Alberto se quedó inmóvil, con las luces centelleando sobre su rostro, apenas dejando algunos destellos neón que se reflejaban en sus cabellos. La duda era un muro invisible frente a él. Al mirar a Zetch, no encontró la frialdad que esperaba, sino una mirada empañada por una ternura dolorosa que lo detuvo en seco.
El ángel se acercó, pero...