— Buenas a todos, me llamo Ibuki y busco hacer amigos y amigas a los que no les importe que mis responsabilidades como ninja me haga desaparecer de sus vidas sin previo aviso, a veces por semanas o meses... ¡Sí, sé qué es difícil lidiar con algo así, pero qué puedo hacer! La vida de una ninja no es fácil.
— Buenas a todos, me llamo Ibuki y busco hacer amigos y amigas a los que no les importe que mis responsabilidades como ninja me haga desaparecer de sus vidas sin previo aviso, a veces por semanas o meses... ¡Sí, sé qué es difícil lidiar con algo así, pero qué puedo hacer! La vida de una ninja no es fácil.
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;; esta cuenta se queda en hiatus hasta nuevo aviso. la he sacado de mis personajes vinculados activos, asi que no veré tan a menudo si me llegan notificaciones, gracias por entenderlo.
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Creo que me pudo haber ido peor, mejor un collar en el cuello que una celda de castidad. - No ha hecho nada malo, solo ausentarse un periodo de tiempo sin dar aviso, su esposa lo regaño.-
Creo que me pudo haber ido peor, mejor un collar en el cuello que una celda de castidad. - No ha hecho nada malo, solo ausentarse un periodo de tiempo sin dar aviso, su esposa lo regaño.-
****Edad del Caos****
"Elun’Kaor, la Hija del Monstruo"
La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo.
Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó.
Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa:
era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó.
No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió.
Esto no es un rescate -Murmuró Yen.-
Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían.
Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.-
No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.-
Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas.
Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración.
Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría
-Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza.
-Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio
Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo.
"Es ella…"
Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía.
Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma.
-Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo".
Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella.
Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró.
Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN!
Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento.
Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir.
Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota.
Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
****Edad del Caos****
"Elun’Kaor, la Hija del Monstruo"
La guerra había cambiado, ya no era solo Ozma contra los dioses ahora eran pueblos enteros luchando por sobrevivir, razas obligadas a elegir un bando y traiciones nacidas del miedo.
Yen lo sabía por eso, cuando recibió el aviso de que una de las ciudades liberadas estaba a punto de caer, no dudó.
Ozma no iría con ella, Helior Prime había aparecido y eso solo significaba una cosa:
era una trampa. Los Dioses querian dividir sus fuerzas pero aun asi Yen avanzó.
No tenía opción, los ciudadanos no corrían, no gritaban, esperaban. Fue entonces cuando lo entendió.
Esto no es un rescate -Murmuró Yen.-
Las puertas se abrieron s lo que salió de ellas no eran refugiados, eran enemigos, humanos armados, criaturas deformadas, Demonios con marcas que no les pertenecían.
Nos vendieron… -Susurró uno de los Kijin.-
No... No nos vendieron, eligieron un bando. -Respondio Yen.-
Los dioses les habían ofrecido poder y ellos aceptaron. La batalla comenzó sin tregua. Fue un día entero sin descanso, sin pausas.
Yen luchaba al frente, como siempre, su espada cortaba, su cuerpo resistía, su mente calculaba pero no era suficiente. Los demonios no caían como deberían, se regeneraban, se retorcían y se levantaban. El poder de los dioses mezclado con el poder oscuro de estos. Era una aberración.
Al caer la noche los Kijin empezaron a caer uno a uno, Onix seguía en pie, cubierta de sangre y agotada. Yen respiraba con dificultad, su brazo mecánico crujía, su cuerpo ya no respondía igual y por primera vez en años penso que esta vez nadie de su grupo se salvaría
-Pero entonces levanto la vista a la luna llena observándola.- Padre… -Susurró, apretando los dientes- Dame fuerza.
-Pero no fue a él a quien sintió, fue calor suave y familiar.- Madre…?! -La luz la envolvió, su piel cambió, la oscuridad verde desapareció y en su lugar… una figura de luz plateada emergio
Su cabello era plateado y brillante, ojos claros... Una Elunai completa. Los Kijin retrocedieron, porque no entendían lo que veían pero aun asi, lo sabian en el fondo.
"Es ella…"
Yen no dudó, se lanzó, ahora diferente, su espada ya no solo cortaba, Quemaba y purificaba. La magia de sanación fluía por su cuerpo pero no sanaba... Destruía.
Los demonios gritaban, sus cuerpos se deshacían bajo una luz que no debería matar. Y ahí, algo comenzó a romperse dentro de ella. La luna no estaba hecha para eso, ese poder no era para destruir, Yen lo forzó, lo torció y lo usó como arma.
