Nombres que no se pueden pronunciar
Las sábanas y mantas estaban revueltas alrededor de sus cuerpos, todavía cálidas a pesar del frio adherido a las paredes del castillo de Invernalia, como si guardaran el secreto silencioso de lo que acababa de ocurrir en aquella cama. El aire tenía ese ligero cariz denso y lento que solo surge después de conocerse demasiado bien, cuando ya no...