Cuando regresamos del prado después de habernos saltado las clases del viernes, los nervios nos acompañaron durante todo el camino.
Sabíamos que nos esperaba una reprimenda. Habíamos roto las normas y no había excusa posible.
Y aun así...
Había sido uno de los mejores días de mi vida.
Solo podía compararlo con el día en que eclosioné y vi por primera vez a la Dra Luna Steel, mi madre adoptiva.
Aquella noche se celebraba el Baile de las Luciérnagas de Fuego.
La profesora Bianca Auditore nos había explicado que aquellas criaturas pasaban casi toda su vida en las profundidades de la tierra. Solitarias. Distantes. Invisibles para la mayoría.
Pero una vez al año ascendían a la superficie para encontrarse unas con otras, llenando el cielo nocturno con destellos que parecían estrellas fugaces.
Todos los alumnos bailaríamos bajo su luz.
El problema era que yo no tenía nada que ponerme.
Toda mi ropa estaba pensada para entrenar, combatir o simplemente sobrevivir al día a día.
・❥・ Fenrir Queen・❥・ se dio cuenta antes de que pudiera decir una sola palabra.
Apareció con dos vestidos.
No hizo falta explicar nada.
La privacidad que siempre habíamos respetado al cambiarnos desapareció de forma natural aquella tarde.
Con una delicadeza que todavía me erizan las escamas, me ayudó a colocar el vestido y abrocharlo por la espalda. Sus dedos rozaban mis escamas y cada contacto me hacía estremecer.
Después fue mi turno de ayudarla a ella.
Su piel era tan suave que parecía hecha de seda.
Entre risas, maquillaje improvisado, poses ridículas y demasiados selfies, terminamos de prepararnos.
Y entonces salimos.
La luna nos recibió como si hubiera estado esperándonos.
Su luz caía sobre nosotras como el foco de un escenario.
Miré a Fenrir.
Y no pude apartar la vista.
Pero entonces descubrí que ella me estaba mirando exactamente igual.
No pasó ni un segundo.
Ya estaba en mis brazos.
Y yo en los suyos.
Bajo la luna, mientras las primeras luciérnagas comenzaban a ascender hacia el cielo, nuestros labios se encontraron.
Y aquel beso...
Nos confirmó.
Sabíamos que nos esperaba una reprimenda. Habíamos roto las normas y no había excusa posible.
Y aun así...
Había sido uno de los mejores días de mi vida.
Solo podía compararlo con el día en que eclosioné y vi por primera vez a la Dra Luna Steel, mi madre adoptiva.
Aquella noche se celebraba el Baile de las Luciérnagas de Fuego.
La profesora Bianca Auditore nos había explicado que aquellas criaturas pasaban casi toda su vida en las profundidades de la tierra. Solitarias. Distantes. Invisibles para la mayoría.
Pero una vez al año ascendían a la superficie para encontrarse unas con otras, llenando el cielo nocturno con destellos que parecían estrellas fugaces.
Todos los alumnos bailaríamos bajo su luz.
El problema era que yo no tenía nada que ponerme.
Toda mi ropa estaba pensada para entrenar, combatir o simplemente sobrevivir al día a día.
・❥・ Fenrir Queen・❥・ se dio cuenta antes de que pudiera decir una sola palabra.
Apareció con dos vestidos.
No hizo falta explicar nada.
La privacidad que siempre habíamos respetado al cambiarnos desapareció de forma natural aquella tarde.
Con una delicadeza que todavía me erizan las escamas, me ayudó a colocar el vestido y abrocharlo por la espalda. Sus dedos rozaban mis escamas y cada contacto me hacía estremecer.
Después fue mi turno de ayudarla a ella.
Su piel era tan suave que parecía hecha de seda.
Entre risas, maquillaje improvisado, poses ridículas y demasiados selfies, terminamos de prepararnos.
Y entonces salimos.
La luna nos recibió como si hubiera estado esperándonos.
Su luz caía sobre nosotras como el foco de un escenario.
Miré a Fenrir.
Y no pude apartar la vista.
Pero entonces descubrí que ella me estaba mirando exactamente igual.
No pasó ni un segundo.
Ya estaba en mis brazos.
Y yo en los suyos.
Bajo la luna, mientras las primeras luciérnagas comenzaban a ascender hacia el cielo, nuestros labios se encontraron.
Y aquel beso...
Nos confirmó.
Cuando regresamos del prado después de habernos saltado las clases del viernes, los nervios nos acompañaron durante todo el camino.
Sabíamos que nos esperaba una reprimenda. Habíamos roto las normas y no había excusa posible.
Y aun así...
Había sido uno de los mejores días de mi vida.
Solo podía compararlo con el día en que eclosioné y vi por primera vez a la [Luna_I_UMBRA], mi madre adoptiva.
Aquella noche se celebraba el Baile de las Luciérnagas de Fuego.
La profesora [Freaky_Ghost_Ovni] nos había explicado que aquellas criaturas pasaban casi toda su vida en las profundidades de la tierra. Solitarias. Distantes. Invisibles para la mayoría.
Pero una vez al año ascendían a la superficie para encontrarse unas con otras, llenando el cielo nocturno con destellos que parecían estrellas fugaces.
Todos los alumnos bailaríamos bajo su luz.
El problema era que yo no tenía nada que ponerme.
Toda mi ropa estaba pensada para entrenar, combatir o simplemente sobrevivir al día a día.
[Sury_Sakai_1724] se dio cuenta antes de que pudiera decir una sola palabra.
Apareció con dos vestidos.
No hizo falta explicar nada.
La privacidad que siempre habíamos respetado al cambiarnos desapareció de forma natural aquella tarde.
Con una delicadeza que todavía me erizan las escamas, me ayudó a colocar el vestido y abrocharlo por la espalda. Sus dedos rozaban mis escamas y cada contacto me hacía estremecer.
Después fue mi turno de ayudarla a ella.
Su piel era tan suave que parecía hecha de seda.
Entre risas, maquillaje improvisado, poses ridículas y demasiados selfies, terminamos de prepararnos.
Y entonces salimos.
La luna nos recibió como si hubiera estado esperándonos.
Su luz caía sobre nosotras como el foco de un escenario.
Miré a Fenrir.
Y no pude apartar la vista.
Pero entonces descubrí que ella me estaba mirando exactamente igual.
No pasó ni un segundo.
Ya estaba en mis brazos.
Y yo en los suyos.
Bajo la luna, mientras las primeras luciérnagas comenzaban a ascender hacia el cielo, nuestros labios se encontraron.
Y aquel beso...
Nos confirmó.