Las pantallas dispersas en la oficina comenzaron a fallar de forma repentina, perdiendo su señal y fallando en sus transmisiones.
Incluso el tiburón, que no dejaba de estar hecho en gran parte con tecnología, parecía estar sufriendo dolores de cabeza. Tal vez algún virus que se le hubiera metido y ahora ocasionaba que de forma abrupta se diera contra el vidrio de su estanque.
Una risa, malévola pero divertida, se escuchó. Y es que una silla giró para revelar al ¿Culpable de todo?
Y es que no sólo se veía inocente sino hasta adorable. Ladeando la cabeza con las orejas en alto.... Claro, al menos dos segundos antes de que su sonrisa, una muy característica en realidad, apareciera. Sólo un tonto entonces no se daría cuenta de quién se trataba a pesar de que la criatura no era del todo consciente de lo que hacía
Incluso el tiburón, que no dejaba de estar hecho en gran parte con tecnología, parecía estar sufriendo dolores de cabeza. Tal vez algún virus que se le hubiera metido y ahora ocasionaba que de forma abrupta se diera contra el vidrio de su estanque.
Una risa, malévola pero divertida, se escuchó. Y es que una silla giró para revelar al ¿Culpable de todo?
Y es que no sólo se veía inocente sino hasta adorable. Ladeando la cabeza con las orejas en alto.... Claro, al menos dos segundos antes de que su sonrisa, una muy característica en realidad, apareciera. Sólo un tonto entonces no se daría cuenta de quién se trataba a pesar de que la criatura no era del todo consciente de lo que hacía
Las pantallas dispersas en la oficina comenzaron a fallar de forma repentina, perdiendo su señal y fallando en sus transmisiones.
Incluso el tiburón, que no dejaba de estar hecho en gran parte con tecnología, parecía estar sufriendo dolores de cabeza. Tal vez algún virus que se le hubiera metido y ahora ocasionaba que de forma abrupta se diera contra el vidrio de su estanque.
Una risa, malévola pero divertida, se escuchó. Y es que una silla giró para revelar al ¿Culpable de todo?
Y es que no sólo se veía inocente sino hasta adorable. Ladeando la cabeza con las orejas en alto.... Claro, al menos dos segundos antes de que su sonrisa, una muy característica en realidad, apareciera. Sólo un tonto entonces no se daría cuenta de quién se trataba a pesar de que la criatura no era del todo consciente de lo que hacía