Susurro al caminante solitario
Yo, Elyndar Vëlloren, he aprendido a mirar sin ser visto. No por don, sino por condena. Las almas no levantan muros ante mis ojos: se abren como heridas que suplican no ser tocadas. Aquella noche, la ciudad respiraba un cansancio antiguo, y entre sus calles vi a un hombre caminar como quien carga un mundo que no pidió. Su cuerpo avanzaba recto, casi digno. Su alma, en cambio, iba...
0 comentarios 0 compartidos
Patrocinados
Patrocinados