El TEMPLARIO Su vida privada nunca fue un secreto. Mujeres en cada ciudad, camas prestadas en conventos aliados, sonrisas compradas con promesas que jamás pensó cumplir. La Iglesia lo sabía. Miraba a otro lado. Un comandante que limpia territorios vale más que un voto roto.
A los treinta ya mandaba hombres. A los treinta y cinco, campañas enteras. A los cuarenta, era un...