en los huevos! Carajo. Me lavaron el puto cerebro, dime que al menos me consta que todavía soy la primera puta polla de la humanidad"

    Inhaló, profundo, en silencio y lentamente fue exhalando en lo que, observando el paisaje, pasó a observar su reflejo en el cristal. Otro reflejo, aunque en realidad no estaba, cerniendose sobre ella desde su espalda; Adán que se le había acercado.

    "No pensarás dejar que me quede como un retrasado ¿Verdad? Ya me dejaste atrás una vez"

    Apretó los labios. Ni una sola lágrima había salido de sus ojos a pesar de que antes de habían acumulado en ellos, sus manos cerrandose fuertemente en puños a sus lados mientras su mirada no se apartaba del reflejo de Adán.

    — No, señor. Voy a recuperarlo y lo llevaré a su antigua gloria —

    "¿Y qué hay de las escorias? ¿De los traidores? ¿De todos los que se cagaron en mi casi puta muerte?"

    — Pagarán. Todos lo harán... Acabaré hasta con el último de esos demonios. Limpiaré la podredumbre del infierno y abriré los ojos de todos en el cielo o los haré caer al abismo. Así deba hacerlo sola —

    Juro con su mirada oscurecida en lo que, son un gruñido de furia de tan solo pensar en todos ellos, en la forma en la que los ángeles ignoraban deliberadamente para su comodidad los cambios en la personalidad de Adán, daba un nuevo puñetazo al vidrio de su ventana hasta quebrarlo, agrietarlo, al ounto de que tal vez hasta una pequeña brisa podría hacerlo estallar.
    El campo de entrenamiento ya no fue un lugar al que pudiera volver, pues no hubo maniquí que no acabara como peluche destrozado. Tan solo pequeños pedazos de lo que alguna vez fueron muñecos de entrenamiento ¿Y sus compañeras exorcistas? Adán las habría echado de una patada aunque ella no se contuvo de casi agarrarlas de las greñas. Ni una sola competente ¿Cómo era que se habían vuelto tan débiles? Se suponía que ellas eran el batallón de defensa del cielo, la única arma capaz de evitar una rebelión de parte del infierno... Ahora reducido a un patético grupo de niñitas que jugaban a ser soldados, pues sólo requería de un fuerte golpe a cada una para derrotarlas; un hecho que sucedió en la tarde. Ninguna fue un reto, no uno verdadero. ¿Y en las calles celestiales? Su humor no mejoró. Todos estaban tan tranquilos y alegres como de costumbre ¿Es que a nadie le importaba lo que sucedía? ¿Ni siquiera a Sera? — Tsk... — Chasqueó la lengua. Por supuesto que a Sera no le importaba ¿Cómo podía esperar que lo hiciera si había puesto al más patético de los ángeles como líder de las exterminadoras? Probablemente allí estaba la respuesta a la decadencia de eficacia en lo que alguna vez fueron sus compañeras. En su habitación, los pensamientos se entremezclaron con sus sentimientos, con su alma rota y con su ira convertida en un fuego que era imposible de extinguir. La frustración creció mientras más pensaba; la decadencia en las exterminadoras, la indiferencia del cielo, los cambios en Adán.... — ¡Agh! — Y finalmente explotó, su puño metálico golpeando la pared de su cuarto hasta agrietarlo en todas direcciones. Sus dos manos se cerraron como puños contra el muro, su frente apoyándose en la pared resquebrajada. "¿Otra vez histérica? ¿Es que acaso siempre te baja la regla?" Escuchó aquella voz, una que reconoció perfectamente. Se apartó del muro, levantando la mirada antes de voltear para ver a quien ya imaginaba; Adán. De brazos cruzados y recargado sobre un mueble. Parpadeó varias veces con los ojos bien abiertos a punto de preguntarle cuándo había llegado... Hasta que se dió cuenta. No era Adán, no al menos con el que se había encontrado. No con el vivo, no... Ese era el Adán que ella recordaba. No era la primera vez que se le parecía, la única ilusión que parecía consolarla. — Nadie me escucha. ¡Cada vez están más cegados, caen en tentación por las palabras de ellos! ¿¡Puedes creerlo!? ¡Prohibieron los exterminios! — En su voz latente la frustración mientras el fantasma alzaba una ceja tras oírle, incluso sobresaltandose al oírla. Rápidamente acercándose con alerta. "¿Estás de puta broma? ¿En qué puto momento?" — Y eso no es lo peor... Cambiaste. ¡Te cambiaron! Ni siquiera eres tú... Te