Contrato La penumbra de la oficina principal siempre parecía encogerse cuando Gregor Vlasov entraba. El silencio del lugar solo era interrumpido por el sutil chasquido del fuego en la chimenea. Maral Romanov no levantó la vista de sus informes hasta que escuchó los pasos pesados, pero extrañamente calculados, de su mano derecha.
—Está hecho, Maral —dijo...