• Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa.

    Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant.

    A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles.
    —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo Keirot Korezu . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos.

    Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado.

    En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco.
    Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas.

    Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
    Luego de la pequeña reunión que todos tuvieron en la casa de Anyel, era hora de pasar a la acción nuevamente; su parte favorita aunque no lo pareciera por su actitud perezosa. Por más caos que hubiera, tenía que mantener la discreción, por lo que se colocó una sudadera azul con capucha para que pudiera cubrirle el cabello, también agregó unos lentes que parcialmente cubrirían sus ojos. Todo eso lo hacía por el cambio físico que surgía cuando usaba los poderes de su Vairant. —Muy bien, estoy listo.— Se lo dijo a si mismo, pero también sabía que sería escuchado por Xíon: el Vairant. A los minutos, salió en dirección a la cuidad, de lejos podía observar todo el caos y de hecho, también observó la evacuación que la U.D.H. realizaba para tratar de salvar a todos los humanos posibles. —Yo ya estoy aquí, iré avanzando, no demores mucho.— Había sacado el celular y escrito rápidamente a su amigo [Keirot_Korezu] . Se suponía que ambos irían juntos, era lo acordado con los demás: dividirse en grupos. Sus demás amigos ya estaban en acción, atacando y socorriendo a las personas en distintos puntos de la ciudad, no debía perder mucho tiempo pero tampoco estaba tan apurado. En eso, varias de esas criaturas aparecieron, atacando de inmediato sin mediar palabra o cualquier truco. Eran bastante grotescos, enormes y se podía notar que ya habían luchado antes con alguien, pues sus cuerpos mostraban pequeñas heridas. Rápidamente, y dibujando una sonrisa en los labios, creó finas estacas de hielo que saldrían en muchas direcciones sobre esos seres, cortando y atravesando sus pieles.
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  • Vez este mundo y los constantes cambios, vez el esfuerzo que colocan terceros y la miseria que reciben a cambio. Creados a imagen y semejanza me hace que esto fue producto de un berrinche, nada más. Quiso externar lo que es en verdad y he ahí abajo el precio de su creación.
    Vez este mundo y los constantes cambios, vez el esfuerzo que colocan terceros y la miseria que reciben a cambio. Creados a imagen y semejanza me hace que esto fue producto de un berrinche, nada más. Quiso externar lo que es en verdad y he ahí abajo el precio de su creación.
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  • "El cambio es el proceso esencial de toda existencia".
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  • *Sentada en el piso, solo miraba el cielo desde la ventana del cuarto donde se encontraba, suspira profundamente mientras su mente se va a las aventuras qué había tenido junto a sus amigos del Expreso Astral.

    Eso fue suficiente para hacerla sonreír, supone que va siendo hora de retomar todas esas aventuras y volver a viajar junto con los demás, la verdad extrañaba a todos. *

    Debo ver como contactar con ellos.

    *Se dijo asi misma, acomodado su cabello grisaseo tras su hombro, esta vez se centraria en su deber como anónima del Expreso Astral, su misión principal y la razón por la que abordo el tren, fue tratar de detener la amenaza del Estelaron en cada mundo, al fin y acabo, ella misma lleva un Estelaron en su interior, sabe lo poderoso e inestable que puede llegar a ser, lo vio en Jairo con su invierno eterno, aunque pararon la amenaza, pasara muchos años mas para que Jairo se recupere de ese invierno eterno que lo habia invadido, recordado eso, tal vez podría pasarse a Jairo para visitar a su amigos de Beledog, los extraña y desea ver que tanto han mejorado desde que les ayudaron, obvio no habrá muchos cambios, eso ella lo sabe muy bien.*

    Supongo que.. Sera un capricho mas que nada.

