El silencio de aquella mañana del 25 de diciembre fue un regalo. Sin reuniones. Sin misiones. Sin estrategia.
Por primera vez en años, Soo-min despertaba en paz, con Min-ji a su lado en la cama. Hasta que sonó el teléfono: su mano derecha, Dante, había sido secuestrado.
No era obra de un clan enemigo. Ni una disputa territorial.
Era obra de Lawrence : un...