Un cliente habitual dejó de venir. Alaska nunca supo por qué.

—...supongo que no se necesita cerrar una puerta para irse.

Un pensamiento en voz alta, perdido entre los pasillos de la librería. A veces, solo dejar de aparecer era suficiente. Suficiente y peor. Porque no habían respuestas. Solo preguntas, y el silencio que las llena.
Un cliente habitual dejó de venir. Alaska nunca supo por qué. —...supongo que no se necesita cerrar una puerta para irse. Un pensamiento en voz alta, perdido entre los pasillos de la librería. A veces, solo dejar de aparecer era suficiente. Suficiente y peor. Porque no habían respuestas. Solo preguntas, y el silencio que las llena.
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