    *Se quedó meditando un poco más, mientas cierra los ojos recordando esa batalla qué fue decisiva para el futuro de Jairo*
    *Sentada en el piso, solo miraba el cielo desde la ventana del cuarto donde se encontraba, suspira profundamente mientras su mente se va a las aventuras qué había tenido junto a sus amigos del Expreso Astral. Eso fue suficiente para hacerla sonreír, supone que va siendo hora de retomar todas esas aventuras y volver a viajar junto con los demás, la verdad extrañaba a todos. * Debo ver como contactar con ellos. *Se dijo asi misma, acomodado su cabello grisaseo tras su hombro, esta vez se centraria en su deber como anónima del Expreso Astral, su misión principal y la razón por la que abordo el tren, fue tratar de detener la amenaza del Estelaron en cada mundo, al fin y acabo, ella misma lleva un Estelaron en su interior, sabe lo poderoso e inestable que puede llegar a ser, lo vio en Jairo con su invierno eterno, aunque pararon la amenaza, pasara muchos años mas para que Jairo se recupere de ese invierno eterno que lo habia invadido, recordado eso, tal vez podría pasarse a Jairo para visitar a su amigos de Beledog, los extraña y desea ver que tanto han mejorado desde que les ayudaron, obvio no habrá muchos cambios, eso ella lo sabe muy bien.* Supongo que.. Sera un capricho mas que nada. *Se quedó meditando un poco más, mientas cierra los ojos recordando esa batalla qué fue decisiva para el futuro de Jairo*
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  • Esto se ha publicado como Out Of Character. Tenlo en cuenta al responder.
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    Contexto/Cronología de todos los sucesos en torno a la grieta:

    1. Kazuha pierde la memoria voluntariamente gracias a los poderes de Kyrie (quien aún duerme en ese momento),

    2. Accidente en el subterráneo: Kieran detiene el subterráneo, pelea con humanos, destruye las puertas, todo queda grabado, se hace viral en internet y tiene fans. (?)

    3. Tras el accidente, Kazuha, Kieran y Veyra viajan a Nwitta, y Veyra roba los objetos mágicos de su familia para vender porque se mueren de hambre (??)

    4. Anyel habla con Kieran sobre la amnesia de Kazuha y la posibilidad de tener que matarla si se sale de control.

    5. Los Aelorianos vuelven al subterráneo días después para vender los objetos traídos de Nwitta.

    6. Cuando van a vender los objetos tienen un primer encuentro con Sarah. Ella le rompe varios huesos a Kieran y Kazuha pierde el control de sus poderes, la realidad se altera, toda la electricidad deja de funcionar en el subterráneo lo que provoca caos, y además se abren muchos portales del que salen criaturas, pero a diferencia de la grieta, estos sí se cierran. (?)

    7. Escapan a un plano raro donde obtienen la foto del padre de Veyra en un acto de corrupción dentro de los altos niveles de la sociedad de Nwitta.

    8. Anyel y sus amigos ven el vídeo del subterráneo en el que Kieran detiene y destruye un vagón, lo que refuerza su preocupación/ganas de cortarles el pescuezo como pavos de navidad (??), así que discuten lo que deben hacer al respecto.

    9. Kyrie despierta de su coma.

    10. Anyel le quema los calzones a Kyrie, ella le explota la moto. (??)

    11. Isla comienza una relación con Anyel, más o menos en este punto o un poco antes.

    12. Kyrie hace cosas de Kyrie porque es Kyrie. (???) Y desarrolla sentimientos por Thalya.

    13. Kazuha compra una piscina e Isla la visita (?)

    14. Kazuha no sabe nada de los deseos, pero se entera por Isla, ya que Isla había oído de eso antes, como no conoce las reglas no sabe sobre las consecuencias. Kazuha le concede un deseo a Isla, pero cree que no funcionó porque "nada paso".

    15. Ese mismo día, Kazuha y Veyra pelean, Kazuha lleva a Veyra a otro plano para conversar.

    16. En lugar de conversar pierden el control, empiezan a abrir portales a loco y a alterar la realidad del sitio, provocan que el plano colapse (?) y escapan justo antes de que eso suceda.

    17. El plano implosiona, y el portal porque el que cruzaron en el momento se queda abierto. La realidad queda rota y un montón de monstruitos salen de ahí como si fuera desague. (?)

    18. Sarah aparece en el mundo humano para investigar los sucesos alrededor de la grieta, mantener a los otros Aelorianos bajo vigilancia, ayudar al grupo de Anyel a cazar y seguir rompiéndole huesos a Kieran, ¿hay algo que esta preciosa mujer no haga bien? (??)

    19. Los Aelorianos se reunen, Yessen llega con Nicole para averiguar más sobre la grieta, hay tensiones y gritos, él termina proponiendo el intercambio, porque le tiene miedo a las mujeres, y en el momento habían tres (???)

    20. Veyra y Nicole intercambiar lugares.

    21. Kyrie, Kieran, Kazuha y Nicole van camino a un portal natural para cruzar a Nwitta sin ser detectados, y poder revisar en la biblioteca casos parecidos para buscar una solución a la grieta porque no se les ocurrió nada mejor. (?)

