Tras haber acordado que tendría una nueva cita esa noche, había desaparecido en apenas un "puff" para poder arreglarse.
No esperó que ese nuevo aspecto fuera realmente algo de provecho pero, gratamente, no parecía haberle desagradado a Alastor y, sólo por ello, quería verse más linda de lo que pudiera acostumbrar siquiera.

La realidad es que jamás tuvo necesidad de usar una apariencia femenina, mucho menos tenía ropa adecuada y ello la puso en un severo problema hasta que pensó en su sastre personal, buscando el móvil y llamándole para que llegara al hotel en cuestión de media hora, poniendo las manos a la obra en diseñarle un nuevo guardaropa.
Si, todo un guardarropa porque ¿Quién sabe? Tal vez en alguna otra ocasión pudiera ofrecerse, siendo la prioridad su vestido de esta noche.

Cuando estuvo listo, no dudó en ponérselo, arreglarse con un poco de maquillaje y peinar su cabello, revisando que cada detalle estuviera perfecto y, si debía decirlo, aquel vestido había sido diseñado en base a la época donde aquel pecador había vivido, por lo que, con mayor razón, esperaba le gustara verla así.

No entendía como todo en su cabeza y su pecho giraba en torno a ello, pero volvía a mirar su mano, desprovista del anillo, asegurando su decisión en lo que estaba haciendo y hasta donde.

—Bien, estoy lista~
Tras haber acordado que tendría una nueva cita esa noche, había desaparecido en apenas un "puff" para poder arreglarse. No esperó que ese nuevo aspecto fuera realmente algo de provecho pero, gratamente, no parecía haberle desagradado a [4lastor] y, sólo por ello, quería verse más linda de lo que pudiera acostumbrar siquiera. La realidad es que jamás tuvo necesidad de usar una apariencia femenina, mucho menos tenía ropa adecuada y ello la puso en un severo problema hasta que pensó en su sastre personal, buscando el móvil y llamándole para que llegara al hotel en cuestión de media hora, poniendo las manos a la obra en diseñarle un nuevo guardaropa. Si, todo un guardarropa porque ¿Quién sabe? Tal vez en alguna otra ocasión pudiera ofrecerse, siendo la prioridad su vestido de esta noche. Cuando estuvo listo, no dudó en ponérselo, arreglarse con un poco de maquillaje y peinar su cabello, revisando que cada detalle estuviera perfecto y, si debía decirlo, aquel vestido había sido diseñado en base a la época donde aquel pecador había vivido, por lo que, con mayor razón, esperaba le gustara verla así. No entendía como todo en su cabeza y su pecho giraba en torno a ello, pero volvía a mirar su mano, desprovista del anillo, asegurando su decisión en lo que estaba haciendo y hasta donde. —Bien, estoy lista~
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