ves igual, pareces igual.... — Las lágrimas de nuevo se habían acumulado en sus ojos, alejándose algunos pasos de aquella ilusión mientras se dirigía hacia la ventana que daba al exterior. Observando sin ver el paisaje que le revelaba. — ¡¡Quieres a Abel!! Lo... ¡Lo defiendes! — Soltó como si aquella hubiera sido la más grandes de las señales de su cambio. Como si aquel detalle le hubiera encendido las alarmas pues en lo otro sólo podía encontrar justificación a que se contenía porque eran órdenes de Sera... Aunque también le extrañó haberle visto tan tranquilo en ese aspecto. Adán habría puesto el grito en el cielo, más después de que casi lo habían asesinado, si tan sólo prohibieran los exterminios como si nada. El fantasma de su Adán se sobresaltó tras lo que escuchó, incluso llevándose una mano al pecho. "¿Defender? ¿¡A ese mocoso!? ¡Es como un grano en los huevos! Carajo. Me lavaron el puto cerebro, dime que al menos me consta que todavía soy la primera puta polla de la humanidad" Inhaló, profundo, en silencio y lentamente fue exhalando en lo que, observando el paisaje, pasó a observar su reflejo en el cristal. Otro reflejo, aunque en realidad no estaba, cerniendose sobre ella desde su espalda; Adán que se le había acercado. "No pensarás dejar que me quede como un retrasado ¿Verdad? Ya me dejaste atrás una vez" Apretó los labios. Ni una sola lágrima había salido de sus ojos a pesar de que antes de habían acumulado en ellos, sus manos cerrandose fuertemente en puños a sus lados mientras su mirada no se apartaba del reflejo de Adán. — No, señor. Voy a recuperarlo y lo llevaré a su antigua gloria — "¿Y qué hay de las escorias? ¿De los traidores? ¿De todos los que se cagaron en mi casi puta muerte?" — Pagarán. Todos lo harán... Acabaré hasta con el último de esos demonios. Limpiaré la podredumbre del infierno y abriré los ojos de todos en el cielo o los haré caer al abismo. Así deba hacerlo sola — Juro con su mirada oscurecida en lo que, son un gruñido de furia de tan solo pensar en todos ellos, en la forma en la que los ángeles ignoraban deliberadamente para su comodidad los cambios en la personalidad de Adán, daba un nuevo puñetazo al vidrio de su ventana hasta quebrarlo, agrietarlo, al ounto de que tal vez hasta una pequeña brisa podría hacerlo estallar.
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  • *Hacia mucho frio fuera y el hotel estaba muy tranquilo, ¿es que no se supone que debería hacer calor en este sitio? Cada vez el infierno está más raro, me quedé en mi habitación del hotel estando en la cama enrollado en mi cola tapado hasta los hombros, me puse mis cascos y comencé a jugar a la consola tranquilamente*
    *Hacia mucho frio fuera y el hotel estaba muy tranquilo, ¿es que no se supone que debería hacer calor en este sitio? Cada vez el infierno está más raro, me quedé en mi habitación del hotel estando en la cama enrollado en mi cola tapado hasta los hombros, me puse mis cascos y comencé a jugar a la consola tranquilamente*
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  • El Rayo primordial
    Fandom Omegaverse Ishtar
    Categoría Acción
    El salón de entrenamiento aún respira incienso antiguo y piedra caliente cuando doy un paso al frente. No levanto la voz; no hace falta.

    Te miro, pupilo.
    La emperatriz Sasha ha hablado.
    Y cuando la Emperatriz honra a alguien con una orden, esa orden se convierte en el eje de su existencia.

    Hoy, tu vida gira alrededor de esto.

    —Has sido puesto bajo mi tutela —te digo, con calma absoluta—. No como castigo, sino como privilegio. Sasha me ha confiado tu fuego… y tu destino. Respóndele con respeto. Respóndeme con obediencia. No hay nada más importante para ti ahora mismo que convertirte en digno del nombre Ishtar.

    Me detengo frente a ti. Siento tu fuego primordial arder, joven, impetuoso, aún desordenado. Un don de nacimiento. Valioso… pero incompleto.

    —No te equivoques —continúo—. En nuestra estirpe, los machos nacen con fuerza, pero las hembras forjamos el poder. Yo no nací completa. Me hice. Desde cero. Con la dualidad de Veythra desgarrando mi alma, luchando contra mí… hasta que dejamos de ser dos.

    Ahora somos una.