    22. La grieta se está volviendo más grande. Sarah le informa a Anyel que las criaturas que salen de ahí no son solo más numerosas sino que se están volviendo más inteligentes y parecen evolucionar.
    Contexto/Cronología de todos los sucesos en torno a la grieta: 1. Kazuha pierde la memoria voluntariamente gracias a los poderes de Kyrie (quien aún duerme en ese momento), 2. Accidente en el subterráneo: Kieran detiene el subterráneo, pelea con humanos, destruye las puertas, todo queda grabado, se hace viral en internet y tiene fans. (?) 3. Tras el accidente, Kazuha, Kieran y Veyra viajan a Nwitta, y Veyra roba los objetos mágicos de su familia para vender porque se mueren de hambre (??) 4. Anyel habla con Kieran sobre la amnesia de Kazuha y la posibilidad de tener que matarla si se sale de control. 5. Los Aelorianos vuelven al subterráneo días después para vender los objetos traídos de Nwitta. 6. Cuando van a vender los objetos tienen un primer encuentro con Sarah. Ella le rompe varios huesos a Kieran y Kazuha pierde el control de sus poderes, la realidad se altera, toda la electricidad deja de funcionar en el subterráneo lo que provoca caos, y además se abren muchos portales del que salen criaturas, pero a diferencia de la grieta, estos sí se cierran. (?) 7. Escapan a un plano raro donde obtienen la foto del padre de Veyra en un acto de corrupción dentro de los altos niveles de la sociedad de Nwitta. 8. Anyel y sus amigos ven el vídeo del subterráneo en el que Kieran detiene y destruye un vagón, lo que refuerza su preocupación/ganas de cortarles el pescuezo como pavos de navidad (??), así que discuten lo que deben hacer al respecto. 9. Kyrie despierta de su coma. 10. Anyel le quema los calzones a Kyrie, ella le explota la moto. (??) 11. Isla comienza una relación con Anyel, más o menos en este punto o un poco antes. 12. Kyrie hace cosas de Kyrie porque es Kyrie. (???) Y desarrolla sentimientos por Thalya. 13. Kazuha compra una piscina e Isla la visita (?) 14. Kazuha no sabe nada de los deseos, pero se entera por Isla, ya que Isla había oído de eso antes, como no conoce las reglas no sabe sobre las consecuencias. Kazuha le concede un deseo a Isla, pero cree que no funcionó porque "nada paso". 15. Ese mismo día, Kazuha y Veyra pelean, Kazuha lleva a Veyra a otro plano para conversar. 16. En lugar de conversar pierden el control, empiezan a abrir portales a loco y a alterar la realidad del sitio, provocan que el plano colapse (?) y escapan justo antes de que eso suceda. 17. El plano implosiona, y el portal porque el que cruzaron en el momento se queda abierto. La realidad queda rota y un montón de monstruitos salen de ahí como si fuera desague. (?) 18. Sarah aparece en el mundo humano para investigar los sucesos alrededor de la grieta, mantener a los otros Aelorianos bajo vigilancia, ayudar al grupo de Anyel a cazar y seguir rompiéndole huesos a Kieran, ¿hay algo que esta preciosa mujer no haga bien? (??) 19. Los Aelorianos se reunen, Yessen llega con Nicole para averiguar más sobre la grieta, hay tensiones y gritos, él termina proponiendo el intercambio, porque le tiene miedo a las mujeres, y en el momento habían tres (???) 20. Veyra y Nicole intercambiar lugares. 21. Kyrie, Kieran, Kazuha y Nicole van camino a un portal natural para cruzar a Nwitta sin ser detectados, y poder revisar en la biblioteca casos parecidos para buscar una solución a la grieta porque no se les ocurrió nada mejor. (?) 22. La grieta se está volviendo más grande. Sarah le informa a Anyel que las criaturas que salen de ahí no son solo más numerosas sino que se están volviendo más inteligentes y parecen evolucionar.
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  • EL PRIMER ENCUENTRO.

    La ciudad estaba extrañamente silenciosa, no un silencio tranquilo sino uno incómodo y pesado, como si algo hubiese roto el sonido mismo. Las grietas recorrían edificios enteros y algunas permanecían suspendidas en el aire como fracturas invisibles, mientras bajo mis pies el suelo vibraba apenas, suave pero constante. Caminé lentamente entre las ruinas intentando encontrar el origen de aquella sensación hasta que finalmente lo vi, un chico sentado sobre restos de piedra como si todo aquel desastre no significara nada para él. Cabello blanco corto, ojos rojos intensos y una expresión imposible de leer. Entonces levantó la mirada y al verme se quedó completamente inmóvil, como si hubiese esperado ese momento durante años.

