Confesiones de un veterano de la cruz
Rodrigo de León llevaba tantos años enterrando hombres bajo estandartes santos que había aprendido algo que los jóvenes recién llegados todavía ignoraban: Los juramentos quedan muy bonitos frente al altar, pero la guerra termina arrancándoselos a casi todos. Algunos los pierden poco a poco, entre hambre, frío y sangre. Otros nacen ya...
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