—Un nombre.
Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos.
Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre.
Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra.
Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar.
Un nombre para nosotras.
Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos.
Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre.
Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra.
Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar.
Un nombre para nosotras.
—Un nombre.
Los nombres son importantes, particularmente importantes para los Ainu. Es a través de los nombres que lo intangible se entiende, que se le da una identidad -y todo lo que ellos implica- a las fuerzas de la naturaleza, a los espíritus antes anónimos.
Es por eso que los Ainu eligen sus nombres: Durante la infancia, se reciben nombres provisionales, basados en sucesos que hayan ocurrido cerca del nacimiento, o algún gusto o particularidad del infante. Hasta que se alcanza una edad apropiada, es que a un Ainu se le permite elegir un nombre.
Aunque no tiene nada que ver con la edad. No es el número lo que determina cuando estamos listos, son nuestras vivencias, los procesos mediante los cuales nos hemos transformado. Un Ainu no sabe que está listo para elegir su nombre, hasta que ocurre. Hasta que llega ese momento de epifanía en el que todo cuadra.
Es así como elegiremos un nombre. Uno que represente todo por lo que hemos pasado, por lo que nos falta pasar, los miedos que atrás dejamos, las esperanzas que en el futuro hemos decidido depositar.
Un nombre para nosotras.