    —…—

    Simplemente me observó en silencio esperando algo de mí, alguna reacción, algún gesto… pero yo no entendía nada. Fruncí ligeramente el ceño al sentir aquella presión extraña en el pecho, porque aunque estaba segura de no conocerlo… algo dentro de mí se sentía incómodo, como un recuerdo demasiado lejano intentando salir a la superficie. El chico terminó poniéndose de pie lentamente sin apartar la mirada de mí ni un segundo y pequeñas grietas comenzaron a extenderse bajo sus pies.

    —Claro…—

    Su voz salió baja, casi rota.

    —…ni siquiera me recuerdas.—

    Di un pequeño paso atrás confundida observando cómo el aire empezaba a vibrar alrededor de él.

    —¿Nos conocemos…?—

    El silencio duró apenas un segundo.

    Y entonces el suelo explotó violentamente.

    Las fracturas atravesaron la calle mientras algo deformaba el entorno como si el mundo estuviera quebrándose desde dentro. Apenas alcancé a levantar una barrera azulada antes de que restos de piedra y cristal salieran despedidos hacia mí. La presión era absurda, cada vibración hacía temblar el aire y las paredes cercanas comenzaban a romperse lentamente.

    Él empezó a caminar hacia mí sin detenerse, cada paso dejando nuevas grietas detrás suyo mientras aquella presión seguía aumentando.

    —¿Sabes qué quedó de mi hogar…?—

    Otra fractura atravesó el aire cerca de mi rostro obligándome a retroceder.

    —¿Sabes cuántos murieron mientras tú seguías viviendo tranquila?—

    Seguía sin entender de qué estaba hablando y, por alguna razón, mi expresión confundida pareció hacerlo enfurecer todavía más. Intenté mantener mis barreras mientras runas azuladas aparecían alrededor de mis manos para contener las ondas de choque, pero él peleaba de forma agresiva, descontrolada, como alguien que llevaba demasiado tiempo guardando dolor dentro.

    —No entiendo qué estás diciendo…—

    Hablé finalmente mientras bloqueaba otra onda que hizo crujir el suelo bajo mis pies.

    —…yo ni siquiera sé quién eres.—

    Por un instante el ambiente entero pareció congelarse.

    Su expresión cambió apenas, como si esas palabras terminaran de romper algo dentro de él. La presión aumentó todavía más y varias fracturas oscuras aparecieron suspendidas detrás de su espalda.

    —Claro… tú pudiste olvidarlo.—

    Durante uno de los impactos conseguí acercarme lo suficiente para verlo realmente de cerca y entonces algo dentro de mí se estremeció. No fue su rostro… fueron sus ojos. Por un instante una imagen apareció en mi mente como un recuerdo roto, una cueva oscura, sangre, una manta desgarrada y una voz infantil diciendo “…sigues vivo.” El recuerdo desapareció tan rápido como llegó, pero él notó perfectamente el cambio en mi expresión.

    [imegen1]

    La presión aumentó de golpe, no como una explosión sino como si el propio aire empezara a colapsar alrededor de mí. Las grietas negras detrás de Kael Vireon comenzaron a expandirse lentamente por los edificios cercanos mientras pequeños fragmentos de piedra se elevaban del suelo vibrando de forma antinatural. Apenas podía mantenerme en pie, sentía el cuerpo pesado, como si algo invisible estuviera aplastando todo a mi alrededor. Mis runas azuladas giraban cada vez más rápido frente a mí iluminando las ruinas con pequeños destellos celestes, pero incluso así podía escuchar cómo la barrera empezaba a resquebrajarse bajo aquella presión absurda. Él siguió avanzando lentamente entre el caos, paso tras paso, y con cada movimiento suyo nuevas fracturas aparecían en el suelo, en las paredes… incluso en el aire.

    —Porque tú pudiste seguir adelante…—

    Su voz salió baja… fría… pero rota al mismo tiempo.

    —…mientras yo me quedé atrapado ahí.—

    Entonces levantó la mano lentamente hacia mí.

    Y todo explotó.

