Hacía un poco de calor bajo el cielo de Mondstat.
Una pequeña vestida de rojo que siempre estaba al cuidado de Jean le llevó corriendo con alegría e inocencia un cono de helado.
-Klee, no corras así, te vas a lastimar.
Dijo la Gran Maestra Interina con un tono casi maternal mas mirando lo que le traía ella le sonrió y con sorpresa tomó el cono.
-¿Para mi? Te lo agradezco, se ve delicioso pero, esto es algo que no puedo comer en la oficina, vamos a fuera un rato.
Jean sacó a Klee de la oficina y también salió ella. No despreció el regalo pero no quería manchar nada dentro. Salió a penas de la cede y se recargó en uno de los barandales mirando como aquella pequeña jugaba por todos lados.
-No tienes permiso de hacer "Boom" a nada, eh.
Sonrió mientras le da una suave lamida al helado, con el recato y la elegancia suficiente para ni siquiera manchar sus mejillas.
-Está delicioso, Klee~.
Una pequeña vestida de rojo que siempre estaba al cuidado de Jean le llevó corriendo con alegría e inocencia un cono de helado.
-Klee, no corras así, te vas a lastimar.
Dijo la Gran Maestra Interina con un tono casi maternal mas mirando lo que le traía ella le sonrió y con sorpresa tomó el cono.
-¿Para mi? Te lo agradezco, se ve delicioso pero, esto es algo que no puedo comer en la oficina, vamos a fuera un rato.
Jean sacó a Klee de la oficina y también salió ella. No despreció el regalo pero no quería manchar nada dentro. Salió a penas de la cede y se recargó en uno de los barandales mirando como aquella pequeña jugaba por todos lados.
-No tienes permiso de hacer "Boom" a nada, eh.
Sonrió mientras le da una suave lamida al helado, con el recato y la elegancia suficiente para ni siquiera manchar sus mejillas.
-Está delicioso, Klee~.
Hacía un poco de calor bajo el cielo de Mondstat.
Una pequeña vestida de rojo que siempre estaba al cuidado de Jean le llevó corriendo con alegría e inocencia un cono de helado.
-Klee, no corras así, te vas a lastimar.
Dijo la Gran Maestra Interina con un tono casi maternal mas mirando lo que le traía ella le sonrió y con sorpresa tomó el cono.
-¿Para mi? Te lo agradezco, se ve delicioso pero, esto es algo que no puedo comer en la oficina, vamos a fuera un rato.
Jean sacó a Klee de la oficina y también salió ella. No despreció el regalo pero no quería manchar nada dentro. Salió a penas de la cede y se recargó en uno de los barandales mirando como aquella pequeña jugaba por todos lados.
-No tienes permiso de hacer "Boom" a nada, eh.
Sonrió mientras le da una suave lamida al helado, con el recato y la elegancia suficiente para ni siquiera manchar sus mejillas.
-Está delicioso, Klee~.