Los fuegos artificiales resonaban fuera del hotel pero, el interior, resonaba con un sonido completamente distinto. Armonioso, divertido, cómplice... Mientras las celebraciones se llevaban a cabo fuera del edificio, mientras todos gritaban, saltaban y festejaban, el solitario interior sólo dos almas albergaba. Dos almas que tendían a aprovechar cuando los ojos indiscretos no estaban sobre ellos para olvidar las apariencias.
El suave sonido de un piano se escuchaba acompañado de la elegancia de un violín. Un rey y un pecador que en la soledad habían encontrado una curiosa pero compatible compañía.
Mientras algunos recibia aquel nuevo año entre besos, abrazos o incluso con explociones coloridas en el cielo, él lo hacía en compañía de un ángel caído cuya luz jamás había perdido ante sus ojos. Un pedazo de paraíso en medio de un desierto devastado. Sus dedos presionando las últimas teclas de la melodía con suave elegancia antes de apartar las manos. Su sombra con una bandeja en mano que había traído para el particular dúo, dos copas; una con whisky otra con un suave vino.
Levantándose del pequeño asiento del instrumento tomó entre sus manos ambas copas, tendiendole una a Lucifer 𝕾𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗
— Feliz nuevo e infernal año, majestad — Saludó, levantando el vaso en su mano dispuesto a brindar
El suave sonido de un piano se escuchaba acompañado de la elegancia de un violín. Un rey y un pecador que en la soledad habían encontrado una curiosa pero compatible compañía.
Mientras algunos recibia aquel nuevo año entre besos, abrazos o incluso con explociones coloridas en el cielo, él lo hacía en compañía de un ángel caído cuya luz jamás había perdido ante sus ojos. Un pedazo de paraíso en medio de un desierto devastado. Sus dedos presionando las últimas teclas de la melodía con suave elegancia antes de apartar las manos. Su sombra con una bandeja en mano que había traído para el particular dúo, dos copas; una con whisky otra con un suave vino.
Levantándose del pequeño asiento del instrumento tomó entre sus manos ambas copas, tendiendole una a Lucifer 𝕾𝖆𝖒𝖆𝖊𝖑 𝕸𝖔𝖗𝖓𝖎𝖓𝖌𝖘𝖙𝖆𝖗
— Feliz nuevo e infernal año, majestad — Saludó, levantando el vaso en su mano dispuesto a brindar
Los fuegos artificiales resonaban fuera del hotel pero, el interior, resonaba con un sonido completamente distinto. Armonioso, divertido, cómplice... Mientras las celebraciones se llevaban a cabo fuera del edificio, mientras todos gritaban, saltaban y festejaban, el solitario interior sólo dos almas albergaba. Dos almas que tendían a aprovechar cuando los ojos indiscretos no estaban sobre ellos para olvidar las apariencias.
El suave sonido de un piano se escuchaba acompañado de la elegancia de un violín. Un rey y un pecador que en la soledad habían encontrado una curiosa pero compatible compañía.
Mientras algunos recibia aquel nuevo año entre besos, abrazos o incluso con explociones coloridas en el cielo, él lo hacía en compañía de un ángel caído cuya luz jamás había perdido ante sus ojos. Un pedazo de paraíso en medio de un desierto devastado. Sus dedos presionando las últimas teclas de la melodía con suave elegancia antes de apartar las manos. Su sombra con una bandeja en mano que había traído para el particular dúo, dos copas; una con whisky otra con un suave vino.
Levantándose del pequeño asiento del instrumento tomó entre sus manos ambas copas, tendiendole una a [LuciHe11]
— Feliz nuevo e infernal año, majestad — Saludó, levantando el vaso en su mano dispuesto a brindar