    Una onda sísmica invisible atravesó la calle destruyendo absolutamente todo a su paso. Las ventanas estallaron, el pavimento se partió violentamente y mi barrera azulada tembló de inmediato bajo aquella fuerza monstruosa. Sentí el impacto recorrerme los brazos enteros hasta los hombros mientras intentaba sostener la defensa con ambas manos. Mis pies se deslizaron varios metros hacia atrás dejando marcas profundas en el suelo roto y las runas comenzaron a fallar una tras otra mientras pequeñas grietas aparecían sobre la barrera luminosa.

    —¡gh…!—

    Apreté los dientes intentando mantenerme firme mientras el suelo seguía hundiéndose bajo mis pies. Apenas podía respirar, era como intentar detener un desastre natural con las manos desnudas. El cabello plateado se agitaba violentamente alrededor mío por la presión de aquellas vibraciones mientras fragmentos de edificios enteros empezaban a caer alrededor. Kael seguía caminando hacia mí completamente tranquilo, como si el caos no pudiera tocarlo, y aquellas fracturas oscuras detrás de él parecían abrirse cada vez más, como heridas en el propio mundo.

    —Defiéndete.—

    Otra onda impactó de frente contra mi barrera.

    Esta vez una de las runas explotó.

    Sentí un dolor agudo recorrerme el brazo mientras parte de la energía se dispersaba en todas direcciones iluminando la calle con destellos azulados. Caí de rodillas inmediatamente intentando mantener la defensa activa aunque mis manos ya estaban temblando por el esfuerzo. La presión seguía aumentando, tanto que incluso el suelo debajo de mí comenzaba lentamente a romperse en múltiples grietas.

    —…yo no quiero pelear contigo…—

    Por primera vez él se detuvo.

    Solo un instante.

    Sus ojos rojos me observaron fijamente mientras todo seguía destruyéndose alrededor y durante ese pequeño segundo… pareció dudar. Pero entonces algo cambió en su expresión, como si algún recuerdo hubiera vuelto a atravesarlo. Las llamas. Las ruinas. El ejército. Y aquella niña de blanco alejándose de aquel lugar. La presión regresó todavía peor que antes y las fracturas del aire comenzaron a acercarse lentamente hacia mí mientras mi barrera empezaba finalmente a romperse.

    —Pero yo sí necesito esto.—

    La siguiente onda hizo añicos varias de mis runas al instante.

    La barrera se llenó de grietas azuladas y sentí cómo parte de aquella fuerza lograba atravesarla golpeándome directamente. El impacto me lanzó hacia atrás entre los restos de piedra mientras todo mi cuerpo temblaba por el dolor. Apenas conseguí incorporarme apoyándome en una mano mientras respiraba agitadamente, viendo cómo Kael seguía acercándose entre las ruinas como si fuera el propio desastre caminando hacia mí.

