—Un escultor solía decir que la perfección no se alcanza cuando no queda más que añadir, sino cuando no queda más que quitar... tal vez tenía razón –el cincel golpeó el mármol con un ritmo paciente. Bajo la capa de polvo, la piedra había dejado de ser un bloque pulcro para convertirse en algo más; no estaba creando una estatua, sino descubriendo a un ser hermoso y perfecto–. Desde mi última visita a la Tierra no he dejado de sentirme particularmente inspirada, me pregunto por qué. Hace mucho que no comparto actividades como esta con otros artistas, quizá debería considerar volver a abrir un nuevo círculo de Recordadores, como el que solía acompañarme en las expediciones. Llegará el momento de volver, y habrá que crear nuevas obras que documenten las grandes hazañas que están por ocurrir. La gloria de la conquista.
—Un escultor solía decir que la perfección no se alcanza cuando no queda más que añadir, sino cuando no queda más que quitar... tal vez tenía razón –el cincel golpeó el mármol con un ritmo paciente. Bajo la capa de polvo, la piedra había dejado de ser un bloque pulcro para convertirse en algo más; no estaba creando una estatua, sino descubriendo a un ser hermoso y perfecto–. Desde mi última visita a la Tierra no he dejado de sentirme particularmente inspirada, me pregunto por qué. Hace mucho que no comparto actividades como esta con otros artistas, quizá debería considerar volver a abrir un nuevo círculo de Recordadores, como el que solía acompañarme en las expediciones. Llegará el momento de volver, y habrá que crear nuevas obras que documenten las grandes hazañas que están por ocurrir. La gloria de la conquista.
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