El Evangelio del Desprecio Mírenlos.
Tan pequeños.
Tan seguros de que un roce de manos
es un pacto contra la muerte.
Los veo caminar en grupos,
entrelazando dedos como si eso los volviera invencibles,
susurrando promesas como si el universo
escuchara votos hechos con saliva.
Qué criaturas tan frágiles.
Qué fe tan cómoda.
Ustedes creen en el amor...