—Sabe que esa mañana, la rubia ha quedado para ir a trabajar con García, JJ y Prentiss, sabe que tomará la misma rutina de siempre: caminar hasta la cafetería, comprar el café y subir en el coche de Prentiss. No es que Jack sea un acosador, es que, como pareja, los dos se cuentan ese tipo de chorradas mediante los típicos mensajes de whatsapp a los que Angie empieza a acostumbrarle. Lleva en su mano dos vasos de papel repletos de café. Y no ha recorrido ni doscientos metros desde el puesto cuando ve a la muchacha llegar al punto de encuentro donde la ve detenerse. Jack sujeta la bandeja de cartón con una mano y se acerca a la joven desde su espalda para cubrirle los ojos con la otra mano—
¿Quién soy?
¿Quién soy?
—Sabe que esa mañana, la rubia ha quedado para ir a trabajar con García, JJ y Prentiss, sabe que tomará la misma rutina de siempre: caminar hasta la cafetería, comprar el café y subir en el coche de Prentiss. No es que Jack sea un acosador, es que, como pareja, los dos se cuentan ese tipo de chorradas mediante los típicos mensajes de whatsapp a los que Angie empieza a acostumbrarle. Lleva en su mano dos vasos de papel repletos de café. Y no ha recorrido ni doscientos metros desde el puesto cuando ve a la muchacha llegar al punto de encuentro donde la ve detenerse. Jack sujeta la bandeja de cartón con una mano y se acerca a la joven desde su espalda para cubrirle los ojos con la otra mano—
¿Quién soy?
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