    [imagen2]
    ⚠️⚠️EL PRIMER ENCUENTRO.⚠️⚠️ La ciudad estaba extrañamente silenciosa, no un silencio tranquilo sino uno incómodo y pesado, como si algo hubiese roto el sonido mismo. Las grietas recorrían edificios enteros y algunas permanecían suspendidas en el aire como fracturas invisibles, mientras bajo mis pies el suelo vibraba apenas, suave pero constante. Caminé lentamente entre las ruinas intentando encontrar el origen de aquella sensación hasta que finalmente lo vi, un chico sentado sobre restos de piedra como si todo aquel desastre no significara nada para él. Cabello blanco corto, ojos rojos intensos y una expresión imposible de leer. Entonces levantó la mirada y al verme se quedó completamente inmóvil, como si hubiese esperado ese momento durante años. —…— Simplemente me observó en silencio esperando algo de mí, alguna reacción, algún gesto… pero yo no entendía nada. Fruncí ligeramente el ceño al sentir aquella presión extraña en el pecho, porque aunque estaba segura de no conocerlo… algo dentro de mí se sentía incómodo, como un recuerdo demasiado lejano intentando salir a la superficie. El chico terminó poniéndose de pie lentamente sin apartar la mirada de mí ni un segundo y pequeñas grietas comenzaron a extenderse bajo sus pies. —Claro…— Su voz salió baja, casi rota. —…ni siquiera me recuerdas.— Di un pequeño paso atrás confundida observando cómo el aire empezaba a vibrar alrededor de él. —¿Nos conocemos…?— El silencio duró apenas un segundo. Y entonces el suelo explotó violentamente. Las fracturas atravesaron la calle mientras algo deformaba el entorno como si el mundo estuviera quebrándose desde dentro. Apenas alcancé a levantar una barrera azulada antes de que restos de piedra y cristal salieran despedidos hacia mí. La presión era absurda, cada vibración hacía temblar el aire y las paredes cercanas comenzaban a romperse lentamente. Él empezó a caminar hacia mí sin detenerse, cada paso dejando nuevas grietas detrás suyo mientras aquella presión seguía aumentando. —¿Sabes qué quedó de mi hogar…?— Otra fractura atravesó el aire cerca de mi rostro obligándome a retroceder. —¿Sabes cuántos murieron mientras tú seguías viviendo tranquila?— Seguía sin entender de qué estaba hablando y, por alguna razón, mi expresión confundida pareció hacerlo enfurecer todavía más. Intenté mantener mis barreras mientras runas azuladas aparecían alrededor de mis manos para contener las ondas de choque, pero él peleaba de forma agresiva, descontrolada, como alguien que llevaba demasiado tiempo guardando dolor dentro. —No entiendo qué estás diciendo…— Hablé finalmente mientras bloqueaba otra onda que hizo crujir el suelo bajo mis pies. —…yo ni siquiera sé quién eres.— Por un instante el ambiente entero pareció congelarse. Su expresión cambió apenas, como si esas palabras terminaran de romper algo dentro de él. La presión aumentó todavía más y varias fracturas oscuras aparecieron suspendidas detrás de su espalda. —Claro… tú pudiste olvidarlo.— Durante uno de los impactos conseguí acercarme lo suficiente para verlo realmente de cerca y entonces algo dentro de mí se estremeció. No fue su rostro… fueron sus ojos. Por un instante una imagen apareció en mi mente como un recuerdo roto, una cueva oscura, sangre, una manta desgarrada y una voz infantil diciendo “…sigues vivo.” El recuerdo desapareció tan rápido como llegó, pero él notó perfectamente el cambio en mi expresión. [imegen1] La presión aumentó de golpe, no como una explosión sino como si el propio aire empezara a colapsar alrededor de mí. Las grietas negras detrás de Kael Vireon comenzaron a expandirse lentamente por los edificios cercanos mientras pequeños fragmentos de piedra se elevaban del suelo vibrando de forma antinatural. Apenas podía mantenerme en pie, sentía el cuerpo pesado, como si algo invisible estuviera aplastando todo a mi alrededor. Mis runas azuladas giraban cada vez más rápido frente a mí iluminando las ruinas con pequeños destellos celestes, pero incluso así podía escuchar cómo la barrera empezaba a resquebrajarse bajo aquella presión absurda. Él siguió avanzando lentamente entre el caos, paso tras paso, y con cada movimiento suyo nuevas fracturas aparecían en el suelo, en las paredes… incluso en el aire. —Porque tú pudiste seguir adelante…— Su voz salió baja… fría… pero rota al mismo tiempo. —…mientras yo me quedé atrapado ahí.— Entonces levantó la mano lentamente hacia mí. Y todo explotó. Una onda sísmica invisible atravesó la calle destruyendo absolutamente todo a su paso. Las ventanas estallaron, el pavimento se partió violentamente y mi barrera azulada tembló de inmediato bajo aquella fuerza monstruosa. Sentí el impacto recorrerme los brazos enteros hasta los hombros mientras intentaba sostener la defensa con ambas manos. Mis pies se deslizaron varios metros hacia atrás dejando marcas profundas en el suelo roto y las runas comenzaron a fallar una tras otra mientras pequeñas grietas aparecían sobre la barrera luminosa. —¡gh…!— Apreté los dientes intentando mantenerme firme mientras el suelo seguía hundiéndose bajo mis pies. Apenas podía respirar, era como intentar detener un desastre natural con las manos desnudas. El cabello plateado se agitaba violentamente alrededor mío por la presión de aquellas vibraciones mientras fragmentos de edificios enteros empezaban a caer alrededor. Kael seguía caminando hacia mí completamente tranquilo, como si el caos no pudiera tocarlo, y aquellas fracturas oscuras detrás de él parecían abrirse cada vez más, como heridas en el propio mundo. —Defiéndete.— Otra onda impactó de frente contra mi barrera. Esta vez una de las runas explotó. Sentí un dolor agudo recorrerme el brazo mientras parte de la energía se dispersaba en todas direcciones iluminando la calle con destellos azulados. Caí de rodillas inmediatamente intentando mantener la defensa activa aunque mis manos ya estaban temblando por el esfuerzo. La presión seguía aumentando, tanto que incluso el suelo debajo de mí comenzaba lentamente a romperse en múltiples grietas. —…yo no quiero pelear contigo…— Por primera vez él se detuvo. Solo un instante. Sus ojos rojos me observaron fijamente mientras todo seguía destruyéndose alrededor y durante ese pequeño segundo… pareció dudar. Pero entonces algo cambió en su expresión, como si algún recuerdo hubiera vuelto a atravesarlo. Las llamas. Las ruinas. El ejército. Y aquella niña de blanco alejándose de aquel lugar. La presión regresó todavía peor que antes y las fracturas del aire comenzaron a acercarse lentamente hacia mí mientras mi barrera empezaba finalmente a romperse. —Pero yo sí necesito esto.— La siguiente onda hizo añicos varias de mis runas al instante. La barrera se llenó de grietas azuladas y sentí cómo parte de aquella fuerza lograba atravesarla golpeándome directamente. El impacto me lanzó hacia atrás entre los restos de piedra mientras todo mi cuerpo temblaba por el dolor. Apenas conseguí incorporarme apoyándome en una mano mientras respiraba agitadamente, viendo cómo Kael seguía acercándose entre las ruinas como si fuera el propio desastre caminando hacia mí. [imagen2]
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  • [Tras semanas de incesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias no la estan observando. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador]

    Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió en el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo soy un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad.

    Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?.

    *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
    [Tras semanas de incesantes pruebas de combate. El cuerpo de Unknown experimenta algunos cambios. Alcanza una altura de 1,75mts. Sus músculos se tonifican. Pero el principal cambio es otro. Le han recompensado con más libros de cuentos. Los lee en secreto cada noche y cuándo los guardias no la estan observando. Ha adquirido lenguaje. Aquella noche el Dr Stephen, quien había estado en reclusión y reasingando a otra área del laboratorio, se infiltra a la zona en que esta la celda de Unknown. Distrae a los guardias de turno mostrando sus credenciales de acceso. Se asegura de desactivar las cámaras de seguridad. Se acerca a la celda e intenta comunicarle un mensaje esperanzador] Dr Stephen: -Hola Unknown. Lamento no haberte visitado antes. Digamos que me metí en problemas. Quizás no entiendas lo que voy a decirte. Pero he mandando un mensaje a través de un intruso que irrumpió en el laboratorio la semana pasada. Supuestamente llegará ayuda externa. Yo. Soy incapaz de cambiar nada. Sólo soy un cobarde que ni siquiera pudo hacerse cargo de su propia hija cuando me divorcié de su madre. *Menciona viendo una foto de su propia hija* Sé fuerte Unknown. Resiste un poco más. Sé por experiencia propia que eres mucho mas que "la bestia" en la que estan intentando convertirte. Por ningún motivo creas que no hay bondad en este mundo. No creas que lo que has visto en este laboratorio es todo lo que representa la humanidad. Unknown. *Apoya la mano en el vidrio junto a esta* Quiero creer en tu humanidad. Unknown: -Hu...ma... Huma... ¿Humanidad?. *Unifica por primera vez una frase sin comprender del todo el peso de lo que acaba de salir de sus labios* -A... Afuera. Yo... *Apoya la mano en su pecho* -¿Afuera?. ¿Puedo?. ¿Mundo?. *Toma un libro de cuentos infantil apunta a la ilustración de una granja* ¿Mundo?. ¿Sin vidrio?. ¿Mundo?. *Stephen se enternece al escuchar esas palabras. Sonríe tenuemente. Sabe que es cosa de minutos para que le detecten nuevamente. Se despide en silencio con su mano y sale de la habitación*
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  • "Viajé. Descubrí. Aprendí.
    Es indiscutible que las vueltas de la vida me llevaron a lugares y personas que fueron importantes para mí. Incluso reforzando mi proceso. Mi cambio.

    No obstante, esos sentimientos siguen latentes, vivos en mí.
    Descubro estos, incluso en los lugares más serenos, en los hermosos atardeceres de una colina, o en el silencio más sepulcral de mi habitación.

