"¿Ves, mamá? Yo también. . . yo también puedo llorar. Como tú, como papá. ¿Ves?"

Estúpida. ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿Cómo pude no darme cuenta antes?

Una niña estúpida con una vida falsa, protagonizando un cuento de hadas barato y trillado. ¿Una familia? ¿Una niñez normal, feliz? ¿Vacaciones en la playa?

Qué idiota. Tan trillado. Tan repetitivo. Y tan. . . tan. . .

Tan dolorosamente real.

Metal bajo mis rodillas raspadas. Cables donde carne y sangre debería de haber. Yo era. . . yo soy una cosa. Un objeto frío, infértil, insensible.

O, al menos, eso decían sus miradas. Horrorizados. ¿Cómo culparlos? La hija que creían haber críado por años era una marioneta, una maraña de circuitos y metales.

Ella era un. . .

"¡Monstruo!"

Dolió. Aún duele. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo olvidarlo? ¿Por qué no deja de doler?

Tomé agua del oceano y me la regué por la cara. Quería llorar. Quería, con todas mis fuerzas, sólo una vez, llorar de verdad. No ese maldito fluido que me salía de la cuencas que simulaban ser ojos. Quería lágrimas reales.

Quise llorar cuando mi "madre" me llamó un monstruo.

Quise llorar cuando ambos corrieron, cuando me dejaron atrás.

¿Por qué? ¿Por qué me hicieron conocer esta felicidad si me la iban a arrancar al final? Hubiera preferido no conocerla. Ojalá no saber, ojalá no sentir.

Ojalá poder llorar.
"¿Ves, mamá? Yo también. . . yo también puedo llorar. Como tú, como papá. ¿Ves?" Estúpida. ¿Cómo pude ser tan estúpida? ¿Cómo pude no darme cuenta antes? Una niña estúpida con una vida falsa, protagonizando un cuento de hadas barato y trillado. ¿Una familia? ¿Una niñez normal, feliz? ¿Vacaciones en la playa? Qué idiota. Tan trillado. Tan repetitivo. Y tan. . . tan. . . Tan dolorosamente real. Metal bajo mis rodillas raspadas. Cables donde carne y sangre debería de haber. Yo era. . . yo soy una cosa. Un objeto frío, infértil, insensible. O, al menos, eso decían sus miradas. Horrorizados. ¿Cómo culparlos? La hija que creían haber críado por años era una marioneta, una maraña de circuitos y metales. Ella era un. . . "¡Monstruo!" Dolió. Aún duele. ¿Por qué? ¿Por qué no puedo olvidarlo? ¿Por qué no deja de doler? Tomé agua del oceano y me la regué por la cara. Quería llorar. Quería, con todas mis fuerzas, sólo una vez, llorar de verdad. No ese maldito fluido que me salía de la cuencas que simulaban ser ojos. Quería lágrimas reales. Quise llorar cuando mi "madre" me llamó un monstruo. Quise llorar cuando ambos corrieron, cuando me dejaron atrás. ¿Por qué? ¿Por qué me hicieron conocer esta felicidad si me la iban a arrancar al final? Hubiera preferido no conocerla. Ojalá no saber, ojalá no sentir. Ojalá poder llorar.
Me gusta
Me entristece
5
0 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados