«Amenaza».

La palabra vibra en el aire como un eco agudo, incómodo y persistente. Una palabra fea y áspera, pero ciertamente no inadecuada.

— No, no. Sólo tengo que asegurarme de que nada se salga de control, ¿cierto? —

Se asegura, hablando con el reflejo. Jura que, en momentos, su otro 'yo' que vive en el cristal no sigue sus movimientos, tuerce la boca, se mofa.

. . .

— Tal vez necesito descansar. —
«Amenaza». La palabra vibra en el aire como un eco agudo, incómodo y persistente. Una palabra fea y áspera, pero ciertamente no inadecuada. — No, no. Sólo tengo que asegurarme de que nada se salga de control, ¿cierto? — Se asegura, hablando con el reflejo. Jura que, en momentos, su otro 'yo' que vive en el cristal no sigue sus movimientos, tuerce la boca, se mofa. . . . — Tal vez necesito descansar. —
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