    Porque incluso por más que me haya movido; aún existe un lugar del que no se puede uno liberar con facilidad. Este que vive y se aloja internamente con aquellos recuerdos que en ocasiones uno intenta no volver a tener."
    "Viajé. Descubrí. Aprendí. Es indiscutible que las vueltas de la vida me llevaron a lugares y personas que fueron importantes para mí. Incluso reforzando mi proceso. Mi cambio. No obstante, esos sentimientos siguen latentes, vivos en mí. Descubro estos, incluso en los lugares más serenos, en los hermosos atardeceres de una colina, o en el silencio más sepulcral de mi habitación. Porque incluso por más que me haya movido; aún existe un lugar del que no se puede uno liberar con facilidad. Este que vive y se aloja internamente con aquellos recuerdos que en ocasiones uno intenta no volver a tener."
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  • ⸻ Tsk, eres un idiota si piensas que hay algo más importante que el poder y la belleza. Muchas tienen esto último, pero carecen de lo otro. Yo en cambio tengo ambas, soy perfecta.
    ⸻ Tsk, eres un idiota si piensas que hay algo más importante que el poder y la belleza. Muchas tienen esto último, pero carecen de lo otro. Yo en cambio tengo ambas, soy perfecta.
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  • La nieve caía débilmente sobre las calles vacías mientras el cura permanecía frente a una vieja cabina telefónica iluminada por una luz amarillenta y temblorosa. El frío invernal mordía sus manos y teñía el aire de un silencio pesado, pero aun así gotas de sudor descendían lentamente por su frente.

    Con respiración agitada, se quitó la gorra de caza roja y pasó la manga del abrigo sobre su rostro húmedo. El vaho escapó de sus labios en pequeñas nubes blancas mientras intentaba reunir valor.

    -Tú puedes… tú puedes…

    Ambas manos permanecieron enterradas en los bolsillos de su largo abrigo oscuro durante unos segundos antes de decidirse. Finalmente levantó el auricular de la cabina y marcó el número con dedos temblorosos.

    -¡Sí…! sí, estoy bien.

    La conversación duró bastante rato. Desde afuera solo podía escucharse la voz cansada del sacerdote rompiendo el silencio de la noche.

    -¿Dinero? Tengo todavía…

    Abrió lentamente la billetera mientras hablaba y observó el interior vacío, salvo por unas pocas monedas de cambio descansando en una esquina gastada.

    -No se preocupen por mí, puedo apañármelas.

    De pronto, la línea emitió un ruido seco. La llamada se cortó. El cura frunció apenas el ceño y trató de marcar nuevamente, pero las monedas restantes no alcanzaban para pagar otra llamada. El teléfono devolvió un tono muerto y apagado. Permaneció inmóvil unos segundos antes de colgar lentamente el auricular. La nieve seguía cayendo.

    -Dios...

    Con la mirada perdida hacia las luces lejanas de la ciudad, el sacerdote soltó un suspiro que se mezcló con el vaho helado de la madrugada.

    -Yo también los quiero…

    Dijo en voz baja, casi para sí mismo.
    La nieve caía débilmente sobre las calles vacías mientras el cura permanecía frente a una vieja cabina telefónica iluminada por una luz amarillenta y temblorosa. El frío invernal mordía sus manos y teñía el aire de un silencio pesado, pero aun así gotas de sudor descendían lentamente por su frente. Con respiración agitada, se quitó la gorra de caza roja y pasó la manga del abrigo sobre su rostro húmedo. El vaho escapó de sus labios en pequeñas nubes blancas mientras intentaba reunir valor. -Tú puedes… tú puedes… Ambas manos permanecieron enterradas en los bolsillos de su largo abrigo oscuro durante unos segundos antes de decidirse. Finalmente levantó el auricular de la cabina y marcó el número con dedos temblorosos. -¡Sí…! sí, estoy bien. La conversación duró bastante rato. Desde afuera solo podía escucharse la voz cansada del sacerdote rompiendo el silencio de la noche. -¿Dinero? Tengo todavía… Abrió lentamente la billetera mientras hablaba y observó el interior vacío, salvo por unas pocas monedas de cambio descansando en una esquina gastada. -No se preocupen por mí, puedo apañármelas. De pronto, la línea emitió un ruido seco. La llamada se cortó. El cura frunció apenas el ceño y trató de marcar nuevamente, pero las monedas restantes no alcanzaban para pagar otra llamada. El teléfono devolvió un tono muerto y apagado. Permaneció inmóvil unos segundos antes de colgar lentamente el auricular. La nieve seguía cayendo. -Dios... Con la mirada perdida hacia las luces lejanas de la ciudad, el sacerdote soltó un suspiro que se mezcló con el vaho helado de la madrugada. -Yo también los quiero… Dijo en voz baja, casi para sí mismo.
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