    Y ese poder —una sombra del que porta Jennifer con su medio corazón del Caos-Elunai— me pertenece. Un fragmento, sí. Pero afilado hasta la perfección.

    Doy media vuelta y extiendo la mano. El aire a nuestro alrededor empieza a vibrar.

    —Tu fuego primordial será nuestro punto de partida. No el final.
    Hoy aprenderás algo que pocos íncubos logran comprender: el fuego no sólo quema… mueve.
    Las corrientes de calor nacen de mi palma, invisibles pero feroces.

    —Siente cómo el fuego empuja al mundo. El calor crea viento. No lo impongas. Guíalo.
    Ese viento incandescente es una extensión de ti. Deja que te atraviese el pecho, los brazos, la espalda. Respira con él.
    El aire se ondula. La temperatura sube.

    —Ahora escucha con algo más que los oídos —susurro—. El aire está vivo. Contiene agua. Moléculas suspendidas, esperando ser llamadas.
    No las fuerces. Reconócelas como parte de ti.
    Mis ojos brillan apenas.

    —Encuentra el punto exacto, Ignia. Ni frío ni exceso de fuego. El instante sagrado donde el agua deja de ser agua… y se vuelve vapor.
    El viento gira, más preciso.

    —Bien. Ahora viene lo difícil.
    Haz chocar dos moléculas de vapor. No con rabia. Con intención. Compresión perfecta. Velocidad justa.
    Clavo la mirada en la tuya.

    —Cuando lo logres, el cielo responderá. Porque el rayo no nace del odio… nace del equilibrio violento entre fuerzas opuestas.
    Bajo lentamente la mano.

    —Empieza.
    Demuestra a la emperatriz Sasha que su honor no fue mal otorgado.
    Y a mí… que mereces llamarme sensei.
    El salón de entrenamiento aún respira incienso antiguo y piedra caliente cuando doy un paso al frente. No levanto la voz; no hace falta. Te miro, pupilo. La emperatriz Sasha ha hablado. Y cuando la Emperatriz honra a alguien con una orden, esa orden se convierte en el eje de su existencia. Hoy, tu vida gira alrededor de esto. —Has sido puesto bajo mi tutela —te digo, con calma absoluta—. No como castigo, sino como privilegio. Sasha me ha confiado tu fuego… y tu destino. Respóndele con respeto. Respóndeme con obediencia. No hay nada más importante para ti ahora mismo que convertirte en digno del nombre Ishtar. Me detengo frente a ti. Siento tu fuego primordial arder, joven, impetuoso, aún desordenado. Un don de nacimiento. Valioso… pero incompleto. —No te equivoques —continúo—. En nuestra estirpe, los machos nacen con fuerza, pero las hembras forjamos el poder. Yo no nací completa. Me hice. Desde cero. Con la dualidad de Veythra desgarrando mi alma, luchando contra mí… hasta que dejamos de ser dos. Ahora somos una. Y ese poder —una sombra del que porta Jennifer con su medio corazón del Caos-Elunai— me pertenece. Un fragmento, sí. Pero afilado hasta la perfección. Doy media vuelta y extiendo la mano. El aire a nuestro alrededor empieza a vibrar. —Tu fuego primordial será nuestro punto de partida. No el final. Hoy aprenderás algo que pocos íncubos logran comprender: el fuego no sólo quema… mueve. Las corrientes de calor nacen de mi palma, invisibles pero feroces. —Siente cómo el fuego empuja al mundo. El calor crea viento. No lo impongas. Guíalo. Ese viento incandescente es una extensión de ti. Deja que te atraviese el pecho, los brazos, la espalda. Respira con él. El aire se ondula. La temperatura sube. —Ahora escucha con algo más que los oídos —susurro—. El aire está vivo. Contiene agua. Moléculas suspendidas, esperando ser llamadas. No las fuerces. Reconócelas como parte de ti. Mis ojos brillan apenas. —Encuentra el punto exacto, Ignia. Ni frío ni exceso de fuego. El instante sagrado donde el agua deja de ser agua… y se vuelve vapor. El viento gira, más preciso. —Bien. Ahora viene lo difícil. Haz chocar dos moléculas de vapor. No con rabia. Con intención. Compresión perfecta. Velocidad justa. Clavo la mirada en la tuya. —Cuando lo logres, el cielo responderá. Porque el rayo no nace del odio… nace del equilibrio violento entre fuerzas opuestas. Bajo lentamente la mano. —Empieza. Demuestra a la emperatriz Sasha que su honor no fue mal otorgado. Y a mí… que mereces llamarme sensei.
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