Errante
La lluvia no lavaba nada, solo convertía la sangre en barro más espeso. Allí estaba él, de pie entre los muertos. Un enorme sujeto acorazado con una lanza rota aún clavada en el abdomen. La punta asomaba por su espalda.Con manos temblorosas de rabia más que de dolor, se arrancó el hierro. Un chorro negro brotó de la herida, no era solo...
Me gusta
Me encocora
5
0 comentarios 0 compartidos
Patrocinados
Patrocinados