-Su cabello plateado se oscureció, al lado de sus ojos se marcaba en rojo. Los Elunai que observaban desde lejos lo entendieron al instante.- "Elun’Kaor… Una corrupta… La hija del monstruo".
Pero Yen ya no escuchaba, ni siquiera era consiente de su propio apariencia, solo avanzaba y destruía. Un demonio mayor cargó contra ella.
Gigantesco, deforme, gritando, Yen levantó su brazo mecánico y lo detuvo en seco con un poderoso golpe. El impacto rompió el suelo, el aire explotó y luego del golpeó el cuerpo del demonio se desintegró.
Pero algo más también se rompió, su brazo mecánico estalló en pedazos. Onix lo vio y grito asustada: ¡YEN!
Pero Yen no se detuvo, gritó. Fue un grito que no era de este mundo, su poder se disparó, su cuerpo creció, músculos, fuerza, furia y entonces… sintió algo nuevo donde no había nada. Algo nació, era carne, hueso, sangre... Su brazo regenerándose demasiado rápido,, demasiado violento.
Yen estaba completa, vio a sus enemigos y sonrió con sed de sangre... La batalla terminó poco después no porque ganaran, sino porque no quedó nada con que combatir.
Yen cayó de rodillas, su cuerpo volvió a la normalidad. Piel verde, respiración rota.
Había ganado, sí, pero en el fondo algo no estaba bien.
En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas.
Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar.
Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio.
⚠️ En el siguiente starter contiene los siguientes avisos : violencia gráfica, lenguaje fuerte y tortura. Además de que hay una escena que tiene que ver con un pequeño roedor. Si eres una persona sensible no lo leas.
Había pasado varios días de que hicimos nuestra primera caza, hemos tardado en volver a tomar las riendas a por nuestro siguiente objetivo. Debido a que Unrich me confesó algo que me dejó impactada, pero el tiempo corre y con ello no nos debemos parar.
Estamos en Boston según el diario de Unrich aquí Jonás sigue haciendo cosas por y para el proyecto... Va siendo hora de hacerle una visita, mientras en el coche voy mirando el GPS en silencio.
[ThxArgent]
[Thxpocionboy] au de Jonás
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Individual
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Cualquier línea
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Te quiero, a ti que estás leyendo esto,
porque existes en mi mundo, porque formas mi universo.
Porque en cada instante, en lo simple y lo incierto,
eres parte de mi historia… y eso es lo más inmenso.
La vida a veces golpea sin aviso ni razón,
nos detiene en seco, nos enfrenta al corazón.
Y entendemos de repente, con un nudo en la voz,
que amar nunca es suficiente… si no lo dices hoy.
Tenemos tanto guardado, tanto por demostrar,
abrazos que se quedaron esperando su lugar.
Palabras que no salieron, silencios que pesan más,
momentos que por miedo… dejamos escapar.
Y duele ese instante en que el tiempo no da,
cuando todo lo pendiente empieza a gritar.
Cuando el alma susurra lo que no supo decir:
“no esperes a mañana… empieza a sentir”.
Te quiero, sin medida, sin miedo y sin final,
con la urgencia de lo frágil, con lo que es de verdad.
Porque hoy estás aquí, porque puedo nombrarte,
porque aún tengo el regalo… de poder amarte.
Te quiero, a ti que estás leyendo esto,
porque existes en mi mundo, porque formas mi universo.
Porque en cada instante, en lo simple y lo incierto,
eres parte de mi historia… y eso es lo más inmenso.
La vida a veces golpea sin aviso ni razón,
nos detiene en seco, nos enfrenta al corazón.
Y entendemos de repente, con un nudo en la voz,
que amar nunca es suficiente… si no lo dices hoy.
Tenemos tanto guardado, tanto por demostrar,
abrazos que se quedaron esperando su lugar.
Palabras que no salieron, silencios que pesan más,
momentos que por miedo… dejamos escapar.
Y duele ese instante en que el tiempo no da,
cuando todo lo pendiente empieza a gritar.
Cuando el alma susurra lo que no supo decir:
“no esperes a mañana… empieza a sentir”.
Te quiero, sin medida, sin miedo y sin final,
con la urgencia de lo frágil, con lo que es de verdad.
Porque hoy estás aquí, porque puedo nombrarte,
porque aún tengo el regalo… de poder amarte.