— Buenos días, piernitas —

Se había acercado con dos tazas en mano que había apoyado sobre la pequeña mesita al lado de la cama.
Se había sentado a su lado y se agachó depositando un beso en su cabeza.

Un suave ronroneo brotaba desde su pecho solo por verlo mientras lo despertaba.
— Buenos días, piernitas — Se había acercado con dos tazas en mano que había apoyado sobre la pequeña mesita al lado de la cama. Se había sentado a su lado y se agachó depositando un beso en su cabeza. Un suave ronroneo brotaba desde su pecho solo por verlo mientras lo despertaba.
Me encocora
Me gusta
3
35 turnos 0 maullidos
Patrocinados
Patrocinados