Desde que había acabado en aquella forma, y sin consciencia alguna de sus acciones, el pequeño felino que cierta princesita le había encargado a su cuidado no paraba de verle extraño. Ladeando la cabeza al igual que él cada vez que lo veía.
La primera vez que lo vio, el felino parecía haberse asustado, aunque en cuanto sintió su aroma pareció calmarse y, como era habitual, ahora le observaba cómodamente desde su cama.
Alguna parte de su inconsciencia le había recordado a cierto soberano por lo que acabó yendo donde él para acurrucarse y dormir una siesta.
La primera vez que lo vio, el felino parecía haberse asustado, aunque en cuanto sintió su aroma pareció calmarse y, como era habitual, ahora le observaba cómodamente desde su cama.
Alguna parte de su inconsciencia le había recordado a cierto soberano por lo que acabó yendo donde él para acurrucarse y dormir una siesta.
Desde que había acabado en aquella forma, y sin consciencia alguna de sus acciones, el pequeño felino que cierta princesita le había encargado a su cuidado no paraba de verle extraño. Ladeando la cabeza al igual que él cada vez que lo veía.
La primera vez que lo vio, el felino parecía haberse asustado, aunque en cuanto sintió su aroma pareció calmarse y, como era habitual, ahora le observaba cómodamente desde su cama.
Alguna parte de su inconsciencia le había recordado a cierto soberano por lo que acabó yendo donde él para acurrucarse y dormir una siesta.