“¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez.
“¿dedicas trazos a quien no los ve?”
Y una vez más, yo te vi sonreir,
Como si esa pregunta esperabas de mí.

“Es fácil, ¿no?”
Tu voz, débil, salió.
“¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?”
No entendí bien, pero irías a explicar
De una forma que no olvidaré jamás.

Tus dedos, otra vez,
Una hoja buscaron.
Quererte detener mi instinto fue,
Pues los doctores habían sido claros:
De tus días de trazos plasmar
no habían más.

Pero no te pude parar,
¿Cómo podría, en verdad?
¿Cómo podría yo el derecho tener
De quererme interponer
Entre tus dedos y el papel,
Entre tú y tu razón de ser?

Y en esa cama de hospital,
Sonriendo hasta el final,
Tu obra final fueron tus manos a crear.

“Soñar no está de más,
No dejes de intentar.
Eso queda cuando ya no estás”.
“¿Por qué, dime…?” te pregunté esa vez. “¿dedicas trazos a quien no los ve?” Y una vez más, yo te vi sonreir, Como si esa pregunta esperabas de mí. “Es fácil, ¿no?” Tu voz, débil, salió. “¿Qué caso tiene aquí estar, sin crear?” No entendí bien, pero irías a explicar De una forma que no olvidaré jamás. Tus dedos, otra vez, Una hoja buscaron. Quererte detener mi instinto fue, Pues los doctores habían sido claros: De tus días de trazos plasmar no habían más. Pero no te pude parar, ¿Cómo podría, en verdad? ¿Cómo podría yo el derecho tener De quererme interponer Entre tus dedos y el papel, Entre tú y tu razón de ser? Y en esa cama de hospital, Sonriendo hasta el final, Tu obra final fueron tus manos a crear. “Soñar no está de más, No dejes de intentar. Eso queda cuando ya no estás”.
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